LOS PRINCIPIOS DEL IMAN

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En el Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia. Y la plegaria y la paz sobre nuestro señor Muhammad, corona y sello de los Enviados.

En el hadiz por todos conocido en el cual Sayyidina Ŷibril (al ángel Gabriel) visita al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – para definir qué es el Islam, cuando es preguntado sobre qué es el Iman (Fe), el Profeta responde:

“El Iman consiste en creer en Allâh, Sus ángeles, Sus libros, Sus mensajeros, en el día del Juicio Final y en el Decreto divino, tanto en lo que agrade como en lo que desagrade”.

No obstante, el término “Iman” es utilizado en otras tradiciones proféticas con otros sentidos y contenidos. Un hadiz, por poner un ejemplo muy claro dice que la purificación es la mitad del Iman:

Transmitió Abu Malik Al-Hariz Ibn ’Asim al-Ash’ariy que el Mensajero de Allâh dijo: “At-Tuhur (la purificación) es la mitad de la fe…” (Recopilado por Muslim)

Otro hadiz nos dice que las ramas en las que se divide el Iman son más de setenta:

La  fe (Imân) tiene más de setenta ramas; la más excelsa de ellas es el decir que no hay más dios que Allâh y la más humilde es retirar un obstáculo del camino, y la modestia es una rama de la fe. (Sahih Muslim).

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Lo que podemos concluir precisamente de todo lo expuesto es que en el ḥadiz sobre la visita de Ŷibril a Muhammad se trata de lo básico del Imân, es decir, del mínimo de Imân suficiente para poder ser declarado musulmán; ya que sin uno de los seis pilares (del Imân) mencionados nadie puede ser considerado como tal. A pesar de esto vemos como el Profeta nos dice “la más excelsa de las ramas de la Fe es el decir que no hay más dios que Allâh”. “No hay más dios que Allâh” es la base del Iman, pero se convierte en su cima, cuando esta afirmación de la Unicidad divina la llevamos hasta sus últimas consecuencias. Esto quiere decir que no es lo mismo decir y reconocer “no hay más dios que Allâh” que realizarlo, pues esto último es llevar hasta las últimas consecuencias dicha afirmación puramente testimonial.

Sin embargo el Imân es muy extenso, partiendo de la creencia básica en la Unidad Divina, como acabamos de mencionar, hasta elevadas cimas de conocimiento, tal y como expresa este ḥadiz:

Temed la mirada penetrante (firasa) del creyente (mu’min) porque él mira con la luz de Allâh”. (Recopilado por A-t-Tirmidî)

¿Quién puede asegurarnos que mirar con la luz de Allâh no es uno de los grados más elevados a los que puede llegar un ser humano en su conocimiento? He aquí pues, como las cimas del Imân son elevadas como montañas, mientras sus raíces se incrustan en la tierra, perfectamente extendidas y bien fundamentadas para poder sostener los cimientos del Sirata-l-Mustaqim (Camino Recto), el cual ascendiendo, se convierte en el “Camino de aquellos a quienes has favorecido”; pues no existe duda alguna que aquel quien mira con la luz de Allâh se encuentra en esta categoría de creyentes.

Con respecto a las más de setenta ramas de la fe tenemos una clasificación realizada por el Imam Bayhaqi la cual podéis encontrar en este link:

http://alandalusunasolaumma.blogspot.com/2013/02/las-ramas-de-la-fe-segun-el-imam-bayhaqi.html

Debemos añadir que este camino, conducente de la simple creencia en la Unidad Divina, pronunciada por los labios y reconocida en el corazón, hasta las altas cimas del conocimiento, debe pasar por estadios los cuales van desde el arrepentimiento, la sinceridad, la honestidad, etc., hasta las más elevadas virtudes que puede contener y pueden ser expresadas por el corazón del creyente.

El alzarse a través de los estadios del Imân hasta las más elevadas cimas es una empresa reservada a los pocos de la ‘Umma:

Y los adelantados (muqarrabûn) ¡Oh los adelantados! Esos serán los que tengan proximidad en los jardines de Deleite. Muchos de los primeros y pocos de los últimos (Corán 56 – de 12 a 16)

Se trata pues de un tema de una extensión extraordinaria, tanta que no puede ser acometido sino es mediante un análisis profundo e introspectivo, de cada uno de los peldaños que habremos de subir para llegar a la cima. No podemos ascender a ella sino es estableciendo los pies en cada uno de los escalones para poder llegar al siguiente.

Y, sin embargo, a pesar de todo, como dice la tradición profética, la Fe es susceptible de mejora o de empeoramiento, de aumento o disminución. El siervo de Allâh no puede confiarse, no puede dormirse en los logros obtenidos creyendo que los dones divinos le han sido otorgados para siempre. Es por ese motivo que algunos de los Compañeros del Profeta, aún a pesar de que les había sido prometido el Paraíso, mostraban su temor en Allâh y su miedo a desobedecerle. No en vano el temor de Allâh es una parte esencial de la Fe.

Allâh ha prometido a los creyentes y a las creyentes jardines por cuyo suelo corren los ríos, donde serán inmortales; así como hermosas estancias en los jardines de Adn. Pero la aceptación de Allâh (reda) es más importante, ése es el inmenso triunfo (9-73)

Pero los que creen y llevan a cabo las buenas obras son las mejores de las criaturas. La recompensa que junto a su Señor les espera, son los jardines de Adn por cuyo suelo corren los ríos. En ellos serán inmortales para siempre. Allâh estará satisfecho de ellos y ellos lo estarán de Él. Esto es para quien tema a su Señor. (98 – 7 y 8)

En lo sucesivo, después de esta breve introducción hablaremos del Iman paso por paso, iremos ascendiendo los peldaños que nos llevan hasta lo más alto del Camino Recto, uno a uno, después de haber asegurado y consolidado los anteriores.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

Abdul Karim Mullor

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