CONSIDERACIONES SOBRE LA DOCTRINA

En el Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia. Y la plegaria (salat) y la paz (salam) sean sobre Muḥammad, corona y sellos de los Enviados, y por extensión a su familia purificada y sus compañeros, entre ellos los cuatro califas bien guiados (rašidîn).

Se ha dado en llamar Doctrina a la concepción y expresión religiosa de una realidad de orden superior, a la cual comúnmente no podemos acceder de una manera directa. Las verdades expresadas en ella forman parte esencial de la religión, habida cuenta que salirse de sus parámetros puede desembocar en la negación o contestación de las verdades reveladas.

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La Doctrina (Aqida) islámica proviene de su fuente coránica, haciéndose explícita mediante la Sunna para llegar a los creyentes de una forma firmemente establecida y conformada.

El ser humano, el creyente, no puede llegar a concebir la Verdad con su imaginación; a lo sumo la sentirá, la percibirá, pero siempre de una forma incompleta, ya que la naturaleza de su cerebro no es lo suficientemente fuerte como para acceder a un mundo que le sobrepasa en intensidad y extensión. Es por ello precisamente que el creyente debe aceptar creer tal y como su Señor se lo inspire, para de esta manera, no ser de los que niegan aquello que desconocen, ni de los que se rebelan contra su propia impotencia.

La Doctrina islámica se ha conformado durante las tres primeras generaciones del Islam y ha sido aprobada por consenso en los siglos subsiguientes. Aunque hay diferentes corrientes de Aqida, no por ello debemos dejar de comprender la realidad de que estas se basan en leves discrepancias, lógicas por otra parte, desde el momento en el cual, la expresión del pensamiento humano en la práctica difiere de un ser humano a otro, de un grupo a otro. Es por ello que se ha dado a dividir la Aqida islámica en ‘Ašari y Maturidi; tomando el nombre de los dos principales expositores de las diferentes sensibilidades.

Abul Ḥassan al ‘Ašarî (873-935)

Descendiente del compañero del profeta –‘alayhi-s-salatu wa-s-salam – Abû Mûsâ al ‘Ašarî – que Allâh esté satisfecho de él -, Abul Hassan creó la primera escuela de Aqida del Islam, nombrada Ašarí, y seguida por todos los malikitas, las tres cuartas partes de los Šafi’itas, un tercio de los Hanafitas y un sector de los Hanbalis[1]. Es pues, la doctrina mayoritaria del Islam, habida cuenta que la escuela Maliki es mayoritaria en la práctica de los musulmanes en todo el orbe.

Sobre el asunto de la Predestinación la Aqida Ašari considera que Allâh es el Dueño y dominador de todo, incluido el libre albedrío humano, sobre el cual El se impondrá cuando y de la manera que El quiera.

Sobre los atributos de Allâh, un seguidor de la Aqida Ašari (Abdul Waḥid Ibn A’ašir) concedía unos atributos necesarios a Allâh, oponiéndole los contrarios, los cuales resultaban ser imposibles de aplicar a la Divinidad. Más tarde entraremos en materia y nos referiremos a ello de forma específica y detallada. Estos atributos son:

1 / La Existencia. 2 / El ser sin principio. 3 / La Perennidad. 4 / La independencia absoluta que todo lo engloba. 5 / Ser diferente de la creación sin similitud. 6 / La Unidad en Su Esencia, atributos y acción. 7 / El Poder. 8 / La Voluntad. 9 / La Ciencia. 10/ La Vida. 11 / El Oído. 12 / La Palabra. 13 / La Vista.

Al principio los ‘ašaritas eran reacios al uso del Kalam (Argumentación dialéctica), pero, habida cuenta de las doctrinas nuevas que se comenzaban a desarrollar por todas partes, debieron utilizarla a fin de rebatir sus argumentos con las Palabras de Allâh – exaltado sea – y la Sunna del Enviado – sobre él la plegaria y la paz -. Dicho Kalam cobró fuerza en la figura de Abdul Waḥid Ibn A’ašîr en su rechazo dialéctico incansable de las sectas.

Conocidos ‘ašaritas fueron Tabari, el Qadi Iyad, y Abu Ḥamîd Gazali. Entre sus opositores se encuentran Ibn Hazm y los mutazilíes.

Abu Mansur al Maturidi (853-944)

De origen persa, su doctrina siguió paso a paso la de Abû Hanifa. Las diferencias entre maturidis y ašaritas son extraordinariamente mínimas. Las principales estriban primeramente en que según Abû Hanifa, Allâh ha creado al hombre y a sus actos; pero le ha dejado libertad para escoger y obrar. En cuanto a los atributos divinos existen unas ligeras diferencias que no tratan sobre lo esencial.

Ambos, Abul Ḥassan al ‘Ašari y Abu Mansur al Maturidi debieron luchar e imponerse a los mutazilitas cuyos principales postulados eran de que el Corán es la Palabra Divina Creada, al contrario que ašaris y maturidis que la consideran Increada. Por otra parte los mutazilíes consideran al ser humano dueño y señor de sus acciones, llegando, según ellos, a imponerse  sobre el Destino. Ašaris y Maturidis lucharon oponiéndose contra esta doctrina hasta su casi total extinción.

Más adelante trataremos de estos asuntos uno por uno; sirva esta presentación como preámbulo. Continuando con la Aqida podemos decir que ella trata sobre la idea que nos debemos de hacer sobre Allâh y sus atributos, el Corán, la Sunna, el Discurso y el Decreto fundamentalmente.

Si preguntamos en qué se diferencia la Aqida del Imân debemos decir que la primera es una teorización de las Verdades fundamentales, así como una expresión de éstas destinada a la comprensión de los hombres, mientras que el Imân es una realización de las virtudes humanas para poder conocer dichas verdades de cerca, trascendiendo la imaginación y el raciocinio.

Dentro del capítulo de Doctrina de esta web encuadraremos los Nombres Divinos, el origen del Corán, la sacralidad de la Sunna, el uso de la dialéctica y la Ciencia de las verdades de la Predestinación.

Así pues, comenzaremos con los 99 Nombres de Allâh, sobre cada uno de los cuales daremos una explicación resumida; separándolos más tarde en Nombres de Esencia (Dat) y de Manifestación. Trataremos sobre el Decreto divino y la naturaleza increada de la Palabra de Allâh, siguiendo por la importancia real de la Sunna del Enviado y su lugar insigne y sagrado como explicación del Libro de Allâh.

¡Que Allâh nos guíe en esta empresa!

Y que El nos perdone nuestras faltas, guíe nuestros corazones haciéndolos salir de las tinieblas a la luz, nos establezca en la concordia y que en Su Infinita Misericordia nos otorgue el Firdaws.

Abdul Karîm Mullor

[1] Tabyin Kadib Il Muftarin – Muhammad Al Kawzarî

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