ORIGENES PROFETICOS DEL TASAWWUF

aziz_efendi-muhammad_alayhi_s-salam

En el Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia; y la oración y la paz sean sobre Muḥammad, sello y corona de los Enviados, así como sobre su familia y compañeros.

La información y el conocimiento sobre los orígenes del Tasawwuf en esta época brillan por su ausencia. Algunos piensan, o quizás tengan un determinado interés en decir, que dicha ciencia comenzó durante la tercera generación del Islam, pero esto no es cierto. Sí lo es, si decimos que ella comenzó con el Profeta, como no podría ser de otra manera. Si no fuera así estaríamos afirmando que las generaciones posteriores a Muḥammad habrían diseñado una ciencia más profunda que la que él mismo había enseñado; y esto es prácticamente imposible, desde el momento en el cual Muḥammad es la cima del conocimiento humano, tal y como lo demostró ascendiendo a los cielos hasta un lugar al que nunca antes otro había llegado y nadie alcanzará jamás.

Es pues necesario, verídico y certero saber que el Tasawwuf o Sufismo comenzó a practicarse en tiempos del Profeta, habida cuenta que sus raíces profundas se anclan en el Libro de Allâh y la Sunna.

Esto lo demuestran muchas tradiciones, entre las cuales se encuentran tres: una de Abu Hurayra –, otra de Salman al Farisi –que Allâh esté satisfecho de ambos y otra de Ali Ibn Abi Talib – que Allâh ennoblezca su rostro -.

Abu Hurayra y Ali manifestaron haber aprendido una ciencia del Profeta que si la divulgaran correrían peligro de ver su cabeza desprendida de sus hombros; mientras Salman decía que si la divulgara habría gentes que dirían: “Que Allâh bendiga al asesino de Salman”.

Dichas afirmaciones pueden ser encontradas en el principio del Sahih Bujarí y en numerosas otras obras.

Sabido es que el profeta se reunía con la Umma durante las plegarias canónicas en las mezquitas, donde enseñaba a los musulmanes sin excepción; pero a la vez es cierto que él enseñaba a sus allegados otras cosas, de las cuales algunas han llegado a nosotros a través de los hadices y otras no. Las tradiciones proféticas nos enseñan que había un determinado grupo que permanecían una buena porción de tiempo en la mezquita para recibir la enseñanza del Profeta, junto a la casa de A’iša – que Allâh esté satisfecho de ella – entre los cuales se encontraban: Salman al Farisi, Abu Hurayra, Abdu-l-Lâh Ibn Mas’ud, Sa’ad Ibn Abi Waqqas, Bilal al Habaši, y otros cuarenta más, quienes con el tiempo han sido conocidos por “Ahlu-s-Sufa” “Las Gentes del Banco”.

Las prácticas de la invocación de la Unidad de Allâh, el significado profundo del Tawhid quedan demostrados en estos hadices que siguen:

En cuanto a la enseñanza de la invocación a un discípulo en privado, he aquí un hadiz relatado por Ŷalalu-d-Din a-s-Suyuti – que Allah esté satisfecho de él -, cuya transmisión ha sido asegurada por algunas cadenas satisfactorias. “Ali ibn Abu Talib – que Allah esté satisfecho de él y ennoblezca su rostro – relata : – Pedí al enviado de Allah – sobre él la plegaria y la paz – que me indicara el camino más corto para llegar a Allah – exaltado sea – el más fácil para los servidores y el más excelente a los ojos de Allah – exaltado sea –“.
– Ali: invoca continuamente a Allah, en voz alta o en voz baja, le fue respondido
– Todo el mundo invoca. Lo que yo deseo, es que me indiques una invocación especial, insistió Ali – que Allah esté satisfecho de él.
El Enviado – sobre él la plegaria y la paz – replicó:
– Ali, la mejor cosa que hemos dicho los Profetas quienes me han precedido y yo mismo, es: “La ilaha illa-l-Lah”[1]. Si los siete cielos y las siete tierras se encontraran sobre un platillo de la balanza y “La ilaha illa-l-Lah” sobre el otro, es de este lado que ella se inclinaría. Ali, – añadió el Profeta –la Hora no vendrá en tanto que haya alguien sobe la tierra quien diga: “
¡Allah, Allah!”
Ali preguntó aún:
– ¿Cómo debo invocar, Enviado de Allah?
– Cierra los ojos, le respondió el Enviado – sobre él la plegaria y la paz -, y escúchame decir: “La ilaha illa-l-Lah” tres veces; después di tú mismo “La ilaha illa-l-Lah” mientras yo escucho….[2]

Queda claro, a la luz de este hadiz, que el “Lâ ‘ilâha ‘illâ-l-Lâh que el profeta – sobre él la oración y la paz – mostró a sayyidinâ Ali no es el mismo que se pronuncia para entrar al Islam, ni el mismo que pronunciamos todos los musulmanes con harta frecuencia. Porque una cosa es pronunciarlo y otra cosa es realizar su significado, lo cual queda mucho más lejos que el mero reconocimiento a través de la palabra.

Abu Dawud relata de Anas – que Allah esté satisfecho de él – que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – ha dicho: “Sentarme en compañía de gentes quienes invocan a Allah, después de la plegaria del alba hasta la salida del sol, me es más agradable que liberar a cuatro descendientes de Ismael. Sentarme en compañía de gentes quienes invocan a Allah, desde la plegaria del ‘Asr hasta la puesta del sol, me es más agradable que liberar a cuatro descendientes de Ismael”[3]

– El Profeta ha dicho igualmente – sobre él la plegaria y la paz – :He aquí que Allah – exaltado sea – proclama: «El día de la Resurrección, se sabrá distinguir a los nobles de aquellos quienes amasan» Alguien dijo entonces: “¿Quiénes son los nobles, Enviado de Allah?
– Las gentes de las asambleas de Recuerdo, respondió el Profeta”
[4]

En su Taghrib, al-Isfahani relata que el Enviado de Allah – sobre él la plegaria y la paz – dijo un día a Abu Razin. : “¿Quieres saber cómo obtener lo mejor de este mundo y del otro?”. “Ciertamente” opinó Abu Razin. El Profeta le confió entonces: “Frecuenta las asambleas del Recuerdo y vigila, cuando estás solo, que tu lengua esté húmeda por la invocación de Allah – exaltado sea.”[5]

Muchas más tradiciones proféticas tratan este hecho y demuestran que en tiempos del profeta se llevaban a cabo reuniones de invocación frecuentadas y alentadas por él mismo. Y estas reuniones no eran seguidas por toda la Umma, sino por personas quienes poseían un grado de dedicación a Allâh el cual muchos no podían alcanzar.

Bukhari y Muslim: …, y si él Me invoca en una asamblea, Yo le invoco en otra asamblea mejor[6]

Aquellos cuyos corazones se estremecen cuando se les menciona el Nombre de Allah” [7]

Aquellos de quienes dice el Profeta –sobre él la plegaria y la paz – : “Los solitarios, quienes se absorben completamente (al-mustahiruna) en el Recuerdo de Allah, os han precedido” [8]; o de aquellos a quienes se ha tratado de locos puesto que han obrado como El les ha pedido – sobre él la plegaria y la paz – : “Multiplicad la invocación de Allah hasta que los hipócritas digan : Es un loco”[9]; o de aquellos quienes han sido tratados de falsos devotos porque han seguido su consejo : “Multiplicad la invocación de Allah hasta que los hipócritas digan : Eso es ostentación” [10]

Abdul Karim Mullor

[1] La ilaha illa-l-Lah (No hay divinidad sino Dios).

[2] Saḥih Muslim – Libro del Imân.

[3] Kanz al Ummal – 1800

[4] (Muslim-Kanz 1883)

[5] Kanz – 43329.

[6] (Muslim, Kitab a-d-dikr – 6471).

[7] Qur’an (8-2)

[8] (Muslim, Ibn Hanbal y Tirmidi – kanz 1773)

[9] Ibn Hanbal – kanz 1774

[10] (Ibn Hanbal y Tabarani – kanz 1754-1756)

Esta entrada fue publicada en Ihsan. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.