RELACIONES ENTRE EL CORAN Y EL HADIZ

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso, el Que Manifiesta Su Misericordia

Y la Plegaria (salat) y la Paz (salam) sobre la corona de los Enviados y Sello de los Profetas, nuestro señor Muhammad, así como sobre su familia y compañeros.

Estas palabras sobre el hadiz, y por lo tanto la Sunna, no buscan ser un análisis exhaustivo de la ciencia del Hadiz, sino que, antes bien, tratamos con ellas únicamente acometer de manera general lo que significa la Sunna del profeta – alayhi-s-salatu wa-s-salam – , su importancia y alcance en el seno de la Revelación Islámica.

Según la Doctrina Islámica (Aqida), el Qur’an es la Palabra Increada de Allâh en este mundo; procede directamente de Allâh y ha sido vehiculada a través del Profeta, quien es un receptáculo digno y puro para transmitírnosla sin disminución alguna, en toda su pureza y contundencia. Esta ha sido la Aqida del Islam admitida por las Gentes de la Sunna y el Consenso (Ahlu-s-sunna wa-l-ŷama’a) durante siglos. El Qur’an es un Libro cuya sintaxis es única; la manera Divina de expresarse sobrepasa de largo a la humana, y mientras esta última debe regirse por unas normas específicas para poder transmitirse con elegancia, la Palabra Divina rompe todos los moldes, debido a que la ciencia humana es demasiado imperfecta para llegar a contenerla y moldearla. Es precisamente en esto que radica la fuerza del Qur’an, la contundencia de la Palabra de Dios manifestándose en el mundo de los hombres, con una fuerza calibrada de tal manera, que sin llegar a arrasar, puede traspasar las montañas y los corazones más duros e impermeables.

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Dicho esto, cualquier intento de “literaturizar” la Palabra de Allâh, cosa que dicho sea de paso, algunos han intentado hacer a través de las traducciones a otras lenguas, no consiste en otra cosa que en un burdo intento de “humanizar” lo Divino.

Sin embargo, un hadiz (palabra del Profeta) nos muestra que el Libro de Allâh tiene siete niveles de comprensión, habiendo incluso hadices que hablan de hasta 70 niveles. Esto nos muestra de que se trata de un mensaje difícil de descifrar, siendo así que cada uno lo puede llegar a comprender dependiendo de sus facultades intelectuales y del grado de su purificación interior. Tan difícil es de entender, que incluso en sus órdenes y prohibiciones no resulta explícito hasta el punto de llegar al grado de la precisión en las aplicaciones prácticas de sus mandatos.

Es así, que el Qur’an ha sido explicado a través de la Sunna del Profeta; es decir, Muhammad nos ha dulcificado la comprensión de las palabras de Allâh mediante su ejemplo práctico y humano. A esto le llamamos Sunna. Sin pretender confeccionar una lista exhaustiva y completa podemos poner algunos ejemplos de qué cosas del Qur’an nos han sido especificadas al último detalle a través de la Sunna:

A – Cómo rezar: Sabemos que debemos rezar cinco veces cada día, tal y como dice el Libro, pero el horario prescrito y recomendado de los rezos nos ha sido transmitido por la Sunna, asimismo las condiciones de higiene en el rezo, el número de raka’ (unidades) de cada rezo; cuando se debe recitar en voz alta o en voz baja, resumiendo: todas las condiciones inherentes al salat.

B – Cómo hacer la ablución: que partes de ella son Fard (obligatorias) o Sunna (recomendables); así como aquello que es considerado una impureza legal.

C – Cómo, cuándo y por cuánto ejecutar la Zakat (limosna lega)

D – El mismo Hiyy “El Hiŷŷ es ‘Arafa” (hadiz).

Y tantos y tantos ejemplos más que necesitaríamos una enciclopedia de varios tomos para citarlos y explicarlos.

¿Qué quiere decir esto? ¿Qué Allâh no ha explicado esto en Su Libro voluntariamente? Para responder de una manera clara y rápida diremos: “Sí, efectivamente, así es”. Es sumamente claro que Allâh ha destinado a Su Libro para una función y a la Sunna para otra, todo dentro del marco de la Revelación del Último de Sus Mensajes, cuyo destinatario es toda la Humanidad. Ahora bien ¿quién es capaz de interpretar los deseos de la Voluntad Divina de una forma correcta?

Es por esto precisamente que Allâh nos ordena en Su Libro obedecer al Profeta en numerosas ocasiones de las que presentamos estos ejemplos:

Di; Si amáis a Allâh seguidme, que Allâh os amará y perdonará vuestras faltas. Allâh es Perdonador y Compasivo” (3-31)

Di: Obedeced a Allâh y al Mensajero pero si os apartáis…Ciertamente Allâh no ama a los que reniegan” (3-32)

“¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allâh, obedeced al Mensajero y a aquellos de vosotros que tengan autoridad. Y si disputáis sobre algo, remitidlo a Allâh y al Mensajero, si creéis en Allâh y en el Ultimo Día” (4-58)

Quien obedece al Mensajero está obedeciendo a Allâh. Y quien le da la espalda…No te hemos enviado a ellos para que seas su guardián” (4-79)

“¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allâh y a Su Mensajero y, puesto que podéis oír no os desatendáis de él” (8-20)

Lo que dicen los creyentes cuando se les llama a Allâh y a Su Mensajero para que juzgue entre ellos es; “oímos y obedecemos”. Y ellos son los que cosechan el éxito” (24-49)

Di: Obedeced a Allâh y obedeced al Mensajero. Pero si os apartáis, a él sólo se le pedirán cuentas sobre aquello que le ha sido encomendado, así como a vosotros se os pedirán sobre lo que os he encomendado. Y si le obedecéis seréis guiados. Al Mensajero no le corresponde sino transmitir con claridad” (24-52)

Y estableced el salat, entregad el zakat y obedeced al Mensajero para que os pueda dar misericordia” (24-54)

No corresponde a ningún creyente ni a ninguna creyente elegir cuando Allâh y Su Mensajero han decidido algún asunto. Quien desobedezca a Allâh y a Su Mensajero, se habrá extraviado de una forma indudable” (33-36)

Los que se han negado a creer; se han extraviado del camino de Allâh y se han opuesto al Mensajero después de haberles aclarado la guía; no perjudicarán a Allâh en nada. Y El hará inútiles sus obras” (47-33)

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A la vista de todos estos versículos coránicos no puede caber duda alguna de la necesidad de seguir el Qur’an y la Sunna del profeta – sobre él la plegaria y la paz -. Tanto es así que Allâh hace comprometer el amor y el perdón a la obediencia al Mensajero en (3-31); llama renegados a quienes no le obedezcan (3-32); compromete su creencia en (4-58), promete el éxito en (24-49); amenaza con pedir cuentas en (24-52); condiciona la recepción de la misericordia en (24-54) y amenaza con el extravío en (47-33).

Una vez demostrada la necesidad absoluta de seguir la Sunna del profeta para poder practicar el Islam corresponde decir que sin duda la Sunna forma una parte esencial de la Revelación Islámica, pudiendo decir que ella y el Qur’an hacen un cuerpo único y fusionado de doctrina.

Ahora bien, siendo el Qur’an la Palabra Increada directa de Allâh, guarda siempre un estatus superior a la Sunna, siendo esta como es la explicación necesaria del primero. Y es en función de esta necesidad que podemos decir, de manera rotunda que la Sunna resulta ser un pilar fundamental de la Revelación.

Es pues Allâh, y no el Mensajero, Quien ha prescrito la Sunna; pues es en la Sunna, y no en otra parte, que encontramos los medios para poder cumplir con el precepto divino de obedecer al Profeta – sobre él el salat y el salam -.

En relación a esto debemos describir el hecho de cómo es imprescindible que la Sunna se encuentre bien recogida y recopilada para poder conocer cómo y en qué obedecer a Muhammad. Y al ser precisamente Allâh quien nos ha encomendado dicha obediencia de manera imperativa, resulta de ello sin duda que la asistencia y el Poder divinos han intervenido de forma directa en la recopilación de hadices, la cual se ha convertido de pleno derecho en una Ciencia Sagrada. Pues, ¿quién puede dudar la asistencia Divina en la Ciencia de la recopilación del hadiz, siendo como es la obediencia al Profeta una orden de Allâh Mismo formulada en el Qur’an?

El hadiz comenzó a recopilarse en manuscritos desde la época profética; pero dichos manuscritos eran conservados por personas quienes residían en puntos geográficos diferentes, bastante lejos en ocasiones unos de otros, debido a la fulgurante extensión del Imperio Islámico en África, Asia y el Sur de Europa. Existía asimismo una transmisión verbal la cual había pasado de uno a otro desde el momento en que había sido transmitida por el profeta.

Existía pues un riesgo de que las palabras de Rasul – sobre él la plegaria y la paz – fueran olvidadas y comenzaron a ser relacionadas en escritos, de los cuales uno de los primeros fue “La Muwatta” del Imâm Malik. Pero hasta entonces ninguna de estas obras había pretendido establecer una recopilación completa y exhaustiva de las Palabras y hechos proféticos.

Esta labor fue emprendida por el chayj Muhammad Ibn Ismail Al-Bujari (810-870) y completada por su discípulo, a quien conoció en Nishapur, el chayj Muslim Ibn al Hayyaay.

En siguientes escritos más específicos sobre los recopiladores del hadiz nos extenderemos sobre sus biografías y metodologías.

No obstante, la metodología del Chayj Bujari y del Chayj Muslim era tan férrea, tan selectiva, que solamente reunieron entre ambos unos 12.000 hadices diferentes de las centenas de miles que llegaron a conocimiento de ambos.

Se cuenta que Al Bujari era tan meticuloso que en una ocasión se vio obligado a viajar al centro de Egipto para recabar hadices de una persona reputada por su memoria. Cuando llegó a su destino vio que el hombre había puesto un espantapájaros en su sembrado para que las aves no se comieran la semilla. Al ver eso el chayj Bujary le preguntó de qué se trataba el artilugio y cuando el hombre se lo dijo, respondió: “No tomo el hadiz de alguien que engaña a las aves, pues podría también engañar a los hombres”.

Junto con Bujari y Muslim se produjeron otras obras de recopilación del hadiz, entre ellas las de los discípulos del chayj Bujari, Nasa’i y Tirmidi. No obstante, debemos hacer honor a una figura posterior, la de Ali Ibn Abdi-l-Malik al Hindi (fallecido en 1597) quien recopiló en su obra Kanz al Ummal más de 40.000 hadices procedentes de todas las colecciones. Dicha obra se encuentra disponible únicamente en árabe y aún no ha sido traducida a las lenguas occidentales excepto al inglés.

Existen hadices recogidos en tratados de otros autores como Abu Hamid Gazali o Abdul Qadir Jilani que no podemos encontrar en otras colecciones; lo cual no es impedimento para convenir, como así ha sido hecho, en su legitimidad.  Pero de momento vamos a referirnos únicamente a las obras mundialmente conocidas y reconocidas a través de los siglos las cuales nombramos a continuación:Sahih Bujari, Sahih Muslim, Nasa’i, Tirmidi, Ibn Maŷah, Abû Dawud, Bayhaqi, Mardawiš, Musnad Ibn Hanbal, Musnad Abu Hanifa, Nawawi, Ŷami’a-s-sagir de Ŷalaluddin Suŷuti, Kanz al Ummal.

Aclaraciones pertinentes.

Debemos llamar la atención sobre dos hechos importantes existentes en la época actual con respecto a las publicaciones de las colecciones de hadices y a las traducciones adulteradas del Corán.

Primeramente, es de justicia decir, que no es recomendable leer las colecciones de hadices, sobre todo del Sahih Muslim y Bujari, editadas en Arabia Saudita. La razón de esto es que Nasiruddin Albani cortó y pegó trozos de hadices diferentes en uno solo, además de anular hadices auténticos porque no se acordaban con sus ideas personales. Sus seguidores sauditas siguieron la labor de eliminar los hadices que no convenían a la política comercial del Oro negro.

Es así entonces  que recomendamos vivamente no leer un libro de hadices en el cual se diga “Autentificado por Albani” o “Revisado en Arabia Saudita” o “Editado en Arabia Saudita”.

Son, sin embargo, las ediciones del El Líbano y sus traducciones a las lenguas occidentales, las que son de fiar y se pueden considerar autentificadas.

En cuanto se refiere a las traducciones del Qur’an a lengua española, que es lo que nos compete, debemos desdeñar enérgicamente las traducciones hechas por Muhammad al Asad e Isa García. La razón de ello es que mezclan sus palabras con las de Allâh, cosa cuya enormidad y gravedad no pueden estar fuera de duda.

Ya hablaremos más extensamente en otra ocasión, pero la lectura de dichas traducciones, que son más que nada falsificaciones, pueden extraviar al lector, quien no leerá el Qur’an de ninguna de las maneras, sino una adulteración de la Palabra Divina.

http://alandalusunasolaumma.blogspot.com/2015/02/ejemplo-de-las-traducciones-viciadas.html

Abdul Karim Mullor

 

 

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