LA HISTORIA DE LAS TARIQATS – SU REALIDAD – SU NATURALEZA

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso, el Que Manifiesta Su Misericordia – y el salat y el salam sobre Muhammad, su familia y compañeros.

¿Alguna vez has oído hablar de la Tariqats? ¿Sabes de qué se trata cuando se habla de ellas? ¿Conoces el porqué y el origen de su existencia? Hablemos de ello:

cheikhalalawi

Al principio de la Revelación, como es sabido por la casi la totalidad de los musulmanes, el Profeta – sobré él la plegaria y la paz –  manifestó una relación especial con un grupo escogido de compañeros. Aunque él fue enviado para todos, no a todos impartía las mismas enseñanzas, ni les otorgaba el tiempo y la dedicación las cuales siempre dedicó a su núcleo más cercano, entre los que se encontraban los miembros de su casa (su familia) y los compañeros con quienes emparentó, así como a los restantes de los diez a quienes fue prometido al Paraíso, y algunos más quienes formaban el grupo de casi cincuenta personas conocidas como “Ahlu-s-Sufa” (las Gentes del Banco). Un hadiz nos ilustra sobre estas reuniones donde Muhammad se reunía con un número reducido de fieles.

Tabarani, el Imam Ibn Hanbal, al Bazzar y otros, relatan a través de una cadena de transmisión satisfactoria, que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo a un grupo de Compañeros en presencia de los cuales se encontraba: “¿hay algún extranjero entre vosotros?”
– No, Enviado de Allah, respondieron.
Pidió entonces que cerraran la puerta y les dijo: “Levantad las manos y repetid: No hay divinidad sino Allah.”  Shaddad Ibn Aws relata: “Estuvimos con nuestras manos levantadas durante una hora diciendo: “No hay divinidad sino Allah”. El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo entonces: “Oh Allah, Tu me has enviado con esta palabra, me la has ordenado, me has prometido el paraíso a cambio y ¡en verdad Tu no faltas jamás a Tu promesa!” Después concluyó – sobre él la plegaria y la paz – : « Regocijaos, pues Allah – exaltado sea – os ha perdonado”[1]

Demostrado pues que Muhammad presidía reuniones de Dikr (recuerdo de Allâh) con sus compañeros allegados, queda asimismo aclarado que las enseñanzas destinadas a ellos no eran las mismas que las dirigidas a todo el pueblo por igual, las cuales eran impartidas tanto en las jutbas como en los sermones que pronunciaba en el momento de las salats comunitarias. No olvidar que el mismo Muhammad nos ha aconsejado hablar a cada uno según su capacidad de comprensión, y que consecuentemente él era el primero en aplicar y poner en marcha este consejo mediante su propio ejemplo.

¿Es posible que una parte de la Profecía, como son estas prácticas y la ciencia transmitida a sus mejores sahaba hubiera muerto en su época y no se hubiera transmitido? Convenid conmigo que una posibilidad tal traspasa los límites de lo humanamente imaginable y lo racionalmente concebible.

Así pues, Rasul – sobre él la plegaria y la paz – transmitió una Ciencia a la cual algunos llaman Ciencia del Corazón, otros Ciencia del Interior (Ilmu-l-Batîn), otros Tasawwuf; pero, al fin y al cabo, la misma ciencia sea cual fuere el nombre otorgado. La podemos llamar la Ciencia de la Purificación de una manera completamente legítima ya que únicamente aquellos quienes han hecho doblar la rodilla a sus Egos y hacerlos claudicar en la Guerra Santa Mayor son los solos a poderla aprender, comprender y enseñar.

“Y juro por el ocaso de los astros, lo cual, si supierais es un gran juramento, que es una Revelación noble en un Libro oculto que sólo tocan los purificados” (56- 79, 80, 81, 82)

Es inequívoco que el Corán hace referencia a la ciencia a la cual hemos hecho alusión, a causa de las palabras “Libro oculto” (kitabu-l-maqnun). Por otra parte, este hadiz nos asegura más si cabe sobre nuestra hipótesis:

El saber, en tanto que ciencia organizada, es de dos clases; el que es adquirido por el corazón es el más útil, mientras que aquel que se adquiere de boca en boca es una prueba contra el hijo de Adam. (De Ŷabir, recopilado por Al-Jatib)

Las palabras que más nos interesan de este hadiz son: “El saber, en tanto que ciencia organizada…Pues ellas demuestran que existen dos grandes clases de ciencia y ambas son organizadas y estructuradas.

Decenas de hadices y de ayats coránicas podríamos aportar para ilustrar este tema y apoyar nuestra tesis, pero la finalidad de este corto escrito es únicamente demostrar que las Tariqats nacen en la época profética, así como que la enseñanza que se imparte en ellas deriva de la ciencia poseída y transmitida por Muhammad Rasulu-l-Lâh.

Ahora bien, todavía necesitamos un tercer pilar, y es demostrar que la Ciencia de la que hablamos ha de transmitirse de forma humana; de esta manera cerraremos la puerta a los pocos resquicios que pudieran encontrar los detractores del Tasawwuf, diciendo como dicen basarse en el Corán y en la Sunna, lo cual resulta ser rotundamente falso.

Participad en las asambleas de los superiores, pedid consejo a los eruditos y frecuentad a los sabios. (Recopilado por A-t-Tabarani)

Es posible que un sabio cuya ciencia aproveche a las gentes, valga más que mil ascetas.(De Ali, recopilado por A-d-Daylami)

El sabio y quien busca aprender están ambos asociados en el bien, mientras que el resto no tienen bien alguno. (De Abu Darda, recopilado por A-t-Tabarani)

Estos tres hadices no dejan lugar al equívoco; son tan netamente evidentes que cualquier resquicio de duda al respecto de la transmisión humana de la Sabiduría entraría dentro del dominio de lo que sería inadmisible sostener por alguien dotado de buena fe.

Queda entonces probado que existe una ciencia de orden “más útil” (como dice el hadiz) que es aprendida por el corazón. En este orden de cosas, el término útil puede ser transformado en “superior”; ya que es superior sin duda aquello que resulta ser de mayor utilidad y efectividad.

Por otra parte, hemos probado de la misma manera, que la transmisión de dicha ciencia es organizada y se transmite de sabio a sabio a través del tiempo sin interrupción, ya que una ciencia de origen profético no podría tener fin sino el día en el cual la tierra sea desprovista de creyentes, poco tiempo antes del Juicio Final.

Así pues, el último paso que nos queda por explicar es dar a conocer porqué los maestros y estudiantes de esta ciencia se organizan en Tariqats. ¿No existe acaso un hadiz que dice?:

La mano de Allâh está con la Yama’a (La reunión)

¿No hemos explicado con anterioridad que las Gentes del Banco formaban un grupo de unas cuarenta y algunas personas y que todas se reunían en la mezquita del Profeta junto a la casa de nuestra madre A’iša? – que Allâh esté satisfecho de ella -.

¿No existen decenas de hadices que hablan sobre las reuniones de dikr, al ver las cuales los ángeles se lo comunican a Allâh y las cubren con sus alas? ¿No hemos relacionado un hadiz según el cual el Profeta se reunió a invocar con los sahaba y ordenó cerrar la puerta?

Pues bien, la existencia de las Tariqats no es solamente normal, sino necesaria. Tomemos una Tariqa como lo que es: una escuela del Ihsan; consideremos que el estudio de dicha ciencia no es obligatoria para todo musulmán y coincidiremos en que para enseñar cualquier tipo de ciencia es necesaria una escuela al efecto.

Pero ¿quién puede hacer ver al ciego si este se empeña en negar lo que no puede ver?

Efectivamente, las Tariqats comenzaron en la época del Profeta; los compañeros siguieron instruyendo a través de ellas y al extenderse geográficamente el mundo islámico, se multiplicaron. Con el paso del tiempo cambiaron de nombre y se diversificaron; pero la ciencia enseñada en ellas sigue siendo la misma que Muhammad mostraba a sus sahaba. Si podemos decir que la metodología ha cambiado, debido al paso del tiempo, y a las características de cada tiempo. Podemos decir incluso, ya que es la realidad actual, que dicha ciencia se ha quedado circunscrita a pequeños grupos de personas.

No obstante, es un hecho triste que hemos observado, ni tan siquiera algunos que dicen ser maestros, han llegado a comprender lo que es una Tariqa en realidad. La inmensa mayoría piensa que se trata de un lugar donde las personas se reúnen para invocar o para estar juntos, o para encontrarse con el maestro; pero no, eso no es así. En su realidad esencial una Tariqa es un marco espiritual, que procediendo de Allâh acoge a la persona del maestro y de sus discípulos en una dimensión diferente, en un ámbito sagrado, donde ocurren cosas que no ocurren en ningún otro lugar, ya que la presencia de los ángeles y los yin salihin se hace sentir tal y como no se encuentra en otra parte.

No he creado a los genios ni a los hombres sino para que Me adoren

En una ocasión, por la circunstancia que fuere, tuve una visita de alguien quien dice ser un maestro. En una de sus primeras frases comprendí que no lo era, ya que al preguntarle sobre la Tariqa nos dijo que eso eran tonterías. El hombre pensaba que una Tariqa es una organización donde se reúnen los fuqara para escuchar el chayj, donde hay gente de todas clases e intereses X. No puede ser un maestro aquel que no sabe lo que es una Tariqa. Una Tariqa, lo repetimos es un recinto sagrado que viniendo del mismo Trono sirve para aproximarse a Allâh. Un recinto sagrado que resulta ser un hospital del espíritu; el campo de batalla donde se lleva a cabo la Guerra Santa Mayor; un ámbito donde no puede entrar aquel quien no es invitado por el Rey de reyes: Allâh.

La enseñanza en ellas siempre es la misma: “Mostrar la ciencia del Interior, purificar el alma y encontrar el camino profético hasta la Presencia Divina y la aceptación de Allâh Todopoderoso.

“¡Oh alma sosegada! Regresa a tu Señor, satisfecha y aceptada”. (89 – 30, 31)

Abdul Karim Mullor

[1] Musnad de Ibn Hanbal (Dar al-kutub al-‘ilmiyya, 1993, tomo 4 p.153, nº 17126).

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