LA SINCERIDAD PUERTA DEL BIEN

LA SINCERIDAD – FACULTAD INNATA DEL CREYENTE QUE OTORGA VALOR A TODO LO DEMAS

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso, el Que Manifiesta Su Misericordia. Y la plegaria y la paz sobre Muhammad, su familia y compañeros.

sinceridad

Si hay un bien innato que otorgue valor al resto de los actos y de las virtudes, este es la sinceridad. Tanto es así que el Enviado – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

Se transmitió de Umar Ibn Al Jattab –que Allâh esté satisfecho de él- que oyó decir al mensajero de Allah – sobre él la plegaria y la paz – :

«Las acciones no son sino por sus intenciones y cada asunto es valorado por la intención con la cual se hace. Así, quien puso su intención sincera en emigrar por Allâh y Su Mensajero, su emigración fue por Allâh y Su Mensajero. Y quien emigró por algo de este mundo o por casarse con una mujer, su emigración contará por aquello con cuya intención lo hizo.» (Bujarî y Muslim).

Se transmitió de Abu Hurayra, que Allâh esté satisfecho de él que dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -:

“Realmente Allâh no mira ni vuestro cuerpo ni vuestra imagen sino que mira vuestros corazones.” (Muslim)

Dice el Libro de Allâh:

“Di: Tanto si escondéis lo que hay en vuestros pechos como si lo mostráis, Allâh lo sabe. Y conoce lo que hay en los cielos y en la tierra. Allâh es Poderoso sobre todas las cosas”.  (Corán 3-29)

“Y recuerda en el Libro a Ibrâhîm; él realmente fue sincero y Profeta” (19 – 40,41)

Tan importante es la sinceridad que es en base a ella que seremos juzgados, es en función de ella que nuestros actos tendrán un valor u otro y que nuestra andadura en la vida y en el Din hará de nosotros personas verídicas o falsas.

El sahaba, amigo y familiar del Profeta – sobre él la plegaria y la paz, Abu Bakr, recibió en sobrenombre de “siddiq” (sincero, verídico) al ser el primero en testificar sin vacilar la veracidad del relato profético sobre el viaje a Jerusalem y la ascensión a los cielos, mientras algunos de los primeros musulmanes estaban impactados por el espíritu extraordinario del hecho, así como por la burlas de los qurayšíes adversarios de Muhammad.

Es así, que todo verídico es sincero, aunque a decir verdad, ambas cosas no son lo mismo. Es la Sinceridad la base y la Veracidad la consecuencia. La Sinceridad no tiene necesidad alguna de objeto o hecho sobre el cual apoyarse; es un poso que reside en el corazón, independientemente de cuáles sean los hechos, las circunstancias o los postulados. No obstante, la Veracidad es hija de la primera, consecuencia natural y directa de ella. La Veracidad necesita de información para explicarse y desarrollarse, mientras que la Sinceridad no experimenta ninguna circunstancia para continuar existiendo, siendo como es, connatural al corazón en el cual se encuentra instalada.

La persona sincera podrá adquirir todas las demás virtudes, habida cuenta de que su naturaleza no soporta la doblez ni las astucias de un alma (aunque fuere la propia) siempre proclive a las excusas. Con el “Sidq” (la Sinceridad) se puede ser verídico, inclinado al abandono de las malas costumbres, e incluso con ella resultará mucho más asequible la purificación y la adquisición del resto de las virtudes. Mientras, al contrario, con la falta de Sidq, o mala intención, todos nuestros actos se ennegrecerán, siendo como es una puerta de acceso a todos los vicios y defectos.

Hemos dicho que la Sinceridad engendra la Veracidad, la cual será para nosotros un testimonio a nuestro favor delante de Allâh:

Dijo Rasulu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz:

La sinceridad conduce a las obras de bien, y las obras de bien conducen al Paraíso. Y el hombre no cesa de decir la verdad hasta que sea inscrito junto a Allâh como absolutamente verídico. Pero la mentira conduce a la rebelión contra Allâh. La rebelión contra Allâh conduce al Infierno. Y el hombre no cesa de mentir hasta que es inscrito junto a Allâh como un gran mentiroso. (De Ibn Massud, recopilado por Al-Bujari y Muslim)

En otro hadiz recopilado por A-t-Tirmidî, se dice:

“Cuando un siervo miente el ángel que se encuentra al cargo de registrar sus actos, se aleja una milla; tan grande es el hedor de la mentira”

Los creyentes son aquellos que, habiendo creído en Allâh y en Su Mensajero, no dudan después; y luchan con sus bienes y sus personas en el camino de Allâh. Esos son los sinceros” (saddiqun)” (Coran 49-15)

No obstante, la virtud de la Sinceridad, para llegar a un éxito completo, necesita del trabajo y de la fuerza de voluntad. Estos dos últimos no se encuentran garantizados por la presencia de la primera, sino que han de colaborar estrechamente a fin de llegar así a los objetivos más codiciados.

Dijo el califa Umar Ibn ‘Abdi-l-‘Aziz:

Juro por Allâh que no he dicho ninguna mentira desde que supe que mentir deshonra al que miente“.

Dice asimismo Ŷunayd al Bagdadi:

“La sinceridad verdadera es cuando dices la verdad en una situación en la que sólo te salvarían mentiras”

Que Allâh nos haga ser de los sinceros, verídicos, voluntariosos y que nos otorgue el perdón, la guía, la luz y en la otra vida el Firdaws.

Abdul Karim Mullor.

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