LOS SANTOS Y LOS MAQAMS DE AL-ANDALUS IV – Por Profesor Rahmanicus

ESTADO ACTUAL DE LOS MAQAMS

Algunos maqams son simples enterramientos desnudos, sobre los que el tiempo ha emplazado cultivos o ha cubierto de vegetación en estado salvaje. De la práctica existente en nuestra zona de hacer desaparecer los cementerios islámicos ilustra perfectamente el siguiente texto relativo al año 1264:

“Don Martín González, canónigo de Cartagena entrega a Pedro de Savarín un cementerio que fue de Moros en Alicante, en el camino de Murcia, junto a un barranco y cerca del hospital con el propósito de puesta en cultivo de tierras que fueron camposanto.[60]”.

En los escasos rincones donde la mano del hombre no ha llegado a actuar, el tiempo ha añadido estratos de tierra de aluvión, quedando invisibles alguna lápida o piedra con la que en su momento se señalizaran. En muchas ocasiones la naturaleza ha hecho surgir un hermoso árbol sobre la sepultura. En otras ocasiones, aprovechando el material existente, el hombre ha dispuesto la construcción de alguna obra funcional o decorativa, y más tarde nuestros ediles, fuentes, jardincillos o esculturas.
Los maqams que se salvaron de la destrucción pueden conservar el estilo clásico que podemos observar en el maghrib (occidente) o en el oriente, construidos como qubbas o morabitos (los de Marxuqera, Visquert, Benaguassil, Tos Pelat o Penyiscola) o utilizar la arquitectura tradicional del terreno, mollós y barracas principalmente, del mismo modo que en el resto del mundo islamico, en el que los maqams de santones de renombre local son más sencillos y siguen las variaciones locales de estilo, y los métodos constructivos de la arquitectura vernácula regional. Los santuarios también pueden ser muy sencillos: un montón de piedras, o una minúscula cúpula a la cabecera de la losa sepulcral del santo con una cavidad para velar.”

Según algunas teorías, el popular nombre de “Barraca” dado a la casa huertana en Valencia, procede de la voz árabe “baraka“, que quiere decir “gracia”, “bendición”, la “energía” espiritual que transpiran los Santos, proviniente de Allah. Barraca es curiosamente también uno de los nombres con que se designan las llamadas construcciones de “piedra seca“, también denominadas catxerulos, según Luis de Zabildea Gomez. Otros apelativos son mulló, molló o aún más curioso, “casetas de moros”, como se les denomina en Godella, Massarochos y Massamagrell.
Estas construcciones han llamado la atención de los estudiosos por su valor etnológico. Están construidas con piedras sueltas sin argamasa, y requieren de unos conocimientos técnicos hoy desaparecidos. Muy comunes en la comunidad valenciana, de ellas dice un investigador, creyendo que su utilidad es la de proteger circunstancialmente a labradores y ganaderos del mal tiempo, o guardar herramientas: “son innecesarias en número y situación, exageradas en sus dimensiones y sorprendentes por su destreza técnica.” Esta forma de analizar corresponde a quien contempla como único movil de estas construcciones lo económico. Pero para los hombres del oriente de al-Andalus, elevar un mausoleo sobre el cuerpo de uno de sus amados hijos y protectores, era una obra piadosa, que naturalmente iba a ser considerada exagerada para la función productiva que posteriormente se les quiere adjudicar.

En las ciudades es fácil que los maqams se encuentren en medio de jardines o plazas públicas. El motivo es que tras la conquista cruzada, los cementerios grandes pasaron a propiedad “eclesiastica” y aquellos menores de 12 tumbas a la propiedad[51] real (siendo en estos donde con frecuencia se enterraban los santos, pues- y esto es muy importante- el wali por lo general, si no ha dispuesto lo contrario, es enterrado en el mismo lugar donde muere en imitación de la sunna del profeta Mohammad que la paz sea con el). La pertenencia a estas instituciones, que no manifestaban grandes necesidades especulativas y que quizás quisieron evitar el problema de orden publico que se hubiera ocasionado en los primeros tiempos de la cruzada con su profanación, permitieron que estos pequeños camposantos se convirtieran con el paso del tiempo hacia el urbanismo “cristiano” en plazas o fuentes públicas, jardines, o simplemente lugares demasiado pequeños para la edificación. También era una costumbre local enterrar a algun wali en las proximidades de las torres de defensa de la villa, para que ejerciera como vigilante ante una posible invasión (p.e. las Torres de Serranos en Valencia, antaño de Al-Qantara). En la ciudad de Zaragoza aparece documentado un cementerio islámico, el de la puerta Este, constatado también arqueológicamente. Era muy afamado porque la tradición señalaba que allí estaban enterrados los santones Hans as-Sanàni y ‘Ali al-Lajmi, aunque otras fuentes señalan que estaban enterrados en el exterior del mihrab de la mezquita aljama. Cuenta la crónica musulmana que los pretendidos enterramientos de los dos santones estaban señalados por sendos amontonamientos de piedras.
Los maqams también pueden ser enterramientos en el interior de las casas. Los compañeros sepultaron al Mensajero de Dios* y a los dos primeros califas en su casa.

Los santuarios reflejan fielmente las tradiciones constructivas vernáculas. Posiblemente muchos se desmoronaron y algunos al caer fueron reedificados aprovechando el material allí existente, o se les dio una nueva utilización.

LO QUE QUEDA DE LOS «SANTOS» EN NUESTROS DÍAS

El sistema islámico de hombres y mujeres santos ha pervivido de manera milagrosa en algunas comarcas de al-Andalus, como es el caso de la Sierra Sur de Jaén. Allí, los en la actualidad llamados “santos”, emplean medios y métodos parecidos a los de los sheijs y la gente les reconoce el poder de la adivinación y la curación por influencia sobrenatura. Ejercen además como confesores y consejeros. Su existencia está documentada por el investigador Manuel Amezcua Martínez, del Laboratorio de Antropología Cultural de Granada. Los estudiosos, no obstante, no han sido capaces de advertir las evidentes similitudes con los ritos y prácticas propias de una cofradía musulmana girando alrededor de un maestro o santón

La supervivencia de esta institución cultural se basa en la trascendencia social que estas personas tienen en la comarca. Un anciano de Frailes decía del santo Custodio: «Mis padres como padres, pero él guiaba mi vida». Cuando se ha de hacer un viaje, comprar una bestia, un tractor o un terreno, cambiar de residencia, o ante la necesidad de tomar otras muchas decisiones propias de la vida cotidiana son momentos susceptibles de consultar con el santo.

Al santo Luis Aceituno Valdivia, la gente tenía costumbre de visitarlo por su onomástica y pasar unas horas a su lado. Al morir en 1912 continuó la costumbre de velarlo la noche del 21 de junio, que ha permanecido hasta la actualidad a pesar de hacer noventa y dos años que falleció. En esa noche se reúnen personas venidas de muchos lugares que se concentran en la despoblada aldea, pero sobre todo vecinos de la comarca que aún le veneran como su patriarca, para pasar la velada en compañía de sus descendientes.

Los “santos” actuales son campesinos residentes en cortijos o aldeas aisladas. Son analfabetos, viven en casas humildes y sus costumbres y aficiones son como las del resto de los vecinos, hasta el día que se declaran poseedores de la gracia. Entonces se obligan a llevar una vida de recogimiento sólo comparable a la de un eremita.

La gente suele decir que Dios les ha puesto en el mundo y les revela lo que tienen que hacer y decir a los infelices, y también que son “almas allegadas a Dios”. Su elección es lo más parecido a una aclamación popular. No es frecuente, pues, que el santo designe a su sucesor. La excepción se da en el santo Custodio, que de joven solía visitar muy a menudo al santo Aceituno y la gente comenzó a sospechar cuando veían, que al saludarse se besaban la mano el uno al otro.

Los más apasionados llegan a identificarlos con la propia divinidad y les llaman “mi Señor” o “Padre Eterno”, efecto de la pérdida del principio islámico de la Unicidad Divina o tawhid, y de la influencia de las predicaciones eclesiásticas. Reflejo de gestos procedentes de la tradición profética, los visitantes llegan a tirarse a los pies de estos “santos” y les derraman frascos de colonia sobre las botas. El santo Manuel se vio obligado a colocar una verja de hierro en su puerta para protegerse de las pasiones de muchos de sus devotos. Es tal la aureola de honorabilidad de estos hombres que pese a todo son tratados con respeto incluso por muchos de los que no creen en ellos, que en todo caso los tienen por hombres buenos.

Los procedimientos que emplean suelen ser la imposición de manos, las bendiciones, los soplos e insalivaciones y las oraciones. Menos frecuente es que prescriban algún tipo de producto, a excepción de papeletas de fumar sobre las que escriben signos o garabatos y bendicen para que sean ingeridas como si fueran píldoras.

A diferencia de algunos curanderos, los santos no exigen ningún tipo de emolumentos por sus servicios, cumpliendo misteriosamente con parte de las enseñanzas del Generoso Corán (36:21):

Seguid a quienes no os exigen remuneración alguna y son encaminados“.

¿PORQUÉ EN EL LEVANTE DE AL-ANDALUS?

Las primeras reacciones al descubrimiento de los maqams en el oriente de la península ibérica fueron verdaderamente sorprendentes puesto que algunos se preguntaron ¿Por qué no en Cataluña? Mientras que otros pensaban que tenían que haber aparecido antes en Andalucía. Nosotros fuimos los primeros sorprendidos por el transcurso de los acontecimientos que nos llevaron a recuperar el primer Ziarat de la Europa occidental y lo mismo nos hubiera supuesto haberlos tenido que encontrar en el corazón de Castilla. Durante mucho tiempo desde el resurgir del sufismo en al-Andalus, nada parecía indicar el menor asomo de apertura o facilidad. Sin embargo es indudable que el Sharq al-Andalus contaba con unas condiciones verdaderamente únicas. De inicio hay algo extraño que distingue a estas tierras orientales de nuestra península: son el único territorio entre España y Portugal donde no existen indicios relevantes de construcciones megalíticas [52], algo verdaderamente desconcertante por cuanto, tal como testifican las numerosas pinturas rupestres, estuvo poblado desde los tiempos inmemoriales del neolítico. Esto, que es tan solo un indicio, revela una singularidad inicial que no tendrá solución de continuidad. La singularidad del oriente andalusí es una constante histórica.

Las primeras comunidades musulmanas de la península ibérica debieron constituirse, a la luz de las últimas investigaciones, en el este y sureste de ésta, muchos años antes de la socorrida fecha del 711 (d.C.). Igualmente, los últimos documentos que se refieren a la pervivencia de una cofradía sufí en España provienen de las fuentes inquisitoriales, que en el primer tercio del siglo XIX dan fe de grupos de personas que en la vega de Murcia se reunen con fines extraños. Sus actividades no pudieron concretarse por cuanto en el transcurso de sus ritos, escriben en aljamiado, que luego borran, sobre la tierra o la arena.

El gran cronista musulmán Abben al-Abbar llama a Valencia la tierra de los sabios, es decir de los maestros de conocimiento. De hecho la mayor dignidad conocida dentro del universo Sufí, el Sheij Muhjyddin Ibn al Arabi, nació en la vecina provincia de Murcia. Por cierto que no era de origen árabe como han malinterpretado erroneamente sus biógrafos por su nombre de alcurnia, sino que se sabe fehacientemente que descendía de una familia andalusí por parte de padre. La sola mención de Muhayiddin Ibn al Arabi, que se define a si mismo como “el sello de la santidad Muhammadiana”, sería suficiente para que se nos disculpara especular con todo tipo de prodigios espirituales en estas tierras. Pero el tema que nos interesa es de una relevancia tal que conviene a su naturaleza abordarlo siempre con cautela y desapasionamiento.

Ya hemos explicado anteriormente la escasa implantación del cristianismo en estos pagos, a lo que habría que añadir que en algunas zonas como el Condat, apenas hay restos de la civilización romana, porque estos parajes, más allá de su fama de fértiles llanuras, poséen unos extensos macizos montañosos mal comunicados y despoblados, donde se fue refugiando la población mudejar a medida que se le dificultaba el cumplimento de su religión en las zonas más fértiles, allí donde operaba el temido tribunal de la Santa Inquisición. A estas tierras acudieron igualmente los moriscos granadinos, castellanos y aragoneses que huían de las persecuciones religiosas del siglo XVI, provocadas por la conocida incompatibilidad que tuvo durante siglos la Iglesia Católica con cualquier otra confesión espiritual. La idiosincrasia propia de los pobladores de estos territorios facilitaba la relajación del régimen “teocrático” por parte de los nobles y los señores, cuando no era que, por unas u otras causas, éstos favorecíeran la vida religiosa de sus súbditos musulmanes.

Parece que todo quisiera indicar que el Oriente de al-Andalus hubiera estado esperando para recibir la semilla del conocimiento profético de la mano del Sello de la Profecía, Sayiddina Mohammad*, y que esta cepa, talada a ras de suelo tras su primer florecimiento, rebrotara ahora aunque modesta, de manera inexplicable.
En un principio todo apuntaba al Islam como la religión fundacional de nuestro territorio, pero tras la conquista, la prohibición, el bautismo forzoso y el posterior destierro de los moriscos, la conexión con nuestro misticismo original parecía cercenada para siempre… ¿Cómo podríamos explicarlo? Dicen los sabios musulmanes que para todo acontecimiento existe una razón, que es acertada, aunque no se sea consciente de ella. Allah Todopoderoso pone a algunos muy alto y a otros muy bajo, pero siempre cambia las posiciones. Es una Ley Divina que nada excepto Él permanezca estático. Un creyente es el que acepta todos los cambios en su vida y en la de los demás. Se adoptaron las medidas conducentes a borrar todo símbolo de espiritualidad musulmana. ¿Quién hubiera esperado el resurgimiento de los Santos del Sufismo del Oriente de al-Andalus? Nadie. ¿Por qué ha ocurrido este descubrimiento? Nadie conoce la explicación. Nuestra propia imaginación nunca hubiera dado para tanto.

shadili

LA APARICIÓN DE NUESTROS MAQAMS

“Los amados de Allah son el perfume de Allah en este mundo,
pero solo los creyentes sinceros y verdaderos tienen olfato para olerlos.
Huelen su dulce fragancia y la siguen”.

Yahia Ibn Muadh al-Razi

Para la mayoría de las personas que desconocen la naturaleza del esoterismo islámico, la narración de cómo aparecieron estos maqams les parecerá inconcebible, aciéntifica, una leyenda, una invención o un simple cuento. Sin embargo quienes conocen las sutilezas del camino Sufi, comprenderán hasta que punto está suficientemente probada y plenamente justificada, pues como nos informa el Libro Luminoso:
“El sabe el secreto y hasta lo que está más escondido” (Sura TaHa, Qu’ran 20;7).

El número mayor de mausoleos nos fue comunicado por medio de una tradición oral varios siglos centenaria, y otros lo fueron por mediación de sueños y premoniciones. La posibilidad de que datos concretos y fiables puedan viajar a través del tiempo sin perder un ápice de credibilidad es característica en las sociedades tradicionales, donde la música, la heráldica y la jurisprudencia pasan naturalmente de generación a generación sin necesidad del soporte de la documentación escrita. No son pocos por otra parte los hallazgos arqueológicos que han venido precedidos por un sueño o una leyenda verbal. Sin ir más lejos, se creía a causa de una leyenda que Boabdil en su destierro trasladó los restos de sus antepasados -los reyes nazaritas- a Lecrín. Y justamente allí, en el Cerrillo de Mondújar y ante el asombro de todos, fueron descubiertos recientemente [53].

Los maqams forman parte instrumental de una conocida tradición metafísica, el tasawwuf o sufismo. Si reconocemos que la realidad física refleja la realidad metafísica, es ilusorio creer que se las puede separar… Si el sufismo vuelve a aparecer en un ámbito geográfico del que en realidad nunca partió, precisamente por la pervivencia de sus más elevados representantes, existen muchas probabilidades de que esta aparición se refleje en un resurgir de sus centros de poder. Nadie medianamente cualificado puede negarlo.

Una Sufí valenciana como posiblemente fuera la añorada Omalhina, por causa de la Misericordia Divina empezó hace unos años a frecuentar la compañía de dos grandes maestros espirituales, como son Sheikh Mohammad an-Mevlevi y Sheikh Hussein an-Naqshband. Al cabo de un tiempo estos maestros le indicaron la existencia de un santo Sufí cerca de Santo Espiritu, en Gilet. Cuando nos trasladamos hasta allí, en plena naturaleza, un intenso olor a rosas reveló la presencia del Santo. Este fue el primer “maqam” de un Santo Sufí del Sharq al-Andalus que se descubría después de muchos siglos. Los maestros nos confirmaron la ubicación exacta de la tumba y que se trataba de un mártir y de uno de los más antiguos Santos de estas tierras.

Después nos indicaron la presencia de otro Santo en la zona de Cortes de Pallás, e igualmente nos desplazamos hasta allí y localizamos su tumba. Pasó un tiempo en que de vez en cuando visitábamos estas dos tumbas sin solución de continuidad ni pensar en nada más, hasta que un día nos decidimos a preguntar si había algún Santo enterrado en nuestra propia ciudad y cuya visita nos resultara más accesible. Nos indicaron que sí lo había, cerca de la biblioteca municipal de Valencia. Tensando la fibra de la sensibilidad a cada paso, recorrimos toda la zona encontrando tres posibles lugares, dejando en último lugar uno que por lo “evidente” nos parecía una burla: una extraña fuente que si se miraba con la intención de darle un significado podía parecer un sarcófago de piedra con forma humana. Los maestros negaron la existencia del Santo en los tres lugares que les propusimos y como no nos quedaba otra opción, preguntamos por la fuente y para nuestra sorpresa nos indicaron que era precisamente bajo esa fuente que se encontraba Sheikh Mussa.
Al cabo de los días acudimos al lugar provistos de brújula y comprobamos como la fuente de marmol blanco, casi antropomórfica, estaba enquiblada[54] con una precisión casi total, como si el cuerpo, yacente sobre el costado derecho y con la cabeza mirando a Meca, se hubiera materializado en esa fuente siempre cubierta de agua, y por lo tanto preservada de toda impureza, como corresponde a un amigo de Dios.
Después supimos que bajo aquel jardín estuvo localizado uno de los primitivos cementerios islámicos de la ciudad de Valencia. Junto al santo, continúa en pie la más antigua ermita cristiana de la ciudad, la única del siglo XIV, que curiosamente también está orientada a Meca. Más tarde supimos aún que junto a la fuente actual se encontraba una de las puertas de acceso de la muralla islámica de Madina at Turab.
Tras este “hallazgo” no cesamos de preguntar regularmente sobre nuevos emplazamientos, y cual no fue nuestra sorpresa cuando, de las formas más inesperadas, aparecieron ante nosotros un cada vez mayor número de enterramientos de Santos musulmanes, el mayor tesoro que podíamos haber esperado recibir proveniente de nuestros antepasados.

Algunos podrán objetar que nuestro sistema de datación y localización de maqams carece de fundamento científico por proceder de una tradición oral. Que nadie dotado de sentido común transmitiría durante más de 700 años el emplazamiento de unos simples enterramientos. Pero hay tradiciones que recuerdan a sus hombres relevantes de una manera persistente, incluso durante miles de años.

Afortunadamente la humanidad ha podido desarrollarse con sistemas científicos que además del análisis racional consideraban otra serie de realidades que se ubican en el interior del ser humano, como atestiguan la acupuntura, la meditación o la interpretación de los sueños. Toda nuestra cultura “europea” proviene en realidad de aquél famoso “Hombre, ¡Conócete a ti mismo!” de aquella Grecia clásica que con la ayuda de un farol [55], buscaba a un tipo de hombre que ya en aquellos tiempos hacía mucho tiempo había desaparecido… Y la Ciencia -con mayúsculas- en verdad no tiene otro propósito que el de ENCONTRAR A UN HOMBRE. Nuestra Ciencia milenaria ha venido para encontrar a “los hombres” ¡No importa lo vetusto y tembloroso que nos parezca el candil que utiliza!!!!!

Como sabemos, puesto que hubo un claro propósito de destruir los maqams, todo signo exterior que hiciera referencia al Islam tuvo también que ser borrado, por lo que todo descubrimiento de maqams estaba por definición condenado al fracaso. Esta perspectiva debió haber llenado de satisfacción a algunos oscuros personajes de nuestra historia reciente, y volverá a ser esgrimida por los veladores de la realidad, pero los casos de más difícil solución se resuelven a menudo con la aportación de pruebas inesperadas. Razón de más para una transmisión oral extraordinaria. Ya lo dijo Junaid al Baghdadi: “En donde los eruditos han fallado, los Sufís han alcanzado el objetivo”.

Esta es sucintamente la historia de los maqams del Sharq al-Andalus, porque en realidad la historia nos llevaría a muchos kilómetros de distancia. Nosotros mismos estuvimos siempre en duda racional por la posibilidad real de equivocarnos, pero en un momento dado, las maravillosas maneras de llegar hasta ellos, y su misma evidencia, nos proveyeron de una fe que es para nosotros la prueba de su existencia, además del convencimiento de que si siguiéramos investigando, tal como está narrado en el libro de Omhalina, el número de maqams seguiría en aumento. Finalmente para decir algo respecto a este famoso libro y a otros de fuentes árabes que nos hubieran facilitado la localización de estos maqams, hemos de consignar que hubiera sido contrario a la tradición Sufí haber hecho uso de los karamat que Allah ha otorgado a sus Santos para mostrarnos una copia del mismo, lo que nos habría privado del esfuerzo y de las delicias que nos supusieron su búsqueda. Esta ardua labor nos ha encariñado con nuestros Santos y ha creado entre nosotros unos estrechos lazos de afecto, una treta parecida a la que Allah usa en cada niño que nace con el objeto de crear una relación indisoluble con la madre, obligándola a velarlo y a darle de mamar aún después de haber sufrido los dolores del parto. Es por ello que no nos extrañaría nada que una vez desvelado el secreto, puedan llegar a nosotros las páginas escritas hace ya tantos siglos por quienes conocieron a nuestros santos, y que el viento, la lluvia y el destierro parece que se han llevado.

HISTORIA DEL CEMENTERIO DE JANNAT AL-BAQI

Cementerio de Jannat al-Mualla en Makkah antes de ser demolidos por el Rey al-Saud.

Antes de que se derrumben mezquitas y minaretes
No habrá muchos derviches alrededor.
Hasta que la Fe se convierta en Herejía y la Herejía en fé,
Nadie se hará musulmán
.
Jalaluddin Rumi

Esta relación, si bien alejada del mundo imaginario de los habitantes de los países cristianos, es de vital importancia dentro del universo cultural musulmán, y conocerla va a permitirnos entender las verdaderas circunstancias en que se encuentran los maqams de medio mundo (1500 millones de musulmanes) y en concreto allí donde están enterrados personajes tan importantes y tan Santos dentro de la historia del Islam como el Imam Hasan B. Ali (2º Imam), Imam Ali B. Al-Husayn (4º Imam), Imam Muhammad B. Ali (5º Imam), y el Imam Ja’far B. Muhammad (6º Imam), que la paz sea con ellos.

El octavo día del mes de Shawwal, miércoles, en el año 1345 de la Hégira (21 de abril de 1925), los mausoleos de Jannatul al-Baqi (Madina) fueron demolidos por el Rey Ibn Saud. En el mismo año (1925), demolía también las tumbas de santos personajes en Jannat al-Mualla (Makkah), donde están enterrados la madre, la esposa, el abuelo y otros ascendientes del Santo Profeta (s).

La destrucción de sitios sagrados en Hijaz[56] por los wajhabis saudís continúa incluso hoy. Según algunos eruditos lo que está sucediendo en Hijaz es en definitiva una conspiración tramada contra el Islam [66] por ciertos agentes inconfesables, bajo la apariencia del Tawhid (fidelidad a la unicidad Divina). La idea es desarraigar el legado Islámico, su herencia, y sistemáticamente eliminar todos sus vestigios, para que en los días por venir los musulmanes no tengan afiliación con su historia religiosa.

LOS ORÍGENES DE AL-BAQI

En los primeros años del Islam, el hijo de Mohammad*, Ibrahim, moría siendo un bebé sobre quien el Profeta (s) lloró amargamente, siendo enterrado también ahí. La gente de Madina entonces empezó a usar ese sitio para el entierro de sus propios muertos, porque el Profeta (s) acostumbraba a congratular a quienes eran enterrados en al Baqi diciendo, “La paz esté con vosotros. ¡Oh domicilio del fiel! Buenas nuevas, nosotros pronto nos uniremos a vosotros. O’ Allah, perdona a los conciudadanos de al Baqi”.
Literalmente “al-Baqi” significa un jardín de árboles. Es también conocido como “Jannat al-Baqi” dada su santidad, porque en él están enterrados muchos de los parientes y compañeros de nuestro Profeta. El primer compañero enterrado en al Baqui fue Uthman b. Madhoon que murió el 3º de Sha’ban en el tercer año de la Hejira. El Profeta* ordeno que se talaran determinados árboles, y en medio, enterró a su querido compañero, situando dos piedras sobre la tumba.

La superficie de entierro de al Baqi fue prolongada gradualmente. Casi siete mil compañeros del Santo Profeta* fueron enterrados ahí, sin mencionar a los de Ahlul Bayt (a). Imam Hasan b. Ali (a), Imam Ali b. al-Husayn (a), Imam Muhammad al-Baqir (a), y Imam Ja’far Sadiq (a), también todos enterrados ahí.

Entre otros parientes del Profeta (s) que estan enterrados en al Baqi están: sus tías Safiya y Aatika, su tía Fatima bint al-Asad y la madre de Imam Ali (a). El tercer califa Uthman era enterrado fuera de al-Baqi, pero con ampliaciones posteriores, su tumba fue incluida en el área. En años posteriores, grandes eruditos Musulmanes como Malik bin Anas y muchos otros, también fueron enterrados ahi. Así, al-Baqi se volvió un lugar bien conocido y lleno de un gran significado histórico para todos los musulmanes.

AL BAQI VISTO POR LOS HISTORIADORES.

Umar ibn Jubair al Balansí (Sabio Sufí nacido en Valencia y máximo referente universal de la historia del siglo XI) describe al-Baqi tal como lo vió durante su viaje a Madina, diciendo:
“Al-Baqi está situado al este de Madina. Se entra en él a través de la puerta conocida como la puerta de al-Baqi. Como se entra, la tumba primera que se ve a su izquierda es la de Safiya, la tía del Profeta, y un poco mas lejos todavia está la tumba de Malik bin Anas, el Imam de Madina. En su tumba se levanta una cupula pequeña. En frente de él está la tumba de Ibrahim hijo de nuestro Profeta (s) con una cúpula blanca sobre él, y próximo a él a la derecha está la tumba de Abdul Rahman hijo de Umar bin al-Khattab, popularmente conocido como Abu Shahma, cuyo padre le estuvo castigando hasta que la muerte se lo llevó. Encarándola están las tumbas de Aquil bin Abi Talib y Abdullah bin Ja’far al Tayyar. Ahí, encarando esas tumbas hay un pequeño panteón conteniendo las tumbas de las esposas del Profeta, seguido de un panteón de Abbas bin Abdul Muttalib.

La tumba de Hasan bin Ali (a), situada cerca de la puerta a mano derecha, tiene una cúpula elevada sobre ella. Su cabeza yace a los pies de Abbas bin Abdul Muttalib, y ambas tumbas están levantadas sobre el suelo, sus paredes están forradas con azulejos amarillos y adornadas con clavos con cabeza de estrellas bellamente formadas. Asi es como también ha sido adornada la tumba de Ibrahim, hijo del Profeta (s). Tras el relicario de Abbas está la casa atribuida a Fátima, hija de nuestro Profeta (s), conocida como “Bayt al-Ahzaan” (la casa de la pena) porque es la casa que ella solía frecuentar para lamentar la muerte de su padre, el elegido, la paz sea con él. En el confín más lejano de al-Baqi está la tumba del califa Uthman, con una cúpula pequeña sobre él, y ahí, junto a él, está la tumba de Fatima bint Asad, madre de Ali b. Abi Talib (a)”

Un siglo y medio despues, el famoso viajero Ibn Batuta vino a describir al-Baqi de una forma que no difiere en modo alguno con la descripcion dada por Ibn Jubair. El añade: “En al-Baqi están las tumbas de numerosos Muhajirin y Ansar y muchos compañeros del Profeta (s), excepto que los más de sus nombres son desconocidos.”
Así, durante siglos, al-Baqi permaneció como un lugar sagrado en el que se llevaron a cabo renovaciones cuando eran necesarias hasta que los wahabis alcanzaron el poder a principios del siglo decimonoveno. Finalmente ellos profanaron las tumbas y demostraron ausencia de respeto a los mártires y los compañeros del Profeta (s) allí enterrados. Los musulmanes que disintieron con ellos fueron tachados de “infieles” y fueron subsiguientemente matados.

LA PRIMERA DESTRUCCIÓN DE AL-BAQUI

albaqimadina

Cementerio de Al Baqi antes de la destrucción wahhabita

Los wajhabis creían que visitar las tumbas y los mausoleos de los Profetas, los Imanes, o los santos era una forma de idolatría y totalmente a-Islamico. Quienes no estaban conformes con su creencia eran matados y sus propiedades confiscadas. Desde su primera invasión de Iraq, y hasta nuestros días, de hecho, los wajhabis, al igual que otros régulos de los Estados de Golfo, han estado realizando fatuas de las que ningún musulmán que disintiera con ellas estaba a salvo. Evidentemente, el resto del Mundo Islámico veía esas tumbas con profunda reverencia. Si no hubiera sido así, los dos califas Abu Bakr y Umar no habrían expresado su deseo de ser enterrados cerca de la tumba del Profeta (s).
Desde 1205 AH al 1217 d.H, los wajhabis hicieron varios intentos para obtener una cabeza de puente en Hijaz, pero fallaron. Finalmente, en 1217 d.H, bajo el liderazgo de Ibn Abd al-Wahhab emergieron victoriosos en Taif donde derramaron la sangre inocente de todos los musulmanes que allí había excepto de un poco más de una veintena. Después destruyeron las casas y convirtieron lo que había sido una ciudad en un páramo yermo. En 1218 d.H, entraban en Makkah y destruían todos los lugares sagrados y las cúpulas, incluyendo la que servía como un toldo sobre el manantial de Zamzam.

En 1221 de la Héjira, los Wajhabis entraban en Madina para profanar al-Baqi al igual que toda mezquita que encontraban. Incluso hicieron un intento de demoler la tumba de Profeta, pero por una razón u otra, la idea fue abandonada. En años subsiguientes, a los musulmanes de Iraq, Siria, y Egipto les era negada la entrada dentro de Makkah para el Hajj (la peregrinación). El rey Al-Saud estableció una pre-condición que era que quienes desearan realizar la peregrinación tendrían que aceptar el wajhabismo o si no, ser marcados como no musulmanes, volviéndose inelegibles para entrar dentro del Haram.
Al-Baqi fue devastado a ras de suelo, sin dejar señal de mausoleo o tumba ninguna. Pero los Saudís no estaban todavía completamente satisfechos con estar haciendo todo aquello. Su rey ordenaba a tres asistentes negros en el mausoleo del Profeta que le mostraran donde se almacenaba el tesoro de valiosos regalos. Los Wajhabis saquearon el tesoro para su propio uso.

Miles de Musulmanes escaparon de Makkah y Madina en un intento de salvar sus vidas y escapar de la incesante presión y persecución de manos de las hordas Wajhabis. Los musulmanes de todo el mundo denunciaron este salvajismo Saudí y exhortaron al Califato del Imperio de los Otomanos que salvara las reliquias sagradas de la destrucción total. Entonces, como es sabido, Muhammad Ali Basha atacó Hijaz y, con el apoyo de las tribus locales, se manejó para restablecer ley y el orden en Madina y Makkah, desalojando el clan de Al-Saud. El mundo Musulmán entero celebró esta victoria con gran fanfarria y alegría. En Cairo, las celebraciones continuaron durante cinco días. Sin duda, la alegría era debida al hecho de que a los peregrinos se les volvía a permitir ir libremente para el Hajj, y las reliquias sagradas fueron otra vez restablecidas.

En 1818 d.C., el Califa Otomano Abdul Majid y sus sucesores, los Califas Abdul Hamid y Mohammad, llevaron a cabo la reconstrucción de todos los lugares sagrados, restableciendo la herencia Islámica en todos los sitios importantes. En 1848 y 1860 d.C., más amplias restauraciones fueron hechas a cuenta de casi setecientas mil libras, la mayor parte de las cuales procedían de las donaciones recogidas en la tumba del Profeta*.

EL SEGUNDO PILLAJE POR LOS WAJHABIS

El Imperio Otomano había añadido al esplendor de Madina y Makkah estructuras de edificios religiosos de gran belleza y valor arquitectónico. Richard Burton, quien visitó los relicarios santos en 1853 d.C. disfrazado como un musulmán afgano y adoptando el nombre musulmán de Abdullah, habla de una Madina en la que refulgen 55 mezquitas y relicarios santos. Otro aventurero Inglés que visitó Madina en 1877-1878 d.C. la describe como una preciosa ciudad pequeña semejante a Estambul. El escribe sobre sus paredes blancas, sus finos alminares dorados y sus campos verdes.

A principios del siglo XX los wajhabis, financiados y pertrechados militarmente por los servicios secretos de los gobiernos británico y norteamericano, emprendieron una lucha sin cuartel para disgregar Hiyaz del seno del Imperio Otómano. Por una carta dirijida a todo el mundo islámico escrita por el Emir de Mecca en 1916 sabemos que los wajhabis bombardearon la Mezquita al-Haram y el Maqam Ibrahim con los cañones situados en Qalah al-Jiyad. A consecuencia de un obús que estalló a pocos metros de la piedra negra, se prendió Sutrah Al-Sharifah, el manto que cubre la Ka’bah y la gente tuvo que abrir las puertas de la Casa para subir a apagarlo. A causa del fuego artillero, durante días la gente no pudo entrar ni se pudo realizar la oración en la mezquita del Haram.

En 1924 d.C. los wajhabis entran en Hijaz por segunda vez y llevan a cabo otro pillaje y otra masacre despiada. Las gentes eran matadas en las calles. Las casas fueron arrasadas hasta los cimientos. Tampoco las mujeres y los niños fueron respetados. El espía español Alí Bey fue testigo excepcional.

El Sheij de Makkah, Awn bin Hashim, escribe: “Ante mí, un valle parecía haber sido pavimentado con cadáveres, manchando con sangre seca en todas partes alrededor. Apenas había un árbol que no tuviera uno o dos cuerpos de muerto cerca de sus raíces.”

En 1925 Medina se rindió al violento ataque wajhabi. Toda la herencia Islámica fue destruida. El único relicario que permaneció intacto fue el del Santo Profeta (s).

Ibn Jabhan dice: “Nosotros sabemos que el mausoleo colocado sobre la tumba del Profeta va contra nuestros principios, y tener su tumba en una mezquita es un abominable pecado.”
Las tumbas de Hamza y otros mártires fueron demolidas en Uhud. La mezquita del Profeta fue dinamitada [56]. A causa de las protestas de los musulmanes, fueron dadas garantías por Ibn Saud de que sería restaurada pero la promesa nunca fue cumplida. Se dio la promesa de que Hijaz tendría un gobierno multinacional Islámico. También fue abandonada.
En el 1925 d.C., Jannat al-Mu’alla, el cementerio sagrado de Makkah era destruido conjuntamente con la casa donde nació el Santo Profeta. Desde entonces, este día es un día de lamento para todos los musulmanes.
¿No es extraño que los wajhabis encuentren ofensivo para ellos tener que conservar las tumbas, los relicarios y otros lugares de importancia tradicional, mientras los restos de sus reyes Saudís son guardados con el gasto de millones de dólares?

PROTESTAS DE LOS MUSULMANES DE LA INDIA

En 1926, fueron realizadas manifestaciones de protesta por musulmanes escandalizados de todo el mundo. Fueron aprobadas resoluciones y se emitió una declaración perfilando los crímenes perpetrados por los wajhabis entre lo que fueron incluidos los siguientes:

– La destrucción y profanación de los lugares santos, por ejemplo el lugar de nacimiento del Santo Profeta*, las tumbas de Banu Hashim en Makkah y en Jannat al Baqi (Madinah), la negativa de los wajhabis a permitir a los musulmanes recitar Ziyarah o Surah al-Fatiha en esas tumbas.
– La destrucción de los lugares de adoración por ejemplo Masjid Hamza, Masjid Abu Rasheed, en adición a las tumbas de Imanes y Sahabas (Compañeros del Profeta).
– Interferencia en la realización de los rituales del Hajj.
– Forzar a los musulmanes para seguir las innovaciones wajhabis y abandonar sus propios caminos según la orientación de los Imanes que ellos siguen.
– La masacre de sayyids en Taif, Madina, Ahsa, y Qatif.
– La destrucción de las tumbas de los Imanes en al-Baqi que apenó y ofendió profundamente a todos los Shias.

PROTESTAS DESDE OTROS PAISES

Similares protestas fueron suscritas por musulmanes de Irán, Iraq, Egipto, Indonesia, y Turquía. Todos ellos condenaron a los wajhabis sauditas por sus actos de barbarie. Algunos eruditos escribieron tratados y libros para decirle al mundo que lo que estaba sucediendo en Hijaz era en realidad una conspiración provocada por los judíos contra el Islam, bajo el disfraz de observancia del Tawhid. La idea era desarraigar el legado y la herencia Islámica privándola sistemáticamente de todos sus vestigios para que en los días por venir, los musulmanes no tuvieran señas de afiliación con su historia religiosa.

UNA LISTA PARCIAL DE LAS TUMBAS Y MAUSOLÉOS DEMOLIDOS

El cementerio Al-Mualla, que incluye la tumba de Sayyida Khadija bint Khuwailid (a), esposa del Profeta (s), la tumba de Amina bint Wahab, madre del Profeta (s), la tumba de Abu Talib, padre de Imam Ali (un), y la tumba de Abdul Muttalib, abuelo del Profeta (s).
La tumba de Hawa (Eva) en Jeddah.
La tumba del padre del Profeta* en Medina.
La casa de los lamentos (bayt al-Ahzan) de Sayyida Fatima (a) en Madina.
La mezquita de Salman al-Farsi en Medina.
La mezquita de Raj’at ash-Shams en Medina.
La casa del Profeta* en Medina, donde vivió tras la emigración de Makkah.
La casa del Iman Ja’far al-Sadiq (a) en Medina.
El complejo (mahhalla) de Banu Hashim en Medina.
La casa del Imam Alí (a) donde nacieron el Imam Hassan(a) y el Imam Hussayn(a).
La casa de Hamza y las tumbas de los martires de Uhud(a).
***

El doctor Angawi, que estudió arquitectura en la Universidad de Texas centrándose en la arquitectura de Mecca para su doctorado en la Universidad de Londres, dice que hay una decisión estratégica de destruir monumentos datados en los primeros tiempos del Islam más allá del desviado temor a que puedan convertirse en lugares de adoración idólatra.
La reciente decisión de destruir en Mecca un castillo turco del siglo XVIII -Al Ajyad- ilustra que la destrucción por los Talibanes de dos Budas gigantes de más de 1500 años de antigüedad en Bamiyan hace ya tres años -que provocó la indignación internacional- no fue un fenómeno aislado, sino que está cimentada en la severa versión del Islam dictada en Arabia Saudita.
De hecho hay un fatwa Saudí, o fallo religioso, firmado por las más relevantes autoridades Religiosas del reino en 1994, que autoriza la destrucción de lugares históricos como un medio para desalentar la idolatría.
“No está permitido glorificar edificios y lugares históricos,” establece la fatwa. “Tal acción podría llevar al politeísmo porque la gente podría pensar que los lugares tienen valor espiritual. Y el profeta (sws) ha prohibido construir o rezar en las tumbas porque es una forma de politeísmo. Por lo tanto es necesario rechazar estos actos y proteger a otros de ellos. Que Allah nos guíe.”
Una copia del Fatwa Nº 16626, que nunca se ha hecho público, fue obtenida por The New York Times. El Doctor Angawi dijo que la fatwa parecía auténtica.

Tumbas del segundo, cuarto, quinto y sexto Imam con la tumba de Abbas b.
Abdul Muttalib (tío del Profeta) en la entrada del Jannat al-Baqi, en Medina.

El Doctor Angawi pregunta:

“¿Se imaginan que los judíos encontraran la casa de Moisés?”

“Estaría en todos los programas de noticias de las televisiones, en cada periódico. En cambio, los lugares del profeta desaparecen. Los jardines en los que paseaba, los manantiales de los que se proveía de agua – desaparecidos.”
“Soy leal a mi gobierno,” insiste el Dr. Angawi. “Mi batalla es contra los extremistas religiosos”.

El Doctor Angawi se lamenta de lo que él llama “nuestros religiosos fanáticos” por la política de demolición. No hay que olvidar que esta cúpula de extremistas, tras su pose de salvaguardias del Islam muestra tenazmente ser los mejores aliados de quienes más lo desean perjudicar, empezando por dar del mismo la peor de las imágenes posibles.
Por su parte, el Islam tradicional ortodoxo, conducido por las ponderadas razones de sus sabios y ulemas, había tolerado y respetado la integridad de las viejas estatuas egipcias, búdicas, mesopotámicas, cristianas o hinduistas de las regiones donde se estableció, sin causarles daño[59] ninguno ni prestarles -hasta nuestros días- la menor atención….

[50] Jose Hinojosa Montalvo, Hª Medieval. Textos para la historia de Alicante, pag. 461. Diputación de Alicante.
[51] Llibre dels Fets.
[52] Dólmenes y menhires.
[53] También se han desenterrado muros de una construcción circular, que en opinión de los arqueólogos pudiera tratarse de un morabito, puesto que como panteón familiar no debió funcionar debido a que no hay ninguna tumba en su interior.
[54] Orientada hacia la Meca.
[55] A nuestro modo de entender con una gran carga de ironía hacia aquellos que buscan en el mundo exterior (midiendo y pesando) aquello que solo puede encontrarse en nuestro mundo interior.
[56] Mecca y Medina.
[57] Los eruditos citados se refieren a las influencias que el sionismo ha ejercido sobre la creación y la llegada al poder de la ideología wajhabi.
[58] Este hecho abominable quedó reflejado en todas las hemerotecas del mundo. La misma mañana que el rey Saud dió la orden a sus operarios de destruir la tumba, dos de ellos, tras los primeros golpes de pico, enloquecieron fulminantemente. No volvieron a recuperar la razón. Cuando el tercer operario fue a informar de lo sucedido, el rey acababa de sufrir un colapso nervisoso que le afectó a un ojo, a consecuencia del cual quedaría tuerto. Atemorizado, el rey dio órdenes de suspender la demolición de la tumba del Santo Profeta* al tiempo que mandaba levantar una reja a su alrededor para limitar el numero de los peregrinos que hasta entonces acostumbraban a rezar libremente junto a ella.

[59] Recordemos que la destrucción del apéndice nasal de la Esfinge fue causada en el siglo XIX por las tropas dirigidas por Napoleón Bonaparte, que la usó como blanco para los ejercicios de tiro de su artillería pesada.

LOS MONUMENTOS ISLÁMICOS EN LOS BALCANES, DESTROZADOS

Pero hay más que decir respecto a la destrucción de lugares de culto de los musulmanes. De hecho nunca se protestaría lo bastante si en nuestros días tuviéramos en consideración el hadith profético que recuerda que “la tierra entera es una mezquita” y sería aplicable a las empresas y gobiernos que explotan a nuestra madre naturaleza. Andras Riedlmayer conservador de obras maestras bibliográficas de la universidad de Harvard, es coautor de una inspección de los sitios arquitectónicos destrozados por la guerra de Kosovo, y está atrozmente sorprendido por el programa de destrucción ejecutado por los saudís en Bosnia. Riedlmayer dice que los Saudís intentaron echar abajo a golpes todas la lápidas otomanas del cementerio de la mezquita de Hadum. “Los Saudís estaban interesados en quitarlas porque consideran que las lapidas son idolatría. Son seguidores del wajhabismo, que es una interpretación extremista del Islam que choca con las costumbres tradicionales de la mayor parte del mundo Musulmán.”

Los wajhabis son un movimiento puritano fundado en el siglo XVIII por Muhammad Ibn Abd al-Wahhab (1703-1791). El convirtió a su doctrina a la tribu Saudí, que ahora gobierna Saudi Arabia. La Wajhabía es la más grande y más poderosa secta de Arabia Saudi. Riedlmayer dice que los Saudís están obsesionados con eliminar todas las lápidas antiguas, mausoléos, y recordatorios Sufís situados cerca de toda mezquita, porque — a diferencia de la mayoría de los Musulmanes hoy en el mundo — los wajhabis creen que estos son “no-Islamicos” e “idolátricos”. El nos dijo: “Los wajhabis, con sus riquezas y su fanatismo, son una amenaza para nuestra herencia, en algunos aspectos más peligrosos aún que los Chetniks (paramilitares serbios), puesto que respecto a estos últimos, al menos, nadie alberga las más mínimas ilusiones respecto a sus poco caritativas intenciones.”

Riedlmayer hace hincapié en que durante e inmediatamente después de la guerra de Bosnia (1992-95), una agencia Saudí de ayuda humanitaria se hizo cargo de la restauración de la mezquita Gazi Husrev Beg (Begova dzamija) igual que de otras mezquitas históricas en Sarajevo y en muchas otras ciudades y pueblos.
En la mezquita Beg, los Saudís ordenaron que el tejado Otomano y las pinturas decorativas en las paredes fueran borrados y desechos y el edificio entero reformado, como dice Riedlmayer “en destellante blanco de hospital, incluso el alminar fue entablillado en yeso blanco.” El dice que en muchísimos pueblos, los saudís han demolido y reedificado al estilo saudí históricas mezquitas bosnias de estilo Otomano que habían sufrido daños de guerra pero que aún eran restaurables. Todo el colorido interior y la decoración balcánicos fueron eliminados y se añadieron entradas separadas para segregar a las mujeres. La destrucción es un golpe más a la herencia arquitectónica de Kosovo, siguiente a la destrucción entre 1998 y 1999 por las fuerzas Serbias y civiles de alrededor de 200 mezquitas y otras edificaciones Islámicas – alrededor de un tercio del número total en la provincia. Afortunadamente, tras su breve y destructiva aparición en el escenario de los Balcanes, los agentes y la ideología wajhabi son hoy en día rechazados mayoritariamente por la población.

Excepto los Wajhabis, ningún sabio islámico ha dicho que sea politeísmo o kufr[69] visitar las tumbas o construir una cúpula sobre ellas. Excepto a esta gente desviada, nunca se ha visto a ningún musulmán demoliendo los mausoleos de los muertos.

EL HADITH:
“QUIENQUIERA QUE VISITE MI TUMBA,
MI INTERCESIÓN LE ESTÁ GARANTIZADA”.

A estas alturas el avezado lector habrá percibido nítidamente la suprema importancia que tiene para resolver toda duda religiosa la exégesis autorizada del Corán y de los dichos del Profeta Mohammad[70]. Sin un conocimiento profundo y desinteresado de los mismos, además de la imprescindible ayuda Divina, es mejor no entrar en argumentaciones y polémicas inútiles, solo propicias para maliciosos e ignorantes.
El Hadith, junto al Corán conforma la primera fuente de autoridad dentro universo musulmán. Los hadiths, que son relaciones testificadas por sus contemporáneos de los dichos y los hechos del Profeta Mohammad*, pueden ser rigurosamente auténticos, verídicos, fuertes, débiles o falsos. Este Hadith y otros similares son bien conocidos por los estudiosos y constituye una prueba irrefutable de la licitud de algo, que durante 1.200 años nunca supuso un problema para la mayoría de los musulmanes: la visita en busca de intercesión a las tumbas de los Santos.

El Hadith que dice “Quienquiera que visite mi tumba, mi intercesión le está garantizada” (Man zâra qabrî wajabat lahu shafâ‘atî) [1] es una narración verídica (hasan) como fue determinado por el Imam Abu al-Hasanat al-Lacknawi [2] y su discípulo ‘Abd al-Fattah Abu Ghudda en las últimas notas al Muwatta’ del Imam Malik conforme a la narración de Muhammad ibn al-Hasan (capítulo 49: Sobre la tumba del Profeta (Allah le bendiga y reconforte) como por el Shaykh Mahmud Mamduh,[3] aunque algunos eruditos tempranos la declararan bien fundada, ortodoxa (sahîh) tales como Ibn al-Sakan en al-Sunan al-Sihah y ‘Abd al-Haqq al-Ishbili en al-Ahkam, seguido de Shaykh al-Islam al-Taqi al-Subki in Shifa’ al-Siqam en vista de la totalidad de las cadenas [4].

Otros eruditos del hadith que lo han considerado auténtico son el discípulo de Ibn Hajar, el maestro al-Sakhawi,[5] el maestro del hadith de Madina al-Samhudi,[6] y Shaykh al-Islam al-Haytami en al-Jawhar al-Munazzam. Al-Ghassani (m. 682) no lo incluye en su compendio de narraciones débiles de al Daraqutni titulado Takhrij al-Ahadith al-Di‘af min Sunan al-Daraqutni.[7] Algunos eruditos tardíos, comenzando con Ibn Taymiyya, permanecieron indecisos sobre si catalogaban este hadith de débil.

Al-Lacknawi dijo de éste hadith:
Hay algunos que lo declaran débil [e.g. al-Bayhaqi, Ibn Khuzayma, and al-Suyuti], y otros que asertan que todos los hadiths sobre la visita al Profeta – Allah le salude y le bendiga – son débiles, tales como Ibn Taymiyya y sus seguidores, pero ambas posiciones son falsas para aquellos a los que se les dio el buen entendimiento, pues la verificación del caso dicta que el hadith es hasan, como ha expuesto Taqi al-Din al-Subki en su libro Shifa’ al-Siqam fi Ziyara Khayr al-Anam.”[8] ·

Entre quienes caen dentro de la categoría de “Ibn Taymiyya y sus seguidores” sobre este tema están:
* Ibn ‘Abd al-Hadi quien escribió al-Sarim al-Munki fi al-Radd ‘ala al-Subki en violenta refutación del libro de al-Subki sobre la visita pero contradice su propia posición en otro libro suyo.[9] Shaykh Mah mud Mamduh refutó su debilitamiento de este hadith con gran detalle[10] y determinó que que al-Sarim al-Munki está en la raíz de todas las subsiguientes generalizaciones que debilitan los hadiths que conciernen la deseabilidad de su visita.[11] El postrer shaykh Wajhabi *‘Abd al-‘Aziz Bin Baz reiteró el imprudente veredicto de Ibn Taymiyya: “Los hadiths que conciernen a la vista de la tumba del Profeta– Allah le salude y le bendiga – son todos débiles, ademas de verdaderamente defectuosos”;[12]
* Nasir al-Albani,[13] que pretendió que la visita al Profeta – Allah le bendiga y salude – figura entre las innovaciones;[14] y
* Nasir al-Jadya‘, quien en 1993 obtuvo su Doctorado en filosofía con Máximos Honores de la Universidad de Muhammad Ibn Sa‘ud tras escribir un libro de 600 páginas titulado al-Tabarruk en el que perpetúa la misma pretensión aberrante.[15]

El énfasis y la recomendación en visitar su noble sepultura se menciona en numerosos hadiths, y debería bastar para demostrarlo si solo estuviera el hadith en el que Profeta verídico y confirmado de Dios promete que su intercesión -entre otras cosas- queda garantizada a quien sea que le visite. Y los Imams estan en completo acuerdo desde el tiempo directamente posterior a su muerte hasta nuestros propios días en que visitarle, está entre los mejores actos de devoción que se pueden realizar ante Allah.[16]

No hay réplicas entre los juristas de las Cuatro Escuelas que pongan a prueba la fotaleza de la narración de Ibn ‘Umar, como indica que antes y después los juristas apoyen la fuerte deseabilidad de visitar al Profeta – Allah le bendiga y le de paz – en Madina. Veanse, por ejemplo, solo entre las fuentes Hanbali :

· al-Mughni de Ibn Qudama (3:297)
· al-Mubdi‘ fi Sharh al-Muqni‘de Ibn Muflih (3:259)
· Kashshaf al-Qanna de Al-Buhuti (2:515; 5:36)
· Manar al-Sabil de Ibn Dawyan (1:256).

Recomendamos que se consulten también los textos ortodoxos adicionales que ilustran la “visita al Profeta” – Allah le bendiga y le de paz –, entre ellos el de el Compañero Bilal ibn Rabah al-Habashi – Allah esté complacido con él– durante todo el camino desde Shâm (Damasco), al igual que la práctica de los Compañeros de buscar al profeta – Allah le bendiga y le de paz – como un medio para conseguir sus necesidades mediante la visita a su tumba, tal como Bilal ibn al-Harith al-Muzani, Abu Ayyub al-Ansari, y ‘A’isha – Allah esté complacido con ellos – todos citados en las secciones sobre Tawassul y Visitación en la “Enciclopedia de Doctrina Islámica” de Shaykh Hisham Kabbani. Y Allah sabe más.

NOTAS DE ESTE CAPITULO

[1] Narrado por Ibn ‘Umar por al-Daraqutni en su Sunan (2:278 #194), Abu Dawud al-Tayalisi en su Musnad (2:12), al-Dulabi en al-Kuna wa al-Asma’ (2:64), al-Khatib en Talkhis al-Mutashabih fi al-Rasm (1:581), Ibn al-Dubaythi en al-Dhayl ‘ala al-Tarikh (2:170), Ibn Abi al-Dunya en Kitab al-Qubur, al-Bayhaqi en Shu‘ab al-Iman (3:490), al-Hakim al-Tirmidhi en Nawadir al-Usul (p. 148), al-Haythami (4:2), al-Subki en Shifa’ al-Siqam (p. 12-14), Abu al-Shaykh, Ibn ‘Adi en al-Kamil (6:235, 6:351), al-‘Uqayli en al-Du‘afa’ (4:170), al-Bazzar en su Musnad con una cadena muy débil que incluye a ‘Abd Allah ibn Ibrahim al-Ghifari [cf. Mukhtasar de Ibn Hajar (1:481 #822)] con los términos “mi intercesión tendrá lugar para él ” (hallat lahu shafâ‘atî), y Ibn Hajar quien indicó su grado de veracidad (hasan) en Talkhis al-Habir (2:266) por estar reforzada por otros hadiths los cuales mencionan tanto él como al-Haythami, tales como:

“Quien me visite sin otro motivo declarado que mi visita, me incumbe ser su intercesor en el Día de la Resurrección.” Narrado por al-Tabarani en al-Awsat y al-Kabir con una cadena que contiene a Mas lama ibn Salim y por Ibn al-Sakan en su Sunan al-Sihah como estableció al-Shirbini en Mughni al-Muhtaj (1:512).

“Quienquiera que haga peregrinación y me visite después de mi muerte, es como si me hubiera visitado en vida.” Narrado por al- Tabarani en al-Kabir (12:406) y al-Daraqutni (2:278) con una cadena que incluye a Hafs ibn Abi Dawud al-Qari,a quien solo Ahmad declaró passable (sâlih). Mamduh dijo (p. 337-340) que es más da‘îf que otros hadiths débiles de este capitulo.

“Quien visite mi tumba depués de mi muerte es como aquellos que me visitaron en vida.” Narrado por al-Tabarani en al-Kabir (12:406) y al-Awsat (1:94) con una cadena que contiene a ‘A’isha bint Yunus, cuyo status es incierto, y por Hatib by al-Daraqutni (2:278) con otra cadena que al-Dhahabi dijo que era una de las mejores cadenas a este respecto. Mamduh dijop (p. 330-334) que es da‘îf pero no mawdû‘, contrariamente a las pretensiones de Ibn Taymiyya y sus imitadores.

Abu Ghudda cita en una cuarta narración: “Quien haga peregrinación y no me visite, fue duro conmigo” narrado por al-Daraqutni en sus Sunan. Abu Ghudda dijo: “No es defectuoso como dicen Ibn al-Jawzi e Ibn Taymiyya, al contrario, un número de escolasticos consideran verídica a su cadena, y otro número la consideraron débil.” Mamduh (p. 344-346) lo considera errado.

Al-‘Uqayli en al-Du‘afa’ (4:170) declaró las cadenas de la narración de Ibn ‘Umar’s “flojas” (layyina) como hizo al-Dhahabi, añadiendo este último – como hicieron al-Bayhaqi y al-Fattani en Tadhkirat al-Mawdu‘at – que se refuerzan puesto que ninguno contiene niguna falsedad ni defecto, como establecieron al-Suyuti en al-Durar al-Muntathira, al-Munawi en Fayd al-Qadir, y al-‘Ajluni en Kashf al-Khafa (2:328-329).

[2] En Zafar al-Amani (p. 422) y al-Ajwiba al-Fadila (p. 155).

[3] En su Raf‘ al-Minara (p. 280 y p. 318).

[4] Como nos relató Ibn Hajar en Talkhis al-Habir (2:267). Cf. al-Shawkani en Nayl al-Awtar (5:95) y al-Sindi en sus notas sobre Ibn Majah.

[5] En al-Qawl al-Badi‘ (p. 160).

[6] En Sa‘adat al-Darayn (1:77).

[7] Publicado en Ryad: Dar ‘Alam al-Kutub, 1991.

[8] Al-Lacknawi, Zafar al-Amani (p. 422).

[9] Ibn ‘Abd al-Hadi hace mucho incapié sobre la credibilidad de ‘Abd Allah ibn ‘Umar al-‘Umari en al-Sarim al-Munki, pero desconfía de él en otro libro, al-Tanqih (1:122) como fue señalado por Mamduh en Raf‘ al-Minara (p. 12).

[10] En Raf‘ al-Minara (p. 280-318).

[11] En Raf‘ al-Minara (p. 9).

[12] En sus anotaciones a Fath al-Bari (1989 ed. 3:387) de Ibn Hajar, haciendose eco de las exactas palabras usadas por Ibn Taymiyya en su Minhaj al-Sunna al-Nabawiyya (1986 ed. 2:441) y Majmu‘at al-Fatawa (27:119).

[13] En su Irwa’ al-Ghalil (4:337-338) en el que imitó las proclamas de Ibn ‘Abd al-Hadi.

[14] En Talkhis Ahkam al-Jana’iz (p. 110) y muchos otros de sus escritos.

[15] Nasir al-Jadya’, al-Tabarruk (p. 322). Notese que todos estos libros están actualmente accesibles en imprenta, pero no ¡Shifa’ al-Siqam!

[16] Al-Sakhawi, al-Qawl al-Badi‘ (p. 160). Se contradice a si mismo en al-Maqasid al-Hasana (p. 413) donde adopta la opinión de al-Dhahabi’s de que “las cadenas del hadith de la visitación son todas “débiles” (layyina) pero se refuerzan unas a otras porque no contienen ninguna falsedad.”

Esta entrada fue publicada en Artículos. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *