NOMBRES DIVINOS VIII – AL MUHAYMIN – EL CUSTODIO, EL PROTECTOR – EL QUE VIGILA

NOMBRE DE ALLAH VIII – AL MUHAYMIN

Bismi-l-Lâhi-r-Rahmani-r-Rahim

He de decir, de manera general, que estos comentarios no proceden de tratado alguno, ni son inspirados de las palabras de nadie quien haya escrito sobre los Nombres Divinos. Tampoco sigo un plan preconcebido o trazado de antemano.

Escribo, según lo que Allâh me da a entender a cada momento, aunque he de confesar, que no escribo todo lo que comprendo de ellos; trato de filtrar aquellos conceptos que pueden ser compresibles para todos y los otros los guardo para mí, pues tal vez es mejor que sea así. Cuando intentamos representar ciertas realidades con palabras, se ven desvirtuadas y pierden prestancia y valor. Dejémoslo pues tal cual.

al-muhaymin

AL MUHAYMIN 

Sería irreal pensar que cualquier ser humano quien crea en una única Divinidad no sea consciente de que está siendo observado, vigilado, custodiado en todo momento. Es tal la fuerza del concepto Dios (Allâh) en el ser humano como Creador, Formador, Testigo y Conservador.

Ahora bien, la Custodia Divina no es semejante ni comparable a la custodia humana, siendo ésta por naturaleza limitada, tanto espacial, como temporalmente, así como de manera conceptual.

El Nombre Divino Al Muhaymin nos sugiere mucho más que la idea de una simple custodia Todo Poderosa, Todo Conociente. Nos sugiere mucho más que la Protección, inherente a la función de Custodia misma. Nos sugiere Proximidad, y es éste un concepto superior a los precedentes. Es tanta la Proximidad Divina, a lo creado, al ser humano, que si fuéramos conscientes de ella no podríamos mover un solo dedo, ni articular palabra alguna, abrumados y cegados por la fuerza de Su Luz.

Musa – ‘alayhi-s-salam – pidió ver a Allâh, y Allâh le dijo que si la montaña que estaba observando quedaba en pie, entonces Le vería. La montaña saltó en mil pedazos; tal es la fuerza de la Realidad Divina, de Su Esencia infinita.

Seamos honestos, no somos conscientes de nuestra propia realidad, ni de la Verdad que se esconde, vive y nunca muere, detrás de ese Nombre sublime que conocemos por Allâh. No podemos, ni podremos imaginar nunca, desde nuestra perspectiva de ser creado, la Realidad de las realidades.

Es por ello que el Nombre “El Custodio, el que Vigila (Al-Muhaymin)” es una designación que le conviene a la Divinidad desde nuestro punto de vista humilde de ser creado.
El no tiene necesidad de vigilar, puesto que todo lo ve simultáneamente; El no tiene necesidad de saber, ya que toda Sabiduría procede de El Mismo; El no tiene necesidad de ver, pues la visión emana de Si Mismo.

Si comprendemos esto, hemos dado un gran paso; y si lo extrapolamos a los actos de nuestra vida, habremos dado dos grandes pasos. Si obramos en consecuencia, habremos dado tres; si vemos derrumbarse la montaña de nuestra Nafs, observando cómo salta en pedazos y cae sometida a Él, entonces seremos de los vencedores.

Abdul Karim Mullor

 

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