ESTADOS DEL IMAN – EL PUDOR – AL HAYA

EL PUDOR

En el Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia. Y la plegaria y la paz sobre Muhammad, el Enviado de Allâh, su familia y compañeros.

Quizás en la Filosofía Occidental, históricamente barnizada con conceptos procedentes del Cristianismo, la idea del “pudor” haya sido transmitida al pueblo como un sentimiento asociado, de una manera o de otra, a una visión puritana de la guarda de la castidad. Sin embargo, dicho concepto resulta ser muchísimo más amplio de lo que la mentalidad dicha “occidental” pueda llegar a imaginar. Pudor, pues, no es solamente castidad o vergüenza, ni siquiera comportarse de una manera puritana a fin de ser aceptado por las miradas ajenas y ser apartado de las críticas vecinales.

En realidad, nos encontramos ante un concepto muy amplio, cuyas aplicaciones son numerosas; una realidad la cual puede ser considerada a varios niveles, fundamentalmente en lo que se refiere a nuestras relaciones con Allâh, nuestra integridad personal y nuestro contacto con el resto de las personas. El concepto islámico de pudor viene explicado en este hadiz:

El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

“Sed vergonzosos delante de Allâh, pues es Su derecho que seáis pudorosos delante de Él”.

Le contestaron: “Oh Enviado de Allâh, en verdad que somos pudorosos, alabado sea Allâh”.

Él dijo: “No es eso. El pudor ante Allâh conforme a Su derecho es que protejas tu mente en lo que aprendes, tu estómago de lo que ingieres, y que recuerdes la muerte y las tribulaciones; y el que quiere la otra vida, abandona los adornos de esta vida. Así que, aquel que hace todo esto es quien realmente es pudoroso ante Dios, conforme a Su derecho”

Por otra parte, numerosas tradiciones proféticas nos hablan de esta virtud y la definen mediante varios ejemplos.

Se ha transmitido de ‘Abdu-l-Lâh Ibn ‘Abbâs –que Allâh esté satisfecho de él – que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

Verdaderamente todo Dîn tiene un carácter, y el carácter del Islam es el pudor

El Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

El Imân está divido en setenta partes; la más elevada es decir: Lâ ‘ilaha ‘illâ-l-Lâh, la más insignificante es retirar un obstáculo del camino, y el pudor es una parte del Imân.

Abû Huraira – que Allâh esté satisfecho de él -narró que Rasûlu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz  – dijo:

El pudor es parte del Imân y del Islam; y quien lo tenga estará en el Jardín. Por el contrario la indecencia es parte de la crueldad, y el cruel estará en el Fuego.

En cuanto al Libro de Allâh se refiere el Pudor (Ḥayá) se encuentra mencionado directa o indirectamente en varias aleyas de las cuales proveemos las siguientes a título de ejemplo:

“Y vino a él una de ellas caminando con pudor (‘alâ ‘Istiḥayâ’), dijo: “Mi padre te invita para compensarte que hayas abrevado para nosotras” (Corán 28 – 25)

El día en el que reunamos a los enemigos de Allâh de cara al fuego, se les conducirá como al ganado. Y cuando lleguen a él, sus oídos, sus ojos y su piel atestiguarán contra ellos de sus obras. Dirán a su piel: “¿Por qué has atestiguado contra nosotros?” Y ella dirá: “Allâh, Quien ha concedido a todos la facultad de hablar, nos la ha concedido a nosotros”. Os ha creado una primera vez y a Él seréis devueltos. No os guardasteis de que vuestro oído, vuestra vista y vuestra piel iban a dar testimonio contra vosotros y pensasteis que Allâh no sabría gran parte de lo que hacíais. Y eso que pensasteis de vuestro Señor os ha llevado a la ruina y os habéis convertido en perdedores. (Corán 41 – 18,19,20,21,22)

Una vez con nosotros lo que Allâh y el Enviado explicaron sobre el Pudor estamos en disposición de decir que podemos considerarle bajo dos aspectos diferenciados:

El Pudor ante Allâh.

El Pudor ante los seres humanos.

El segundo lo podemos dividir en tres categorías:

El pudor en los pensamientos.

En la palabra.

En los actos.

EL PUDOR ANTE ALLAH

Recordemos las palabras del profeta – sobre él la plegaria y la paz – en el primer hadiz que hemos mencionado:

Él dijo: “No es eso. El pudor ante Allâh conforme a Su derecho es que protejas tu mente en lo que aprendes, tu estómago de lo que ingieres, y que recuerdes la muerte y las tribulaciones; y el que quiere la otra vida, abandona los adornos de esta vida. Así que, aquel que hace todo esto es quien realmente es pudoroso ante Dios, conforme a Su derecho”

Vemos como la primera condición para mostrar pudor con Allâh es proteger la mente y cuidar en qué la entretenemos. En otras ocasiones el profeta nos pone en guardia contra una “ciencia” que no es provechosa, cuyo estudio puede corromper el pensamiento y cambiar el orden de aquello que es mejor o peor y hasta hacernos confundir el bien con el mal y viceversa. Debemos vigilar nuestros pensamientos a fin de que ellos entren en consonancia de lo que Allâh quiere para nosotros y con el tipo de servidor en el que El desea que nos convirtamos. No olvidemos el hadiz qudsi en el que Allâh dice: “Yo me comporto con Mi servidor según la idea que él se ha hecho de Mí”.

En cuanto al pudor del vientre Allâh se refiere a que debemos respetar Sus prohibiciones en la ingesta de alimentos, las cuales además de proteger nuestra salud, resultan ser una prueba puesta por Allâh a fin de que atestigüemos nuestra obediencia a Su respecto. Por otro lado, si por vientre consideramos asimismo las partes genitales podemos extraer las conclusiones correspondientes.

En cuanto a recordar la muerte se trata de un ejercicio que preserva nuestra salud espiritual y moral. Debemos saber que el ser humano no se retendría de ciertas acciones si no tuviera en consideración la posibilidad de un castigo, y que se retendría de hacer muchas acciones de bien sino considerara la posibilidad de una recompensa Divina por sus acciones.

La avidez por las posesiones, el ornato y el disfrute mundanos nos alejan del pudor que le debemos a Allâh. Nos contentamos con las bagatelas que esta vida nos puede dar, las consideramos más grandes e importantes de lo que son, empequeñeciendo consecuentemente nuestra idea sobre los bienes de Allâh, Su proximidad y contentamiento.

lunamezquita

EL PUDOR CON EL SER HUMANO

Vivimos en sociedad y estamos obligados a dar una buena imagen de nosotros mismos. Mejor aún, si la buena imagen que damos es el resultado de lo que somos en el interior. Nuestro comportamiento externo, pues, yendo como debe ir, en consonancia con nuestras ideas y disposiciones internas, al comunicarse en el exterior, obra como una medicina en la sociedad: anima a las demás personas a practicar el ejemplo que nosotros mostramos; mejora sus ideas básicas sobre cómo debe ser el comportamiento psíquico y moral en general; y en fin, engalana el mundo con bellas obras las cuales resultan ser una imagen de Poder de Allâh y de Su Infinita Belleza.

EL PUDOR DEL PENSAMIENTO

Cuando se trata de las otras personas, en particular los hermanos en Religión, debemos hacernos las mejores ideas sobre su persona e intenciones; debemos siempre buscar una justificación cuando observamos en ellos actos dudosos o que consideramos negativos y desacertados. Es cierto que existen personas malvadas, y aún en ese caso, debemos esperar que Allâh los guíe y los perdone, separándonos de ellos de manera conveniente para así proteger nuestra integridad frente a Allâh.

Por otro lado, debemos intentar por todos los medios separar nuestro pensamientos de las personas del otro sexo que no son lícitas para nosotros, siempre que dichos pensamientos sobrepasen los límites del trato cordial y lícito entre los y las creyentes; preservando con ello el equilibrio mental y moral que es necesario en toda una relación respetuosa y sincera.

EL PUDOR EN LAS PALABRAS

No es pudoroso pronunciar palabras que puedan dañar a otros en su reputación. Y aunque dijéramos la verdad, no tenemos derecho a mostrar los defectos ajenos en público, a no ser que ello sea en el legítimo derecho de la defensa de nuestro honor o el honor de otros, o que queramos preservar a los débiles del mal ejemplo público dado por ese tipo de personas inclinadas al escándalo y a la difamación callejera.

Asimismo es necesario que nuestras palabras sean bellas, corteses, certeras y concretas, a fin de embellecer el discurso entre unos y otros, evitando cualquier manifestación soez, maleducada y de mal gusto.

EL PUDOR EN LOS ACTOS

En cuanto a los actos, tanto en el dominio privado como en el público, deben seguir los mismos principios que las palabras. No vamos pues a extendernos sobre este hecho sino es diciendo que los actos son las palabras de los miembros y que las palabras son los actos de la lengua.

NO CONFUNDIR PUDOR CON PURITANISMO HIPOCRITA

Allâh no ama a aquel quien muestra afectación pública sino proviene de un corazón acorde con los actos que ejecuta. En estos tiempos que vivimos abundan cada vez más aquel tipo de personas con palabras de miel y corazones corruptos. Es así, que a veces, las palabras y ciertos actos externos testimonian de una persona quien las pronuncia y realiza a fin de obtener bienes materiales y una falsa reputación sobre su persona.

A esto el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo que en los últimos tiempos existirían personas cuyas palabras serían angelicales, siendo sus corazones como el de los lobos.

En otro hadiz el Profeta nos enseña como el hombre que tiene dos caras su rostro sería pasto de las llamas en la otra vida.

 

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