SOBRE LOS COMPAÑEROS – ¿QUIENES FUERON LOS COMPAÑEROS DE MUHAMMAD RASULU-L-LAH?

En el Nombre de Allâh, el Todo-Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia; y la plegaria y la paz sobre Muhammad, su familia y compañeros.

Muchos de nosotros cuando ofrecemos salawat sobre Muhammad añadimos “para su familia y compañeros”. Ahora bien, ¿comprendemos a qué compañeros del Profeta estamos citando cuando hacemos esta adicción a la plegaria y la paz sobre Muhammad?

Ya podemos anticipar que el grupo de “compañeros” comprendidos en esta petición de bendiciones y de paz es mucho más limitado de lo que algunos pueden llegar a creer.

Ocurre algo similar, aunque no existe un verdadero paralelismo, cuando hablamos de “su familia”. Y esto es aún mucho más fácil de demostrar, en tanto y en cuanto hubo personas de la familia del Profeta que murieron en infidelidad y a quienes les fue prometido el Infierno. Citaremos como ejemplo de esto a sus tíos Abu Lahab, Abu Ŷahil y Abu Talib. Así pues, de la misma manera en la que cuando citamos bendiciones sobre la familia del profeta no lo hacemos por todos sus miembros, cuando las pedimos para sus compañeros lo estamos haciendo para un número reducido de ellos, y de ninguna manera nos estamos refiriendo al elevado número de  personas, decenas de miles aproximadamente, según algunas fuentes, quienes llegaron a ver al profeta – sobre él la plegaria y la paz – al menos una vez en su vida.

10sahaba

En las interpretaciones más amplias que se han dado a través de los siglos del término “compañeros” se encuentra la de aquellos quienes aseguran que se trata de los contemporáneos al Profeta – ‘alayhi-s-salatu wa-s-salam – que al menos le vieron una vez en su vida y se convirtieron al Islam.

Pero esta definición peca de pobre por el pequeño valor que se da al término en cuestión. Es muchísimo mejor limitar su significado y uso utilizando el término contemporáneos para referirnos a aquellas personas quienes vieron al Profeta, y como compañeros esta que proponemos a continuación:

“Se llama compañero del profeta- sobre él la plegaria y la paz – a todo aquel converso al Islam y contemporáneo suyo que le ayudó a propagar el Islam de una manera directa y activa, y a todo aquel quien le acompañó en los acontecimientos más significativos de su vida y compartió todas sus enseñanzas con mayor o menor intensidad, compartiendo, por ejemplo, hadices y recopilando aleyas del Qur’an”.

Efectivamente, no podemos incluir en el término compañeros, al menos hasta el nivel de incluirlos en los salawat sobre el Profeta, a personas, que aunque convertidas al Islam, lo hicieron para salvar bienes y vidas, como fue por ejemplo el caso de Abu Sufyan, Hind y todos aquellos quienes debieron islamizarse durante el periodo de la conquista de Makka. Tampoco puede ser incluido en ese concepto personas quienes se condenaron por una u otra causa. Pongamos como ejemplo de ello a un combatiente musulmán de Madina quien fue herido en varias ocasiones durante la batalla del Foso y se quitó la vida para no tener que soportar el dolor de las heridas. El mismo Profeta atestiguó de su condenación, antes incluso de cometer el fatal acto.

Son pues compañeros de pleno derecho, sobre los cuales hemos de invocar las bendiciones y la paz, los diez a quienes el Profeta prometió el Paraíso, los combatientes de Badr, las Gentes del Banco, muchos de los Ansar de Madina y algunos otros quienes ayudaron en la misión profética, aunque no estuvieran en ninguno de los grupos precedentes. Sería temerario nombrarlos a todos o limitar el número a aquellas personas de las que hemos oído hablar o de las que tenemos referencias, pues seguramente sean bastantes más en realidad. Por motivos de orden histórico, muchos de ellos no fueron mencionados ni en los hadices ni en la Sira; aunque sin embargo, sus características en cuanto a carácter, Iman y resolución por el mensaje del Islam, no difieran gran cosa de los ya mencionados.

Tampoco entran en la categoría de compañeros, niños, quienes como Hassan al Basri, vieron al Profeta en vida, pues aunque posteriormente fueran pilares del Islam, durante la vida del Profeta no llegaron a la edad de tener juicio. No olvidemos que el pequeño Hassan al Basri bebía del odre del Profeta, éste le ponía sobre sus rodillas y era amamantado por su esposa Umm Salama.

Y es ese el espíritu con el cual hay que pedir bendiciones y paz sobre los sahaba, al igual que sobre la familia del Profeta; ya que sobre el resto de sus contemporáneos, aunque musulmanes, es mucho más justo pedir que recaiga sobre ellos la Misericordia Divina en toda Su Grandeza. Debemos hacer una distinción de nobleza según la excelencia de unos y otros.

 

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