NOMBRES DIVINOS XXVI – AL MUDILL – EL QUE HUMILLA

99 NOMBRES DE ALLAH XXVI – AL MUDILL

midhill

Faraón se presentaba como un dios ante el pueblo; incluso llegó a quitar la vida a aquel que quisiera adorar al Dios Único y no le considerara a él mismo como una divinidad. Tal fue el caso de la peluquera de su hija, quien fue escuchada exclamando “En el Nombre de Dios”; interrogada por el propio Faraón, quien quería conocer a qué Dios se refería, le respondió: “A mi Dios y Dios tuyo, Señor del universo”. Fir’awun entonces mandó que delante de ella se introdujeran a sus hijos en una olla y se les cocieran como castigo a su desobediencia.

Pero Allâh humilló a Fir’awn haciéndole perecer con sus ejércitos en el mar y ahora su cadáver se encuentra expuesto como escarmiento a la vista de todos quienes al verlo recuerdan su maldad y orgullo desmedido.

Lo mismo ocurrió con el tirano rey Nimrod quien llegó a echar al fuego a Ibrahim – sobre él la paz – como castigo por predicar la Unicidad de Allâh y renegar de la adoración de los ídolos y pretender hacer renegar al pueblo de ellos. Pero Allâh ensalzó a Ibrahim salvándole del fuego, humillando por este mismo acto al tirano.

Cuenta la historia de la vida de Ibrahim cómo, cuando nació, su madre hubo de ocultarle en una cueva; no teniendo de qué comer, Ibrahim encontraba comida en cada uno de sus dedos, de los cuales salían leche, miel y otros alimentos necesarios para mantenerse en vida.
Allâh envió a Nimrod un insecto, que entrando por su nariz se paseaba por su cerebro, hasta que se volvió loco de dolor y acabó con su vida mediante espantosos sufrimientos.

De esta manera, Allâh humilló a Abu Lahab, de quien llegó a revelar una surat que relata su castigo en el Infierno; asimismo humilló a Umayya y Abu  Ŷahl con una muerte cruenta a la vista de todos aquellos quienes tanta maldad debieron sufrir de ellos. Humilló Allâh también a Musaylima, el impostor a quien Wahši dio muerte con su jabalina.

Es así que Allâh humilla a todos aquellos quienes se han enorgullecido en este mundo, precisamente cuando se encuentran en la cima de su “grandeza”, derribándoles de su más alta posición a la más baja condición. Pero Allâh ensalza a su vez a aquellos quienes soportaron los reveses con paciencia y confianza en el auxilio divino.

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