LA MISERICORDIA – LA COMPASION

En el Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su misericordia; y la plegaria y la paz sobre Muhammad, su familia y compañeros.

No hay nada tan consecuente con el espíritu del Islam como es la Misericordia. Tan importante es que Allâh manifiesta haber enviado a Su Profeta Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – como una Misericordia para los mundos

1-107. Nos no te hemos enviado sino como misericordia para los mundos.

Dicha importancia queda aún reflejada en este otro versículo del Qur’an en el cual Allâh nos ordena alegrarnos de Su Misericordia y no de los bienes de este bajo mundo.

10-58. Di: “¡Que se alegren del favor de Allah y de Su misericordia. Eso es mejor que lo que ellos amasan!”

Dicha realidad llamada “misericordia”, para que puedea ser llamada de esta manera, ha de ser ejercida de arriba hacia abajo, de aquel que tiene a aquel que le falta: de Allâh a Muhammad, del Profeta a los mundos, de los fuertes a los débiles, de los poderosos a sus súbditos, de los padres a los hijos, de los sabios a los ignorantes.

Se trata pues de una riqueza de corazón únicamente al alcance de los espíritus sensibles y humildes; de una disposición a proteger a aquellos quienes necesitan de nosotros, siendo, de alguna manera, su apoyo y referencia necesarios.

Abu Hurayra – que Allâh esté satisfecho de él – transmitió que Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – dijo:
Allâh – exaltado sea – ha dicho: “Mi Misericordia ha precedido a Mi Ira”
. (Muslim)

Efectivamente, el ser humano ha sido creado de barro frágil y moldeable y es por este motivo que necesita de compasión; su naturaleza frágil podría resquebrajarse ante el exceso de dureza y no podría soportarlo. Igualmente, esta fragilidad resulta ser la piedra filosofal de su estado de servidumbre, puesto que ella es la Misericordia otorgada por Allâh para que sea consciente de sus limitaciones y su necesidad de ser sostenido y levantado por Su Fuerza Infinita. Es pues, si somos inteligentes, la debilidad, la puerta de la servidumbre sincera y total a Allâh.

Rasulu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz – hizo prueba de esta misericordia suya, reflejo de la divina, en todos los episodios de su vida. Sabemos por la Sunna y la Sira que, únicamente en situaciones gravísimas, mostraba enfado o se disponía para la guerra. Podríamos enumerar cientos de episodios los cuales por si mismos demuestran esta disposición a la compasión, por lo cual nos contentaremos con citar algunos:

Perdonó a los habitantes de Makka después de la conquista, a pesar de haberle hecho la guerra e intentado asesinar.
Perdonó a Wahši, quien mató a su tío Hamza con su jabalina.
Perdonó a Hind, esposa de Abu Sufyan, después de haberse comido el hígado de Hamza.
No guardaba en su casa sino lo necesario de lo que recibía; hacía limosna de todo lo demás.
Prefirió ser pobre y no un profeta rey para poderse quedar al alcance de quienes le necesitaban, dedicando las 24 horas del día a las gentes, sus problemas, sus consultas, sus preocupaciones y desvelos.
Y tantos y tantos etcéteras más que hacen de nuestro Profeta un océano de bondad y de compasión.

¿Podemos comprender con esto que la esencia de la Sunna es la Misericordia? Debemos hacerlo. La esencia de las relaciones humanas ha de ser la compasión, la protección de los débiles por aquellos a quienes les han sido otorgadas fortaleza y poder, pues se ha de saber que Allâh les ha concedido ambas a fin de poder ocuparse de aquellos a quienes no les han sido dadas.

El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – decía:
“Ten misericordia de aquellos quienes están en la tierra y Aquel quien está en el cielo la tendrá de ti”
(Tirmidi)

En otra ocasión le pidieron que maldijera a unos enemigos y él – sobre él la plegaria y la paz – contestó:
“No he sido enviado para condenar, he sido enviado a este mundo como el profeta de la misericordia”
(Muslim y Tirmidi)

Pero en estos tiempos todo sucede al contrario: aquellos quienes detentan el poder abusan de sus subordinados, y en el dominio religioso la mayoría de aquellos quienes pretender representar el Din abusan de los musulmanes, llenándose de oro y mintiendo sobre el Qur’an y la Sunna. El sabio utiliza su saber para obtener riquezas, mientras las gentes padecen estos abusos en silencio, no teniendo, como no tienen, una solución que les pueda hacer salir de su apremiante situación.

Decidme si no sería grotesco ver a una madre dando muerte a sus hijos. Pues bien, es eso exactamente lo que los pretendidos sabios del Islam, amantes del dinero y de la fama, hacen con los débiles e ignorantes, a saber: utilizarles para obtener bienes y riquezas; engañarles para que nunca sepan el camino y así no lleguen a percibir sus desmanes.

Dijo Rasulu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz -:

Desdicha a mi comunidad a causa de los malos sabios que enseñan el mal.(De Anas, recopilado por Al-Hakim)

Otro hadiz dice lo que sigue:

Allâh no retirará la ciencia arrancándola de las gentes, pero El la hará desparecer tomando el alma de los sabios hasta que no quede ninguno de ellos. Entonces, las gentes tomarán por jefes a los ignorantes, y cuando se les pregunte a estos a propósito de ciertas cuestiones, se darán el aire de saber sin basarse en ciencia alguna. Ellos se extraviarán y extraviarán a los otros.
(De Ibn Umar, recopilado por Al Bujari y Muslim).

La Misericordia ha sido cambiada por el nepotismo; la Verdad ha sido mezclada con la mentira para satisfacer al enemigo de Allâh. El Bien ha sido cambiado en mal, y este, a su vez, ha sido cambiado en bien. Y aunque aún queden hombres de ciencia y de bien que son la luminarias de este mundo de oscuridad, podemos decir con tristeza que se trata de los menos.

Estos pocos sabios no tienen medios para dar a basto con toda la comunidad musulmana, y es por ese motivo que, por regla general, podemos decir que se ha perdido la confianza en aquellos quienes deberían transmitirla, se ha convertido a la Umma en una muchedumbre indigente de guía y carente de referencias. El nepotismo ha alcanzado proporciones gigantescas y en estos tiempos algunas sonrisas han llegado a convertirse en símil de traición.

Los déspotas suben a las cátedras, los lobos devoran el ganado, los listos son los parásitos de los ignorantes, se aposentan en ellos, se apoderan de su soplo vital. Los verdaderos sabios son desprovistos del lugar central que les correnponde por derecho y justicia.

Ahora, por regla general, la Misericordia es pura anécdota, y aunque algunos la tengan delante de los ojos y vean que alguien se la brinda, la confusión no se lo permite ver, estando como están absorbidos por los cuidados de este mundo, por el amasar, por el tener y desear bienes que dejarán en esta vida efímera. La Dunya les ha devorado y la enfermedad ha llegado al corazón, el cual no sabemos si resistirá el envite.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos conduzca de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws

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