PENSAR BIEN DE ALLAH – LA IDEA QUE UNO DEBE HACERSE DE EL – EXALTADO SEA –

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia; y la plegaria y la paz sobre nuestro nunca bien amado Muhammad, el sello y corona de los profetas, así como su familia purificada y sus nobles compañeros.

Una de las bases de la Fe (Iman) es la idea que nos hacemos de nuestro Señor; en nuestro corazón primeramente, y después en nuestras limitadas mentes e inteligencias.

Allâh Mismo nos advierte de ello en Su Libro y en un hadiz qudsi, siendo estas últimas palabras divinas expresadas a través del Profeta –‘alayhi-s-salatu wa-s-salam-:

Dice pues el Libro de Allâh rememorando las palabras de sayyidina Ya’qub a sus hijos:

¡Hijos míos! Id e indagad acerca de Yusuf, y no desesperéis de la misericordia de Allâh, pues sólo desespera de la misericordia de Allâh la gente que se niega a creer (12-87)

Abu Huraira -Allah esté complacido de él- narró que el Mensajero de Allah – sobre él la plegaria y la paz – dijo: Allâh ha dicho:

Yo soy como mi siervo piensa de Mí. Yo estoy con él cuando Me menciona, si él me menciona para sí, Yo hago mención de él a Mi mismo. Y si él Me menciona en una reunión, Yo hago mención de él en una asamblea mejor que la suya. Y si él se acerca a Mí un palmo yo me acerco a él un codo, y si él viene a Mí caminando, Yo voy corriendo hacia él. (Bujari y Muslim)

Así pues, Allâh, ni más ni menos, nos ha mostrado Su disposición a otorgarnos favores, y no solamente esto, sino que nos ha asegurado aproximarse a nosotros, siempre y cuando seamos los primeros en hacer el gesto de ir hacia El. ¡Nada comparable al Favor de Allâh ni a Su Proximidad!

Habiendo ligado la falta de esperanza a la incredulidad nos ha advertido de la gravedad de desesperar de Él, de Su Asistencia y Favor. Todo aquello que nos hace sufrir por tanto es una Misericordia procedente de El a fin de educarnos y probar nuestra fe, así como de fortificar nuestra paciencia y sinceridad.

Una parte de un hadiz dice

“Allâh es Bello y ama la belleza”

Entra pues dentro de la belleza que Allâh ama la del carácter del servidor que se confía totalmente a El. ¿En quién mejor podríamos esperar? ¿En quién mejor podríamos confiar?

Embelleciendo pues, nuestro carácter con el buen pensamiento hacia El, haciéndonos una idea Suya a la medida de aquel quien honra Su Grandeza, nos haremos merecedores de que Allâh nos ame y de que este amor prospere para que derive en satisfacción, el cual, es el mayor de los dones de Allâh.

“Allâh estará satisfecho de ellos, y ellos lo estarán de El” (98-8)

Tenemos pues una tarea fácil de realizar, es decir: Hacernos una buena idea de Allâh. No basta para ello simplemente con reconocer que El todo lo puede y saber entender que es Misericordioso y Generoso sin límites, sino que, además, debemos realizar dentro de nosotros mismos esta buena idea cuando parece que la fortuna nos vuelve la espalda, que todo nos abandona y solamente nos queda El. Es pues en la prueba, y no en la holgura y la seguridad, que esa buena idea cobra valor y obtiene el relieve de un verdadero acto de devoción.

“Aquellos a los que dijo la gente: Los hombres se han reunido contra vosotros, tenedles miedo. Pero eso no hizo sino aumentar su fe. Y dijeron: ‘¡Allâh es suficiente para nosotros, qué excelente Guardián!’

Y regresaron con la gracia y el favor de Allâh, ningún mal les había tocado. Siguieron aquello que complace a Allâh. Y Allâh es el Dueño de un favor inmenso.”(3 – 173/174)

“¡Y confíate al Viviente, el que no muere y glorifícaLe con Su alabanza.” (25 – 58)

“Es verdad que Allâh ama a quienes ponen su confianza en El.” (3 – 159)

“Los creyentes cuando recuerdan a Allâh se les estremece el corazón, y que cuando se les recitan los signos aumenta su fe y en su Señor confían.” (8-2)

Es pues, a la vista de estas pruebas, tan importante el hacerse una buena idea de Allâh que ello es fundamental para el desarrollo de la fe del creyente, tanto que con ello podrá soportar las pruebas con entereza y firme convicción de recibir la Asistencia divina.

Se ha comparado a las gentes próximas a Allâh a las montañas, las cuales permanecen en pie ocurra lo que ocurra; firmemente enclavado en tierra y con la cúspide apuntado al cielo.

Si comprendemos esa acción Divina de aproximarse a aquel quien hace un gesto de venir hacia El, habremos adelantado extraordinariamente en el camino de nuestra vida; tendremos a Allâh siempre presente, aunque no lleguemos a verlo con la debilidad de nuestros ojos corporales. Observaremos que Allâh se encuentra presente en nuestro corazón de una manera imperceptible para los observadores y seremos unos privilegiados en el camino de Allâh.

 

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