LA CONCORDIA ENTRE LOS CREYENTES – EL AMOR EN ALLAH

En el Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia; y la plegaria y la paz sobre nuestro amado Profeta Muhammad, así como sobre su familia purificada y sus nobles compañeros.

Una de las características de los buenos musulmanes y los verdaderos creyentes es la concordia, la ayuda mutua y el amor entre ellos. ¿Qué otra cosa puede combatir mejor el Ego, después del amor a Allâh y a Su Profeta, que el amor a los hermanos y la misericordia y el bien querer por aquellos que no lo son? ¿Qué hombre de Allâh podría desear el mal de la Humanidad, ya sea a propios o extraños?

El Libro de Allâh – Altísimo –  y la Costumbre de nuestro Profeta – sobre él la plegaria y la paz – nos muestran numerosas citas de esta virtud que todo creyente, quien se precie de serlo, debe hacer suya.

“Los creyentes son en verdad hermanos; reconciliad pues a vuestros hermanos y temed a Allâh para que se os pueda dar Misericordia” (49-10)

Si comprendemos bien este ayat veremos cómo el temor de Allâh que se nos pide entra en relación directa con el hecho de reconciliar a los creyentes; es más, Allâh nos ordena temerLe a fin de que se nos pueda hacer Misericordia. Sin duda esto entra en concordancia directa con el hadiz que dice:

Man lâ yarḥam lâ yurḥam (quien no tiene misericordia no la recibe)

Precisamente porque este sentimiento fluye desde el centro del corazón y de él se extiende a todo nuestro ser. Esta noble virtud es como un fuego purificador que consume el egoísmo innato al ser humano y convierte a éste en un elemento útil para sí mismo, familia y sociedad.

Dijo el profeta – sobre él la plegaria y la paz -:

“Juro por quien tiene el poder sobre mi alma, que no entraréis en el Paraíso hasta que tengáis fe, y que no tendréis fe hasta que os améis; os indico algo que si lo hacéis, os amaréis: Difundid la Paz entre vosotros”

Otro hadiz transmitido por Abu Huraira – que Allâh esté satisfecho de él – dice lo que sigue:

  “Un hombre se dirigía a visitar a alguien en otro pueblo; Allâh mandó un ángel en su camino que le preguntó: ‘¿Dónde vas?’, Respondió; ‘A visitar un hermano en ese pueblo’. Dijo el ángel: ¿Le debes algún favor?’ Respondió el hombre: ‘No; únicamente lo quiero por Allâh. El ángel le dijo: ‘Soy un enviado de Allâh para decirte que Allâh te ama, como amas a esa persona por El”.

Podríamos citar otras ayats y otros hadices los cuales demuestran la extraordinaria importancia de establecer la concordia, la unidad y el amor entre las filas de los musulmanes. Y asimismo otras tantas citas del Qur’an y de la Sunna que invitan a tener un comportamiento, no solamente correcto, sino misericordioso y generoso con el resto de la Humanidad. No olvidemos al judío vecino del Profeta quien todos los días depositaba la basura en su puerta. El Profeta cuando estuvo enfermo fue a visitarle y el judío avergonzado por su proceder y la bondad del Profeta profesó el Islam.

LA SITUACION ACTUAL DE LA UMMA

No es necesario hacer un alarde de inteligencia ni de capacidad de visión para reconocer que los musulmanes se encuentran desunidos en la actualidad; que la unidad es una ficción, a veces una utopía.

Podríamos decir que el detonante de esta situación es la gafla (olvido de Allâh) y la ignorancia de la religión. Y ello puede ser en parte cierto, pues quien se olvida de Allâh se olvida asimismo de sus semejantes. Aunque estas dos razones, unidas al egoísmo individualista sean en parte causa de esa desunión, hemos de reconocer que la mayor parte de la responsabilidad al efecto corresponde a las doctrinas de sedición; doctrinas estas las cuales, cambiando partes de la Sunna e interpretando el Qur’an de forma aviesa e interesada, están actuando como cuña de separación en las filas en la que antes existía la unidad.

Dichas doctrinas han sido y son diseñadas por intereses políticos y económicos los cuales no tienen nada que ver con la solidaridad entre los pueblos ni con la compasión de los unos hacia los otros. Antes bien, los poderes que financian estas sediciones seudo religiosas no buscan otra cosa que gozar plenamente de los bienes de este mundo, arrancándolos a la fuerza a sus legítimos herederos, que son toda la Humanidad. Espíritus perversos quienes no dudan en proponer ni en incitar a la matanza entre los musulmanes y entre los pueblos.

Son estos faraones quienes han inventado la doctrina del takfir, de la desunión, del desamor, de la sedición y del abuso generalizado del poderoso sobre el débil. Vicios tales que convierten a aquellos a quienes los encarnan en verdaderas alimañas salvajes enemigos del bien; en tiranos desprovistos de humanidad y de nobles sentimientos; en verdadero veneno de la Comunidad.

Para evitar que haya unidad entre los musulmanes han creado la doctrina del takfir; han inventado el que aquellos quienes no sigan sus malvadas sectas se condenarán al Infierno y estarán fuera de la Comunidad de Muhammad; cuando, al contrario, en realidad fueron ellos quienes dejaron esta Comunidad para servir a Iblis – lapidado sea – y a sus aliados.

¿COMO REVERTIR ESTA SITUACION?

Cada uno de nosotros ha de hacer valer las virtudes de bondad y de misericordia, no solamente con los hermanos musulmanes, sino con nuestros vecinos, compañeros de escuela y de trabajo, de asociación, etc. Y no debemos hacer esto como aquel quien lo hace con esfuerzo esperando una recompensa, sino con la completa convicción de que es así como debemos ser; con la consciencia plena de que este comportamiento hará de nosotros portadores de luz y de bien y nos convertirá en estandartes de la compasión.

En cuanto a nuestras comunidades islámicas debemos olvidarnos del exclusivismo. Algunos, por una razón u otra vivís del Islam. Sabéis que vuestro trabajo por el Islam es sufragado por tal o cual país, por tal o cual grupo, por tal o cual política; queráis o no habéis caído de pleno en la trampa sirviendo a intereses contrarios a los de nuestra religión. No volváis la vista hacia otro lado, no lo neguéis.

Pues bien, tenéis siempre una opción: Buscad otra actividad; no desesperéis del Favor de Allâh, pues no desespera del Favor de Allâh sino el pueblo infiel, y si os apoyáis en El encontraréis que vuestra provisión os estará esperando en otra puerta. Sería de poca fe creer que si comenzamos a obrar bien vamos a perder nuestra provisión; ella viene de Allâh, no del que paga, tened esto muy presente. Y esto en cuanto se refiere a aquellos quienes por un motivo u otro se encuentren incómodos con lo perverso de su situación.

Ahora bien, sabemos que algunos otros hacen esto por amor al dinero, a la fama y a la manipulación de las gentes. Dejadme deciros hermanos que esta gente debe salir lejos de todo lo que compete al Islam en materia de representación. Que estas personas representen al Islam de una u otra manera será siempre causa de división y de sedición. Los hombres son como los metales y aquellos quienes muestran ser de hierro oxidado no pueden sino corromper al resto de la Umma.

Se debe desobedecer completamente a estos grupos de división; se debe vivir lejos de ellos y si vamos hacia ellos que esto sea con el fin de intentarlos guiar o de hacerles comprender que se encuentran en un error manifiesto y en estado de rebelión contra el Islam y la Umma. Nosotros no queremos perder a nadie, queremos recuperar a todos, si Allâh lo quiere.

CONCLUSIONES

¡Qué bello sería ver una Umma unida, donde cada uno pone su aportación, donde las cabezas sobresalen solamente por lo agachadas que estén; donde nadie piense en su grandeza personal, sino en el bien de sus hermanos!

Si de verdad queremos esto, entonces debemos movilizarnos, aunque fuera con un pequeño gesto, acercándonos unos a otros, preocupándonos por resolver problemas ajenos, estando como estamos abrumados por los nuestros.

No podemos cambiar en un día, ni en un mes, ni en un año, pero estemos seguros de que si vamos en esa dirección encontraremos una guía sólida, férrea, a prueba de contrariedades. Querer es poder con el permiso de Allâh y la Mano de Allâh está con la Comunidad.

Que Allâh haga de nosotros un grupo compacto, solidario, unido, que nos perdone, que nos guíe, nos conduzca de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws

Abdul Karim Mullor

 

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