MUSTAFA ZEMMOURI Y SU PERIPLO POR EL NORTE DE AMERICA – Por Javier Astilleros

Mustafa Zemmouri y su periplo por el norte de América

“Y con flechas infernales
A ninguno dejan vivos
de los míseros mortales”.

Mustafa Zemmouri-apodado Estebanico- habitó muchos mundos. Se trataba de un esclavo procedente de Azemmour (costa Atlántica magrebí), capturado por los portugueses y revendido a los españoles allá por el 1522 d.C. De las costas norteafricanas pasó a la península, y de allí a un periplo que iba a ser determinante en su vida.

Sus peripecias aparecen en la crónica Naufragios y comentarios, de Cabeza de Vaca. La escritora marroquí Laila Lalami publicó un libro sobre su vida titulado The moor’s account (2014), novela que fue finalista para el Pulitzer.

Cuando los españoles llegaron al norte de México seguían soñando con extraordinarias riquezas después de la toma del imperio Azteca entre 1519-1521 d.C, aunque en su fatal codicia e ingenuidad muchos perecerían en las trémulas planicies del actual sur de los Estados Unidos.

Solo el hallazgo de unas puntas de flechas de esmeraldas bastaron para terminar de forjar aquel mito fundacional que supuestamente surge en la península, tras la llegada del Islam.

Todo empieza tras la derrota de Rodrigo en el 711 de la era cristiana- en una fecha que parece más un símbolo esotérico que otra cosa- siete obispos guerreros y sus seguidores huyeron de Mérida a Lisboa. Otros señalan, como los portugueses, que fue desde Oporto. Los obispos-guerreros se llevaron así multitud de riquezas…”más allá del mar”, fundando las siete ciudades Cíbola y Quivira.

Y es que alguien imaginó- y se tomó muy en serio- la existencia de esta ciudades, hasta el punto de revivir esta historia…800 años después.

Mustafa de Azemmour, una vez trasladado a América, viajó con otros expedicionarios  en un barco que se hundió  en las costas de Florida. Unas 80 personas consiguieron llegar a tierra,  aunque no tardaron en ser esclavizados durante 8 años. Solo cuatro sobrevivieron, y entre ellos estaba el de Azemmour, junto con Cabeza de Vaca, Castillo y Dorantes, este último dueño de Mustafa antes de la expedición.

En 1534 consiguen escapar al interior del desierto y establecer contacto con otras tribus del norte del país, fingiendo ser curanderos.,  después de que alguien inflamara su imaginación de nuevo tras hablarles de las riquezas de otras tribus.

Poco más tarde, un grupo de españoles los encuentran vagando, en tal estado, que los confundieron con indígenas.

¿Y cómo vivieron, o más bien, como sobrevivieron?: alimentándose de raíces en el más absoluto desamparo y soledad, cerca de la inanición y amenazados por la paciente hostilidad de algunas tribus.

Solo les quedaba una: convertirse en indios entre indios. Este enorme viaje de años en busca de oro se convirtió en una tragedia para la gran mayoría de los miembros que buscaban Cíbola, y su ruina fue predicha por una morisca de Hornacho, según las crónicas.

En este primer viaje, lo que encontraron el andaluz Cabeza de Vaca y el magrebí en estas tierras fabulosas, distaba mucho de ser un imperio rico y próspero. No imaginemos al gran inca rodeado de riquezas o al mexica cubierto de oro. Fue un fracaso que sirvió sin embargo para generar cientos de historias sobre estas fabulosas ciudades.

Chozas, calima, enfermedades y una soledad inmensa tras recorrer estepas interminables y zuñis beligerantes que hacían ostentación con los testículos arrancados- y en la boca- de sus desdichadas víctimas.

Fue tan grande la conmoción, que el virrey Antonio de Mendoza, tras escuchar la historia de reinos fantásticos, engendró una nueva aventura y decidió enviar a esa supuesta Cíbola a Francisco Vázquez Coronado, junto con 800 indios mexicas, 292 europeos y Marcos de Niza, al cargo de la expedición. Y ahora, eso sí, rebaños para el abastecimiento.

Marcos era un súbdito del duque de Saboya, casa fundada por un borgoñón en el siglo XI, dinastía esta última que iba a ser capital en la península, desde 1126 hasta 1369 d.c.

El de Niza no dudó en solicitar los servicios del esclavo de Azemmour en un segundo viaje. Marcos tenía experiencia en estas Indias inventadas, pues participó en las campañas del Perú. Y esta vez el magrebí iba a ser el adelantado de la expedición, tentando así su prodigiosa suerte.

Así Mustafa de Azemmour, un negro entre indios, un ser totalmente extraño, un poliglota esclavizado, recorre, de nuevo, todas estas tierras, miles de Km, entre semanas interminables de KalimaPeyolt, raíces secas y cielos tan amplios e interminables como estrellados, indios con dialectos ininteligibles y costumbres turbadoras para su mentalidad occidental.

Durante este segundo trayecto, iba colocando cruces a lo largo de su viaje para el de Niza y sus dueños. ¿Y qué tenemos aquí? un esclavo de origen musulmán situando cruces en el camino para un franciscano, es decir, un musulmán capturado- en un mundo de esclavos- señalando los hitos en forma de cruz para  un monje cristiano. O mejor expresado: una historia cautiva al servicio de los mitos forjados en esa al Andalus ya finiquitada.

Mustafa actuó como curandero y penetró en tierra de los Zuñi, quiénes lo mataron, aunque hay autores que afirman que los indios inventaron su muerte para que obtuviera la libertad. Pasara lo que pasara, los zuñi le liberaron de lo más parecido a un infierno en la tierra.

La codicia de los buscadores de esa Cíbola fue alentada- y confundida- por  la expresión zuñi de shi-wi-nah, identificada en realidad como búfalo, aunque los españoles consideraban que hacía referencia a Cibola.

Fueron ellos, los forzados y forzosos cautivos, los que establecieron líneas de trueque desde Texas a Sonora y Sinaloa, abriendo un surco de ensueño en esa nueva España imaginada. Luego, marcharon hacia el Oeste, hacia Arizona, las tierras de los búfalos, cruzando el Rio Grande y alcanzando el Sonora.

Mustafa de Azemmour se llevó muchas cosas a su tumba. Desde su ciudad del Atlántico africano pasando por las planicies de América hasta el Pacífico. Y de todo lo que se llevó, alcanzamos apenas nada salvo el asombro de quien nació entre musulmanes, fue apresado y trasladado a un mundo extraño, casi extraterrestre de indios, mitos y naufragios.

http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/Libros/C/Cabeza%20de%20Vaca,%20Alvarez%20Nunez%20-%20Naufragios.pdf

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Una Respuesta a MUSTAFA ZEMMOURI Y SU PERIPLO POR EL NORTE DE AMERICA – Por Javier Astilleros

  1. Rahmanicus dice:

    Estevanico, probablemente se bautizó en católico, porque no se permitía a no católicos viajar a las Américas. Quizás no murió sino que todo fue una treta para poder ser libre, aunque anteriormente, tuvo muchas oportunidades de abandonar a sus amos durante el viaje que le llevó desde el este al oeste del Norte de América, narrado por Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. Recuerdo haber leído ese libro, de título “Naufragios”, en el habían varias citas sobre Estevanico de parte de Cabeza de Vaca, citas que ya no recuerdo.

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