99 NOMBRES DE ALLAH XXXVIII – AL KABIR – EL GRANDE

99 NOMBRES DE ALLAH XXXVIII – EL GRANDE

Cuando decimos Allâh ‘Akbar (Allâh es el Más Grande) utilizamos el superlativo a fin de significar que Su Grandeza se encuentra por encima de toda otra grandeza de la creación, así como por encima de toda concepción, de todo miedo o admiración. En ese caso el Nombre Divino utilizado es Al Kabir en su grado comparativo superlativo con respecto a todo lo demás.

Y bien, sabemos igualmente que Allâh es Azim (Inmenso); y en virtud de esto parecería que el Nombre Kabir es inferior en grado; pero una cosa así no es posible dado el carácter Infinito de Sus Nombres los cuales no pueden ser separados ni sustraídos de Su Esencia.

Es pues Al Kabir otro aspecto de Su Grandeza e Inmensidad Infinitas. Allâh es Grande, y al ser la Divinidad se encuentra más allá de toda grandeza, independiente de cualquier comparación, medición, palabra o acto.

Volvamos ahora al superlativo Al Akbar. Cuando comenzamos el salat es la palabra introductoria, la apertura. ¿Por qué comenzamos el salat por Allâhu Akbar y no por otra fórmula? Y bien, el ser humano necesita ser consciente de que se presenta delante de un Dios tan Poderoso, de una Presencia tan Inmensa que se encuentra muy por encima de su propio valor y existencia, y esta impresión le hace entrar en la plegaria con sometimiento y temor reverencial. Ello es recordado a cada cambio de posición. Antes de inclinarse, prosternarse, sentarse y levantarse; en todo el momento del salat, de cada salat, le es recordada al ser humano la Grandeza Divina, asimismo que su pequeñez y limitaciones propias de su naturaleza. Así puede pedir con toda humildad y consciencia de su necesidad a Alguien quien se encuentra más allá de toda descripción, incluso más allá de Sus Propios Nombres.

La misma fórmula es dicha, “Allâhu Akbar”, cuando se debe superar el miedo frente al enemigo, recordando que Allâh es más grande que todo aquello cuanto tememos y adquiere una importancia desmedida ante nuestros ojos y consideración; casi idéntico a la fórmula del profeta David – sobre él la paz – quien cuando se enfrentaba a sus enemigos decía: “¿Quién como Dios?”, refiriéndose sin duda a Su Grandeza y capacidad para doblegar a Sus enemigos.

En cada logro o hazaña o consecución de un objetivo, perseguido individual y colectivamente, Allahu Akbar es su colofón; el reconocimiento humano de que todo, absolutamente todo es alcanzable gracias a la ayuda del Al Kabir, de Su Poder soberano y su completa capacidad para hacer todo cuanto desee.

Fórmula de grandeza repetida una y otra vez en el Aid al Kabir, donde resaltamos la capacidad Divina para proteger a los suyos una vez que han ofrecido sacrificio de ellos mismos. El takbir acompaña al ser humano en las ocasiones más remarcables de su vida y religión.

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