WAHABISMO – SALAFISMO LA DOCTRINA QUE CORROE EL ISLAM Y LA JUVENTUD MUSULMANA – PRIMERA PARTE 1/2

WAHABISMO – SALAFISMO – DOCTRINAS CONTRA EL ISLAM

INTRODUCCION

En el Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia – y la plegaria y la paz sobre nuestro amado Muhammad, corona y sello de los profetas, así como sobre su familia purificada y sus nobles compañeros: los julafa rašidin, los 10 del Ŷanna, los combatientes de Badr, los Ansar y todos los demás cuya nobleza jamás fue puesta en duda.

Hoy quisiera hablaros de cómo con gran pesar y consternación llevo contemplando desde hace años a una juventud musulmana que se echa a perder. La raíz de esta desgracia es la extensión de una plaga, la cual, partiendo del Naŷd, termina por corromper cada rincón del globo poblado por musulmanes.

Ya nos indicó nuestro Profeta – sobre él la plegaria y la paz – cómo los cuernos del chaytan – lapidado sea – saldrán por el Este de Madina, donde se encuentra Riyad, capital del Naŷd; de donde salió Musayllima el impostor y de donde se producen los peores ataques contra nuestra religión; y todo ello desde hace casi 300 años.

Sahih Bujari 3344

Abu Sa’id – que Allâh esté satisfecho de él – transmitió:

Ali – que Allâh ennoblezca su rostro – había enviado al Profeta – una pequeña pieza de oro que éste había repartido entre las cuatro personas siguientes: Al-Aqra’ Ibn Habis al Ḥandaly, Uyayna Ibn Badr al-Fasary, Sayd a-t-Tay y Alqama Ibn Ulaza al-Amiri. Este reparto hizo entrar en cólera a los Qurayšies y a los Ansar, ellos dijeron: “Da a los señores del Naŷd y a nosotros nos da de lado” . Pero el Profeta dijo: “He actuado así únicamente para ganar su corazón”. Entonces se adelantó un hombre con los ojos perdidos en el fondo de su órbita, con las mejillas abombadas, la frente protuberante y la barba larga, pero la cabeza afeitada: “Teme a Allâh, Muhammad” – exclamó -. – ¿Quién obedecería a Allâh si yo no lo hiciera? – le respondió – Allâh me hace confianza cuando se trata de hombres de toda la tierra ¿y vosotros no tendríais confianza en mí? – . Un hombre, creo que era Jalid Ibn Walid, pidió al Profeta autorización para matar a ese hombre, pero el Profeta rehusó. Y cuando el hombre partió, él dijo: “De la descendencia de ese hombre – o según otra variante de la posteridad de ese hombre – saldrá un pueblo de gentes cuya recitación del Qur’an no pasará de sus gargantas, que saldrán de la religión tan fácilmente como la flecha sale de su funda; que mataran a las gentes del Islam y dejarán a los adoradores de ídolos. Si yo viviera en su época, les haría perecer como perecieron las gentes de ‘Ad. 

Sahih Bujari 7094

Nafi’ – que Allâh esté satisfecho de él – transmitió que el Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

Señor, haz que nuestra Siria y nuestro Yemen sean benditos – Enviado de Allâh – dijeron los presentes ¿y nuestro Naŷd? – Señor haz que nuestra Siria y nuestro Yemen sean benditos – Enviado de Allâh – repitieron los presentes – ¿y nuestro Naŷd?… Yo creo que fue a la tercera vez  que el dijo: “Allí habrá terremotos y subversiones y es por allí que aparecerán los cuernos del shaytan”.

Sahih Bujari 7562

Abu Sa’id al Judri – que Allâh esté satisfecho de él – transmitió que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo: “Habrá gentes que saldrán por el Este; ellos recitarán el Qur’an, pero este no sobrepasará sus gargantas. Ellos saldrán de la religión tan fácilmente como una flecha sale de su funda, y ellos no retornarán a él que si la flecha se sitúa en su cuerda. ¿Cuál será su signo? – preguntaron los presentes. – Su signo será que tendrán las cabezas rapadas. 

Estos hadices por ellos mismos son aterradores; y lo son tanto que no llegamos a comprender cómo es posible que nadie o casi nadie se haya dado cuenta del veneno que lleva dentro esa ideología llamada wahabita o salafista, veneno que inoculado en las venas de la Umma la está desintegrando y dividiendo en grupos, algo que los tan denostados sionistas nunca fueron capaces de hacer, ni tan siquiera soñar.

Tiempo llevaban los ingleses tratando de dominar la indómita región de Oriente Medio. Es cierto que en los albores del siglo XVIII ya existían un gran número de individuos y de ‘ulama corruptos en el califato Otomano. Sin embargo, siendo Siria como era el centro de la sabiduría islámica de aquellos tiempos, el lugar de donde partían los puntos de vista jurídicos y doctrinales y eran exportados a todo el califato, resultaba difícil corromper el Islam habida cuenta de que los ‘ulama sirios resultaban ser inabordables por lo incorruptibles.

Es entonces que la Commonwealth diseñó un plan consistente en intentar corromper el Islam desde dentro, desde su doctrina misma, ayudados por el espía M. Hempher quien se hizo pasar falsamente por musulmán y estuvo 5 años estudiando en Estambul árabe e Islam.

Hempher encontró a Muhammad Ibn Abdil Wahhab en Damasco, lugar donde él se rendía de vez en cuando intentando encontrar personas con la voluntad de inventar un nuevo Islam. Para ellos se reunían en la carpintería de un amigo ši’a quien allí residía y cuyas pretensiones eran las mismas, quizás por otras razones.

Es allí donde Hempher conoció a Muhammad Ibn Abdil Wahhab. Pronto entablaron amistad, y poco a poco Hempher le fue exponiendo el plan inglés para socavar el Islam desde dentro. Como contrapartida de los servicios prestados la fue ofrecido al joven árabe la más alta consideración del Reino Unido, así como una extensa disposición de unas riquezas las cuales le serían libradas “generosamente”. Pero para ello debía escoger a una tropa de guerreros dispuestos a dar su vida por la causa.

Esto lo encontró en la familia Sa’ud, descendientes de un comerciante de dátiles judío iraquí, aparentemente converso al Islam, llamado Mordejay, quien vino a instalarse en Dariya, en plena región del Naŷd; de donde el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo que saldrían los cuernos del chaytan; nunca mejor dicho cuando contemplamos toda esta historia de corrupción y de ambición, tan diabólica que provocó una famosa matanza en la ciudad de Ta’if, a 30 kilómetros de Makka, donde las huestes de Muhammad Ibn Abdil Wahhab, comandadas por la familia Sa’ud, asesinaron impunemente a cientos de inocentes por no haber querido compartir los puntos de vista de la nueva religión naciente llamada por sus propios partidarios “Wahhabismo”.

La resistencia más encarnizada el joven Ibn Abdil Wahab la encontró en su padre y hermano. Su padre, reputado ‘alim prohibió a los árabes seguir la doctrina herética inventada por su hijo; pero al final la corrupción, la compra de voluntades y los crímenes ganaron la partida ante las justas advertencias de su progenitor.

A principios o mediados del siglo XX el califato otomano fue desintegrado mediante la fatal colaboración entre la Masonería, el ejército británico y las tribus wahabitas de Arabia. Al cabo de 200 años el plan de M. Hempher y Muhammad Ibn Abdil Wahhab dio sus frutos.

Pero todavía quedaban dos puntos por cumplir del plan que la Commonwealth le encargó a Muhammad Ibn Abdil Wahhab: a/ La destrucción de la Ka’aba so pretexto de argumentar que se trataba de un ídolo; b/ Cambiar el texto del Qur’an, cosa que en árabe es imposible, pero que en las lenguas vernáculas se ha comenzado a ejecutar con la inestimable colaboración de Muhammad Asad y en lengua española a través del agente wahabita Isa García.

En el siglo XX surgió además otra figura nefasta donde las haya, llamado Nasiruddin Albani. Este corrupto, relojero de profesión, quien no conocía el Corán, se puso a reclasificar hadices, esfuerzo este que ya fue terminado hace varios siglos, con el fin de corromper la Aqida Islámica y hacerla entrar en unos parámetros acordes con los postulados wahabitas y masónicos. Para esto llegó a llamar kafir al chayj Bujari, anuló hadices, cortó y pegó unos con otros, y declaró falsos aquellos que a él le convino, aunque se tratara de hadices totalmente verídicos y contrastados.

Valga esta introducción como pequeño resumen del escrito que viene a continuación, el cual a su vez, es asimismo un resumen de la extensa obra del autor.

Abdul Karim Mullor

WAHABISMO NO ES ISLAM. Parte I

Ayub Sabri Pasha

Introducción.

Los Wahabis son uno de los grupos que se llaman a sí mismos musulmanes mientras, de hecho, se esfuerzan en demoler el Islam.

Ayub Sabri Pasha (m. 1308 (1890)), Contralmirante en tiempos del trigésimo cuarto sultán Otomano, ‘Abdel Hamid Jan II (1258–1336 (1842–1890)), enterrado en la capilla del sultán Mahmud, en Estambul, escribió una obra en la que habló sobre el Wahabismo con todo detalle (Mir’at al-Haramain, vol. III, pp. 99; cinco volúmenes en turco, Matba’a-i Bahriye, Istambul, 1301–1306).

Lo que sigue es traducción, en su mayor parte, del libro de Ayub Sabri Pasha.

Primera Parte.

El Wahabismo fue establecido por Muhammad ibn ‘Abdel Wahab. Nació en Huraimila, en el Naŷd, Arabia, en 1111 (1699), muerto en 1206 (1791). Viajó a Basora, Bagdad, Irán, India y Damasco, por intereses comerciales y viajeros. En esos viajes conoció los heréticos libros escritos por Ahmad ibn Taimiiah de Harrán (661–728 (1263–1328), el contenido de los cuales es incompatible con las creencias de la Gente de la Sunnah (Ahl us-Sunnah).

Como era muy astuto y charlatán, comenzó a ser conocido como “el Sheij del Naŷd”. Para aumentar su fama, acudió a las conferencias de los sabios hanbalis en Medina y, posteriormente, en Damasco y, tras su regreso al Naŷd, escribió muchos libros.

Su libro, Kitâb at-Tawhid, fue refutado por los sabios de Meca con muchas y preciosas respuestas, aportando contundente documentación que fue recopilada en una colección titulada Saif ul-Yabbar, en 1221 y posteriormente impresa en Pakistán. Fue reproducida por Isik Kitabevi en Estambul, en 1395 (1975).

Kitâb at-Tawhid fue comentado por su nieto ‘Abd ur-Rahmán y, con sus comentarios interpolados, fue publicado en Egipto con el título Fath al-Mayid, por un wahabi llamado Muhammad Hamid.

Las ideas de Muhammad ibn ‘Abdel Wahab engañaron a los aldeanos habitantes de Dar’iyya y al jefe de estos, Muhammad ibn Sa’ud. El número de aquellos que aceptaron sus ideas, que él denominó “Wahabismo”, se incrementó, por lo que decidió auto denominarse “Juez” y nombrar “Emir” a Muhammad ibn Sa’ud, estableciendo como ley que solamente sus descendientes pudieran sucederles.

El padre de Muhammad, ‘Abd el Wahab, que era un buen musulmán sunnita y los ‘ulamá de Medina comprendieron, por las palabras de Muhammad, que pretendía iniciar un movimiento herético, y advirtieron a todo el mundo que no hablasen con él. A pesar de lo cual, proclamo el Wahabismo como un movimiento renovador, en 1150 (1737). Para justificar sus desviaciones, habló mal de los juicios (iŷtihad) de los ‘ulamá, llegando a considerar kufar a Ahl us-Sunnah, es decir, encubridores; los que, a sabiendas, ocultan la Verdad revelada. Dijo que aquel que visitase la tumba de un profeta o de un wali, y se dirigiese al él diciendo: “¡Ya Nabi ul-lah (¡Oh profeta de Dios), o, por ejemplo, “¡Ya ‘Abdel Qader!, devendría mushrik (politeísta).

Según el punto de vista wahabi, quien diga que alguien cercano a Dios no puede ser un politeísta, será un kafir. Por ejemplo, si alguien dijese: “Tal o cual medicina alivian el dolor” o “Dios aceptó mi oración junto a la tumba de tal profeta o tal wali” devendría incrédulo.

Para probar su idea, aportó como documentos la aleya: “iyaka nasta’in” (Sólo de Ti esperamos ayuda) de la Sura ul-Fátiha, y las aleyas que hablan de tawakkul (confianza en Dios). Aquellos que conocen el verdadero significado de “Tawhid” pueden entender que los Wahabis, que se consideran a sí mismos muwahhidun (unitarios), no son más que otro grupo de los que, bajo la máscara de tawhid, pretenden destruir a la gente del tawhid y reformar el mismo Islam

Al final de la segunda parte de su libro “Al usul al-‘arba fi tardid al-Wahhabiiah”, Hadrat Hakim as-Sirhindí al-Muyaddidí, escribe: “Los Wahabis y la gente que no siguen un madhab (una de las escuelas aceptadas), no pueden comprender el significado de “mayaz” (alegórico, simbólico) y de “isti’ara” (metáfora). Mayaz es el uso de una palabra, no en su sentido obvio y literal, sino más bien en un sentido alegórico o figurado, relacionado con su significado. Dios Exaltado Sea, declara en muchas aleyas del Sagrado Corán que Él es el Real Hacedor de cada acto y que el hombre es sólo un hacedor mayazí.

En la aleya 57 de la sura al-An’am y en la sura de Yusuf , Él dice:

“El juicio (hukm) pertenece sólo a Dios”

es decir, Dios Exaltado Sea es el único Juez (Hakím). Pero en la aleya 64 de la Sura un-Nisá, Él dice:

“Ellos no serán considerados verdaderos creyentes mientras no le tomen* como juez de lo que disputan entre ellos.”

*Al Profeta

La aleya precedente establece que Dios Exaltado Sea es el único juez verdadero y en la siguiente se establece que un hombre puede ser juez.

Todo musulmán sabe que Dios – Exaltado Sea – es quien solamente da la vida y la quita, como dice en la aleya 56 de la sura Yusuf : “Él sólo es quien da y toma la vida” y en la aleya 42 de la sura az-Zumar dice:

“Dios es el único que hace morir al hombre cuando llega el momento de su muerte”,

¨Pero en la aleya 12 de la sura as-Sayda dice:

“El ángel que está encargado de tomar la vida, toma tu vida.”.

Estos son ejemplos de un uso figurado (mayazí) de las palabras.

La aleya 80 de la sura ash-Shu’ará dice:

“Cuando me enfermo, sólo Él me da la cura.”

Y en la aleya 49 de la sura Al Imrán (Familia de Joaquín) pone en palabras de Jesús Hijo de María (P) las siguientes palabras:

“Yo curo a aquel que es ciego y al leproso y yo hago a la muerte regresar a la vida con el permiso de Dios.”

Él es el que da un hijo a un hombre, pero en la aleya 18 de la Sura María hace decir al ángel Gabriel:

“Yo soy un enviado de tu Señor para regalarte un hijo puro”

El verdadero protector del hombre es Dios Exaltado Sea. En la aleya 257 de la Sura La Vaca se establece claramente que:

“Dios es el protector (wali) de los que creen”

y en la aleya 55 de la sura al-Máidah (La Mesa Servida no. 5 del Sagrado Corán) dice:

“Vuestros protectores son Dios y Su mensajero”

En la aleya 5 de la sura al-Ahzab (Sura nº 33) dice:

“El Profeta es mejor protector de los creyentes que los creyentes lo son de ellos mismos.”

Él no explica que el sentido de wali aplicado a un hombre es mayazí. De la misma forma el verdadero auxiliador es Él, pero Él llama auxiliador (mu’in) a un hombre, de manera figurada, como hace en la aleya segunda de la sura al-Máidah (nº 5):

“Ayudaos (ta’áwanú) unos a otros a practicar la piedad (taqwa)”.

Los Wahabis consideran politeísta (mushrik) a los musulmanes que llaman a alguien “siervo” de otro que no sea de Dios, por ejemplo, “Abd an-Nabí” o “Abd ar-Rasul”, a pesar de que en la aleya 32 de la Sura an.Nur (La Luz nº 24) dice:

“Casad a vuestras mujeres solteras y a aquellos píos de vuestros esclavos (‘ibadikum)”.

El genuino Señor (Rabb) es Dios Exaltado Sea, pero algún otro puede ser llamado señor figuradamente, como hace Dios Exaltado Sea decir a Yusuf (P) dirigiendose al copero, en la aleya 32 de la sura de su mismo nombre:

“Recuerdame ante tu señor (rabbika)”.

Al-Istihfah (pedir intercesión) es a lo que más se oponen los Wahabis. Ellos consideran politeísmo pedir protección a otro que no sea Dios. Por supuesto, como todos los musulmanes saben, istihfah es sólo para Dios, no obstante es lícito decir que alguien pide la intercesión de otro, ya que en la aleya 15 de la Sura Qasas (La Narración nº 28) se dice:

“el de su clan le pidió ayuda (astagázahu)* contra su enemigo”

*(a Moisés)

Y en un hadiz leemos que: “pidieron intercesión (istishfah) de Adán en el sitio de Mashar”.

En un hadiz recogido en Al-Hisn al-Hasin se lee:

“Aquel que necesite ayuda que diga: “¡Oh siervos de Dios, ayudadme!”

Pedir cura y ayuda de Rasulullah (BPD) y a los awliiah no significa abandonar a Allâh u olvidar que Él es el Creador. Es como esperar que Allâh envíe la lluvia por mediación de las nubes, envíe la cura por mediación de las medicinas o esperar la victoria de Allâh usando cañones, bombas, helicópteros y aviones. Esos son causas. Allâh Exaltado Sea lo ha creado todo mediante causas. Usar de estos medios no es hacer shirk (politeismo). Los profetas de Allâh siempre se han servido de estos medios.

De la misma manera en que vamos a una fuente a beber el agua que Allâh nos envía; a la panadería a por el pan que Allâh ha creado y fabricamos armamento y entrenamos a nuestras tropas para que Allâh nos de la victoria, enviamos nuestro corazón junto al alma de un profeta o un santo (wali), con la intención de que Allâh acepte nuestra oración, gracias a la intercesión de ellos.

Usar la radio para escuchar los sonidos que Allâh ha creado mediante ondas electromagnéticas, no significa abandonar a Allâh por un cajón parlante, porque somos conscientes de que es Allâh quien otorga su peculiaridad, su poder, al aparato de radio.

Un politeísta adora a los ídolos sin pensar en Allâh. Un musulmán, cuando recurre a los medios y utiliza las causas para lograr unos efectos, no pierde de vista que es Allâh Exaltado Sea quien otorga efectividad y peculiaridad a las cosas y a las criaturas. Cualquier cosa que desee la espera de Allâh. Sabe que cualquier cosa que consiga procede de Allâh.

Loa Wahabis utilizan cualquier medio que les conviene para alcanzar sus objetivos mundanos. Satisfacen sus deseos sensuales por cualquier medio, pero llaman politeísmo a procurarse los medios para ganar la otra vida. ¿Qué concepción del tawhid tan extraña es esa?

Debido a que las palabras de Muhammad ibn ‘Abdel Wahab favorecían la satisfacción de los deseos sensuales, captaron con facilidad a aquellos que no poseían conocimientos religiosos. Así, proclamaron que los sabios de Ahl us-Sunnah y los musulmanes que estaban en el camino recto, eran incrédulos.

Los emires (Príncipes) de la familia Sa’ud fundaron el Wahabismo por deseo de incrementar su poder y extender sus territorios. Obligaron a los clanes árabes a convertirse en Wahabis y mataron a todos aquellos que no quisieron hacerlo. Los aldeanos, por miedo a la muerte, obedecieron al Emir de Dar’iyya, Muhammad ibn Sa’ud, transformándose en soldados que atacaron las propiedades, las vidas y la honra de los no-Wahabis.

El hermano de ‘Abdel Wahhab, Sheij Suleimán, fue uno de los sabios de Ahl us-Sunnah. Esta santa persona rebatió el Wahabismo y sus heréticos principios en su libro As sawa’iq al-ilahiyya fi r-raddi ‘alal wahawiiah, impreso por Nubbat al-Ahbar en Bagdad, el año1306 (1889) y reproducido por Isik Kitabevi, en Estambul, el año 1396 (1975).

Los maestros de Muhammad ibn ‘Abdel Wahab, que se dieron cuenta de cómo éste había abierto un camino para el liderazgo diabólico, también refutaron sus desviados escritos. Todo ello incrementó el resentimiento y la hostilidad de los Wahabis contra los musulmanes.

Los heréticos principios del Wahabismo no se extendieron entre los musulmanes por la fuerza del razonamiento y la convicción sino mediante la crueldad y el derramamiento de sangre. El Emir de Dar’iyya, Muhammad ibn Sa’ud fue el más insensible ante toda la sangre derramada en ese camino. Ese hombre, antepasado de los actuales emires de Arabia llamada “Saudí” era del clan de los Banu Hanifa y uno de los descendientes de aquellos que creyeron en Musailamah al-Kaddab como profeta, tras la muerte de Mensajero de Allâh.

Los Wahabis hablan como si creyeran sinceramente en la Unicidad de Allâh y como si los musulmanes llevasen seiscientos años siendo politeístas y ellos estuviesen tratando de salvarles del kufr. Para demostrar que están en lo cierto, se apoyan en la aleya 5 de la sura al-Ahqaf (46):

“ y quién está más equivocado que aquellos que, en lugar de invocar a Allâh, invocan a quienes no van a escucharles hasta el Día de la Resurrección, indiferentes a sus invocaciones.”

Y en la aleya 106 de la sura de Yunus ( Jonás nº 10):

“No invoques en lugar de Allâh a quien no puede beneficiarte ni perjudicarte. Si lo hicieras, entonces serías de los impíos.”

Siendo así que todas las exégesis coránicas indican que estas dos aleyas, y muchas otras semejantes, han sido enviadas contra los politeístas.

Los Wahabis, en su libro Kashf sah-Shubuhat, malinterpretan la tercera aleya de la sura az-Zumar (Los Grupos nº 39) , en la que se dice:

“Los que han tomado amigos en lugar de Él dicen: Sólo lo hacemos para que nos acerquen a Allâh.”

Esta aleya cita las palabras de los politeístas que adoran ídolos. Los Wahabis identifican a los musulmanes que piden la intercesión de su Profeta y de sus santos ante Allâh, con los idólatras e, intencionadamente, dicen que también los idólatras creen que sus ídolos no tienen poder para crear y que sólo Allâh es el Creador.

En la interpretación de esta aleya, el libro Ruh al-Baián dice:

“Las criaturas humanas han sido creadas con la capacidad de reconocer al Creador, quien les ha creado a ellos y todo. Cada ser humano siente el deseo de adorar a su creador y de ser llevado a Su cercanía, aunque esta capacidad y deseo son anulados por el ego, el demonio y la capacidad de engaño de las malas compañías que hacen que ese deseo innato quede destruido, deviniendo la persona idólatra o incrédulo en el Creador y en el Último Día. Lo más valioso que tiene el hombre es el ma’arif (conocimiento gnóstico) que aporta seguridad en el tawhid (unidad y unicidad divinas). Su señales son la creencia en los profetas y en sus Libros y su seguimiento, que es la manera de conseguir cercanía de Allâh. Cuando Allâh creó al hombre, conminó a Iblís a postrarse ante él, pero éste rehusó hacerlo, actuando con rebeldía y los filósofos devienen kuffar (encubridores de la realidad, incrédulos) porque intentan aproximarse a Allâh, no mediante el seguimiento de las enseñanzas proféticas, sino siguiendo únicamente a su propia razón. Los musulmanes para aproximarse a Allâh se someten a las leyes de la shari’ah y con ello sus corazones se llenan de luz y el atributo divino de la hermosura (Ŷamal) se manifiesta en sus espíritus; los politeístas introducen cambios en el mensaje divino, siguiendo las pasiones de su ego y, con ello, sus corazones y su espíritu se obscurecen. Allâh al final de la aleya dice que ellos mienten cuando dicen que “adoramos a los ídolos por que ellos pueden interceder por nosotros”.

Los Wahabis argumentan que Dios en la aleya 25 de la sura de Luqmán (nº 31) dice: “Si preguntas a los incrédulos ¿Quién ha creado los cielos y la tierra? Te dirán: “Ciertamente que ha sido Allâh.”

Y en la aleya 87 de la sura az-Zuhruf (nº 43) dice:

“Si preguntas a aquellos que adoran a otros distintos de Allâh ¿Quién ha creado esto? Te dirán “Ciertamente, Allâh lo ha creado”

y, por ello dicen: “También los idólatras saben que Allâh es el único creador. Adoran ídolos que no podrán interceder por ellos en el Día del Juicio. Por ello devienen politeístas e incrédulos.”

Pero existen tafsires (exégesis) que hacen la exégesis de cada aleya coránica, en los que se evidencia que la utilización que los Wahabis hacen de las aleyas coránicas no es correcta. No se pueden usar contra los musulmanes aleyas que Allâh dirige contra los politeístas, pues los musulmanes nunca hemos adorado a los profetas o a los auliiah (amigos) de Allâh, ni decimos que sean compañeros o socios de Allâh, sino que creemos que ellos son criaturas de Allâh, seres humanos creados por Él y, por tanto, que no son dignos de adoración. Creemos que ellos son los seres más amados por Allâh y que, por ese amor que Él les tiene, Allâh puede tener compasión de nosotros, el resto de las criaturas.

De Allâh son el beneficio y el perjuicio. Sólo Él es digno de adoración. Los politeístas piensan que sus ídolos no son creados y por tanto son dignos de ser adorados y, por eso precisamente, los adoran. Eso es lo que les hace ser politeístas. No lo serían si dijesen que utilizan a esos ídolos para pedirles que intercedan por ellos ante Allâh. Eso sería superstición, una falsa creencia. Esa creencia se aleja de las creencias islámicas, pero no se denomina politeísmo.

Como se ve, la opinión que los Wahabis tienen de la gente de la Sunnah, como incrédulos idólatras, es totalmente equivocada. El libro Kashf ash-Shubuhat interpreta equivocadamente aleyas dirigidas a los idólatras, incrédulos y politeístas, recurre a los sofismas y concluye que Ahl us-Sunnah son politeístas, por lo que recomienda que se les mate y confisquen sus propiedades.

Hadraat ‘Abdullah ibn ‘Umar transmite un hadiz en el que el Mensajero de Dios (BPD) dice:

“Han perdido el camino recto. Han aplicado a los musulmanes las aleyas que descendieron para los incrédulos.”

Y otro en el que dice:

“Lo que más temo para mi nación (ummah) es que interpreten el Corán conforme a sus propias opiniones y lleguen a conclusiones fuera de lugar.”

Otro de los que se dio cuenta del carácter herético de las ideas de Muhammad ibn ‘abd el-Wahhab y de lo dañinas que podrían llegar a ser, fue Muhammad ibn Suleimán al Madaní, fallecido en Medina en 1194 (1779) uno de los grandes sabios de Medina. Era un faqih de la escuela shafi’í y escribió muchos libros, siendo muy famosos sus comentarios al libro de Hayyar al-Makkí, At-Tuhfa al-Muhtaj. En Al-Fatáwa, su obra en dos tomos refutando al Wahabismo, dice:

“¡Oh Muhammad ibn ‘Abdel Wahhab, no calumnies a los musulmanes, por amor de Dios! Te lo advierto. Si alguien dice que algún otro que Dios es el Creador, llámale descreído, pero aquellos que se adhieren a las causas (wasilah) y que creen que ambas, las causas y sus efectos, son creadas por Allâh, no pueden ser llamados descreídos. Tú eres musulmán también. Es mejor llamar a un musulmán descreído que llamárselo a todos los musulmanes. Aquel que abandona la comunidad puede perderse con más facilidad. La aleya 114 de la Sura un-Nisá (Las Mujeres nº 4) confirma mis palabras:

“A quien se oponga al Mensajero después de habérsele manifestado claramente la dirección y siga un camino diferente al de los creyentes, Le abandonamos en la medida en que él se desvía y le arrojaremos al fuego del Yahannam.”

El pensamiento wahabi posee numeroso dogmas erróneos. Sus creencias están basadas en tres principios:

1º Creen que los actos de adoración (‘ibadat) están incluidos en los principios doctrinales y que, aquellos que no practiquen su fe, por ejemplo, la oración ritual, o el impuesto obligatorio, sabiendo que son actos obligatorios, deviene descreído (kafir) y debe ser matado y sus posesiones distribuidas entre los Wahabis.

Ash-Shahistaní escribió en su famosa obra Al-Milal wan-Nihal:

“Los sabios sunnis tienen dicho unánimemente que los actos de adoración no forman parte de los principios doctrinales. El que no practique los ritos obligatorios por pereza, aun sabiendo que son obligatorios, no deviene descreído por ello. Aunque, en el caso de aquellos que no practican la oración obligatoria, no existe unanimidad. La escuela Hanbali considera que aquel que no realiza la oración obligatoria por pereza, deviene descreído.” (Versión turca, p. 63, El Cairo, 1070 a.H.)

La escuela Hanbali considera descreído al musulmán que no realiza su oración obligatoria por pereza, pero no hace extensible esa valoración para el resto de los actos de adoración incumplidos. Por tanto, sería erróneo equiparar a los Wahabis con los Hanbalis en este asunto. Aquellos que no pertenecen a ninguna de las cuatro escuelas no son gente de la Sunnah y, anteriormente, también hemos explicado cómo aquellos que no pertenecen a la gente de la Sunnah no pueden ser tampoco Hanbalis.

2º Los Wahabis dicen que aquel que busca la intercesión (shafa’) ante los profetas o los amigos de Allâh (awliah) o visita sus tumbas y reza junto a ellas, considerándolos intermediarios ante Allâh y que el hecho de que estén muertos no tiene importancia, deviene un descreído.

Si el hecho de hablar a una persona muerta junto a su tumba fuese señal de ser un incrédulo, nuestro Profeta (BPD) y los grandes ‘ulama y los amigos de Allâh (awliah) nunca lo habrían hecho. En cambio, era costumbre de nuestro Profeta (BPD) visitar el cementerio de Baqui en Medina y también a los mártires de Uhud. De hecho, en el libro de los Wahabis titulado Fath ul-Mayid, en la pág. 485, se reconoce que el Mensajero (BPD) los saludaba y hablaba con ellos.

Nuestro Profeta (BPD) siempre decía en sus oraciones: “Allhumma. Inni as’aluka bi haqqi sa’alima alaika.” (¡Oh Dios mío, te ruego por el derecho que tienen ante Ti aquellas personas a las que Tú has otorgado siempre lo que Te han pedido) y recomendó a los musulmanes suplicar a Allâh de esa misma manera.

Cuando el Mensajero (BPD) enterró a Fátima la madre del Imam ‘Ali Amir al-Muminín (P) con sus propias benditas manos, dijo:

“Allahuma igfir li ummi Fátimata binta Asad wa wasi’ ‘alaiha ma halaha bi haqqi nabiika wa anbia il ladína min qablí. Innaka arhamur rahimín

(¡Oh Dios mio, perdona a mi madre (pues vivió muchos años con ella y la consideraba como su madre y decía que siempre cuido de él mejor que de sus propios hijos) Fátima hija de Asad y haz amplia su última morada. Acepta de mí esta oración por el derecho que tiene ante Ti tu Profeta y los profetas anteriores. Ciertamente, Tú eres el Más Misericordioso de los Misericordiosos.)”^

 

 

 

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