WAHABISMO – SALAFISMO LA DOCTRINA QUE CORROE EL ISLAM Y LA JUVENTUD MUSULMANA – 2/2

WAHABISMO NO ES ISLAM. PARTE II

Ayub Sabri Pasha

Segunda Parte

En un hadiz transmitido por An-Nasai y por At-Tirmidi se recoge que el Profeta (BPD) ordenó a un hombre ciego que le había pedido que rezase por su curación, que hiciese la ablución y una oración de dos raka’ y, tras ella, que dijese:

“Allahumma, inni as’aluka wa atawahhahu ‘alaaika bi nabiika Muhammadi, nabi ir-rahma. Ia Muhammadu inni atawahhahu bika ila rabbi fi hayati hadihi li takdiya li. Allahumma fa shafi’hu fi ia”.

En la que el Mensajero (BPD) le encomienda ponerle a él como intercesor para que, así, su oración sea aceptada. Los compañeros solían usar esta súplica que también se recoge en el libro Al-Hisn al-Hasin con su cadena de transmisión y en su comentario se dice que el sentido de la súplica es: “¡Oh Dios mío yo me dirijo a Ti y Te pido a través de Tu mensajero Muhammad, el Mensajero de la Misericordia…”

Estas súplicas muestran que es permisible poner como intermediarios a aquellos que Dios ama, y rezar a Dios diciendo: “¡Oh Dios mío, por el amor que Tu les tienes concédeme lo que Te pido!”

Sheij ‘Alî Mahfud (m. 1361(1942)) uno de los grandes sabios de la Universidad Al-Azhar, ponderó mucho a Ibn Taimiiah y a ‘Abdu en su libro Al-Ibda’, no obstante escribió:

“No es correcto decir que los awliia’ dirigen los asuntos mundanos tras su muerte, curando enfermedades, rescatando a quienes están a punto de ahogarse, ayudando a los que están frente al enemigo y encontrando las cosas perdidas. Es erróneo decir que, dado que los awliia’ tienen una gran posición espiritual, Dios les ha permitido realizar esas tareas, y de esa manera, ellos pueden hacer lo que deseen y que quien se refugia en ellos no está equivocado. Pero lo que sí es cierto es que, entre sus awliia’, Allâh bendice a quienes Él quiere y por su generosidad (karamat) Él cura a los enfermos, rescata a los que están a punto de ahogarse, ayuda a quienes están frente al enemigo y hace que se encuentre las cosas perdidas. Es lógico y también el Corán nos lo enseña.” Sheij ‘Alî Mahfud, Al-Ibda’, pág. 213, El Cairo 1956.

‘Abdullah ad-Dasuqi y Yusuf ad-Dajwi, profesores de la Universidad de Al-Azhar, escriben comentarios elogiosos sobre el libro, al final del mismo.

Hadrat ‘Abdel Gani an-Nabulusí escribió: “un hadiz qudsi que Al-Bujarí recogió de Abu Hurairah, dice que dijo el Profeta (BPD) : Dios Altísimo declaró: “mis siervos humanos no pueden acercarse a Mí con nada mejor que realizando sus deberes obligatorios (fard). Cuando se esfuerzan en la realización de actos de adoración suplementarios, eso me agrada tanto que Yo soy el que oye por sus oídos, ve por sus ojos, toma por medio de sus manos y camina por sus pies y les daré lo que me pidan. Si ellos confían en Mí, Yo les protegeré.”

Los actos de adoración suplementarios aquí mencionados son, tal y como está recogido en Maraq al-Falah y en las anotaciones de At-Tantawi, la sunnah y los actos suplementarios de aquellos que hacen lo obligatorio. Este hadiz, pues, establece que: “Quien tras realizar los actos obligatorios, se esfuerza en actos de adoración suplementarios (nawáfil) obtendrá el amor de Dios y sus ruegos serán aceptados.” ‘Abdel Gani an-Nabulusí, Al-Haqiqat an-Nadiyya, pág. 182, Estambul, 1290.

Estén vivos o muertos, cuando estas personas ruegan por otros a su Señor, éstos consiguen lo que desean. Ellos oyen aunque estén muertos. Igual que no lo hicieron cuando estaban vivos, no se pliegan ante los deseos de los que llegan a ellos con las manos vacías, pero ruegan por ellos. Por esa razón, un hadiz declara que:

“Cuando estés en un problema, pide ayuda a aquellos que moran en las tumbas.”

De hecho, un musulmán continúa siendo un musulmán cuando esta muerto igual que lo era cuando estaba vivo. Los profetas continúan siendo profetas tras su fallecimiento igual que lo fueron mientras estaban vivos, pues es el alma de un hombre la que es musulmana y cuando el hombre muere su alma no cambia. Este hecho está recogido en el libro ‘Umdat al-‘aqâ’id del Imam ‘Abdullah as-Nasafí, Londres, 1259 (1843) Así mismo, los awliia’ continúan siendo awliia’ después de muertos igual que cuando estaban vivos. Aquel que no lo cree es un ignorante.

Hemos probado en otra obra nuestra que los awliia’ poseen karamat tras su muerte igual que las poseyeron en vida. (Al-Hadiqa, pág. 230).

El maestro hanafi Ahmad ibn Sayyid Muhammad al-Makki al-Hamawi y los maestros šafi’i, Ahmad ibn Ahmad as-Suya’i y Muhammad ash-Shawbari al-Misri, escribieron libros en los que prueban que los awliia’ poseían karamat (poderes milagrosos), que su karamat continuaba después de sus fallecimiento y que tawassul (pedirles su intercesión ante Allâh) e istigáza (suplica) ante sus tumbas, era permisible.

Estas tres obras fueron publicadas juntamente con Ad-durar as-saniiah fir-raddi ‘alal wahabiiah de Hadrat Ahmad Zaimi Dahlan, en el Cairo, el año 1319 (1901) y en 1347 (1928). Reproducción fotográfica de Isik Kitabevi, Estambul, en 13396 (1976).

En un hadiz verdadero, que los maestros del hadiz Hudhaima, Ad-Daraqutni y at-Tabaraní recogieron, ‘Abdullah ibn ‘Umar declara que escuchó decir al Profeta: Interceder por aquellos que visiten mi tumba será obligatorio para mí.

Imam Al-Manawi recoge también este hadiz en su libro Kumuz ad-Daqa’iq, añadiendo que el Mensajero de Dios (BPD) dijo también: “Tras mi muerte, visitar mi tumba será como visitarme cuando estaba vivo.”

Los hadices:

“Se ha vuelto lícito (halal) para mí interceder por aquellos que visiten mi tumba” recogido por Imam al-Bazzar y transmitido por ‘Abdullah ibn ‘Umar

Y:

“En el Día del Juicio, yo intercederé por aquellos que vinieron a Medina a visitar mi tumba.” recogido en el Sahih de Muslim y transmitido también por ‘Abdullah ibn ‘Umar

Son hadices marfu’ y conocidos por la mayoría de los musulmanes.

At-Tabarani, ad-Daraqutmi y ‘Abd ar-Rahman ibn al-Fawzi recogen el hadiz en el que se transmite que dijo el Profeta (BPD) :

“Aquel que realice el Haŷŷ después visite mi tumba, será como si me hubiese visitado cuando estaba vivo.”

Y ad-Daraqutmi recoge este otro, alusivo a quienes, cuando hacen el Haŷŷ, no visitan la tumba del Mensajero de Dios (BPD) sin tener una excusa válida:

“Aquel que realice el Haŷŷ y no visite mi tumba, me habrá herido.”

‘Abd al-‘Aziz, rector de la Universidad islámica de Medina, escribió en su Tahqiq wa Isah: “Ninguno de los hadices arriba mencionados recomendando la visita al santuario del Profeta, tienen cadena de transmisión (isnad) o documentación alguna. El Sheij al-Islam Ibn Taimiiah dice que todos ellos son “mawdu”.

Los rechaza como hacen todos los Wahabis, a pesar de que la cadena de transmisión de todos ellos está recogida en el octavo volumen de los comentarios a Al-Mawahib de Az-Zarkami y al final del cuarto volumen de Wafa al-Wafa de As-Samhudi. En estos libros se recoge que estos hadices son correctos (hasan) y que los comentarios de Ibn Taimiiah carecen de fundamento.

El rector e instructor de la Universidad de Medina trata de ese modo de calumniar los escritos de los sabios (‘ulama’) de Ahl us-Sunnah y de extender los dogmas Wahabis por todo el mundo, con sus libros.

Los Wahabis, para hacer creer a los musulmanes y a los no musulmanes que ellos son los verdaderos musulmanes, siguen una nueva política: han fundado un centro islámico llamado Rabitat al-Alamía al-Islamía en Meca, reuniendo a los ignorantes y contratando hombres con estudios religiosos, escogiéndolos en cada país y pagándoles grandes sueldos.

Gracias a la ignorancia de estos hombres sobre los libros de los maestros de Ahl us-Sunnah, pueden utilizarlos como instrumentos de sus planes. Desde este centro ellos defienden en todo el mundo las tesis heréticas del Wahabismo, a las que califican de “fatwas de la unidad islámica mundial”.

Existen muchos hadices relatando como Rasul ul-lah estaba vivo en su tumba en una clase de vida desconocida. Hay numerosas pruebas de que son hadices correctos. De ellos, los dos siguientes están recogidos en seis famosos libros de hadices:

“Yo oiré el salawat (Dios humma sal.li ’ala Muhammadin wa Ali Muhammad- Oh Dios, bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad) recitado en la distancia”

“Si una persona recita salawat en mi tumba, Dios envía a un ángel que me informa de ello y yo intercederé por él el Día del Juicio.”

Si un musulmán acude a la tumba de otro musulmán al que conocía cuando estaba vivo y le saluda, el musulmán fallecido le reconocerá y contestará a su saludo.

Un hadiz transmitido por Ibn Abid Dunya así lo recoge y añade: “y el muerto se siente feliz”

Si una persona saluda a los muertos que no conoce, estos le estarán agradecidos y le responderán a sus saludos. ¿Cómo es posible que, mientras los musulmanes y los mártires reconocen a quienes les saludan y les responden, Rasulullah (BPD) no pueda hacerlo? Así como el sol en el firmamento ilumina el mundo entero, Rasulullah (BPD) responde al mismo tiempo a todos los que le saludan. En un hadiz se recoge que dijo el mensajero: “Tras mi muerte, oiré como oigo cuando estoy vivo”. Otro hadiz transmitido por Abu Ya’la dice: “Los profetas están vivos en sus tumbas y rezan la oración obligatoria.”

Ibrahim ibn Bishar y Saied Ahmad ar-Rifa’i, y muchos awliiah dijeron que ellos habían escuchado la respuesta de Rasulullah (BPD) cuando habían ido a su tumba y le habían saludado.

El gran maestro islámico Jalal ad-Din as-Suyuti escribió el libro Sharaf al-muhkam en respuesta a una pregunta de si era cierto que Sayyid Ahmad ar-Rifa’i había besado la santa mano de Rasulullah. En este libro, él prueba mediante evidencias tradicionales que Rasulullah estaba vivo en su santuario y que el oía y respondía a los saludos. Y cuenta como en la noche del Mi’ray (viaje del Profeta a los cielos en cuerpo y alma) Rasulullah vio a Hadrat Moisés rezando junto a su tumba.

Un hadiz relatado por Aiša relata que dijo el Mensajero de Dios (BPD): “Sufro las consecuencias de la comida envenenada que ingerí en Jaibar. Por culpa de ese veneno mi aorta casi no funciona.” Este hadiz demuestra que, además de la profecía, Dios ha otorgado a Hadra Muhammad (BPD) , el mejor de los seres creados, el maqam del martirio.

Dios dice en la surah Ale Imran, aleya 169: “Y no consideréis que aquellos que fueron matados en el camino de Dios están muertos, sino que están vivos juntos y mantenidos junto a su Señor.”

Sin duda, este gran profeta, que fue envenenado en la senda de Dios, se encuentra en lo alto de esta honorable posición que esta aleya menciona.

El hadiz transmitido por Ibn Hibban dice que dijo el Mensajero de Dios: “El santo cuerpo de los profetas no se pudrirá jamás. Si un musulmán recita salawat para mí, un ángel me lo comunica y dice. Fulano el hijo de fulano te envía salawat y te saluda.” Hadrat Abu Darda uno de los que estaban acompañando en ese momento al Mensajero de Dios (BPD) le preguntó: ¿También te lo comunicará tras tu fallecimiento? Y el Profeta (BPD) le contestó: Sí, también estaré informado de ello tras mi muerte, pues le está prohibido a la tierra descomponer el cadáver de los profetas. Ellos están vivos después de su fallecimiento y están protegidos.”

El califa ‘Umar, tras la conquista del Quds (Jerusalem) fue al santuario del Profeta (BPD), visitó su tumba y le saludó.

‘Umar ibn ‘Abdel Aziz, que fue un gran wali de Dios, solía enviar oficiales de Damasco a Medina con la misión de recitar salawat ante el santuario del Profeta (BPD) .

‘Abdullah ibn ‘Umar, al regreso de cada viaje, marchaba directamente a la tumba del Profeta (BPD). Primero saludaba al Mensajero de Dios (BPD) después a Abu Bakr as-Siddiq y finalmente a su propio padre. Imam Nafi’ dijo: “Vi más de cien veces a ‘Abdellah ibn ‘Umar ir a la tumba del Profeta y decirle: “As salam aleika ia Rasul ul-lah” También un día Hadrat ‘Ali ibn Abi Talib fue a la mezquita y, cuando vio la tumba del Profeta, lloró, entonces dijo: “As salam aleika ia Rasul ul-lah”.

Conforme a lo transmitido por Imam Abu Hanifa, cuando uno realiza el Haŷŷ, debe completar primero su peregrinación a la Kaaba y, después, ir a Medina a visitar al Profeta.

Qadi ‘Iغad, autor del libro Šifa’, Imam Nawawí, sabio de la escuela Šafi’i, e Ibn Humam, sabio de la escuela Hanafi, recogen que existe un acuerdo general en la Ummah, sobre que es necesario visitar la tumba del Profeta. Algunos sabios dicen que es obligatorio (waŷib). De hecho, visitar las tumbas en una sunna profética.

La aleya 64 de la Sura un-Nisa declara:

“Si, cuando se oprimieron a sí mismos, hubieran venido a ti, Allâh los habría perdonado y, si el Mensajero hubiera pedido el perdón para ellos, habrían encontrado que Allâh es Perdonador, Misericordioso.”

Esta aleya indica claramente que el Mensajero de Allâh puede interceder y que su intercesión (šafa’) será aceptada.

También se nos ha ordenado visitar el santuario del Mensajero (BPD) y pedirle que interceda por nosotros ante Allâh Altísimo. Existe un hadiz que recoge que dijo el Mensajero de Allâh (BPD) : “Es conveniente que una persona salga para un largo viaje con el único objeto de visitar tres mezquitas”. Se refiere a la Mezquita sagrada de la Meca, la Mezquita del Mensajero en Medina y la Mezquita Lejana (Al-Aqsa) en Jerusalem. “Por esa razón, aquellos que hacen el Haŷŷ y no van a visitar la tumba del Profeta (BPD) , serán privados de su recompensa.”

Existe un hadiz que recoge que dijo el Profeta (BPD) :

“No hagáis de mi santuario un lugar de fiesta”

Hadrat ‘Abd al-Azim al-Munziti, un maestro en hadices, ha comentado este hadiz diciendo:

“No consideréis que es suficiente con visitar mi tumba solamente una vez al año, como un día festivo ¡Tratad de visitarla continuamente!”

De hecho, no está permitido realizar la obligación obligatoria en el cementerio. Se ha dicho que este hadiz podría significar: “No fijéis un día señalado para visitar mi tumba, como si fuera un lugar de fiesta.”

Judíos y cristianos, cuando visitaban a los profetas, solían hacerlo en grupo, tocando instrumentos, cantando canciones y actuando ceremoniosamente. Este hadiz implica que no debemos organizar un bullicio festivo con cosas prohibidas, en los días festivos. No debemos tocar flautas o tambores o actuar ceremoniosamente durante nuestra visita. Debemos visitarle y saludarle, rezar y marchar silenciosamente, sin prolongar nuestra estancia.

Dice el Imam Abu Hanifa que la visita a la tumba del Profeta (BPD) era la costumbre más valiosa, y hay algunos maestros que dicen que es obligatorio (waŷib), por ello visitar la tumba del Profeta (BPD) es considerado una ofrenda en la escuela Šafi’i.

En efecto, en un hadiz qudsi, Allâh Exaltado Sea dice:

“¡Oh Muhammad! Si Yo no te hubiese creado, no habría creado nada.”

Como se recoge en el libro Maktubat de Hadrat al-Imam ar-Rabbani, vol. III, carta 122. El hadiz refleja lo mucho que Allâh ama al Mensajero (BPD) . Incluso una persona corriente no se negaría a una petición realizada en nombre de la persona que ama. Es fácil para la persona que ama hacer algo por el amor que siente hacia su amado. Si una persona dice: “¡Oh Allâh mío! Por el amor a Tu amado Muhammad (BPD) yo te pido tal cosa” este deseo no le será negado.

As-Seied Ahmad ibn Zaini Dahlan, mufti de la Meca, fue un gran sabio y el Šeij al-Kutaba’ en la escuela Šafi’i. Escribió muchas obras, tales como: Julasat ul-Kalám fi baiani umara’i balad al-Harám, Fir raddi ‘alal Wahhabiiati atba’u madhabi Ibn Taimiiah, Ad-Durar as-Saniiah fi raddi ‘alal Wahabiiah, en los que denunció el verdadero propósito de los Wahabis y probó con aleyas coránicas y hadices que estaban desviados.

En su obra Julasat ul-Kalam, menciona cómo engañaron a los ignorantes de entre los musulmanes y refutó sus argumentos uno a uno, probando que sus palabras eran mentiras y calumnias. En él leemos:

“Es aceptable y permisible pedirle a Allâh por mediación del Mensajero (BPD) una vez fallecido, igual que cuando estaba vivo, de la misma manera que es permisible pedir a Allâh por mediación de los awliiah y de los musulmanes píos, como lo muestran los hadices.”

Las páginas 167, 170, 191, 208, 248, 353, 414, 416, 482,486 y 505 de la obra wahabi Fath ul-Mayid, son una sátira contra los musulmanes. Los sabios de Ahl us-Sunnah dicen que es únicamente Allâh quien crea, otorga el beneficio o el perjuicio y la aniquilación. El no tiene socio. Ni los profetas, ni ningún otro ser vivo o muerto pueden crear, beneficiar o perjudicar. Sin embargo, al ser amantes siervos de Allâh, nos beneficiamos de las bendiciones que ellos reciben.

Los Wahabis creen que eso es válido para los vivos, pero no para los muertos. En la obra Fath ul-Mayid, pág 504, leemos: “Quien pide a una persona muerta, o viva pero ausente, deviene politeísta. Una persona puede ser requerida para aquello que tiene poder, pero no está permitido solicitar de alguien lo que sólo pertenece al poder de Allâh

Y en la página 136 dice:

“Pedir bendiciones ante la tumba de un musulmán pío es politeísmo, semejante a adorar a los ídolos al-Lat y Manat.”

Y en la pág 208 dice:

“Es politeísmo pedir a los muertos lo que uno necesita, o rogar a través de los muertos. Pedirle a una persona muerta es ignorancia y Allâh no lo permite, ya que ellos no han sido designados intermediarios para interceder ni se les ha permitido hacerlo. El requisito previo para la intercesión es la fe, pero la persona que interroga a los muertos solicitándoles su intercesión es un politeísta y eso le incapacita para recibir clemencia.”

Pero, en la página 200 se contradice con estas valoraciones y dice:

“Los cielos temen a Allâh. Allâh ha dotado de sentido a los cielos y estos poseen capacidad de percepción. Esta declarado en el Corán que la tierra y los cielos alaban a Allâh. Los compañeros del Profeta (BPD) escuchaban a las rocas rezar y alabar a Allâh cuando el Mensajero las tomaba en sus benditas manos. La columna de la mezquita del Profeta, llamada Hannana, gemía y su base rezaba y alababa a Allâh.”

Eso muestra la simpleza de decir que los profetas y los awliia’ no sienten, cuando, por otro lado, se reconoce que las montañas y las rocas y columnas sienten y son conscientes.

Los Wahabis devienen politeístas al decir que los vivos pueden hacer de intermediarios ante Allâh, pero los muertos no, pues ello significa que los vivos oyen y sienten, pero no los muertos y por acusar de politeísmo a quienes que creen esto, cuando la realidad es que es solamente Allâh quien siente y crea y que las personas, vivas o muertas, son únicamente intermediarios entre las personas y Allâh.

El rumor que atribuye a Abu Hanifa la prohibición de pedir a Allâh por mediación del Mensajero (BPD), como dice la obra Los comentarios al Corán de ‘Alusi, es falso ya que ningún sabio de la ummah ha recogido jamás ese comportamiento en Abu Hanifa. Al contrario, todos los sabios han recogido en sus obras que está permitido.

Los términos Tawassul, tashaffu’, istighaza y tawayyud, poseen todos el mismo significado: intercesión y todas son acciones permisibles.

En As-Sahih de al-Bujari se recoge que dijo el Mensajero (BPD) :

“El Día del Juicio las gentes pedirán primero la intercesión de Hadrat Adán.”

Hadrat Bilal ibn Hariz, uno de los notables compañeros del Mensajero, fue una vez junto a él (BPD) y le dijo: “¡Oh Mensajero de Allâh! ¡Te pido en beneficio de tu Ummah que llueva! Y llovió.”

Los idólatras, que dicen que los ídolos pueden interceder por ellos, adoran a los ídolos, pero los creyentes que piden la intercesión de los profetas o de los awliia’, no les adoran.

El sagrado Corán declara:

“La intercesión sólo es posible con Su permiso.”

En la oración que nos ha sido ordenado recitar después de la llamada al oración (Adán) se menciona que Allâh ha prometido a nuestro Profeta (BPD) los atributos de la Fadilah y la Wasilah. Él declaró que el Profeta (BPD) podría interceder por quien quiera que recitase esta oración, por aquellos que recitan salawat y por aquellos que visitan su tumba.

El hadiz: “Yo intercederé por aquellos que han cometido grandes pecados” demuestra que a él (BPD) se le permitirá interceder por cualquiera que tenga fe.”

De los cuarenta hadices de la página 130 de Shawahid ul-Haqq, el decimotercero dice:

“Yo intercederé el Día del Juicio. Diré: ¡Oh Allâh! Pon en el Paraíso a aquellos que tienen fe del tamaño de un grano de mostaza.”

Al-Bujari también recogió este hadiz.

Istigaza significa tawassul, poner a alguien como intermediario, pedir su ayuda y a través de él. Pedir shafa’a de alguien, quiere decir rezar a Dios para que uno pueda dejar este mundo con fe en que, en el momento de su último suspiro, tendrá Su amor.

En la obra Wahabi Fath ul-Mayid, en la página 323 dice:

“Es politeísmo pedir la intercesión de alguien ausente. Allâh ordena la guerra contra los politeístas.”

En cambio, el Profeta (BPD) solía decir: “¡Oh Muhammad, me estoy acercando a mi Señor al ponerte a ti como intermediario.” Tras su fallecimiento, los compañeros solían recitar esta oración frecuentemente.

Un hadiz transmitido por at-Tabarani recoge que dijo el Mensajero de Allâh (BPD):

“Cuando una persona que esté sola en el desierto pierda algo ha de decir: ¡Oh siervos de Allâh, ayudadme! Pues Allâh posee siervos a los que no puedes ver.”

Ibn Hayyar al-Makki, en su comentario Al-Idah al-Manasik, dijo que esta oración ha sido verificada numerosas veces.

Como fue transmitido por Abu Daud y por muchos otros, el Mensajero de Allâh (BPD) una tarde en que estaba viajando, dijo: “Oh tierra de Allâh, pongo mi confianza en Allâh contra tus enemigos.” (Julasat ul-Kalam, Bab us-Salam, Mecca, 1305; Isik Kitabevi, Estambul 1395 (1975)

El Imam Abu Hanifa dijo:

“Estaba yo en Medina y Šeij Ayub As-Sahtiani, que era un pío musulmán bien conocido, entró en la mezquita as-Sharif, donde lo encontré. El eminente Šeij estaba frente a la tumba del Profeta y de espaldas a la qibla, luego se marchó.”

El eminente Ibn Yama’ escribió en su libro Al-Mansak al-Kabir:

“Al visitarla, después de hacer una oración de dos raka’t y de rogar cerca del mimbar, debe uno situarse en el lado enquiblado (que se dirige a la Kaaba -dirección de rezo de los musulmanes-) de Huyrat as-Sa’ada, dejando a la izquierda la bendita cabeza del Mensajero (BPD) a dos metros de distancia de la pared de al-Marqad aš-Šarif (el noble mausoleo del profeta (BPD) , entonces, dejando atrás la pared de la qibla y volviéndose lentamente hasta encarar el Muwayahat as-Sa’ada deberás saludarle. Esto es así en todas las escuelas (madáhib).”

‘Abd el-Ghani an-Nabulusi, explicando el vigésimo tercero de “Los desastres causados por la lengua” escribe: “Es makruh (desaconsejable) decir mientras se ruega: “Por el derecho de los profetas” o “por el derecho de este o aquel wali vivo o muerto” y pedir a Allâh por alguien diciendo esto, porque se ha dicho que ninguna criatura tiene derechos adquiridos ante Allâh, es decir, que Allâh no está obligado a hacer lo que cualquiera desea.”

Esto es cierto, aunque Allâh ha prometido a Sus siervos amados reconocerles un derecho sobre Sí mismo y este derecho es que Él aceptará sus deseos. Dice en el Sagrado Corán: “Es una obligación para Mí ayudar a os creyentes.”

Y en Al-Fatwa al-Bizaziyya se dice: “Es lícito pedir algo por amor al Profeta o a un wali, vio o muerto, mencionando su nombre” (Al-Hadiqa).

Como se ve, los sabios musulmanes dicen que está permitido rogar a Allâh amparándose en el derecho y el amor que Allâh ha concedido a Sus amados. Ningún sabio ha dicho que pueda ser politeísmo que alguien realice un ruego con la idea de que el hombre posee derechos sobre Allâh. Sólo los Wahabis lo dicen.

Hadimi en “Los desastres causados por la lengua” dice también: “Por tu derecho ¡Oh Rasul ul-lah! Y en las batallas pedía la ayuda de Allâh por el derecho de los pobres de entre los muhayyirin (los compañeros del Profeta que emigraron de Meca a Medina). Muchos sabios musulmanes han rogado “por el amor de aquellos a los que Tú das cuando ellos Te piden” y “Por el derecho de Muhammad al-Ghazali y de quien escriba estas oraciones en sus libros.” (Hadimi, Bariqa, Estaambul, 1284).

El libro Al-Hisn al-Hasin está lleno de estas oraciones. Está escrito en el Ghaliyya de ‘Alusi que, cuando el Profeta Adán (P) pidió ser perdonado por el derecho del Profeta Muhammad (BPD), Dios Altísimo declaró: “Muhammad es quien Yo más amo de entre todas mis criaturas. Te perdono por su derecho. Si no hubiese sido por él no te habría creado.”

Los Wahabis escriben: “El Imam Zain ul-‘Abidin vio a un hombre rezando ante la tumba del Profeta (BPD) y le interrumpió citándole el hadiz: Recita salaawat por mí. Dondequiera que estés, tus saludos me serán transmitidos”. El evento se sigue relatando incorrectamente para concluir: “por tanto, está prohibido ir junto a la tumba y rezar y recitar salawat, para evitar que las tumbas se transformen en lugares festivos. A todos aquellos que van a la tumba del Profeta a rezar la oración ritual obligatoria, les está prohibido aproximarse a su tumba con intención de saludarle. Ninguno de sus compañeros lo hizo y previnieron contra aquellos que lo intentasen.” Fath al-Mayid, pág. 259. En él también se dice que el gobierno saudí colocará soldados junto a la tumba del Profeta (BPD) para evitar que los musulmanes lo hagan. (pág. 234).

Hadrat Yusuf an-Nabhani, en muchas partes de su libro sobre el Wahabismo, refuta esas mentiras: “El Imam Zain ul-‘Abidin no prohibió jamás visitar la bendita tumba del Profeta (BPD) . Prohibió las conductas inconvenientes e ilícitas durante la visita. Su nieto, Imam Yafar as-Sádiq, solía visitar la tumba del Profeta y permanecer junto a la columna que está en dirección a Rawda, saludaba y decía: Su bendita cabeza está hacia este lado. El decía: No hagáis de mi tumba un lugar festivo, en el sentido de que: no visitemos su tumba únicamente los días festivos, sino que lo hagamos cada día.” (Shawahid ul-Haqq, pág. 80, 3ª edición, El Cairo, 1385 (1965)

Abu ‘Abdellah al-Qurtubi escribe en su At-Tadhkira:

“Los actos de la ummah del Profeta (BPD) le son comunicados cada mañana y cada tarde” (pág. 88 y 106) y “Cuando el califa al-Mansur se encontraba visitando la tumba del Profeta (BPD) preguntó a Imam Malik: ¿Debo ponerme de cara a la qibla o la tumba del Mensajero? A lo que Imam Malik le respondió: ¿Cómo puedes apartar tu cara del Mensajero de Allâh” Por él, tú y tu padre Adán seréis perdonados.” (pág. 89 y 116)

El Imam An-Nawawi dice en su Adhkar, pág, 98: “Es sunnah visitar las tumbas del Profeta (BPD) y de los musulmanes píos y permanecer en ellas un largo rato.”

Ibn Humam en su Fath al-Qadir, pág. 100, recoge el hadiz transmitido por ad-Daraqutni y al-Bazzar, que transmite que dijo el Mensajero de Allâh (BPD) : “Si alguien viene a mi tumba con la única intención de visitarme, tendrá derecho a que yo interceda por él el Día de Juicio.”

Allâh favoreció a los awliia’ con karamat (poderes milagrosos). Sus poderes se mantienen tras su muerte, con frecuencia. Están capacitados para ayudar, incluso después de muertos. Es permisible tomarlos como intercesores ante Allâh, pero se les debe pedir de forma correcta. No es permisible decir: “Te daré esto o lo otro si tú me concedes lo que te pido o curas la enfermedad de mi pariente” como dicen algunas gentes ignorantes. De todas formas, esto no puede considerarse un acto de kufr, pues incluso la gente ignorante sabe que el wali no puede realizar por sí mismo lo que le pide, sino que lo hace porque Allâh se lo permite.

Piensa que el wali es un ser humano amado por Allâh y dice: “Por favor, pide a Allâh que me conceda lo que Le pido, pues Él no rechaza tus ruegos.” De hecho, el Mensajero de Allâh dijo: “Existe mucha gente que es considerada común y sin mérito, pero que son criaturas amadas por Allâh y, cuando desean algo, Allâh se lo concede.”

Este hadiz viene también recogido en el libro Wahabi Fath ul-Mayid.

Imam Ahmad, As-Shafi’i, Malik y Abu Hanifa, dijeron que está bien (jair) obtener báraka visitando las tumbas de las gentes pías. Aquellos que dicen pertenecer a Ahl us-Sunnah o que pertenecen a una de las escuelas (madáhib) sunnis deben atenerse a lo que estos imames dicen. Si no lo hacen así, no se puede decir que ellos sean gente de la sunnah.

En el libro Al-fatawa al-Hindiyya, capítulo “Ir al Hayy en lugar de otro”, del Sheij Nizam Mu’in ud-Din an-Naqshabandi (1068–1118 ( 11658–1707) Impreso en El Cairo en 1310. 3ª edición en 1393 (1973), se recoge que: “Es permisible dedicar la recompensa (zawab) de una acción de adoración (‘ibada) a otra persona. Por tanto se puede entregar a otra persona la recompensa obtenida por la oración, el ayuno, la limosna, la peregrinación, la recitación del Corán, el dikr, las visitas a las tumbas de los profetas, mártires y musulmanes píos, de amortajar a un cadáver y de todos los actos de caridad y buenas acciones”. Por este párrafo se comprende de paso que visitar las tumbas de los cercanos a Allâh permite obtener recompensa.

Los Wahabis dicen: “Es causa de kufr y de širk construir un mausoleo sobre una tumba; que aquellos que rinden culto o aquellos que sirven en los mausoleos, enciendan lamparillas de aceite o velas y ofrendar limosnas por las almas de los muertos.” Según ellos, los habitantes de al-Haramain (Meca y Medina) han venido adorando los mausoleos y los muros desde hace mucho tiempo.

Construir un domo sobre una tumba es haram (prohibido) si se hace por ostentación u ornamentación. Si es para proteger la tumba de la destrucción, sólo lo consideran makruh (desaconsejable). Si se piensa que un ladrón o un animal pueden destruir su interior, es permisible, pero no debe hacerse de ello un lugar de visita. No debe decirse que deben ser visitados en ciertos momentos y menos hacer tawassul (pedir intercesión) o recitar Corán por el muerto si se pasa por delante de una tumba.

No es makruh sepultar cadáveres en una construcción hecha con anterioridad, los compañeros sepultaron al Mensajero de Allâh (BPD) y a los dos primeros califas en un edificio ya construido y ninguno de ellos estuvo en contra. Los hadices al respecto indican que tal cosa no puede considerarse una herejía. El gran sabio islámico Ibn ‘Abidin escribió: “Algunos sabios consideran que es makruh poner un sudario, un sombrero o un turbante sobre la tumba de un musulmán piadoso o un wali.”

El libro: Al-Fatawa al-Huyya dice que tal cosa es makruh si se pretende mostrar a todo el mundo la grandeza del difunto, no sea que por ello sea insultado, ya que los que visiten una tumba deben ser respetuosos y guardar buenos modales.

En efecto, los actos que no son prohibidos en al-Adil-lat ush-Šar’iiah (la normativa islámica) deben ser juzgados conforme a la intención con que se realizaron. Es cierto que en la época de los Sahaba (los compañeros del Profeta (BPD) no se construyeron cúpulas sobre las tumbas, ni se colocaron sobre ellas sarcófagos de piedra o de madera, ni se cubrieron con ropajes, pero ninguno de ellos estuvo en contra de enterrar al Profeta (BPD) y a sus dos primeros califas en una habitación.

Todos los libros de fiqh dicen que, tras el tawwaf de despedida a la Kaaba, es preciso salir de la Mezquita al-Haram caminando hacia atrás, como un acto de respeto a la Casa de Allâh. No es algo que los Sahaba hiciesen, pero su respeto a la Kaaba era tan evidente en todos los detalles que, nuestro sabios, hicieron obligatorio salir de la Mezquita de al-Haram caminando hacia atrás para inculcarnos el mismo respeto por ella que el que manifestaban los compañeros del Profeta (BPD) . Por esa razón, hicieron lícito el cubrir las tumbas y los mausoleos de los musulmanes píos y de los awliia’con ropajes y construir cúpulas sobre ellas, en señal de respeto, para inculcar en las gentes el mismo respeto hacia ellos como mostraban los Sahaba.

‘Abd el-Ghani an-Nabulusi explica este punto con detalle en su libro Kashf an-Nur que junto con la obra de Yalal ud-Din as-Suyuti, Tanwir al-Halak fi imkaani ru’iat in-Nabiyihaaran wal malak, fueron editadas en una sola obra por Isik Kitabevi, con el título Al-Minhat al-Wahabiiah, en Estambul, 1974.

El cementerio de Baki, situado en la bendita ciudad de Medina, muy cerca de la tumba de Mensajero (BPD) poseía muchos mausoleos llamados “mashhad” (lugar de maartirio). Los Wahabis los destruyeron todos. Excepto los Wahabis, ningún sabio islámico ha dicho que sea politeísmo o kufr visitar las tumbas o construir una cúpula sobre ellas. Excepto a esta gente desviada, nunca se ha visto a ningún musulmán demoliendo los mausoleos de los muertos.

Al final del libro Halabi-i Kabir, leemos: “Si una persona decide hacer un cementerio en un terreno de su propiedad y en él hay un espacio libre, es permisible que alguien construya en él un mausoleo con cúpula con la idea de enterrar cuerpos. En caso de que no hubiese sitio en el cementerio para enterrar más cuerpos, ese mausoleo deberá ser demolido para habilitar más espacio a las tumbas, ya que ese espacio pertenece a la fundación que gobierna el cementerio y fue destinado para enterramiento de las personas.”

Si el construir mausoleos con cúpulas hubiese estado considerado señal de politeísmo, o si se hubiese considerado que las tumbas con bóvedas eran ídolos, nunca se hubiese considerado permisible su construcción.

El famoso libro Wahabi Fath al-Mayid dice en la pág. 133: “¿Quien intente conseguir bendiciones (tabarruk) con un árbol, una piedra, una tumba o algo similar, deviene politeísta. Las tumbas han sido convertidas en ídolos al haber construido cúpulas sobre ellas. La gente de los tiempos pre-islámicos (Yahilía) también solía adorar a las personas pías y las estatuas. Hoy en día, en las tumbas y los mausoleos se hace eso y cosas peores. Intentar obtener bendiciones en las tumbas de las personas pías es como adorar al ídolo Al-Lat.

Esos politeístas imaginan que los awliia’ escuchan y responden sus oraciones y súplicas. Dicen que se aproximan a los muertos para hacer ofrendas y dar limosnas. Todos esos actos son un grave politeísmo. El politeísta es politeísta incluso si se denomina a sí mismo de otra manera. Rogando a los muertos con respeto y ternura, degollando animales, realizando ofrendas y actos similares, cometen politeísmo, no importa cómo ellos lo denominen. Los politeístas de estos tiempos le llaman a eso “ta’zim” (mostrar respeto) y “tabarruk” (obtener bendiciones) para que parezca tolerable lo que hacen.”

He recogido en mis libros las respuestas que los ‘ulama’ islámicos dan a esas acusaciones calumniosas y ofensivas con que los Wahabis insultan a Ahl us-Sunnah. Mencionaré un parrafo del libro Al-usul al-arba’ fi tardid al-Wahabiiah (Los cuatro pilares para refutar a los Wahabis) para mostrar al lector como los Wahabis se desvían y engañan a sí mismos y llevan a los musulmanes a la ruina: “El Corán, el hadiz, los dichos y hechos de Salaf as-Salihin y de la mayoría de los sabios, señalan que es permisible mostrar respeto (ta’zim) a otro que a Allâh subhana hu wa Exaltado Sea. La aleya 32 de la Sura ul-Hayy, establece:

“Cuando alguien respeta las cosas sagradas (ša’a’ir) de Allâh, ese sentimiento procede del respeto que tienen a Allâh en sus corazones.”

Sha’a’ir significa “indicaciones, signos”. Hadrat ‘Abd el Haqq ad-Dahlawi dice: Sha’a’ir es el plural de sha’ira, que significa “señal” (‘alama). Cualquier cosas que recuerde a Allah Exaltado Sea al verla, es una señal de Allâh. La aleya 158 de la Sura ul-Baqara dice:

“As-Safa y al-Marwa figuran entre las señales de Allâh.”

Como se deduce claramente de esta aleya, las colinas de Safa y Marwa no son las únicas señales de Allâh Altísimo. Existen más y no sólo en ‘Arafat, Muzdalifa y Mina.

Shah Wali ul-lah ad-Dahlawi, escribe en la página 69 de su obra Huyyat ul-Lahil Baligha: “Las grandes señales de Dios Altísimo son cuatro: el Corán, la Kaaba, el Profeta (BPD) y las oraciones obligatorias.” Y en la página 30 de su obra Altaf al-Quds, dice: “Amar las señales de Allâh Exaltado Sea significa amar todo aquello que recuerda a Allâh. Amar a los awliia’ de Allâh Exaltado Sea es lo mismo.” Y en un hadiz recogido en el Musnad de Ibn Abi Shaiba y en Kunuz ad-daqa’iq de al-Manawi, se recoge que dijo el Profeta (BPD): “Observar el rostro de los amigos de Allâh (awliiah ul-lah) es un acto de adoración, pues nos recuerdan a Allâh Altísimo.”

Por esa razón, los awliia’ se encuentran también entre las señales. Si las colinas de Safa y Marwa situadas junto a la Kaaba, entre las cuales caminó la madre del profeta Ismail, Hadrat Hayyar (P) se encuentran entre las señales de Dios y son motivo de que recordemos a esa bendita madre, ¿por qué los sitios donde Hadrat Muhammad, que es la mejor de las criaturas y el Amado de Dios Altísimo, nació y creció, los sitios donde adoró a Dios Altísimo, emigró, hizo la oración y pasó, así como su tumba bendita, la de su familia purificada y sus nobles compañeros, no han de contarse entre la señales?

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