PRECISIONES CON RESPECTO A LA HORA

En el Nombre de Allâh, el Todo Misericordioso, el Que Manifiesta Su Misericordia; y la plegaria y la paz sobre Muhammad, el sello y corona de los profetas, así como su familia purificada y sus nobles compañeros.

Hace poco escribimos en el artículo “El Cómputo del Fin de los Tiempos” cómo, a la vista de lo expresado en los hadices, podría pensarse en un determinado abanico de fechas dentro de las cuales sería posible que comenzaran las grandes señales, las cuales serán inauguradas con la venida del Mahdi.

Ahora quisiera apuntar algunas precisiones con respecto a un aspecto determinado del momento preciso del Fin de los Tiempos. A este respecto Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – era preguntado por los compañeros, e incluso fue preguntado por el mismo Ŷibril – Gabriel – sobre él la paz – en el famoso hadiz en el que el Profeta definió los cinco pilares del Islam, los seis pilares del Iman y la división del Dîn en Islam, Imân e Iḥsân.

Ante este género de preguntas el Profeta respondía de maneras completamente diferentes, precisamente para hacer comprender que no debería pensarse en la Hora como siendo un determinado momento del tiempo y de la Historia, fechable y valorable con cifras.

Con ello no queremos decir que ese momento se encuentre dentro de lo abstracto y lo indefinido. Al contrario, se trata de un acontecimiento bien preciso en el cual la Humanidad tendrá fin y más tarde será reunida toda de una sola vez. No obstante, en ese momento, la mayor parte de la Humanidad no existirá, pues una grandísima parte de ella habrá fallecido terminando así su cómputo terrestre.

Es por este motivo que cuando Rasûlu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz – era interrogado al respecto daba diferentes clases de respuestas, a fin de mostrar de esta manera los diferentes perfiles desde los cuales debería ser contemplado este asunto.

Como lo demostramos en la entrada ya citada “El Cómputo del Final de los Tiempos”, los hadices dan una serie de aproximaciones temporales sobre los acontecimientos previos a la Hora y esta sería una de las respuestas las cuales habría de tener en cuenta.

En otras ocasiones, el Profeta confesaba no conocer el momento exacto; hecho el cual no se contradice con el primer módulo de respuestas, ya que ningún cómputo expresado en los hadices ofrece una fecha exacta.

En otras ocasiones, el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – trataba de dar una visión diferente, un mensaje distinto, a saber: “La Hora, hermano, es el momento de tu muerte”. Existen algunos hadices en este sentido. En una ocasión llegó incluso a decir a un padre, cuyo hijo estaba presente con él delante del Profeta – sobre él la plegaria y la paz –, que la Hora llegaría antes de que el hijo encaneciera, significando así que la Hora para el padre era el momento de su muerte.

Este último hadiz dio un argumento pueril a un coranista llamado Adan Ibrâhîm para decir que dichas palabras habrían sido atribuidas falsamente al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – , aún a pesar de encontrarse censadas en el Sahih Bujari; lo que no dijo este señor, supongo que por conveniencia, es que en ocasiones el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – se refería a la Hora como el momento de la propia muerte, tal y como acabamos de expresar.

Efectivamente, el cómputo del tiempo, tal y como lo conocemos, es medible dentro de las condiciones de este mundo; no obstante, ello no implica que lo sea asimismo en el otro.

Prueba de ello es el famosos versículo del Qur’an el cual dice que los mártires no están muertos, sino vivos junto a Allâh, es decir, que en toda apariencia han pasado el Día del Juicio, al cual todos compareceremos, aunque algunos no sean juzgados.

La prueba es contundente, es una prueba coránica, tan rotunda que no necesita más argumentos.

Los acontecimientos en la otra vida no se encuentran vinculados al tiempo; son de otra naturaleza, tienen otro valor, no se computan en semanas, meses o años; antes bien únicamente se pueden extraer de ellos hechos sin medida temporal, ni espacial, ni conceptual, ya que se encuentran asimismo por encima de las posibilidades intelectuales de cualquier mente, por sana que ella sea. No podemos pretender que los cuerpos están esperando todo ese espacio de tiempo en sus tumbas; y ello desde el momento en el cual sabemos que en el momento que sean preguntados por Allâh cuánto tiempo quedaron en ellas responderán que un día o parte de un día.

La mentalidad ultra racionalista, obtusa como es, cuando se abandona a ella misma, desea conceder a todo una naturaleza y unas características concebibles solamente desde su posición particular, sin percatarse de que ese pensamiento es solamente una parcela limitada de la Visión Global de la Realidad, la cual no se podrá nunca poseer en esta existencia mundanal limitada.

Así pues, que nos quede claro a cada uno de nosotros que la Hora es el final de nuestras vidas.

Relata Fariduddin Attar – que Allâh esté satisfecho de él – en su obra “El Memorial de los Santos” cómo alguien vio en sueños al Imâm Šafi’i – que Allâh esté satisfecho de él – inmediatamente después de la muerte de éste. Preguntando al Imâm cómo había sido tratado por Allâh, él respondió:

“Me encontraba en vida reflexionando sobre una consideración de orden legal; cuando levanté la cabeza me di cuenta de que estaba en el Paraíso”.

Otros relatos similares podemos encontrarlos en la obra del Imâm Abu Hamid Gazali “La Vida después de la muerte” y en otras obras de autores conocidos como referencias del Islam.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos conduzca de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

 

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