99 NOMBRES DE ALLAH XLV – AL MUŶIB – EL QUE RESPONDE LAS SUPLICAS

99 NOMBRES DE ALLAH XLV – AL MUŶIB

Cuando nos referimos a una du’a (súplica) como mustaŷaba, queremos decir que dicha petición ha sido concedida por Allâh. Y aunque ello no sea de la misma manera en la cual lo hemos pedido, no por ello, deja de ser atendida de la manera en que El entiende resulta ser más favorable para nosotros. Mustaŷaba es de la misma raíz que el Nombre Al Muŷîb, el cual corresponde a Allâh como Otorgador de la súplica de Su servidor.

…Pedidle pues perdón y volveos a Él, es cierto que mi Señor está cercano y responde (11-60)

Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí…Yo estoy cerca y respondo al ruego del que me pide, cuando me pide; así pues que ellos Me respondan y crean en Mí; ¡ojala se guíen rectamente! (2-185)

Omar Ibnu Al·Jattâb dijo: “Yo no cargo con la preocupación de la respuesta sino de la súplica, pues cuando se me inspira la súplica, sé que Él me ha concedido la respuesta”.

En la primera cita del Qur’an tenemos como Allâh – exaltado sea – responde a la petición del servidor para que le otorgue Su Perdón. El hecho de citar el perdón como una súplica no es ni mucho menos casual, porque habremos de saber que el implorar Perdón es una de las súplicas más grandes y profundas. No en vano nuestro Santo Profeta – sobre él la plegaria y la paz – pedía perdón 70 o 100 veces diarias, y ello a pesar de ser la mejor de las criaturas. La concesión de perdón por parte de Allâh, no conlleva únicamente la rescisión del error o la falta cometidos, sino que purifica nuestro interior, lo fortifica y le prepara para nuevas empresas.

Por otro lado, la segunda cita nos muestra que la súplica de Allâh, no solamente ha de limitarse a la petición de perdón, sino que puede englobar cualquier tipo de petición, cualquier clase de demanda, con la sola condición de que con lo que pidamos no entremos en contradicción con los mandatos y/o prohibiciones divinas. En efecto, podemos pedir beneficios de orden material o espiritual, tal y como sintamos que necesitamos en ese momento. Hay que saber que en realidad material y espiritual son dos caras de la misma moneda, siempre y cuando el materialismo no absorba de nuestra atención más de lo necesario. Todo es bendito por Allâh cuando se utiliza para Su causa y el bien de los seres de Su creación. Porque, como se dice en el ayat, Allâh se encuentra próximo a nosotros; y esa proximidad es mucho más fuerte que la consciencia que nosotros tenemos de nosotros mismos y nuestra propia existencia. Él nos escucha aunque solamente le pidamos en nuestra mente y no expresemos dicha súplica por medio de palabras.

En cuanto a las palabras de Umar Ibn al Jattab, debemos decir que se trata de las palabras de alguien quien detentaba un elevadísimo grado de Imân. Efectivamente, ninguno, o casi ninguno de nosotros, podemos testimoniar estar seguros de que cuando pedimos algo es porque se nos ha inspirado que nos ha sido ya concedido de antemano. Esto queda solamente para las personas de alto grado; para aquellos a quienes Allâh ha otorgado el grado de la Certeza (Yaqin) y un conocimiento exclusivo procedente de El.

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