NO ES OBLIGATORIO (FARD) ASISTIR A LA MEZQUITA A HACER LA PLEGARIA

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el que Manifiesta Su Misericordia – y la plegaria y la paz sobre Muḥammad, corona y sello de los Enviados, así como sobre su familia purificada y sus compañeros nobles.

LA MODA DE LA OBLIGACION A ASISTIR A LA MEZQUITA PARA LAS PLEGARIAS OBLIGATORIAS

Numerosos hadices nos recomiendan vivamente realizar la plegaria en común, y lo hacen con tanta fuerza y convicción que algunos, llevados de su criterio personal, lo han convertido en una obligación (Fard). Ahora bien, habremos de saber que una de las peores cosas las cuales podemos hacer en legislación islámica es tomar lo recomendable o muy recomendable (sunna muˤaqqada) por Obligatorio (Farḍ), o en caso contrario, tomar lo desaconsejado o muy desaconsejado (makruh) como Prohibido (Haram).

En el caso que nos ocupa, es decir, el de si se trata o no de una obligación, habremos de saber que existen unas normas muy claras al respecto.

EL CORAN

La primera norma es que una obligación religiosa debe ser pronunciada en el Libro de Allâh. Ahora bien, no encontramos pronunciamiento ninguno al respecto. Sí encontramos la obligación de rezar convenientemente purificados, pero no de hacerlo en las mezquitas. Algunos citan el versículo inmediato a la aleya de la Luz (Ayata-n-Nur), pero consecuentemente a su lectura nada indica que haya obligación ninguna de acudir a esas casas donde se pronuncia el Nombre de Allâh. Aún más, aunque esas construcciones (buyut) puedan referirse a las mezquitas, también puede hacer alusión a todo tipo de lugares donde se lleve a cabo el Recuerdo de Allâh, en soledad o en grupo. He aquí la aleya en cuestión:

“En casas que Allâh ha permitido que se levanten y se recuerde en ellas Su nombre y en las que Le glorifican mañana y tarde hombres a los que ni el negocio ni el comercio les distraen del recuerdo de Allâh, de establecer el salat y de entregar el zakat. Temen un día en el que los corazones y la vista se desencajen”. (Corán 24-36).

Primeramente, en la lectura de esta aleya, no encontramos indicios de que Allâh se esté refiriendo a la mezquita. Si lo consideramos como se merece, en ella se hace mención de dos momentos en el día: “mañana y tarde”, no de cinco momentos diferentes que son en aquellos en los cuales se debe hacer el rezo obligatorio. Esta aleya antes bien, nos evoca las casas de Recuerdo (Zawiyyas y otras) construidas al efecto de albergar a aquellos quienes glorifican a Allâh mañana y tarde y a los que ni el negocio ni el comercio distraen del recuerdo de Allâh. Esta clase de hombres es escasa y no son todos los musulmanes, pues sabemos cuánto apego tienen muchos de ellos por el comercio y los bienes, apego que, por otra parte, distrae del Recuerdo de Allâh, pero que asimismo, y juzgado con equidad, si no traspasa los límites impuestos por la Chari’a lo podemos considerar como auténticamente legal.

La pregunta a formularse es la siguiente en cuanto a lo que concierne a esta aleya: “¿Se refiere en ella también a las mezquitas?” Podría ser, ¿por qué no?, ya que la mayor parte de las condiciones de la aleya se cumplen en la mezquita, aunque en esta última se reúnen todo tipo de personas: el bueno, el malo, el mejor y el menos malo.

Así pues, en cuanto al Corán se refiere, no hemos encontrado motivo alguno para convertir en obligatorio el rezo en las mezquitas.

LA SUNNA – ALGUNOS HADICES – EL HADIZ DEL CIEGO

Ahora vayamos a ver qué es aquello lo cual dice la Sunna al respecto.

Según su conocida costumbre, desleal por otra parte, quienes argumentan que acudir a rezar en la mezquita es obligatorio, escogen a su gusto aquellos hadices que convenientemente utilizados podría parecer apoyan su tesis. Helos aquí:

Según Ibn Umar, el Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz –ha dicho: “La plegaria en grupo sobrepasa en veintisiete grados la plegaria hecha individualmente” Al-Bujarî.

Abu Darda ha transmitido estas palabras las cuales ha escuchado del Profeta:

Todo grupo en el seno del cual no se llama a la plegaria, ya se trate de tres personas en una aldea o de un grupo de beduinos, es inexorablemente dominado por Satán. Haced la plegaria en común, pues es a las ovejas aisladas a quienes devora el lobo”. Abu Dawud y a-n-Nasâ’î

 Muˤâd Ibn Anas reporta este hadiz: “La insensibilidad, la negación y la hipocresía son el hecho de aquel quien oye al mu’addin llamar a Allâh y no responde a su llamada”. Ahmad y Abu Dawud.

 Ibn Umm Makrum relata: “Yo dije: “Oh Enviado de Allah. Yo soy ciego, vivo lejos de la mezquita y tengo un guía que no me conviene, ¿encuentras en ello una excusa para hacer la plegaria en mi casa? El Profeta dijo: “¿Escuchas la llamada a la plegaria? Dije: “Sí”. El profeta respondió: “No te encuentro entonces excusa alguna”. Ahmad

 En otra versión, él dijo: “Oh Enviado de Allah. Mi casa se encuentra lejos de la mezquita, soy ciego, pero puedo escuchar la llamada a la plegaria”. El Enviado de Allâh dijo: “Responde a la llamada, aun si debes andar a cuatro patas o arrastrarte sobre las rodillas”. Ahmad y Tabarâni

Una vez relacionados aquellos hadices en los cuales se apoyan los partidarios de convertir en obligatoria la asistencia de los hombres al rezo en común, podemos extraer las siguientes conclusiones:

Existe, a primera vista una fuerte recomendación a asistir a la mezquita al rezo en común. Ahora bien, no podemos extraer de ninguno de estos hadices que exista una obligación tácitamente expresada por el Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz -.

El caso de Ibn Umm Maktum hay que entenderlo como una exigencia destinada únicamente a su persona. Por otra parte, se olvida la mayor parte del tiempo, que mientras el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – se encontraba en Madina el salat rezado detrás suya adquiría una dimensión totalmente diferente. Todos sabemos cómo, por ejemplo, el salat realizado en la mezquita de Madina, de Makka y del Quds excede en mucho al salat realizado en cualquier mezquita. ¿Cómo pues pretender poner como ejemplo un salat realizado en Madina, y es más, mucho más, con el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – como Imâm y extrapolar este ejemplo a un salat realizado en cualquier otra mezquita en nuestros días? Tal comparación, resulta cuando menos, exagerada desde cualquier punto de vista.

Por analogía podemos citar la Sunna reforzada, la cual consiste en la celebración de los dos Aid y el rezo del Faŷr, el Šafa’ y el Witr, para decir, que ni siquiera en estos casos existe una obligación al respecto. Es muy recomendable, es cierto, pero no obligatorio.

Aun así, el hecho de acudir a la mezquita a rezar, aun a pesar de ser recomendable, no ha sido registrado por los juristas como siendo Sunna Muˤakkada (Sunna reforzada), aunque todos los sabios, hayan, por otra parte, animado vivamente a su cumplimiento.

LOS HADICES QUE HAN OMITIDO AQUELLOS QUIENES PRETENDEN LA OBLIGACION DE ASISTIR A LAS MEZQUITAS

Aun así, la prueba definitiva de la no obligatoriedad de la asistencia a las mezquitas para rezar las plegarias obligatorias la encontramos en otros hadices en los cuales el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – recomienda vivamente rezar en ellas las plegarias del Subḥ y del ‘Išâ y otro hadiz donde recomienda realizar algunas de nuestras plegarias en casa:

Practicad algunas de vuestras plegarias en vuestras casas y no toméis estas como tumbas.

(Recopilado por Al-Bujari)

En estas palabras, el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – no hace distinción alguna entre las obligatorias y las voluntarias. Ahora bien, no siendo las plegarias voluntarias susceptibles de obligación es de una aplicación sana de la lógica más básica comprender que “vuestras plegarias” son las obligatorias, ya que las voluntarias las podemos hacer “nuestras” o no a conveniencia, en total libertad de elección. El Din es fácil.

Abu Huraira – que Allâh esté complacido con él – dijo que el Profeta, sobre él la plegaria y la paz dijo: “Realmente el Din es facilidad. Y nadie disputa con el Din sin que éste no le supere. Así pues, buscad lo mesurado y lo más cercano a la excelencia, tened las mejores expectativas y buscad ayuda para preservar las prácticas de adoración en la mañana temprana, en la tarde y una parte de la noche”. 

Sahih Bujari

Por otra parte, según un hadiz transmitido por Abû Darda y recopilado por A-t-Tabaranî el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

Adora a Allâh como si le vieras; cuéntate en el número de los muertos. Teme las súplicas del oprimido pues ellas serán escuchadas. No dejes de cumplir en público la plegaria del alba y la de la noche, pues si supierais lo que hay para vosotros en esas dos plegarias, marcharíais hacia ellas aunque fuere a cuatro patas o arrastrándoos sobre el vientre.

Aunque la recomendación sea reforzada hasta ese punto, ello no constituye una obligación.

Por otro lado, podemos deducir con total claridad que el hadiz se refiere a dos de las plegarias obligatorias, dejando fuera el resto; hecho este el cual sirve clara y definitivamente para demostrar la No-Obligatoriedad de acudir a rezar las plegarias obligatorias a las mezquitas.

LO QUE EXIME DE LA RECOMENDACIÓN DE IR A LA MEZQUITA

El Trabajo

Dentro de aquello que exime de la recomendación de ir a rezar a la mezquita, se encuentran las obligaciones de la vida, siendo la primera de ellas el trabajo. El trabajo constituye una obligación de la Chari’a islámica ineludible y habremos de cumplir los horarios establecidos por la sociedad o persona para quien o quienes prestamos nuestros servicios. Si nos encontramos en un país no-musulmán no tendremos opción a abandonar el trabajo para ir a rezar.

La lejanía

En tiempos del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – Madina era una ciudad muy pequeña, por ese motivo no existía problema alguno de lejanía para ir a la mezquita. Podemos deducir entonces que la recomendación de acudir a la mezquita queda estrechamente ligada a las posibilidades físicas de poder desplazarse a pie sin utilizar un exceso de tiempo. No sabríamos dar una pauta temporal ni de distancia, ni de tiempo de recorrido en cualquier medio de transporte. Esto debe quedar pues al criterio de cada una de las personas, en razón de sus obligaciones cotidianas y la distancia desde su casa hasta la mezquita.

La Fitna y el peligro de la Fitna

Algunos musulmanes, habida cuenta de que en la mezquita que suelen frecuentar se practica un Islam sectario y se obliga o presiona a los asistentes a aceptar una determinada visión del Islam aprovechándose de su asistencia y de su candidez, acuden a rezar la plegaria en grupo e inmediatamente huyen de la mezquita a fin de no tener encuentros inesperados y molestos. Algunos agentes de la secta de la cual es responsabilidad el templo aguardan a que se termine el salat a fin de atrapar a los asistentes y adoctrinarles. ¿Cómo actuar entonces ante este nuevo escenario que nunca se dio en tiempos del Profeta y que se ha manifestado en nuestros tiempos?

Algunos hermanos no tienen la fuerza de carácter y convicción suficientes para resistir ante tales envites; otros no tienen información ni conocimiento suficientes para decir que no, para rehusar la “amable invitación” a escuchar las tesis de la secta después del salat.

En un caso como este ¿se puede recomendar a los hermanos asistir a la mezquita habida cuenta del peligro que les acecha? Nosotros pensamos que no, que la mezquita ha de ser un lugar al cual debemos acercarnos en paz y seguridad, donde debe prevalecer la armonía, el respeto y el bien obrar, y si ello no es así no se dan las condiciones necesarias para que la plegaria en grupo sea recomendable.

Es más, estamos convencidos de que aquellos hermanos quienes no acudan a las mezquitas para evitar ese tipo de situaciones tendrán la misma recompensa que si hubieran asistido a la plegaria en común.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws

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