LAS DOCTRINAS HINDUES – LA MASONERIA – Y SUS RAICES EN EL SATANISMO

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia; y la plegaria y la paz perfecta sobre nuestro señor Muḥammad, corona y sello de los Profetas, así como sobre su familia purificada y sus nobles compañeros.

LA IMPORTACION DEL HINDUISMO DESDE EUROPA

Las obras de ciertos autores occidentales, imbuidas de los conceptos variopintos, por no decir pintorescos, de las doctrinas hindúes, han ayudado a crear un halo de misterio hacia esa Filosofía con pretensiones de Metafísica, importada como no, por los ingleses, dominantes militares de aquella península. Son, sin duda, estos anglosajones de quienes el Profeta Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – dijo, que junto a sus hermanos menores de USA, ayudarían a los judíos en los últimos tiempos, en estos tiempos. Nunca mejor explicado, ya que su dominación del Medio y Lejano Oriente, así como el control económico representado por lobbies judíos en tierra anglosajona, sirvió de mezcla para crear esa religión del chaytán llamada Masonería. Cuatro patas tenía la mesa de las logias: Las doctrinas hindúes, la ciencia de Harut y Marut aprendida de los judíos, algunos de los ritos ancestrales captados del antiguo Egipto, siendo la última, como no, esa cruz proveída por los jesuitas, en nombre de la sacrosanta Iglesia Católica, cuando no protestante o anglicana, Apostólica, y después de todo eso, Romana.

Esto queda demostrado por el gran poder del capital judío en el Reino Unido, la presencia continua de “maestros hindúes” en Inglaterra y Francia desde el siglo XVIII y principios del XIX. Ahora bien, seguramente podamos justificar la presencia de gurús hinduistas en el Reino Unido, ya que Inglaterra ocupaba la India; pero ¿qué hacían entonces en Francia esos gurús importados de la India? Habida cuenta que Francia no tenía intereses económicos ni políticos en ese país, dicha presencia, antes que ser un hecho fortuito, se debía a que estaban dando su apoyo “intelectual” a la creación de la Francmasonería, a la cual pudieron asistir aportando las bases teóricas de su falsa doctrina de la unicidad; y decimos falsa por lo que a continuación vamos a explicar.

¡Quién iba a resistir, en una época en la cual no existía televisión, ni mucho menos internet, al poder sugestivo de esos dibujos de la mujer bailarina rodeada de cabezas de elefante, a la sugestiva mujer dentro de aquella rueda tomando una postura tan original y nunca vista! Y mucho menos nadie, a 10000 kilómetros del Reino Unido, iba a oponerse a las bacanales (vino y mujeres) sugeridas por el Šivaismo; orgías de lo más profanas adornadas con filosofía de la eternidad para darle así mismo un marchamo de autenticidad. ¡Muy hábil! Todo hay que reconocerlo; nada mejor para justificar una debacle que inventarle un significado simbólico y conectarla con lo eterno.

¡Si las gentes de sayyidina Lut – sobre él la plegaria y la paz – lo hubieran sabido hacer! Pero ellos eran demasiado inocentes para inventar una obra sibilina de alcance subliminal. No hablemos de los sacrificios humanos tan justificados por Ananda Kentich Coomaraswamy en su obra (por llamarlo de alguna manera) titulada “El sacrificio de sí mismo”. Ya que no se puede sacrificar una vaca sacrifiquemos una doncella ¿por qué no? Sin dejar de mencionar los parabienes dados a esta macabra obra por Réné Guénon y a su tan admirado y avanzado “intelectualmente” Ananda K. Coomaraswami, profundo expositor de la más profunda tradición hindú, tan próxima a esa Tradición Primordial; tan tradición y tan primordial, valga la redundancia, que era el sumun de ese mundo de listos que ellos mismos estaban divulgado. Esa élite de élites, tan inalcanzable como la torre de Babel; ya que suponiéndola inalcanzable nadie podría osar atacarse a ella tal y como un servidor se encuentra haciendo en este momento. ¿No nos recuerda esto a aquella serpiente encantada con la que los magos quisieron sorprender a sayyidina Mûsâ – sobre él la paz – ?.

Es pues nuestra intención tragar esas serpientes, habida cuenta del alcance de hipnotismo que esas doctrinas hindúes han ejercido sobre ciertos espíritus, por decirlo de alguna manera, atraídos por conseguir algo espiritual sin ejercer esfuerzo alguno que no sea el de la cómoda abstracción mental y la concentración en el lado más oscuro de la creación del ser humano. ¿Hay algo más grosero que pueda existir en el ser humano que los propios detritos?. Sí, lo hay, y es ese Šaytan del que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – aseguró que corre por nuestras venas. Y puesto que corre por nuestro flujo sanguíneo y su trabajo es sugerir por medio del bisbiseo, podemos decir también que posee un conocimiento de las debilidades del pensamiento del ser humano en el cual se encuentra establecido.

Como vamos a demostrar, las doctrinas hindúes hacen llamada al desarrollo satánico del ser humano a fin de que su presencia oscura y morbosa sea el aspecto dominante de aquellas personas quienes las practican, tal y como lo vamos a ver a continuación.

Para terminar nuestros comentarios sobre las razones político económicas que impulsaron el nacimiento de esas doctrinas, debemos decir, que la importación de ciertas doctrinas hinduistas y su posterior encumbramiento intelectual por parte de Occidente ayudaban al aislamiento de la Península Indica, tan proclive geográficamente a poder ser influenciada por el Islam e invadida por otras potencias de la zona. La técnica para construir una muralla de contención pues era sacralizar el Hinduismo para expulsar al Islam de ese reducto anglosajón, convertido hoy en día en mercado de obra barato y exportador de tecnología asequible y socorrida. En realidad Inglaterra nunca salió de la India.

Nada que decir tuvo UK sobre ese sistema infernal de castas por el que se regían los hindúes, muestra tangible de la animalidad humana y la falta de compasión de gentes, quienes con toda seguridad, no poseían sentimiento alguno, siendo como eran tan dados al hedonismo “sagrado”. ¿Qué decir de esas viudas que se tiraban a la hoguera cuando fallecía su dueño y señor? Inglaterra calló; y silenció, porque el sistema anglosajón de gobierno por aquel entonces era de castas: una casta extraordinariamente rica, otra casta de sirvientes favorecidos y la chusma. A Inglaterra, inventora de la piratería moderna, nunca le importó otra cosa que el botín, y si para obtener el botín había que bendecir el sistema de castas, las bacanales y la intocabilidad de las vacas, así como hacer la vista gorda a los sacrificios humanos ¡Dios salve a la reina!

BASES HISTORICAS DEL HECHO

Por las circunstancias que se dieron antes y durante mi entrada al Islam tuve la suerte o la desgracia de haber estudiado el meollo de todas o casi todas las religiones presentes en la Humanidad. Es por este motivo que conozco el punto débil de todas ellas, la piedra de apoyo quitando la cual se desmorona el edificio.

Nunca he hablado del Hinduismo por falta de interés, pero habida cuenta de que muchos musulmanes se han dejado seducir por esta burda doctrina con pretensiones metafísicas, y que algunos lo han sido hasta el punto de abandonar el Islam, pienso que es mi deber dejar las cosas claras al respecto.

Ahora bien, seguramente no fueron los ingleses quienes formaron la India; todo esto existía desde hace bastantes siglos, aunque si podemos decir que el motivo de fondo para la invención de la doctrina hindú fue el preservarse políticamente contra los enemigos. Persia estaba muy cerca, al igual que China; el haber cedido a practicar cualquiera de las religiones de esos dos potentes imperios habría significado ser dominados por los unos o por los otros.

Algo importaron los hindúes, ya sea por oídas o por presencia a través del comercio, de las enseñanzas del Profeta sayyidina Yussuf – sobre él la paz – traduciéndolo a la sazón a su conveniencia e integrándolo en esa doctrina salpicada de estatuillas “simpáticas y bien labradas”. No olvidemos que Yussuf – ‘alayhi-s-salam – poseía la ciencia de interpretación de sueños verídicos, ciencia ésta que forma parte de aquella doctrina que Al Jadir intentó mostrar a Mûsâ – sobre ambos la paz.

Para mantener su aislamiento y preservar sus castas sacerdotales y políticas del peligro de la invasión intelectual y militar, inventaron su creencia cinco estrellas: “La Tradición Primordial”. Se trataba de una super religión, practicada y transmitida oralmente (para que no quedaran pruebas) en los albores de la Humanidad. Para colmo de descaro los hindúes inventaron que la gente de antes era tan inteligente que no tenían necesidad de escribir. Así de esta manera, que de tan sibilina parece pueril, querían justificar la ausencia de pruebas las cuales dieran crédito a sus afirmaciones. Este Alicia del País de las Maravillas de la antigüedad, este cuento tan cautivador y fantástico, digno de la ciencia ficción y de los cuentos de ogros, sirenas y duendes que a la sazón daban la vuelta a Europa, cautivó a algunos orientalistas. Y para darla más relieve y más bombo llegaron a decir que la hija predilecta y bien amada de esta super creencia era el Hinduismo, ¡qué casualidad! ¡Les tocó el premio gordo!

Más sibilino aún fue el hecho de su confesión de que el Profeta Muḥammad habría de venir, queriendo con ellos dar un signo de reconocimiento para así salvarse de la animadversión de los musulmanes. Pero, eso sí, mejor dicho, un gran pero; el Profeta debería venir para preparar al mundo para la vuelta de esa super creencia que habría de reflorecer inmediatamente después del final de este mundo. De esta manera tan artera pretendieron poner a Muhammad – sobre él la plegaria y la paz – al servicio de esa super doctrina elitista tan avanzada. Y esto es peor que negarle.

EL MONTAJE

Siguiendo el montaje teatral, la puesta en escena y probablemente las elucubraciones producto del consumo de vaya usted a saber que “té” de Ceilán, había que inmortalizar la Tradición Primordial, haciéndola aún si cabe, más Tradición y mucho más primordial. Entonces se inventaron el siguiente escenario: La existencia de un ciclo terrestre llamado Manvantara, de unos 60.000 años después de los cuales se pasaba a otro ciclo similar, después de un fin de los tiempos parcial. Sugestivo asegurar algo que nadie podía demostrar, entrando ya en los postulados más fantásticos de la ciencia ficción. Un ciclo en el que los primeros 15000 años eran de una Humanidad super inteligente y dotada, luego menos inteligente y menos dotada los siguientes 15000, menos los 15000 siguientes, y oscura y tenebrosa los últimos 15000, en la que nos encontramos y estaríamos todos en las tinieblas sino llega a ser por esos super gurús que conservaron la super tradición. ¿Qué sería de nosotros si Rama no se hubiera convertido en mono? ¿Y si no hubiera existido el Ganges que hubieran tenido que inventar? Que nos lo digan los gurús. Siempre vende más el encontrarnos en la época de la oscuridad para con esta consciencia caer en manos de los iluminados y primordiales gurús.

No es necesario, pienso, demostrar que eso contradice al Islam de frente ya que el Libro de Allâh nos considera como la mejor comunidad sobre la tierra y el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo que la Humanidad viviría 7.000 años después de los cuales solo habría dos destinos: El Paraíso y el Infierno

Y ahora vayamos a desmontar de la manera más simple, y no por ello menos efectiva, esa falsa doctrina de la unidad y ese método “espiritual” de deshacerse del yo para entrar en no sé qué entelequia, la cual vamos a demostrar que no es otra cosa que el Diablo.

Krishnamurti y Nisargadatta son los principales exponentes de esta especie de psicoanálisis que nos transporta de nuestra consciencia terrenal a la del mundo satánico; no olvidemos que el Profeta dijo que el Šaytan fluye por nuestras venas.

Y vamos a ilustrarlo con una historia real, la cual nos demostrará mejor que nada, la peligrosidad de esas doctrinas que intentan ni más ni menos introducir al ser humano en lo más tenebroso de sí mismo.

UNA HISTORIA REAL

1978-1985 éramos un grupo de unas 30 familias quienes practicábamos el Islam en el camino del Tasawuf. Aún así, la mitad no podían soportar la carga de realizar las plegarias, el ayuno y demás obligaciones cotidianas de todo musulmán. A esto se le añadía la perversión sexual de 2 o tres familias de ese grupo, a la cual no podían dar rienda suelta debido a las barreras que la Ley Islámica impone a este respecto. Pero abandonar el islam suponía abandonar el Sufismo, habida cuenta de que nuestra Tariqa, la Alawiyya, como cualquier tariqa verdadera, vincula la práctica perfecta de la Šariˤa a la posterior adquisición de conocimiento obtenido a través del cumplimiento de las obras voluntarias, tal y como dice el hadiz qudsi.

Abandonar el Sufismo suponía no tener motivos para sentirse especiales, superdotados y miembros de una élite superior. En ese impass las cosas iban degenerando con estas gentes hasta el punto de tener un comportamiento obsceno y agresivo con el resto: Insidias, espionaje, engaños, trampas, y un largo etcétera era el comportamiento de unas 5 o 6 personas quienes además eran secundadas por otras 10 que les servían de cortesanos.

Estando en esas encontraron las obras de Nisargadatta, cuya doctrina no castigaba el mal, permitía cualquier tipo de obscenidades y solamente consistía en una cierta concentración sobre la no existencia del “yo” y el poder contemplar este desde fuera haciéndose creer a propios y extraños que la atalaya de contemplación era un ente sumergido en lo divino. Aquello era la fiesta; sentirse parte de una élite y no tener obligaciones. ¡Aleluya! Se les apareció Krishna

Así dicho y hecho, salieron del Islam, y como robar no era delito según las doctrinas hindúes, sino es para las casta más bajas, y mucho menos delito para el pillo de Nisargadatta, pues su doctrina era abstractiva y no contemplaba la Šariˤa; habida cuenta de todo esto robaron, no solamente una casa que habíamos construido entre todos a guisa de zawiyya devolviendo la mitad del dinero de lo que pusimos allí, robándonos nuestro trabajo, y vendiendo la casa por un precio que triplicaba los costes, repartiéndose el beneficio entre ellos.

El jefe de esta banda, un tal Pedro Rodea, amparándose en que casi nadie conoce su faceta de estafador y pervertido sexual, anda dando charlas en Facebook y Youtube. De todo hay en este mundo, que Allâh nos proteja.

SOBRE EL EGO Y LA INHIBICION DE LA RESPONSABILIDAD

Esa abstracción del ego no es otra cosa que una abstracción de las responsabilidades de la vida impuestas por nuestro Señor, propias a nuestra naturaleza corporal y psíquica. Dicha abstracción cacareada por el pillo de Nisargadatta, en lugar de un desprendimiento del egoísmo es la dejación de todo deber hacia Allâh. Una especie de psicoanálisis que nos lleva a lo más oscuro de nuestro ser; punto este desde el cual nos miramos como si no existiéramos. Ese punto, esa atalaya no es otra que la atalaya del Šaytan, desde la cual no se es lo que se debe ser y se intenta ser lo siniestro y lo oscuro.

“Dijo: Puesto que me has extraviado, yo les haré difícil Tu camino recto. Después les abordaré por delante y por detrás, por la derecha y por la izquierda y a la mayor parte de ellos no los encontrarás agradecidos” (Coran 7 – 15;16)

¿No nos dice el Libro de Allâh que somos la mejor generación que Allâh ha suscitado en el mundo por el hecho de que ordenamos el bien y condenamos lo reprobable?

La doctrina de este pillastre coincide exactamente con la del Vedanta, es más, constituye una aplicación de ella; una doctrina según la cual lo creado es en esencia el Creador, mediante la excusa de que lo creado es una ilusión inexistente. Ahora bien, si esto fuera así ¿Cómo podría Allâh exigir a aquel quien no existe algo que puede condenarle o salvarle para la eternidad? Es pues en el trabajo, en el esfuerzo y la fe inquebrantable que podemos conocer a Allâh, no en la dejación de nuestras responsabilidades, camino este que nos hace caer en manos de ese Šaytan al que ellos llaman Brahma; esa seudo divinidad, es cierto, y os lo digo tal cual, no es otra que Šaytan.

Otro aspecto a tener en cuenta es que según el buen señor todo aquello cuanto contemplas de ti mismo desde esa atalaya, no eres tú; es más tu eres todo lo que no ves en ti. Observad conmigo que justamente esto es la raíz de toda ignorancia; es decir, una oda a no saber nada de nada y a poder ser todo lo que uno pudiera imaginar y lo que no.

Poniendo un poco de humor a esta afirmación, que no falte hablando de inventos peregrinos, podríamos decir que si nos vemos a nosotros mismos buenas, personas, honestas, pacíficas, sinceras, etc; si fuéramos exactamente lo que no vemos en nosotros deberíamos ser unos monstruos; que Allâh nos preserve.

Es por ese motivo que Allâh es el Exterior (A-z-Zahir), para que así prestemos atención a la sacralidad de nuestra propia existencia. Bien es cierto que nuestro ego nos impide ver la realidad; aun así, habremos de saber que ello es debido a sus limitaciones que le son inherentes, y es precisamente cumpliendo con la servidumbre exigida por nuestro Señor que podrá liberarse de sus barreras cognitivas. Proternarse para renacer; morir para resucitar, ser bajo para subir a lo alto, este es el camino.

Tawhid es la Unicidad de Allâh y la convicción de que nada existe si Él no le da una realidad, realidad esta reflejo de Su Realidad pero no equivalente a ella. Y aunque nada puede haber fuera de Allâh ya que sino no podría ser Infinito, las relaciones entre lo creado y el creador son de sumisión y absorción en El.

Ahora bien, la doctrina hindú no puede concebir un creador sin creación, asimilando la realidad de esta a la mismísima Realidad de Dios; creando una dualidad Brahma-Creación a su vez absorbida en Brahma, tal y como Jesús (según los cristianos) es absorbido en el Padre; estas dos unidades de la dualidad, son interdependientes la una de la otra al igual que un hijo menor lo es de los padres; el resultado de todo esto es uno: Idolatría.

En el Islam existe el Creador sin necesidad de creación ninguna, ya que en el Principio Allâh estaba Solo y todo perecerá salvo Su Faz.

Sirva esto como simple introducción a lo que habremos de presentar como argumentos contra la doctrina del Perennialismo; quiera Allâh que podamos evitar que quede abierta de par en par una de esas puertas por las cuales se sale del Islam.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos conduzca de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

Abdul Karim Mullor

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