NOMBRES DE ALLAH – LIII – AL WAKIL – EL GARANTE, EL QUE AMPARA

NOMBRES DE ALLAH – LIII – AL WAKIL

“Aquellos a los que dijo la gente: Los hombres se han reunido contra vosotros, tenedles miedo. Pero esto no hizo sino darles más fe y dijeron: ¡Allâh es suficiente para nosotros, qué excelente Guardián! (3-173)

“Ese es Allâh, vuestro Señor. No hay dios sino El, el Creador de todo. AdoradLe pues. Él es el Guardián de todas las cosas” (6-103)

El sentido en el cual es utilizado el término Guardián en estas aleyas en es el de Protector, Valedor, Cuidador.

Evidentemente, la fuerza de este Nombre divino la experimentaron los combatientes de Badr de ambos bandos; los creyentes porque fueron salvados de las garras del Qurayš, y éste porque sintió Su Poder de destrucción. Protector para unos, Destructor para otros.

En los acontecimientos de la vida, el ser humano es salvado de innumerables peligros, ya que si Allâh dejara el mundo en poder de las posibilidades de la Física y dejara a unos a merced del pensamiento y la intención de otros, seguramente no quedaría nadie en vida en esta Humanidad. A veces, El protege salvando la vida de unos y quitando la vida a otros. A veces, el malhechor se salva y el bienhechor perece, en un acto que sin duda procede de la Sabiduría divina, pues El, en toda Su sagacidad y conocimiento de todos los aspectos de la creación, desea privar a algunos de la vida para salvarlos de las injusticias y maldades de este mundo, haciéndoles acceder a una vida mejor por toda una eternidad. ¿Quién puede negar que esto sea en sí mismo una Misericordia?

El ser humano posee ese sentimiento íntimo de ser protegido; percibe esa fuerza la cual ordena cada cosa en su sitio a fin de ser salvado de la diversidad de posibilidades de ser atacado por el mal. Por ese sentimiento pide protección al Dios Único sabiendo que Él es poderoso para apartarle de todo daño.

Ahora bien, la condición inalienable para que se pueda solicitar la protección Divina en toda legitimidad es el propio comportamiento. Nuestro actuar ha de ser claro y producirse teniendo presente el Rostro de Allâh. Si no es así ¿cuál es la fuerza de razón por la cual podamos solicitar esta salvaguarda, si ya nosotros mismos la hemos despreciado con nuestros actos?. Y aun así, a pesar de esto, siempre encontraremos a nuestro Señor pronto a otorgar Su perdón y Su Misericordia.

Un hombre piadoso murió. A los pocos días un amigo suyo le vio en sueños y le preguntó: “¿Cómo te ha tratado Allâh? – el respondió: “Me ha perdonado y me ha otorgado el Paraíso” – el que soñaba dijo – “Es normal, seguro que ha tenido en cuenta todo cuanto hiciste en vida, porque todo lo hiciste por Él” – a esto el difunto dijo: “El, Misericordioso y Generoso, me ha contado todo, incluso la casa; todo menos el burro” – ¿Cómo es eso? – Dijo el amigo – “Es que todo cuanto tenía y cuanto hice fue li-l-Lâh, pero el burro no fue li-l-Lâh”.

Esto nos muestra que si queremos invocar el completa legitimidad el Nombre divino Al Wakil nuestros actos vale más que sean li-l-Lâh; así sentiremos toda la fuerza y el poder de Al Wakil, nuestro Dios.

 

 

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