EL NACIMIENTO DE UNA SECTA – LOS HADICES DEL NAJD

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia.

Señor nuestro haz la plegaria sobre Muḥammad, Tu servidor y enviado, el profeta iletrado, así como sobre su familia y compañeros, y para todos ellos la paz perfecta.

Naŷd sobrepuesto a las provincias actuales de Arabia Saudita

Existe un grupo de hadices en la colección Saḥiḥ Bujari que podemos denominar “Hadices del Naŷd”. Como veréis, en todos ellos se hace alusión al mismo grupo, a la misma secta, la cual podremos identificar de pleno con la figura de Muḥammad Ibn Abdil Wahhab, el cual, en compañía del espía británico M. Hempher, y bajo el auspicio del espionaje británico y de la Masonería, formó una secta llamada “Wahhabismo”. Esta secta, desde su formación en el siglo XVIII, ha sido afianzada en el poder por la familia Saˤud, descendiente de un judío iraquí llamado Mordejai bin-Ibrahim bin-Moishe, un comerciante de Basora. Mordechai casó a su hijo, Jack Dan, que se convirtió en Al-Qarn, con una mujer de la tribu Anzah del Naŷd. De esa unión nació la futura familia Saud.

Muḥammad Ibn Abdil Wahhab fue denunciado por su padre y por su hermano, que a la sazón eran ‘ulama, y quienes advirtieron a propios y extraños de la doctrina herética la cual comenzó a propagar su hijo y hermano respectivamente. Ibn Abdil Wahhab declaró idólatras a la casi totalidad de los habitantes de Arabia Saudita por no seguir su peculiar doctrina, la cual él llamaba Tawhid, pero que no es otra cosa que un antropomorfismo declarado, el cual adjudica a Allâh – exaltado sea sobre lo que Le atribuyen – atributos humanos y físicos. Según escribió el Imâm de Makka de la época, Muḥammad Ibn Abdil Wahhab pagaba a un asesino para que, amparado por la oscuridad de la noche o el bullicio de los mercados, asesinara a todo aquel hombre influyente que se le opusiera. Llegando incluso a asesinar, en su ambición mortal, a una ciudad casi entera por considerar idólatras a sus habitantes; la ciudad de Ta’if, a 30 kilómetros de Meca.

Su odio al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – quedó patente cuando le declaraba inservible por el hecho de estar muerto. Una célebre frase que repetía incesantemente en sus discursos era esta:

“Muḥammad me es menos útil que este bastón que tengo entre mis manos: Este bastón me sirve para apoyarme, pero Muḥammad está muerto y no me sirve para nada”.

Esta frase desafiaba el Qur’an y la Sunna de una manera clara y diáfana. Dice el Libro de Allâh:

“Es verdad que Allâh y Sus ángeles hacen oración por el Profeta. ¡Vosotros que creéis! Haced oración por él y saludadlo con un saludo de paz. Los que ofenden a Allâh y a Su Mensajero Allâh les maldecirá en esta vida y en la Otra. Ha preparado para ellos un castigo infame” (Corán 33 – 56,57)

“Y hemos puesto tu mención en un lugar elevado” (94-4)

El mismo Muḥammad – sobre él la oración y la paz – decía:

“Cuando uno de vosotros hace oración por mí, Allâh me devuelve el alma para contestarle”

En otra palabra suya dijo – sobre él la oración y la paz -:

Los profetas, cuando escuchamos la llamada a la oración, rezamos en nuestras tumbas 

Las tradiciones (Sunna) que demuestran la validez de la intercesión de nuestro Profeta después de su muerte son tan numerosas que solamente podrían hacer objeto de un escrito únicamente dedicado a ellas.

Por este motivo le dedicaremos un espacio aparte, al igual que hemos tratado el asunto del nacimiento del wahabismo de una forma periférica.

Un escrito de un mandatario turco llamado Ayub Šabri Baša es el mejor testimonio acusatorio del carácter herético del Wahhabismo; seguramente el mejor, después de estos hadices los cuales hacen objeto del presente escrito. En próximas fechas presentaremos este escrito íntegro, el cual espero que destruya muchos de los mitos que se han formado por aquellos que apoyan el Wahabismo como una “regeneración”, cuando se trata antes bien de una degeneración herética de la doctrina del Islam.

LA REGION DEL NAŶD

Se trata de la región central de la Península Arábiga la cual se sitúa exactamente al Este de Madina. Su capital actúal es Riyad, capital de Arabia Saudita, siéndolo en la antigüedad la ciudad de Dariyya, cuna de Muḥammad Ibn Abdil Wahhab.

Región maldita por el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – contrasta con las bendiciones que nuestro amado Muḥammad dirigió a Siria y al Yemen.

Su clima es rudo, como el corazón de sus gobernantes, los cuales se dedican a extender la fitna y la sedición por todos los países islámicos y en algunos países occidentales a través de sus centros Rey Fahd.

LOS HADICES DEL NAŶD

Después de una corta pero necesaria presentación pasamos sin dilación a presentar algunos de los hadices, a través de los cuales el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – denunció a esta degenerada secta y nos informó de su naturaleza y peligrosidad.

Sahih Bujari 3344

Abu Sa’id – que Allâh esté satisfecho de él – transmitió:

Ali – que Allâh ennoblezca su rostro – había enviado al Profeta – una pequeña pieza de oro que éste había repartido entre las cuatro personas siguientes: Al-Aqra’ Ibn Habis al Ḥandaly, Uyayna Ibn Badr al-Fasary, Sayd a-t-Tay y Alqama Ibn Ulaza al-Amiri. Este reparto hizo entrar en cólera a los Qurayšies y a los Ansar, ellos dijeron: “Da a los señores del Naŷd y a nosotros nos da de lado” . Pero el Profeta dijo: “He actuado así únicamente para ganar su corazón”. Entonces se adelantó un hombre con los ojos perdidos en el fondo de su órbita, con las mejillas abombadas, la frente protuberante y la barba larga, pero la cabeza afeitada: “Teme a Allâh, Muhammad” – exclamó -. – ¿Quién obedecería a Allâh si yo no lo hiciera? – le respondió – Allâh me hace confianza cuando se trata de hombres de toda la tierra ¿y vosotros no tendríais confianza en mí? – . Un hombre, creo que era Jalid Ibn Walid, pidió al Profeta autorización para matar a ese hombre, pero el Profeta rehusó. Y cuando el hombre partió, él dijo: “De la descendia de ese hombre – o según otra variante de la posteridad de ese hombre – saldrá un pueblo de gentes cuya recitación del Qur’an no pasará de sus gargantas, que saldrán de la religión tan facilmente como la flecha sale de su arco; que mataran a las gentes del Islam y dejarán a los adoradores de ídolos. Si yo viviera en su época, les haría perecer como perecieron las gentes de ‘Ad.

Sahih Bujari 3611

Suwayd Ibn Gafala transmitió que Ali – que Allâh ennoblezca su rostro – dijo:

Cuando yo os transmito un hadiz del Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – preferiría caerme del cielo que mentir sobre él, pero cuando yo os hablo…., entre vosotros y yo, entonces sabed que la guerra es astucia…. He escuchado del Enviado de Allâh decir: 

Al final de los tiempos, aparecerán unos jóvenes estúpidos cuyas palabras parecerán ser las mejores entre los humanos, sin embargo, saldrán del Islam con la misma facilidad que una flecha lo hace de su arco. Su fe no sobrepasará su garganta…Matadlos donde los encontréis. A aquel quien les mate le valdrá como una recompensa para el Día de la Resurrección.

Sahih Bujari 7094

Nafi’ – que Allâh esté satisfecho de él – transmitió que el Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

Señor, haz que nuestra Siria y nuestro Yemen sean benditos – Enviado de Allâh – dijeron los presentes ¿y nuestro Naŷd? – Señor haz que nuestra Siria y nuestro Yemen sean benditos – Enviado de Allâh – repitieron los presentes – ¿y nuestro Naŷd?… Yo creo que fue a la tercera vez  que el dijo: “Allí habrá terremotos y subversiones y es por allí que aparecerán los cuernos del shaytan”.

Sahih Bujari 7562

Abu Sa’id al Judri – que Allâh esté satisfecho de él – transmitió que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo: “Habrá gentes que saldrán por el Este; ellos recitarán el Qur’an, pero este no sobrepasará sus gargantas. Ellos saldrán de la religión tan fácilmente como una flecha sale de su arco, y ellos no retornarán a él que si la flecha se sitúa en su cuerda. ¿Cuál será su signo? – preguntaron los presentes. – Su signo será que tendrán las cabezas rapadas. 

Que Allâh nos proteja a nosotros y a los musulmanes de esta malvada secta, que nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

Abdul Karim Mullor

Esta entrada fue publicada en Doctrina. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *