99 NOMBRES DE ALLAH LVII – AL HAMID – EL DIGNO DE TODA ALABANZA

NOMBRES DE ALLAH LVII – AL HAMID

Alif, Lam, Ra. Es un libro que se te ha hecho descender para que saques a los hombres de las tinieblas a la luz, con el permiso de su Señor, hacia el camino del Poderoso, el Digno de Alabanza (Al Ḥamîd) (14-1)

Dirigíos a la buena palabra, dirigíos al camino del Digno de alabaza (Ḥamîd) (22-22)

Suyo es lo que hay en los cielos y en la tierra y realmente Él es el Rico, el Digno de alabanza (22-62)

¡Hombres! Vosotros sois los que necesitáis de Allâh mientras que Allâh es Rico, en Si mismo alabado (35-15)

¿Qué es en realidad la alabanza (al-ḥamd)? Se trata de una profunda y elevada admiración impregnada de adoración, sumisión y agradecimiento.

En efecto, Allâh es el Solo Digno de alabanza ya que todo lo tiene y todo lo puede. Es pues por ello, no solamente digno de sumisión, sino de una admiración tal que la mente y el espíritu se quedan absortos ante la idea de una grandeza, un poder y una riqueza semejantes.

El, quien nos hace salir de las tinieblas de la ignorancia a la luz del conocimiento, Quien ha hecho de nosotros los consignatarios de una sabiduría tal que ni los cielos ni la tierra podrían contener. El ha escogido de entre nosotros Sus julafa, Sus confidentes, Sus íntimos, los depositarios de un secreto que podría hacer que se fulminaran las montañas y se fundieran los más duros metales. ¿Cómo dicha sabiduría no podría derribar montañas, si es capaz de derribar nuestra nafs, más dura que ellas y que los más sólidos metales?

Ante tanta magnificencia, tanta demostración de poder absoluto ¿cómo es posible no petrificarse de admiración, derretirse como el hielo, fundirse como los metales ante el fuego? Este es pues el origen de la verdadera alabanza, por la cual Allâh es glorificado por los ángeles sabedores de tal inconmensurabilidad.

Alabar a Allâh es admirarle, pero asimismo es agradecerle. Es reconocer todos y cada uno de los beneficios recibidos de Su Generosidad y Munificencia; desde el hecho de habernos dado la vida, hasta por mantenernos dignamente en ella, habiéndonos concedido una familia y personas a las que amar.

Es agradecerle por todo aquello cuanto se presenta en nuestro espíritu y todo lo que olvidamos. Todo bien procede de Allâh, toda alabanza Le es debida.

Es extraño el caso de creyente que todo lo que le ocurre es para su beneficio; si le ocurre un mal tiene una oportunidad para hacer alarde de paciencia, y si le toca un bien tiene un motivo para dirigirle alabanzas.

¡Alabado sea Allâh por encima de lo que le atribuyen!

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