99 NOMBRES DE ALLAH LXIII – AL HAYY – EL VIVIENTE; EL ETERNO

99 NOMBRES DE ALLAH LXIII– AL HAYY 

Allâhu lâ ‘ilâha ‘illâ Huwa Al Ḥayyu-l-Qayyum – Allâh, no hay divinidad sino El, El Viviente, el Subsistente (Ayat al Kursi) y Surat 3, aleya 2.

Abu Huraira – que Allâh esté satisfecho de él – ha transmitido que cuando el Profeta – sobre él la oración y la paz – se encontraba confrontado a una dificultad seria, levantaba la cabeza hacia el cielo y suplicaba: “Subhana-l-Lâh Al ˤAẓim (Gloria a Allâh el Todopoderoso); y cuando imploraba seria y firmemente, decía: “Ya Ḥayyu, ya Qayyumu (¡O el Viviente, oh el Subsistente) (Hadiz recopilado por Tirmii)

Igualmente existe una invocación según la cual decimos:

Ya Ḥayyu, ya Qayyumu bi raḥmatika ‘agiznâ -¡O el Viviente, oh el Subsistente! Por Tu Misericordia auxilianos.

Efectivamente, el Nombre divino Al Hayy indica que Allâh está Vivo; lo estaba desde el inicio de los tiempos y nunca dejó de estarlo en el pasado, pues El no tiene principio; tampoco lo dejará de estar en un futuro inmediato o lejano ya que Él es El Eterno, pues no tendrá fin.

No es la vida un atributo de la divinidad en ella misma, sino una condición intrínseca a Su Esencia, a Su Uluhiyya, a Su ser Dios, independientemente de que exista o no Creación. Él era el Viviente antes de la Creación, y si no la hubiera habido, ello no hubiera disminuido en nada Su capacidad vital, la cual es ilimitada y eterna.

Es más, Él es el Dador de la vida (Al Muḥyi), la cual procede de Su capacidad de crear, modificar, conformar, animar y agotar; de dar nacimiento y muerte.

Es por lo cual Allâh no puede morir, y sin embargo, puede dar la muerte y resucitar. Allâh no experimenta momento ni situación alguna en los cuales Sus capacidades se vean disminuidas ni siquiera en el peso de un átomo. Antes bien, El distribuye las capacidades de la creación, según Su Sabiduría y tacto, sabiendo cuánto, cómo y qué le corresponde a cada una de sus criaturas.

Nuestro amado profeta – sobre él la plegaria y la paz – nos dijo que llegaría un momento en el cual la ignorancia y la rebeldía de las gentes llegaría a tal grado de degeneración que algunos se preguntarían: “Si Allâh creó los cielos y la tierra; entonces ¿quién le creó a Él?”

Ello es así en estos tiempos de ignorancia y pérdida de principios y de ciencia. Ahora bien, una de las muestras más sublimes de la Capacidad y la Grandeza divinas es que El nunca tuvo un Principio, ya que El es el mismo Principio y nunca tendrá fin, ya que un día todo perecerá salvo Su gloriosa Faz.

¡Gloria a Aquel que nunca muere!

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