99 NOMBRES DE ALLAH – LXIII-LXXIV-LXXV-LXXVI – AL AWAL – AL AJIR – A-Ẓ-ẒAHIR – AL BATIN – EL PRIMERO – EL ULTIMO – EL MANIFIESTO – EL OCULTO

99 NOMBRES DE ALLAH – LXIII-LXXIV-LXXV-LXXVI – AL AWAL – AL AJIR – A-Ẓ-ẒAHIR – AL BATIN 

He reunido dichos Nombres, porque tomados en conjunto son la máxima expresión del Tawḥid (Unicidad de Allâh). Ciertamente nada puede haber fuera de estos parámetros, ni en cuanto al tiempo y al espacio se refiere, ni en cuanto cualquiera de las características, tan variadas, de la Creación de Allâh (Jalqu-l-Lâh).

Él es el Primero, el Último, el Manifiesto y el Oculto  y es Conocedor de todas las cosas (57-3)

Podríamos asimismo traducir con éxito los dos últimos nombres citados en esta aleya por “El Exterior y el Interior”. En realidad poco cambia, aunque seguramente esta última traducción resulte más práctica para entender lo que se quiere expresar en lengua hispana.

Dice un hadiz qudsi:

“Yo era un tesoro escondido y quise ser conocido; por eso creé la creación”

En realidad si quisiéramos expresar lo que es la Unicidad de Allâh y Su lugar en la Realidad, incluida Su creación, con estos cuatro nombres podríamos conseguirlo. El maestro Al Akbar, Muhiyuddin Ibn Arabi, lo explicó artísticamente en su doctrina del Waḥdatu-l-Wuŷud, la cual ha sido entendida tan mal por tanta gente que algunos la han llegado a atacar. Ahora bien, seguramente aquellos quienes la han denostado no han tenido ni poseen la suficiente perspicacia y capacidad intelectual para comprenderla, ya que en ella se trata de las relaciones de Allâh con Su creación.

Estos creen que el maestro quería decir que la creación es Allâh, lo cual es sin duda una interpretación ilustrativa de las limitaciones de sus intelectos. Lo que explica el maestro, de una manera nítida, es que Allâh no se encuentra ausente de nada, que Su Presencia lo abarca todo, lo cual es precisamente lo opuesto de cuanto ellos llegaron a, o pudieron comprender.

Sí podemos, y debemos decir, que esa doctrina, expresada de la manera en la cual lo hizo Ibn Arabi, o de otra manera, tal y como lo hizo el Šayj Al ˤAlawi – que Allâh esté satisfecho de ambos – , es la sola doctrina que expresa el Tawhid de una forma real y suficiente.

El maestro del Tasawwuf, y ˤalim reputado de la ‘Umma, Mawlay Al ˤArabi A-d-Darqawi – que Allâh esté satisfecho de él – nos relató:

“Me encontraba meditando en mi Dikr (recuerdo de Allâh) sobre los Nombres divinos, El Primero, el Ultimo, el Exterior y el Interior, diciéndome para mis adentros: “Que Allâh sea el Primero, lo comprendo; incluso comprendo que sea el Ultimo y el Interior; pero el sentido de El Exterior se me escapa. Es entonces que Allâh se me reveló con Su Nombre el Exterior y me otorgó Su Conocimiento”.

Dice la surat de La Caverna en su ayat 16:

Hemos creado al hombre y sabemos lo que su alma le susurra. Estamos más cerca de él que su propia vena yugular.

Según Abu Hurayra, el Enviado de Allah – sobre él la plegaria y la paz – dijo: “Allah ha dicho: ‘Yo estoy cerca de Mi servidor cuando Me menciona y Mi nombre hace mover sus labios’.”

Efectivamente, Allâh siempre está cercano a nosotros, a toda Su creación. Ahora bien, debido a nuestras limitaciones corporales, así como a la espesura de nuestra alma (Nafs) no podemos percibir esta Presencia Suya, y mucho menos percibirle a El tal y como es. Este arte, esta sabiduría; El, la da a Quien quiere, levantándole los velos que interceptan su mirada interior hasta que podemos decir como dice el hadiz:

Tened cuidado con la mirada del mu’min porque mira con la luz de Allâh

EL PRIMERO

Nada ni nadie antes que Él. Cuesta un gran esfuerzo llegar a imaginar la existencia de un Dios desde siempre, desde el comienzo, comienzo este, el cual, desde ese punto de vista no existe. Cuesta trabajo comprenderlo, pues somos limitados, pero no cuesta nada aceptarlo, ya que los pequeños rayos de luz los cuales llegan a nosotros a través de lo que llamamos “lógica”, así lo piden y demuestran. Si Él es el Primero, nada puede haber que El no haya creado con anterioridad.

EL ÚLTIMO

No hay dios sino El, todo perecerá salvo Su Faz (28-88)

En efecto, Solo Él era y Solo El quedará, tal y como lo dice el Qur’an. Si algún espíritu sagaz desea extraer conclusiones de esto, sin duda podrá comprender alguna cosa al respecto; pero si se trata de un osado ignorante podría llegar a conclusiones las cuales es mejor no llegar a nombrar ni exponer (que Allâh nos asista).

Es por eso motivo que, para resumir mucho el significado de esta aleya, los grandes maestros del Fiqh y del Tasawwuf han convenido en entender (o tratar de entender) que todo lo cual es eterno, tal y como Paraíso e Infierno, se encuentra en dicha Faz; y aun así, nos han avisado hasta la saciedad de no tratar de ir demasiado lejos en el entendimiento racional de esta afirmación divina.

EL EXTERIOR

Como hemos dicho, y así ha sido expresado en el Libro de Allâh y en la Sunna, Allâh se encuentra próximo de toda criatura; incluso más Próximo a ella que ella misma. De ahí las dificultades del Šayj Darqawi para entender el significado de este Nombre, quizás más enigmático e incomprensible que los otros tres concernidos en esta exposición.

Los ateos y los propios seres humanos se preguntan: “¿Cómo no podemos verle si es en realidad El Exterior? Esta pregunta, mal formulada por otra parte, debiera haber sido cambiada por la siguiente ¿Cómo es posible que no sea capaz de verle a El que es El Exterior? ¿Qué me ocurre?

Y bien, aventurarse a dar soluciones al respecto es entrar en un terreno privado correspondiente al Sirru-l-Lâh (Secreto de Allâh), el cual, El, si quiere revelará en la medida que El decida a quien Él quiera. Es esto último uno de los sentidos ocultos de la aleya:

Allâh guía a quien Él quiere hacia el Camino recto.

EL INTERIOR

Sin duda todos pueden comprender que es El Interior debido a lo manifestado por El Mismo en la aleya en la cual dice que se encuentra más cerca de nosotros que nuestra vena yugular. Es El Interior igualmente porque las miradas no le alcanzan y porque la manifestación de Su creación es insuficiente para contenerle. Es el Interior igualmente, porque es a su vez El Exterior, y no tiene límites que Le contengan en Su expansión, de tal manera que siendo ambas cosas a la vez, puede abarcarlo todo; el ser humano, en particular el creyente, en virtud de esto, puede hacerse una idea de Su Infinitud y ausencia de límite alguno.

Hemos entrado en un terreno delicado, casi inexplorado, y no podemos despedirnos sino es con:

“Y Allâh sabe más” (Allâhu aˤalam)

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