99 NOMBRES DE ALLAH LXXXIV – MALIKU-L-MULK – EL SOBERANO ABSOLUTO

99 NOMBRES DE ALLAH LXXXIV – MALIKU-L-MULK –

Dí: ¡Allâh, Mâliku-l-Mulk! Das el Dominio a quien quieres y lo quitas a quien quieres. Y das poder a quien quieres y humillas a quien quieres. El bien está en Tu Mano. Realmente eres Poderoso sobre todas las cosas. (3-26)

Allâh es el Soberano Absoluto en comparación a todos aquellos soberanos quienes detentan un poder relativo y fugaz en le tierra: Das el dominio a quien quieres y lo quitas a quien quieres. Con esto demuestra que ha elegido al Ser humano como su representante en la tierra, otorgándole un poder emanado de Su Propio poder. Una ‘amana (responsabilidad) de la que solamente los dotados de comprensión y de misericordia pueden tomar y ejercer.

Muchas son en la historia las muestras de este poder absoluto, el cual fue ejercido fundamentalmente a través de Sus Profetas y hombres de piedad.

Recordaremos como salvó a Nuḥ – ˤalayhi-s-salam – y a su familia de los impíos a través del Arca; asimismo recordaremos como Allâh hizo que el fuego fuera frío para Abraham – sobre él la paz -, y como el rey Nimrod fue matado por un simple mosquito que se alojó en su cerebro.

Apartó las aguas para Mûsâ – sobre él la paz – y su pueblo, y ahogó a Faraón, extrayéndole de las aguas para que su cuerpo quedara a vista de todos como ejemplo, según Su promesa.

Salvó a ˤIsâ – sobre él la paz – de la muerte y lo elevó a los cielos y le hará venir una segunda vez; salvó a Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – cuando se encontraba refugiado en la cueva junto con Abû Bakr. Asistió a los creyentes en Badr y en la batalla del Foso los auxilió ante el peligro inminente de aniquilación.

En épocas cruciales de la Historia Allâh ha demostrado el poder de este Nombre, operativo cuando acecha el peligro, la angustia y los creyentes se encuentran cerca de ser presas de la desesperación.

En cuanto se refiere al interior de la persona, dicho Nombre representa el poder Soberano de la Voluntad divina sobre la del alma. A veces, el Soberano Absoluto impone Su Voluntad con tal fuerza que arrasa todo cuanto existe como impedimento para su completo establecimiento en el corazón de Su servidor creyente.

Dijo: Cuando los reyes entran en una ciudad la trastornan por completo humillando a sus habitantes poderosos. Así es como actúan. (27-35)

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