99 NOMBRES DE ALLAH LXXXV – DU-L-ŶALÂLI WA-L-‘IKRÂM – SEÑOR DE LA MAJESTAD Y DE LA GENEROSIDAD – SEÑOR DE LA GLORIA Y DEL HONOR

99 NOMBRES DE ALLAH LXXXV – DU-L-ŶALÂLI WA-L-‘IKRÂM

ذو الجلال و الإكرام

Todo cuanto hay en ella[1] es perecedero. Pero la Faz de tu Señor, Dueño de la Majestad y del Honor, permanece. (55-27)

¡Bendito sea el Nombre de tu Señor, Dueño de la Majestad y del Honor! (55-77)

Este Nombre Divino pertenece sin duda a la misma esencia de Allâh; es uno de aquellos nombres a los que se ha dado en llamar ‘Ismu-ddat (Nombres de Esencia). Lo demuestra el hecho de que cuando todo haya desaparecido salvo Su Faz (la Faz de Allâh), la Palabra Divina define a Allâh como Dueño de la Gloria y el Poder.

Así pues la majestad y el honor son cosas que solamente le pertenecen a Allâh. No existe criatura alguna que posea estas cualidades, aunque fuera en una pequeña proporción. Quien quiso disputar a Allâh estas cualidades divinas fue fulminado por Al Muntaqim (El Vengador) de una manera irrevocable; tal fue el caso de Faraón y de Nimrod, el cual encontró la muerte de la mano de la más pequeña de las criaturas: un mosquito.

Dice un hadiz qudsi:

Abu said Al Judri y Abu Huraira – que Allâh esté satisfecho de ellos – realatan que le mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – dijo: Allah – exaltado sea – dice: “La gloria es mi vestido y el orgullo es mi capa. Y quien me las dispute he de castigarlo. 

Muslim, Ibn Mayah y Abu Dawud

En efecto, la Majestad Divina es una representación incomparable de Su Unicidad, una imagen sólida de que no tiene asociado alguno y de que el Honor, la Gloria y la Superioridad son solamente característicos de esa Divinidad Única que nos ha creado y que nos ha dado oportunidad de conocerle. El Honor en cuanto a El Mismo se refiere es una marca de Su Esencia, y en lo que respeta a las criaturas, el sello de Su superioridad absoluta, de Su in comparabilidad.

Su Generosidad abarca toda Su creación y nadie se escapa de ella, ya que El Mismo es Generoso en Su naturaleza esencial. Allâh da de comer y provee al bueno y al malvado, es generoso con toda Su creación, sin esperar nada a cambio, pues Él no tiene necesidad de nada.

[1] La Tierra.

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