PEQUEÑO TRATADO SOBRE ECONOMIA ISLAMICA

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el que Manifiesta Su Misericordia

Allâh haz la plegaria sobre Muḥammad, Tu servidor y Enviado, el profeta iletrado, así como su familia y compañeros, y sobre ellos la paz perfecta.

INTRODUCCION

Podemos definir globalmente la Economía, como la ciencia que trata de conceder un localizador numérico, llamado valor, sea a un bien primario o transformado, sea a un hecho o circunstancia, de carácter voluntario o fortuito. Dicha ciencia regula las transacciones comerciales y laborales destinadas a cambiar de mano o a elaborar dichos bienes.

Cuando en economía, macro o micro, valoramos un hecho, tratamos de ajustar su valor lo más posible a la realidad. Así mismo, cuando realizamos una proyección, intentamos concebir todos los elementos posibles, pudiendo entrar en liza una consecución de hechos futuros, previsibles, gracias a las experiencias del pasado y a los acuerdos en vigor.

Sin embargo, en economía, existe el término « imprevisto ». Dicho término, en algunas circunstancias, puede llegar a cobrar una importancia de alto nivel, debido a la concurrencia de elementos cambiantes, como son, por ejemplo, el clima, los accidentes, o el giro imprevisto de la voluntad política de una empresa o de un país.

Cuando se tiene la consciencia de la existencia de un Dios Todo-Poderoso, Quien todo lo tiene, y a Quien, dar mil mundos como el existente no le disminuye en nada Su riqueza, todo cambia.

Desde este momento, el término Economía cobra otra dimensión. Evidentemente, el término « imprevisto », citado más arriba, obtiene una realidad, la cual, va a la par de la consciencia de la Capacidad Todo Poderosa de Allah.

Allah es Quien da y Quien quita, el Rico, el Misericordioso, el que Retribuye, el que Da el sustento.

¿Cómo nos llegan los bienes de Allah? Nuestras condiciones de vida se han dictado previamente al nacimiento en una región llamada Azal. Este es el mundo en el cual hemos permanecido antes de salir del vientre de nuestras madres. Nuestro balance de salidas y entradas, incluso nuestros saldos han sido decididos desde lo alto.

¡Cuánto ignorante en este mundo juega con el dinero, creyendo, que si posee éste, detenta un poder real!

Cuando contemplamos el hecho en cuestión, recapacitando sobre el estado en el cual nos ponemos cuando perdemos un bien o tenemos miedo de algo susceptible de acontecernos, debemos recordar que todo está previsto. No debemos angustiarnos y sí pedir a nuestro Señor.

Hadiz: La petición (du’a) es el cerebro de la ‘ibada“. 

Es justo que temamos a nuestro Señor, no obstante, es asimismo justo que esperemos de El:

Hadiz qudsi : «Yo me comporto hacia mi servidor, según la idea que este se ha hecho de Mi… ». 

La sadaqa (limosna no obligatoria) es un arma extraordinaria la cual aparta de nosotros el mal que amenaza con alcanzarnos. ¡Dad pues la sadaqa, aunque no tengáis! Dad y Allah os llenará vuestras manos.

¿A quiénes hemos de dar? Dice el Libro: « Sadaqatu li-l-fuqara » (La limosna es para los pobres). Primeramente a los pobres de nuestra familia y después al resto (al vecino, al extraño, etc.), primeramente al musulmán y después a los demás.

Sé que, por esta última frase, puedo ser objeto de valoraciones diversas. Pero habremos de saber que los musulmanes somos hermanos entre nosotros. No obstante, debemos reflexionar y considerar que aquellos pobres quienes no sean musulmanes, viendo como son tratados los nuestros, se podrían convertir al Islam para recibir, y más tarde la verdadera Fe podría entrar en su corazón por una u otra circunstancia.

Hadiz: « La mano de quien da es mejor de la de quien toma ».

Ello no quiere decir que el rico sea mejor que el pobre. Antes bien, simplemente, se habla de la disposición del corazón a dar o a recibir.

MATERIA PRIMA

Vamos a hablar de las fuentes de las cuales emana la Materia Prima, origen, junto a la capacidad humana de transformación, de absolutamente todo desarrollo económico ulterior.

La fuente de energía de la Tierra es indudablemente el Sol. Además de fuente de energía y luz por excelencia, el Sol es un símbolo del Islam. Para comprender esto, debemos reflexionar sobre el hecho de que todos los planetas, incluido el nuestro, circunvalan el Sol en el mismo sentido en el cual los seres humanos circunvalamos la Ka’aba.

Hace que la noche entre en el día y que el día entre en la noche. Ha sujetado el sol y la luna, prosiguiendo los dos su curso hacia un término fijo. Ése es Allah, vuestro Señor. Suyo es el dominio. Los que invocáis en lugar de invocarle a Él no pueden lo más mínimo (Surat 35 – Ayat 13)

El Todo Misericordioso. Ha enseñado el Qur’an. Ha creado al hombre, le ha enseñado a explicar. El sol y la luna para el cómputo. Las hierbas y los ángeles se prosternan ante El. Ha elevado el cielo. Ha establecido el equilibrio, para que no faltéis al peso, sino que le deis de forma equitativa, sin defraudar. (Surata-r-Rahman).

Nunca, absolutamente en ninguna ocasión, ha dejado el Sol de estar presente, dando luz a la Tierra, como impasible observador de todos los acontecimientos ocurridos en ella. No obstante, la luz del Sol se proyecta solamente la mitad del tiempo en cada punto de la Tierra, dejando entrever fácilmente su calidad de ser creado, y por tanto no perdurable, pues es Allah el Solo ser Eterno.

Allah es la Luz de los cielos y de la Tierra (Surata-n-Nur)

Es pues la Luz del Sol, prestada de Allah, y de alguna manera, una de Sus luces resplandecientes.

Una vez la luz del Sol llegada a la Tierra, encuentra en ella su corresponsal, quien en consonancia con su hermano celeste, dará vida a las criaturas que en ella se encuentran. ¿Habéis adivinado de quién estamos hablando? ¿Todavía no? Nos referimos al agua. Dice el Libro de Allah:

¿Es que no han visto los infieles que los cielos y la tierra formaban un todo homogéneo y los separamos? ¿Y que sacamos del agua a todo ser viviente? ¿Y no creerán? (Surat 30 Ayat 24)

Él es quien ha creado del agua un ser humano, haciendo de él el parentesco por consanguinidad o por afinidad. Tu Señor es omnipotente. (Surat 25 Ayat 54)

Todo ser viviente procede pues del agua. Así mismo, ella se encuentra presente en todos y cada uno de los seres vivientes, incluso en la roca. No digamos nunca que la roca no tiene agua:

Y cuando Moisés pidió agua para su pueblo. Dijimos: “¡Golpea la roca con tu vara!” Y brotaron de ella doce manantiales. Todos sabían de cuál debían beber. “¡Comed y bebed del sustento de Allah y no obréis mal en la tierra corrompiendo (Surat 2 Ayat 60)

Es pues, el agua, así como la luz solar, la materia prima primordial, de la cual, todo aquello procede más o menos indirectamente. Dicha materia prima primordial, como ya veremos, entra asimismo a formar parte de la mayoría de los procesos de transformación.

No obstante, si convenimos en llamar materia prima, además del agua y la luz, a los minerales, plantas y animales, habremos descendido a un segundo nivel, el cual podemos considerar como punto de partida del fenómeno económico. Desde este momento llamaremos materia prima a este segundo nivel.

¿Quién, si no, inicia la creación y luego la repite? ¿Quién os sustenta de los bienes del cielo y de la tierra? ¿Hay un dios junto con Allah? Di: “¡Aportad vuestra prueba, si es verdad lo que decís!” (Surat 27-64)

Y los rebaños los ha creado para vosotros. Hay en ellos abrigo y otras ventajas y os alimentáis de ellos (Surat 16 – 5)

Dicha materia prima, desde el momento en el cual se haya destinada a la utilización humana, necesita ser transformada para su consumo. He aquí pues los dos principios básicos de la Economía: La Materia Prima y la fuerza de transformación.

En principio, los elementos existentes en la tierra están concebidos para nuestro sustento, así como para cubrir y facilitar el cumplimiento de nuestras necesidades básicas. Están mismamente concebidos para la búsqueda y obtención de la Ciencia, sea esta de orden espiritual, o/y, de lo que se ha convenido en designar como material.

La elaboración, y el consumo de la Materia Prima de una forma equilibrada, mantendrán una harmonía de hermandad entre el ser humano y nuestra hermana tierra, a la cual debemos un inmenso respeto

Allâh os ha puesto la tierra como alfombra para que recorráis en ella caminos, anchos pasos (Surat 71-19,20)

Por otro lado, la búsqueda de la sabiduría científica, no debe ser una excusa para saquear la materia prima proporcionada por nuestro planeta.

Una reflexión sobre la Generosidad divina se hace necesaria. Desde el momento en el cual podemos ver cómo hemos sido retribuidos por Allah, nuestra primera acción debe ser la de estar agradecidos a Él por tanta magnificencia. La segunda reacción, debe ser intentar nosotros mismos ser magnificentes con los bienes con los cuales Allah nos ha proveído. Hermanos, si la tierra nos da, nosotros hemos de ser generosos con ella, pues Allah la ha puesto como una ‘amana en nuestras manos. No la corrompamos, no la dañemos, seamos generosos con ella.

Es por ello que Rasulu-l-Lah (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) nos conminó a realizar el comercio, es decir, el trueque, para con ello respetar nuestra hermana tierra, quien, a pesar de los pesares, sigue siendo musulmana como siempre lo ha sido.

EL DINERO Y LAS TRANSACCIONES – LA ZAKAT

Analicemos el aspecto social global de uno de los pilares del Islam: La Zakat. Lejos de precisar minuciosamente la forma, cantidad y condiciones en las cuales debe ser satisfecha, vamos a concentrarnos en el impacto social de un tal impuesto en el conjunto de la comunidad. Y, en este momento, cuando hablamos de Umma, estamos obligados a realizar una abstracción, pues, como todos sabemos, no existe en nuestro tiempo, un país, el cual funcione como nación islámica de pleno derecho, y ello a pesar de las afirmaciones interesadas las cuales sirven de portavoz a políticas agresivas o corruptas.

El Tesoro Público de un estado islámico se nutre de los impuestos. El impuesto por excelencia en el Islam es la Zakat, el cual, como acabamos de expresar, es asimismo uno de los pilares de la religión.

Si retrocedemos al tiempo del jalifa ‘Umar ibn al Jattab (que Allah esté satisfecho de él), sabremos que, junto a la zakat, coexistía otro impuesto: el pagado por los no musulmanes para beneficiarse de las garantías y beneficios del estado musulmán. Asimismo Umar creó diversos impuestos para financiar las infraestructuras del estado. Fue con el jalifa Umar ibn ‘Abdu-l-Aziz, que un nuevo impuesto sobre las tierras en propiedad o arrendadas, vino a sumarse a los anteriores, con el beneplácito de la asamblea de ‘ulama de la época. Dichos impuestos han coexistido hasta la desaparición del califato turco. No obstante, la Zakat, y ello durante varias centenas de años, ha sido el impuesto fundamental mediante el cual se ha recaudado la mayor parte de las necesidades del Tesoro Público.

La zakat consta principalmente del 2.5% del total del patrimonio excedente de poseer una vivienda, una vez pagada toda deuda sobre ella, y, en estos tiempos, un auto más alrededor de 1.000 Euros en dinero. Se compone asimismo del 2.5% del beneficio comercial. No es nuestra intención precisar el porcentaje el cual se debe aplicar a cada grupo de bienes, pues, como hemos indicado, ello no es el objetivo del presente escrito.

Las aplicaciones de la zakat vienen claramente especificadas en el Qur’anu-l-Karim:

Las limosnas son sólo para los necesitados, los pobres, los que trabajan en recogerlas y repartirlas, aquéllos cuya voluntad hay que captar hacia el Islam, los cautivos, los insolventes, la causa de Allah y el viajero. Es un deber impuesto por Allah, Allah es omnisciente, sabio”. (Surat 9-60).

Durante trece siglos, la Zakat, junto con sus hermanos pequeños, han bastado para llenar el Tesoro Público. El califato fue la más grande potencia mundial hasta el siglo XVI, donde las fuerzas se equilibraron, debido al amor desmedido de los ángeles de la muerte por el descubrimiento de armas cada vez más mortíferas. Solamente la fuerza bruta, concretizada en diabólicos y animalescos medios de lucha, ha sido capaz de imponerse durante los últimos cinco siglos a la simplicidad natural humana de batirse a pecho descubierto.

Aquellos científicos islámicos, quienes conociendo lo suficiente para inventar tales artefactos, eligieron con buen criterio no hacerlo, no fueron nunca capaces de imaginar que el ser humano podría caer tan bajo como para convertir el asesinato y matanza colectivos en deportes de acción.

Reflexionemos en cómo el 2.5% de Impuesto sobre el Patrimonio y la misma tasa de Impuesto sobre el Beneficio, han sido capaces de llenar las arcas de una de las históricas potencias mundiales. Con este dinero y el de los pequeños impuestos, se pagaba tanto a las viudas y divorciadas, como a los hombres por cuya edad no podían trabajar más.

Sin embargo, un monstruoso depredador ha comenzado a devorar el mundo y a todos aquellos quienes nos encontramos en él. La sociedad, autollamada del bienestar, es la sociedad del latrocinio, del abuso contra el pobre, la gran esclavizadora de seres humanos. Dicha sociedad prefiere un ser humano dirigido por sus apetitos animales a otro inteligente y obediente al Creador.

Todas esas inmensas fortunas, las cuales convierten a sus detentores en viciosos insaciables, incapaces ni siquiera de llegar a imaginar qué vicio sería el siguiente en el cual desearían incurrir.

Casas como palacios, fincas algunas de las cuales nos dejan perder la vista en el horizonte sin haber llegado al término de la propiedad. Coches de lujo, millones y millones en bienes inservibles; mientras las gentes trabajan de sol a sol, con el insoportable peso de los impuestos, arrancados sin piedad de sus escasos ingresos. Pequeños y grandes faraones desprovistos de escrúpulos, tan avarientos como inhumanos. Gentes de otro planeta, quienes viven considerándose por encima del resto de los seres humanos.

¡Cuál no será toda esa fortuna acumulada o despilfarrada, si solamente su 2.5% anual podría hacer desaparecer el hambre y las necesidades primarias de toda la humanidad entera!

Podemos imaginar asimismo todas esas ganancias provenientes del comercio, de las cuales, la mayor parte no se encuentran declaradas en parte alguna. Todas ellas derivan en ingentes posesiones y gastos incontables e incontrolables, al encuentro de placeres efímeros.

La presión de la zakat es necesaria que vaya acompañada de una justa valoración del patrimonio y los beneficios. Para ello es necesario el control exhaustivo por parte de las autoridades competentes en el cumplimiento obligatorio de dicha valoración, a la cual no debería sustraerse absolutamente nadie. No deberían existir secretos para el estado, pues éste es el vigilante de Allah en la tierra en lo concerniente a la Zakat.

Los beneficios de la Zakat son inmediatos. Aquel quien vea su patrimonio disminuido de un 2.5% anual, deberá invertir para ser tasado únicamente por el beneficio, y así evitar la disminución paulatina de sus bienes. Al no existir el interés no habría posibilidad alguna de revalorización para bien alguno. La inflación sería casi nula, únicamente ligada a épocas de penuria. Esto será pues una causa directa de la creación de empleo.

A su vez, la distribución de la riqueza y la no tasación de los salarios producirían paulatinamente una nueva clase de pequeños comerciantes. Esto va a favor del hadiz el cual recomienda a los musulmanes de hacer el comercio. Asimismo ello disminuiría los grandes focos de producción, a favor de una descentralización de los poderes económicos los cuales gobiernan el mundo. El beneficio pasaría cada vez más de los grandes a toda la población. Una nueva creación de pequeño comercio y gentes de oficio, quienes vivirían de su esfuerzo y no de las migajas que los otros les dan.

Un hombre quien realiza el comercio es un hombre libre. Su horizonte se dilata y su mente se abre al no tener a alguien quien le recuerde su condición de esclavo.

El estado sería fuerte. Si el estado fuera lo que debe de ser, ello iría en beneficio de toda la humanidad. El estado debería ser pues, la representación de los intereses de todos, y no la representación de los ultra millonarios como lo son hoy en realidad la gran mayoría de los estados del mundo.

LA SOCIEDAD DEL BIENESTAR Y DEL MALVIVIR

Como hemos dejado entrever la gestión del Tesoro Público corresponde al estado islámico. Uno de los ocho destinos de la Zakat lo constituye el salario de las personas destinadas a la recogida de impuestos, al reparto de ellos a sus destinatarios, y a la gestión de dicho Tesoro en cuanto a contabilidad se refiere.

Recordemos como el Qur’an otorgaba al Profeta – sobre él la gracia y la Paz – un quinto del botín obtenido en las batallas, y éste, además de alimentar a su familia austeramente, lo repartía entre los necesitados. Es muy fácil imaginar pues, como el quinto del botín ha servido para financiar el gobierno de los julafa posteriores. Probablemente la ausencia de batallas y conquistas y por tanto de botín, hubiera forzado al jalifa y salih Umar ibn ‘Abdu-l-‘Aziz a instaurar el impuesto sobre las tierras, con el beneplácito de los ‘ulama de la época, para de esta manera, subvenir a financiar tanto el gobierno como las infraestructuras (caminos, mezquitas, transporte de agua, tratamiento de desechos, etc).

Es por ello que en el capítulo precedente he comentado un papel primordial del estado: el control. El estado islámico debe conocer absolutamente cual es el estado de las riquezas de cada ciudadano. Con ello se asegurará de la justa recaudación de la Zakat, así como estará en disposición de evaluar el montante de los bienes a distribuir, para con ello saber cómo y cuánto repartir entre los destinatarios. Ello en virtud del derecho de éstos sobre quienes pagan la Zakat.

Así pues, la responsabilidad del gobernador es enorme. Aquí empezamos a vislumbrar la necesidad de un solo gobernador, el cual, aun debiendo estar bien aconsejado por los sabios de turno, tendrá el poder de decidir en el momento en el cual vea la corrupción extenderse en algún o algunos miembros de su gobierno.

El hecho de deber tener la capacidad de tomar decisiones nos lleva directamente a la constatación de que estas deben ser tomadas únicamente con acierto y sabiduría. Por ello, en una de las respuestas dadas en el anterior capítulo, hemos expuesto la necesidad casi imperiosa de que el gobernador (jalifa) sea un salih, pues ningún otro sino él podrá estar exento de las tentaciones a decidir sea a favor o en contra de personas de su agrado o desagrado.

Entenderemos con esto la absoluta ineficacia de un sistema democrático moderno para regir un estado islámico. La verdadera sabiduría no se encuentra extendida en las gentes objeto de la elección popular, sino en aquellos quienes han sabido dominar su alma (nafs) hasta el punto de poder decidir sin pasión ni personalismo. Es Allah Quien escoge al sabio, sea éste príncipe o panadero.

Siguiendo con este discurso, la elección del jalifa debería venir determinada por el consenso de sabios o la decisión del jalifa anterior. Tenemos como Sunna el caso de la elección de Abu Bakr por los responsables de los Emigrantes y Ansar. El mismo Abu Bakr nos ofreció la otra posibilidad sugiriendo a sayyidina Umar como sucesor suyo.

Sabemos que todo esto es una entelequia. Conocemos la imposibilidad de retorno a una situación semejante. Ni siquiera pretendemos aconsejar el intento de dicho retorno. Somos perfectamente conscientes del hecho de que todo ello no llegará sino es con el Mehdi-l-Muntadar.

Sin embargo, todos estos comentarios pueden servir para el funcionamiento interno de las comunidades islámicas, algunas de las cuales, por imposición de las leyes en vigor, han aceptado constituirse bajo una forma democrática, vulnerando así uno de los principios fundamentales del Islam. Habremos de decir que el hecho de constituirse de acuerdo a la ley en vigor no ha de impedir en absoluto que internamente las relaciones entre sus miembros sigan los principios del Islam.

Algunas comunidades funcionan como no importa qué comunidad de vecinos de cualquier barrio en el país.

El estado pues, debe ser el amigo del pueblo, una entidad a la escucha, a la ayuda, de alguna manera debe ser el padre social de todos nosotros.

El califa debe ser nuestro hermano mayor, aquél quien se duele cuando algo te va mal. Aquel quien se autocritica cuando la necesidad de un solo ciudadano no es satisfecha. Aquel quien se pasea por las calles para ver el estado de las gentes y pulsar su estado de ánimo. Un amigo, una referencia de confianza, severo con los transgresores y solícito con los débiles. Debe ser abordable al pueblo, generoso y justo. Resumiendo, debe intentar ser una misericordia para el pueblo, así como lo es el Profeta – sobre él la gracia y la paz – para toda la creación.

Muhammad, no te hemos enviado sino como una Misericordia (Rahmah) para los mundos. (21-107)

Recordemos como Abu Bakr siddiq declaró la guerra a aquellas tribus las cuales se negaban a pagar el Zakat. Recordemos a sayyidina Umar quien se paseaba por las calles para comprobar las transacciones realizadas en el mercado. Recordemos la presencia de misericordia de sayyidina Alî cuando se dirigía al pueblo y cuan duro era con él mismo.

Y sobre todo recordemos a Rasul – sobre él la gracia y la paz – quien debía atarse una piedra al estómago para dejar de sentir hambre. ¡Nuestro amado Rasul pasando hambre por nosotros!

¡Qué diferencia con este mundo infame en el cual nos ha tocado vivir! ¡Qué diferencia con la dureza de corazón de aquellos quienes desean hacer morir en el trabajo a un hombre de 67 años en beneficio de los faraones de la época! ¡Que miserable, un país donde 30000 personas se encuentran sin techo y otros con toda impunidad, llena la bolsa más y más. Esta miseria es la que nos han traído cuarenta años de dictadura y otros tantos de democracia.

EL MODO DE VIDA

Ahora, vamos a realizar un breve inciso en nuestra exposición a fin de analizar la situación actual del ser humano con respecto a sus costumbres y modos de vida.

Aunque no a primera vista, en realidad, ello tiene una incidencia directa en la Economía, pues medio de vida y sistemas de producción, van tomados de la mano de una forma directa en este mundo el cual calificamos, y lo hacemos mal, como “desarrollado”.

¿Son estos medios de vida y costumbres de consumo producto de una voluntad particular o colectiva? La respuesta es simple: NO, en absoluto. Antes bien, han venido impuestas por una fuerza tal, la cual, en frecuentes ocasiones, ha demostrado ser brutal.

El humanismo renacentista quiso poner al ser humano como centro último del Universo. Sin embargo, este ser humano, al cual el Renacimiento decía liberar de su vinculación al mundo espiritual, era un peligro potencial sino se le dominaba de una forma exhaustiva. La herramienta más refinada para este fin resultó ser la Iglesia de Roma.

Digamos que el humanismo daba libertad a las clases dominantes, mientras que el pueblo inculto, ausente de dicho movimiento de piezas de ajedrez, asistía, sea como espectador, sea como víctima directa, a las viles vejaciones proporcionadas por aquellos quienes desearon implantar una forma de pensar, la cual se volvió dogma en las carnes laceradas de aquellos quienes por ventura se creían con libertad de ejercer su derecho a la crítica.

La Inquisición, resultó ser la hoguera que quemó los restos de Islam en España. Ella no fue sino uno de los brazos del Concilio de Trento, aplicada en España a causa de las características del país, con la anuencia y complicidad absoluta de los “santos” “padres”.

Unos siglos más tarde llegó la Revolución Industrial. El imperio de Inglaterra, país con una larga tradición de intrigas palaciegas, así como nido de magnicidios reincidentes, no podría ser otro, decidió conquistar el mundo. Para ello necesitaba generar una mortífera maquinaria de guerra. Pero ahí no quedaba la cosa, necesitaba un rápido proceso de producción para vender sus materias primas elaboradas a todos los rincones de su imperio.

Así pues empezaron las máquinas, las cuales, paso a paso, iban aniquilando el pequeño comercio. Muchos artesanos debieron cerrar el taller y acudir a trabajar como esclavos por unos sueldos de miseria y horarios inhumanos, para así dar de comer a los nuevos dragones de siete cabezas quienes se tragaban fortuna y salud: las fábricas.

Las máquinas se fueron sofisticando y extendiendo a toda Europa, así como su uso se extendió en la casa de los hermanos pequeños de los anglosajones, llamados USA. No podía haber marcha atrás. Unos nacionalismos competían con otros en realizar los inventos más inverosímiles, creando necesidades no existentes hasta la fecha, o simplemente cubiertas hasta entonces de forma digna: El alumbrado, el automóvil, el teléfono, el tren el avión, etc. Todos ellos se impusieron sin ser por tanto necesarios. Y como no lo eran, era preciso crear una cobertura la cual hiciera experimentar su necesidad a todas las capas de la sociedad.

Es por ello que llegó la democracia. Nadie estaba interesado en que ésta significara una salida digna a la libertad de expresión del ser humano, sino antes bien, ella fue diseñada como una herramienta extraordinariamente útil, con el fin inconfesado de que todas las capas de la sociedad pudieran habituarse a los nuevos inventos, consumirlos y pedir otros.

Allí donde se tenían dudas sobre la implantación de la democracia, se creó o una dictadura o una república popular para obtener el mismo fin, aunque fuera a corto, medio o relativamente largo plazo, pues las sensibilidades populares cambiaban de un pueblo a otro.

Ni que decir tiene que los sionistas tienen una gran parte de la responsabilidad en estos cambios. No solamente ellos, sino sus primos americanos e ingleses.

Hadiz: En los últimos tiempos habrá dos naciones quienes ayuden y sostengan a los judíos. Sus nombres serán: Amirika wa Inkilatirra.

Otro hadiz: En los últimos tiempos el dinero se llamará: Dullar wa Yiuro.

Observemos el estado en el cual nos ha dejado una escalada tan salvaje de los medios de producción.

Si miramos a nuestra hermana y madre La Tierra, la veremos desolada, envejecida, aturdida por todo lo que una minoría de inhumanos está haciendo de ella. No les importa hacer de ella un basurero con tal de llenar sus sacos de beneficios, producto de la esclavitud humana.

Si observamos al ser humano y analizamos de una forma objetiva todos los movimientos bélicos realizados durante los últimos 250 años, veremos como el europeo ha devastado África y Asia a fin de obtener materias primas gratuitas para continuar con su producción. Constataremos asimismo que las verdaderas razones las cuales hicieron estallar las dos grandes guerras, no son tan simples como aquellas, cual cuentos para niños, han sido ofrecidas a casi toda la humanidad.

Para seguir con toda esta maquinaria infernal, era necesario arrancar la religión islámica del mundo a través de la fuerza, de la mentira o de la compra de elementos nativos útiles, quienes, a cambio de riqueza, traicionaron sin dudar un solo instante, la promesa hecha al Señor del Universo. Así pues el califato turco vio su fin gracias a los ingleses y a algunos traidores árabes convertidos al capitalismo.

Para ayudar a esta labor destructiva se crearon las susodichas supersticiones de la modernidad: Cultura, Ciencia y Medios de Información.

Una cultura mediocre, dirigida por gente mediocre hacia las masas a las que interesa dejar en la ignorancia. Una ciencia cuyos postulados y resultados están dirigidos por los intereses financieros de turno. Unos medios de información, quienes callan las verdades e incrustan las mentiras en el cerebro a golpe de tambor.

La nueva forma de miseria: el paro, comienza a ser una pesadilla para la humanidad. El sistema ha ido muy rápido, nos atrevemos a decir, que mucho más rápido de lo planificado por sus mecenas. Se les ha ido la economía de las manos, pues la maldad, aunque algunos no lo crean, ciega, y lo hace de una manera irremediable.

Nos hemos convertido en seres humanos débiles, dependientes de pequeños utensilios, los cuales marcan los tiempos y modos de nuestra vida.

Se ha dejado muerta de hambre a media humanidad y no se tiene pudor en mentir queriendo hacer ver a los ignorantes que hemos alcanzado la cima de la inteligencia humana.

El ser humano medio no tiene claridad de ideas, capacidad de decisión o el coraje suficiente para remontar las dificultades de la vida.

Aquel quien se cree libre es en realidad un esclavo. El considerado inteligente no es sino una programada base de datos.

Han desaparecido del panorama: la solidaridad, la lealtad, el amor desinteresado, la paz, el valor de la palabra dada, la caridad, la generosidad, etc.

Y todo ello gracias a la sociedad del Bienestar y del Malvivir.

LOS BANCOS

Hemos analizado el nacimiento la Revolución Industrial, y dentro de ella, la aceleración constante de los medios de producción impulsada por la ingeniería y la técnica.

Sin embargo, dichos elementos, indispensables para la aceleración constante de la fabricación de productos, no podrían evolucionar por si mismos tanto como para llegar a alcanzar un nivel de demanda el cual pudiera mantener y hacer crecer dicha productividad. Siendo el ser humano tan dado a la competitividad en la posesión de todo aquello de lo cual su riqueza podía proveerle, la nueva época tan rica en avances materiales, provocaba en los poseedores de riqueza una fiebre desconocida hasta entonces: el deseo de poseer todas y cada una de las novedades salidas a la luz.

El signo de la riqueza no se limitaba solamente a la posesión de mansiones, terrenos y ganado. Ahora, los ricos de siempre necesitaban demostrar su poder poseyendo los nuevos productos, tan innecesarios como deslumbrantes, mientras que la inversión de sus bienes en las fábricas les permitiría controlar el flujo de fabricación de dichos juguetes para niños, convertidos en tesoros a los ojos de casi toda la humanidad occidental.

Pero, ¿a quién vender los productos de su fabricación, en la cual habían invertido sus bienes? Era necesario extender el mercado. Para ello se decidió la necesidad de creación de una sólida clase media la cual solicitara dichos productos. No había otra forma de darles salida.

Y esta necesidad creó el invento más diabólico del último milenio: Los Bancos.

¿Cómo crear la clase media? : Primeramente creando equipos de gente de confianza en las empresas, a los cuales se remuneraba bien, para, de esta manera, asegurarse su fidelidad. Esta nueva clase de agraciados, junto con ciertas capas del ejército, la policía y una capa privilegiada de funcionarios se constituirían en una oligarquía en miniatura. Crearían pequeños comercios y podrían tener una pequeña porción de propiedades en tierras, las cuales no eran ya necesarias para sus antiguos amos.

Poco a poco se fue formando una clase media alta y baja, capaz, según las posibilidades individuales de cada uno, de consumir y demandar aquellos productos salidos de las fábricas. Con ellos, el mercado estaba asegurado.

Sin embargo, los bancos tuvieron un protagonismo de primera mano para asegurar y consolidar dicho proceso.

Hasta entonces, era la costumbre de las gentes, guardar su dinero en algún lugar seguro o trasformar éste en propiedades, o bien en plata y oro. El nacimiento de un organismo el cual liberaba a dichas gentes de las preocupaciones de salvaguarda de sus bienes, vino a ser un bálsamo. Los bancos venían avalados por el estado o por el reino, y en aquella época, el uno o el otro eran la ley.

Además, el banco permitía tener oportunidad de crédito a aquellos quienes, sin disponer de liquidez suficiente, tuvieran la suficiente solvencia, así como posibilidad de pagar el crédito a plazos. Hecho este que incidió en la devaluación progresiva del dinero vía inflación.

Las necesidades de crecimiento y subsistencia, dispararon la demanda de crédito. Pronto, mediante las ganancias proporcionadas por medio del pago de intereses, las entidades bancarias fueron creciendo e implantándose por toda Europa y América del Norte.

En su creación, dichas entidades se nutrían de fondos del estado y de opulentos inversores. Ambos se repartían las ganancias. Sin embargo, con el tiempo, las entidades bancarias se constituyeron en empresas independientes, convirtiéndose en las sociedades las cuales obtenían los beneficios más suculentos, utilizando para llegar a dicha situación, el soborno a los miembros de estado.

Ni que decir tiene que cuando una persona o grupo de personas dejaba sus bienes bajo la custodia del banco, dicho dinero era invertido inmediatamente para prestar a otros. De una forma increíblemente rápida las entidades bancarias se convirtieron en gestores del trasvase de dinero entre el ahorrador y el demandante de crédito, no utilizando el dinero propio del banco para otra cosa que para nutrir los insaciables bolsillos de sus accionistas con el dinero proveniente de los intereses, las comisiones y su control mafioso sobre los mercados de valores.

La clase media se extendía cada vez más. Ello era necesario para poder consumir todos los productos elaborados por las, cada vez más numerosas, fábricas.

Una vez el sistema diabólico, bien engrasado y puesto en marcha, era imposible asegurar el consumo si la clase media no gozaba de suficiente libertad de movimiento y acción, y por qué no, de pensamiento.

Sin embargo, esta era un punto extraordinariamente sensible. Había que crear un sistema de pensamiento en el cual pudieran estar encuadradas las personas de todas las sensibilidades. Había que crear un mercado variado de formas de pensar, dirigido y controlado por el poder. Si el banco se constituyó en la autopista del movimiento de bienes, donde antes existía solamente el camino tortuoso del trueque y la compra de mano a mano, se necesitaba una autopista del pensamiento.

Para ello nacieron los medios de información, controlados por los mismos poderosos quienes los crearon. Inventos diabólicos de lavado de cerebro de masas como resultaron ser la radio, el periódico y más tarde la televisión. Desde ellos se daban las consignas a seguir, en nombre de la cultura y la ciencia. Una cultura baja y una ciencia al servicio de los bienes económicos.

Pronto llegaron los inventos “intelectuales” tales como creencia en la Evolución y por tanto en la naturaleza animal del ser humano, la “grandeza de los descubrimientos de la ciencia”, los cuales son solamente un juego de niños para el hombre inteligente.

Una vez estos elementos hicieron su trabajo y se tuvo a la población esclavizada intelectualmente, entonces y solamente entonces, se abrió la puerta de la democracia y el sufragio universal, para así hacer creer al pueblo que tenía capacidad de decisión. Sin embargo, dicho pueblo, no se daba cuenta de que estaba siendo manipulado por la misma oligarquía la cual les había esclavizado hasta entonces.

Algunos de aquellos a quienes votaban eran procedentes de las clases oligarcas reconvertidas en una fuerte burguesía, la cual controla y sigue controlando la vida política de un país. Otros, provenientes de la oligarquía misma, apasionados por la política fueron los invitados privilegiados para entrar en escena.

LA INFLACION

En el capítulo precedente hemos hablado de la creación de los bancos y de los medios de información masiva.

Siempre hemos sentido curiosidad sobre el fenómeno inflacionista. Los medios de información lo presentan como una tendencia en ciertos sectores a obtener un fácil aumento de beneficios, sea por el hecho de aprovechar cualquier situación real o teórica la cual pudiera justificar dicho aumento, sea como producto de la ambición humana, buscando cualquier excusa para simplemente incrementar las ganancias.

Cuando realizamos un análisis algo más profundo de dicha contingencia, vemos que el fenómeno inflacionista se da con mayor amplitud en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Pero la cosa no se queda únicamente ahí, sino que podemos observar, no sin una relativa sorpresa, el hecho de que mientras en Europa se produce dicho fenómeno, en Estados Unidos apenas se da.

Y ello nos lleva a la conclusión que entre Europa y Estados Unidos la única causa de dicha diferencia es la demográfica: Europa se encuentra mucho más densamente poblada que Estados Unidos. Otra explicación es que las fronteras económicas de los Estados Unidos se encuentran mucho más allá que las fronteras políticas.

No negamos que uno de los orígenes de la tensión inflacionista sea la ambición de pequeños comerciantes para atesorar cada vez más rápido, incluso podemos conceder que este hecho puede condicionar la inflación hasta llegar a constituir un 15% de la razón originaria de dicho hecho. Sin embargo, la verdadera razón es que dicho fenómeno, viene concebido y dirigido de las clases más altas de la pirámide económica.

¿Cuál es pues la razón por la que se desea y se crea dicho fenómeno?: Muy simple, amigos míos, muy simple: el disminuir el valor del dinero depositado en los bancos por la multitud de pequeños ahorradores. Pongamos un ejemplo simple: El Sr. X posee 10.000 Euros en el banco al final de 2010. Si la inflación de 2011 es el 3%, al final de 2011 el valor del mismo dinero será de 9700 Euros. Aunque el Sr. X reciba interés de sus ahorros, dichos intereses serán ficticios, pues como mucho servirán para compensar la pérdida de valor causada por la inflación.

Evidentemente el dinero del rico no pierde valor, pues se encuentra invertido en las empresas y estas venderán sus productos unos 3% más caros que el año precedente.

¿Cuál es pues el objetivo que se busca provocando la inflación en los países pobres o en vías de desarrollo? La respuesta sigue siendo simple: La creación de un abismo entre las clases para así tener capacidad de control sobre las clases pobres, las cuales interesa dejar en la indigencia. De esta manera, se tratará de evitar la capacidad financiera para llevar a cabo un levantamiento popular.

 ¿Qué se busca con todo este exhaustivo control sobre las masas, el poder o el dinero? Aquí dejadme aventurar una opinión producto de la lectura de un hadiz: La razón es el dinero.

Dijo Rasulu-l-Lah (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam): En los últimos tiempos la religión de las gentes será la de amasar la mayor cantidad de dinero posible.

Henos así inmersos en una sociedad depredadora y mentirosa. Los medios de información, la cultura y la ciencia, son los tres peores enemigos del hombre en estos tiempos. La capacidad intelectual ha sido cercenada por la presentación de una cultura basada únicamente en el conocimiento de datos, siendo la mayoría de dichos datos, ocultados escrupulosamente para así crear una determinada forma de pensar.

Los valores humanos desaparecen en nombre de una pretendida libertad de pensamiento, la cual es aplicada únicamente en elegir el color de una prenda o el modelo de un teléfono móvil. Al final el ser humano se ha convertido en un niño caprichoso quien desea todo lo que ven sus ojos. Se han cercenado los lazos de sangre para tener a la gente más sometida. Y, ¿por qué no? Se intenta destruir el Islam pues es éste la única salida real a una situación caótica como la que estamos viviendo.

Y aquí deseo realizar un inciso. Creo que a raíz de lo expuesto en este capítulo y los anteriores, os daréis un poco de cuenta de porqué criticamos a una organización, la cual diciendo representar a los musulmanes, antes al contrario, es el principal agente para la destrucción del Islam en nuestra tierra. No hace falta nombrarla, todos sabéis a quienes me refiero. Se encuentra concretamente en la puerta de Asia al otro lado del mar Rojo mirando desde Egipto.

Pero vayamos un poco más lejos. El sistema económico no puede destruir el Islam enfrentándose directamente a él. Ello crearía una reacción en cadena en todas las comunidades islámicas. Dicha reacción, producto de una indignación colectiva, podría tener consecuencias tanto más dañinas para el sistema, cuanto más pacífica y firme fuera, pues dado el carácter de los musulmanes en nuestro país, afortunadamente no es previsible que se pudiera generar violencia. Y esta ausencia de violencia es precisamente lo que más daño podría hacer al propósito de destrucción del Islam.

La otra opción pasa por la compra. Se compran voluntades de elementos, teóricamente islámicos, para sembrar la confusión y destruir desde dentro a las comunidades.

He aquí el panorama del Islam en nuestro país: Una multitud de comunidades, hay más jefes que musulmanes. Muchas de las comunidades no se pueden ver las unas a las otras. Unas porque “como sufís no pueden rebajarse a tratar con la plebe de los hermanos simples musulmanes”. Otros porque “todo es haram” menos lo que ellos hacen. Otros que si el niqab, que si la riba, que si la conquista de al-Andalus, que si mi šayj es el tipo más listo del universo.

Ahora soñemos solamente un poco con los beneficios que podríamos obtener de una Umma una y unida:

Protección para los hermanos pobres. Una doctrina unificada. Un gran amor, una gran hermandad entre los musulmanes. Una repartición de la zakat entre los hermanos necesitados. Cooperación económica y comercial entre nosotros, etc. etc. etc.

Todo ello pasa por adquirir una formación individual más profunda y responsable. El seguimiento a los salihin de Allah. El rechazo a todos aquellos quienes, agentes del kufr, se hacen pasar por musulmanes para robarnos nuestro Din. Poner en cuestión a ciertos “jefes” de ciertas comunidades y no tratarlos como si oráculo de los dioses se tratara.

LA BANCA ISLAMICA

Hemos hablado de dos fenómenos que van de la mano en la gestión de lo que se ha dado en llamar la Economía Global: los Bancos y la Inflación. Hemos explicado como los Bancos han jugado el papel más nefasto en la esclavitud económica la cual asola la Tierra de Oriente a Occidente, ya sea en las relaciones entre países, o entre los diferentes estratos de la sociedad de un país.

Nunca se ha visto una diferencia tan abismal entre ricos y pobres. Jamás los hijos de la fortuna habían soñado unos resultados tan rápidos y contundentes. Hemos visto la incidencia extraordinaria de la inflación sobre la multiplicación de beneficios de las entidades bancarias convertidas en las secretarías y tesorerías de las ingentes fortunas.

Para comprender cuál sería el lugar de una banca islámica en esta selva poblada de despiadados depredadores y aves de rapiña, hemos de nuevo realizar una abstracción. Dicho ejercicio nos permitirá acudir a los principios, y a través de éstos, tratar de adaptar la doctrina islámica a la actual situación.

Retrocedamos en el tiempo. Imaginemos un jalifato unido, compuesto por un territorio y una población equivalentes a las de un continente. Veamos primeramente si un banco pudiera establecerse en él, habida cuenta de que para ello, debiera estar administrado conformemente a las reglas de la Šari’a. Olvidemos la globalización, la inflación, los derechos de aduana y otros factores determinantes de la globalidad. ¿Sería un sistema bancario necesario o simplemente útil? Vamos a dar pues nuestro punto de vista sobre ello, no sin decir que otros puntos de vista podrían ser más válidos que el nuestro o venir a completar éste. Bienvenidos pues.

En principio, como hemos visto, y es interesante recordar, las arcas del tesoro público son alimentadas por la Zakat y el impuesto sobre las tierras, así como aquellas destinadas a la infraestructura. ¿Por qué pues debería haber necesidad de un sistema bancario, si ya el estado debería encargarse de distribuir el dinero del tesoro para el destino legal de la Zakat y para las demás necesidades, como infraestructura y otras?

Un sistema bancario sería interesante, siempre y cuando cumpliera las funciones las cuales vamos a expresar y sus fuentes de financiación fueran fiables y duraderas. Para ello, primeramente, es preferible que la economía general del califato fuera lo suficientemente saneada como para que las necesidades primarias de la población estuvieran cubiertas totalmente. A partir de ahí, podríamos empezar a construir sobre sólidos cimientos algo perdurable en esa dirección.

Digamos que no estamos pensando en un modelo de banca privada, sino en un modelo de banca estatal con gestión semiprivada. Esto se explica desde el momento en el cual la responsabilidad de gobierno debe quedar siempre en manos del jalifa y no en manos extrañas a la responsabilidad del estado. Sin embargo, éste, podría delegar algunas de sus funciones sobre grupos de personas quienes se dedicaran a participar en estudios económicos de viabilidad y riesgo. Así mismo, sería posible delegar ciertas operaciones de orden administrativo en manos de individuos y/o pequeñas cooperativas de particulares, las cuales actuaran como grupos solidarios bajo la supervisión estatal.

La financiación de dicho sistema bancario debe venir fundamentalmente de los excedentes del Tesoro Público y de la bondad de particulares solventes quienes quisieran prestar su dinero durante un tiempo determinado, a fin ver con satisfacción como éste sirve para el beneficio de la población, siendo el altruismo como es, tan innato a una sociedad islámica normal.

Como todos debemos saber, y no está nunca de más recordar, no se pueden pedir intereses por el dinero prestado en una sociedad islámica. En dicha sociedad el término inflación está únicamente ligado a razones de carestía a causa de carencia transitoria de ciertos productos.

¿Cuáles son los fines a los cuales dichas entidades podrían subvenir?

Podremos imaginar cientos de fines diferentes, aunque nos limitaremos únicamente a enumerar los principales:

Custodia de bienes

Préstamos a interés 0: Para comprar propiedades o financiar el comienzo de una actividad independiente

Retirada de dinero al estilo de un banco occidental.

Reformas

Gestión de seguros.

Transferencias

Financiación de empresas solidarias (cooperativas)

Etc

Estamos absolutamente en contra de que un banco entre a financiar mediante préstamo las ambiciones de las personas afortunadas, como por ejemplo a fin de doblar el volumen de la inversión que serían capaces de realizar con sus propios bienes. Por ello no hemos enumerado dicha posibilidad.

Ahora bien, ¿cómo entonces se pagarían los salarios de las personas quienes trabajan en los bancos? Cómo se pagarían los gastos de mantenimiento de edificios y el resto de los gastos de material, bienes, etc. e incluso el crecimiento?

En ese caso, el banco puede pedir comisiones por sus servicios. Los clientes pagarían los servicios obtenidos por el banco en función del rango de servicio obtenido y aún más, la entidad podría reservarse el derecho a pedir un complemento de comisión para recaudar dinero a fin de implantar nuevos edificios y así facilitar la vida a los ciudadanos.

Estamos radicalmente en contra de utilizar el dinero depositado para la custodia en inversiones o préstamos sin el consentimiento expreso de las personas quienes depositaran sus bienes, y aún en este caso, el estado debería declararse responsable subsidiario tanto en un caso de corrupción, como en el de un error de gestión el cual pudiera producirse.

Hemos sido breves. Hemos explicado únicamente los principios, pues, como dijimos al comienzo de este grupo de artículos, no es nuestro fin el hacer un tratado de economía, sino únicamente dejar claros los fundamentos que entran en juego a la hora de gestionar la economía en un estado islámico abstracto.

Hemos analizado el papel teórico de un banco en un país islámico imaginario. Ello lo hicimos con el único fin de basarnos en los principios, y a raíz de dicha entelequia, intentar ubicar éstos en la realidad de una manera lo menos traumática posible.

Me dirán que intentar aplicar dicha teoría al mundo actual es poco menos que una utopía. No obstante, somos de la opinión, de que para tratar de comprender algo en su integridad, así como en su funcionalidad, siempre es necesario un sólido conocimiento de la base sobre la cual edificar, o del objetivo al cual se debe caminar, para con ello poder disponer de un horizonte de miras convenientemente despejado. A partir de dicha claridad, y solamente a partir de ella, podremos tratar de edificar dignamente algo a lo cual se le pueda conceder el término de “útil”.

Bien, y ahora ¿de qué manera podríamos integrar un banco islámico en el mundo capitalista actual? ¿Cómo en una economía global, dirigida por los grandes usureros del planeta puede tener cabida una entidad económica cuyos pilares estén enraizados en la Šari’a islámica?

Para llegar al punto de partida de estar en disposición de planificar la estructura de una futura entidad económico-islámica, debemos localizar las barreras reales, a fin de que, una vez en el punto de mira, pudieran ser derribadas con mayor facilidad. Comencemos pues:

Cuando se crea un banco se crea, se constutuye con un capital, como cualquier empresa. Ahora bien, dicho capital se suele componer de dinero invertido por los accionistas y de préstamos recibidos de la banca nacional del país. Los accionistas, aunque invirtieran su dinero en calidad de préstamo, aún si éste fuera sin intereses, ello otorgaría una dificultad añadida, la cual recaería de alguna manera sobre los clientes. Poseer, o estar dispuesto a invertir, el dinero suficiente para instalar un edificio sede social además de establecer una red de sucursales, por pequeña que esta fuera, demanda una cantidad ingente de dinero. Es moneda común pedir prestado de la banca nacional a un tipo de interés definido, el cual en España, para poner un ejemplo, se ha dado en llamar MIBOR, siendo producto de la evolución del europeo Euribor en la mayoría de los casos.

He aquí pues el primer obstáculo. ¿De dónde se podría obtener un dinero donde los intereses fueran CERO?

El segundo obstáculo es la inflación. Si ésta evoluciona, por ejemplo un 3 por ciento anual, 1000 Euros de hoy valdrían 971 el año que viene y 943 el próximo. Aquí vamos a tomar un riesgo. Somos de la opinión que un banco islámico no podría, salvo riesgo de arruinarse, obviar el fenómeno de la inflación al momento de conceder un préstamo. No vemos en ello riba alguna, puesto que la finalidad es la de que el dinero conserve el mismo valor. No obstante, y aun llevando nuestro punto de vista hasta las últimas consecuencias, la inflación sigue siendo un elemento molesto a la hora de planificar el funcionamiento anual en un organismo de estas características.

El sistema de los microcréditos de Sidi Muhammad Yunus, extraordinariamente eficaz, así como inteligente, para esa zona del planeta, es, no obstante, un elemento temporal y en ninguna manera podría ser utilizado en no importa qué región, y mucho menos de forma duradera. En muchos casos este sistema lleva incluido una tasa de interés superior con creces al del mercado bancario.

Hemos explicado en el capítulo anterior la validez del cobro de comisiones a fin de financiar los gastos corrientes, tanto de los edificios, como de las nóminas del personal. Una entidad la cual trabaje para nosotros tiene derecho a pedir el coste de sus servicios.

Una entidad tal, si llegara a existir un día, no tendría derecho al reparto de dividendos a los accionistas, pues ello sería repartirse beneficios, siendo el beneficio de los bienes económicos pura y simplemente RIBA.

Únicamente dicha entidad, la cual debería tener la forma de Sociedad sin ánimo de Lucro, podría permitirse tener el beneficio mínimo para crecer lo bastante como para poder ofrecer un mejor servicio para sus clientes.

No debemos olvidar el carácter legal de la onerosidad en el préstamo. Todos debemos saber que, si por ejemplo, Abdul Malik presta 100.000 Euros a Mahmud para comprarse una casa, y deciden ir los dos al notario para legalizar la deuda, aunque ésta deuda no tenga interés, el Ministerio Fiscal tiene el derecho legal de presuponer que existe un interés teórico sobre el cálculo del cual podrá reclamar impuesto a Abdul Malik. Por ejemplo, el ministerio presupone que Abdul Malik será tasado como si obtuviera un 4 por ciento de intereses del dinero prestado. Así pues, el buen Abdul Malik pagaría cara la obra de caridad realizada a Mahmud. En concreto, tendrá que satisfacer anualmente en concepto de impuestos aproximadamente un 30 por ciento del 4 por ciento de la cantidad prestada. ¿Cómo entonces existiendo una ley semejante un banco islámico podría privarse de cobrar intereses? La respuesta es: exigiendo la cantidad de los impuestos al cliente.

Una vez analizados los obstáculos mayores a la implantación de dichas entidades, debemos reconocer que probablemente el más importante de ellos es, a saber: Encontrar la fuente de financiación primaria para establecer una tal entidad sin que ella pase por la banca nacional del país.

LA RIBA – USURA

En el capítulo precedente analizábamos todas las dificultades con las cuales habría de encontrarse el intento de implantación de una Banca Islámica; ello, en un país de población mayoritariamente no-musulmana. En este capítulo emprenderemos el análisis de un elemento convertido en “tabú” por los grupos haramistas: La Riba.

Hace unos años fue editada una fatwa en Europa sobre el asunto de los préstamos hipotecarios destinados a la compra de la vivienda habitual. Su punto de vista, subhana-l- Lah, coincide punto por punto con el nuestro. No vamos a extendernos sobre las razones dadas por el consejo en cuestión para soportar su opinión. Pero si hemos de decir que en resumen se permitía pedir prestado a un banco para comprar la primera vivienda, lo cual es altamente lógico sabiendo que intentar comprar un bien inmobiliario al contado resulta prácticamente imposible; habida cuenta además de que, inclusive en el precio de compra, así como en el de los alquileres, existe un elemento prohibido en Islam, a saber: “Aumentar el precio del bien de manera artificial con la excusa de que se trata del precio de mercado”.

Veamos antes qué es la Riba:

Se trata de los beneficios financieros obtenidos por el incremento artificial de un derecho, el cual se posee fundamentalmente a consecuencia de un préstamo otorgado, sea en dinero, sea en bienes a un valor tasado de antemano.

Asimismo es riba el trueque de bienes de la misma naturaleza y valor cuando un individuo lo entrega hoy, y lo recibe más adelante. La razón de esto es que dicho artículo objeto del trueque puede haber cambiado de valor en ese periodo.

El caso más típico de Riba es el del préstamo en dinero a un interés fijado. No obstante, es también riba, el hecho de conceder un bien pretendiendo que el valor de retribución posterior esté incrementado por intereses de demora.

Veamos qué dice el Libro de Allah sobre este sujeto:

2-275. Quienes se benefician a través de la usura no se levantarán sino como se levanta aquél a quien el Demonio ha derribado con sólo tocarle, y eso por decir que el comercio es como la usura, siendo así que Allah ha autorizado el comercio y prohibido la usura. Quién exhortado por su Señor renuncie conservará lo que haya ganado. Su caso está en manos de Allah. Los reincidentes, esos serán los condenados al Fuego y en él permanecerán para siempre. 
2-276. Allah hace que se malogre la usura, pero hace fructificar la limosna. Allah no ama a nadie que sea infiel pertinaz, pecador.
2-278. ¡Creyentes! ¡Temed a Allah! ¡Y renunciad a los provechos pendientes de la usura, si es que sois creyentes!

Abu Huraira ha relatado:

El Profeta – sobre él la plegaria y la paz –  dijo, “Evitad los siete grandes pecados destructivos.” Las gentes preguntaron, “O mensajero de Allah! ¿Cúales son?” El respondió, “la toma de asociados en la adoración de Allah; la práctica de la brujería; quitar la vida de quien Allah lo ha prohibido, excepto por una causa justa; el consumo de la usura (Riba), consumir el bien del huérfano; huir frente al enemigo en el campo de batalla y acusar a las mujeres castas, quienes siendo buenas creyentes, ni siquiera consideran algo con lo cual su castidad pudiera ser alterada”


“• Ŷabir – que Allâh esté satisfecho de él – ha relatado:

El Mensajero de Allah- sobre él la plegaria y la paz –  ha maldito a quien come de la usura, al mandatario (notario), a los dos testigos y al escribiente. Todos ellos están en pié de igualdad respecto al pecado.” (Sahih Muslim)

Creo que todos nosotros hemos leído letra por letra aquello lo cual hemos citado, tanto del Qur’an, como de los hadices.

El sistema capitalista, judío-oligarca, ha establecido las reglas del mercado financiero.

Prácticamente el mundo entero se rige por estas reglas y aquellos quienes intentan ir contra corriente lo pasan verdaderamente mal.

Vayamos al caso más recurrente, es decir, la compra de una vivienda mediante un préstamo. Consideremos primeramente la alternativa a la compra, el alquiler.

¿Quién nos dice que en el alquiler no comporta elementos prohibidos por la Ley Islámica? Sé que esto puede sorprender, pero cuando consideramos el “precio de mercado” de un bien en alquiler, vemos que aquí existe un abuso. Dicho precio, siguiendo el mercado, persigue dos objetivos fundamentales: Ahogar a las víctimas, las cuales no disponen de bienes suficientes para comprar, y hacer crecer los precios aprovechándose de las circunstancias de necesidad de aquellos quienes necesitan una vivienda. ¿No es esto Haram? Sí, de hecho, si lo es.

Abu Hurairah –que Allâh esté satisfecho de él – relató que el Mensajero de Alláh sobre él la plegaria y la paz –  dijo:

«No os envidiéis, no engañéis a los demás, no os odiéis, no os deis la espalda, no perjudiquéis a los demás en las ventas. Comportaos como hermanos, oh servidores de Allâh. El musulmán es hermano del musulmán, no debe ser injusto con él, ni abandonarle, no debe mentirle ni despreciarle. Aquí reside la piedad (taqwa), señalando a su pecho tres veces. Despreciar a su hermano musulmán es tenido en cuenta como un mal. Todo musulmán es sagrado para otro musulmán; su sangre sus bienes y su honor

Nadie tiene derecho alguno a pedir por el precio de un artículo en función de la necesidad de aquel quien lo adquiere. Si tiene derecho a reclamar un precio justo más un módico beneficio, pero no establecer el precio al alza en función de las posibilidades del pagador. Esto último es simplemente malvado.

Aquel quien pretende adquirir una vivienda en propiedad no podrá hacerlo con sus propios bienes, a no ser en casos verdaderamente puntuales. Estará obligado a pedir prestado del banco para poder satisfacer el precio de la vivienda. El asunto que se plantea es si prestando del banco ayudamos o no a que el Haram se propague. La primera respuesta que se nos viene al espíritu es: Ni en el Qur’an ni en la Sunna se hace referencia a la persona quien se ve obligado a adquirir un bien necesario.

En cuanto a la pregunta sobre si ayudamos a alguien a realizar el Haram, en este caso el banco o el propietario del bien inmueble, responderemos que tanto la compra como el alquiler se encuentran al mismo nivel a este respecto.

Veamos ahora de que se trata cuando hablamos de bien necesario. Según nuestra opinión es la adquisición de este tipo de bienes, la única justificable para pedir un préstamo a la entidad usurera por excelencia: El Banco.

Hadiz: El hijo de Adam tiene tres derechos con respecto a Allah: un techo para cubrirse, la comida para alimentarse, y el vestido.

La consideración principal es si cualquiera de nosotros podría pedir prestado el dinero sin intereses a cualquier entidad nacional o extranjera. Normalmente esto es imposible. Yo mismo he contactado bancos saudíes al efecto y no he recibido ni siquiera una respuesta de los “paladines del Halal”.

Es mejor comprar una vivienda que vivir de alquiler. Cuando seamos ancianos podemos vivir sin pagar nada y legar los bienes a nuestra descendencia. Si vivimos de alquiler estaremos endeudados hasta que muramos, pues aún ese mismo mes, deberemos satisfacer el apetito voraz del propietario de nuestra vivienda pagándole el alquiler.

Una reflexión que me hago a título personal es que muy probablemente la interpretación modernista de la Riba proceda de elementos sionistas. Estos elementos, inyectados artificialmente en grupos islámicos, intentan corromper los hadices para empobrecer intelectual y económicamente a la Umma.

El caso más flagrante lo podemos ver en centro-Europa donde hace veinte años todo el mundo siguió el parecer de Yussuf al Qardawy, pidiendo un préstamo para comprar su casa. No es este señor santo de nuestra devoción, independientemente de lo acertado de aquella opinión. Pero lo que es verdad, lo es, aunque hubiera sido dicho por un hombre que carga a sus espaldas con muchas desgracias ocurridas recientemente en los países árabes.

Hace 12 años comenzaron a aparecer grupos haramistas de debajo de las piedras, cambiando el mensaje y condenando al infierno a quien pidiera prestado del banco. Curiosamente dichos grupos cuentan con una masa de seguidores quienes viviendo del paro, no hacen nada para buscar trabajo. El ejemplo que dan a las familias es aborrecible: el padre ocioso llegando a la casa y prohibiéndolo todo. El día que fallezcan dejarán a sus familias en la indigencia total. ¡Que Allâh nos proteja de los envidia del envidioso!

Hemos terminado con esto el primer ciclo de artículos sobre Economía Islámica. In cha’a Allah iniciaremos otro ciclo llamado “Economía Islámica II- soluciones para la Umma”. Pero ello será en el momento en el cual, el proyecto iniciado por algunos hermanos y por mí tendente a lograr la unidad de la Umma, se encuentre en el punto del proceso en el cual podamos comenzar a desarrollar dichas soluciones.

Y Allah sabe más.

Abdul Karim Mullor

 

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