99 NOMBRES DE ALLÂH XCIX – A-Ṣ-ṢABÛR – EL PACIENTE – EL INMUTABLE – EPILOGO

99 NOMBRES DE ALLÂH XCIX – A-Ṣ-ṢABÛR

La virtud humana de la Paciencia, entre los creyentes, hombres y genios, no tiene? en absoluto, parangón alguno con la Paciencia Divina. Precisamente, porque Allâh nunca se encontró, ni se encuentra aquejado de impaciencia ni de necesidad alguna para realizar fuera lo que fuere; las prisas no le alcanzan, las urgencias no le asolan.

Allâh es precisamente La Paciencia, porque El no necesita ser Paciente. Algunos no comprenderán esta hipérbole, pero en realidad es bastante sencillo de comprender, sabiendo, cómo hay que saber, que la Paciencia es la cesación de tensiones en la espera de un acontecimiento, acto o cosa.

Ser Paciente en Allâh es ser Inmutable, exento de tensiones, de expectativas, de deseos, de impaciencias. Todo ello porque Él es Todo Poderoso, puede hacer lo que quiera, cuando y como quiera en el momento elegido.

Sin embargo, decir que Allâh es Paciente puede revestir otros conceptos ligados con Su propia creación. En este sentido, Allâh es Paciente ya que no experimenta daño alguno por el mal causado por Sus servidores. También es Paciente porque deja a Sus servidores cometer más y más faltas, ofreciendo el perdón en todo momento. Nosotros, podemos desesperarnos y encolerizarnos con alguien quien nos haga mal. Sin embargo, Allâh observa en todo momento graves atentados contra la Dignidad de Su Gracia y Misericordia y permanece Impasible, sabiendo que el hijo de Adam es débil y precipitado.

Nada le altera, y El nunca cae presa de las emociones. Siempre domina la situación, y no debe realizar esfuerzo alguno para cambiar Su mandato hacia las criaturas. Es así que Él es para nosotros una referencia de calma, de seguridad, de integralidad. El permanece Impasible mientras que todo el Universo gira o se desplaza por Su Orden y cada criatura ocupa el lugar que le ha sido asignado, sin dejar de encontrarse ante Su Presencia, de manera consciente o inconsciente.

EPILOGO

Doy gracias a Allâh – el Altísimo, el Bello, el Misericordioso, el Bueno…; suyos son los mejores epítetos y los Nombres más hermosos. Y le doy gracias por haberme inspirado escribir sobre Sus 99 Nombres sublimes, llegando así donde dudaba de poder llegar, gracias a Su asistencia y a Su Ciencia, sin las cuales, este que os habla, no hubiera podido escribir una sola línea. Pero debéis saber, que entre lo que Allâh me ha dado la gracia de poder escribir y la Realidad, la cual se esconde y permanece en cada uno de estos Nombres, existe un espacio infinitamente superior a lo expresado, y a lo que este servidor de Allâh podría nunca expresar.

La palabra no hace honor al Descrito, porque su Realidad sobrepasa todo lo imaginable por las inteligencias más perspicaces.

No he terminado aún con este tema de los Nombres de Allâh, siendo el próximo paso su clasificación posterior. Espero que para esto me asista asimismo la Gracia Divina, y por consiguiente poder presentaros, en un futuro próximo, una exposición la cual haga honor a lo grande de este asunto.

30 de Ramadán de 1438; 25 de Junio de 2017

Del servidor de Allâh: Abdul Karim Mullor

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