PUESTA EN GUARDIA CONTRA LA SECTA AHMADIYYA

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el Que Manifiesta Su Misericordia; y la plegaria y la paz sean sobre nuestro señor Muḥammad, su familia y compañeros.

Ya hemos puesto en guardia a los hermanos sobre algunas sectas, tales y como la Salafiyya y la Wahhabita; pero nuestra labor de proteger a los musulmanes contra las desviaciones y las herejías nunca podría ser completa sino habláramos de todas y cada una de ellas.

AHMADIYYA ¿DESVIACION O HEREJIA?

Definimos “herejía” como todo aquello lo cual contradice de manera sustancial el Libro de Allâh o la Sunna de Su Profeta – sobre él la plegaria y la paz – ; de la misma manera que llamamos desviación a todos aquellos actos recurrentes que introducen una innovación reprobable en la religión.

A la vista de estas definiciones, tal y como vamos a demostrar, el movimiento llamado Ahmadiyya constituye una herejía la cual produce como consecuencia directa que dicha secta se encuentre completamente fuera del Islâm.

Tenemos un ejemplo, en tiempos del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – en el caso de Abu Amir el monje, cuya herejía provocó el descenso de la aleya comúnmente nombrada como “Mezquita del mal”.

Línea por línea, como vamos a ver más adelante, la situación de la secta Ahmadiyya se corresponde con las palabras de Allâh citadas en dicha aleya.

“Hay quienes han erigido una mezquita para el mal, para el rechazo a Allah, para dividir a los creyentes y como lugar de acecho al servicio de quienes combaten a Allah y a su Mensajero. Juran con seguridad: “No queremos sino el bien”. Allah da fe de que mienten. No permanezcas nunca en ella, pues verdaderamente una mezquita cimentada sobre el Temor a Allah desde el primer día es más digna de que permanezcas en ella. Ahí hay hombres que aman purificarse y Allah ama a los que se purifican. ¿Quién es mejor, quien funda su edificio sobre el Temor a Allah y su Satisfacción o quien lo cimenta al borde de una pendiente, a punto de desplomarse, y es arrastrado por ello al Fuego de Ŷahânnam? Allah no guía a los injustos. El edifico que han construido no dejará de ser una duda en sus corazones a menos que se rompan. Allah es Conocedor y Sabio” (9 – 108 a 111)

EL FUNDADOR

El fundador de esta mezquita del mal llamada “secta Ahmadiyya” fue Mirza Gulam Ahmad (1835-1908); originario del Noroeste de la India, lo cual nos hace pensar en la natural animadversión de los hinduistas hacia el Islâm, la cual les hizo inventar aquella doctrina de la que ya hablamos llamada “Tradición Primordial”. Ahora bien, este no es el sujeto del tema que estamos tratando; si lo hemos nombrado de pasad ha sido a fin de facilitar el que cada uno haga las debidas conexiones lógicas, ya que todo lo que representa el espíritu sectario, tiene conexiones internas, pues al fin y al cabo a lo que se representa es a una sola criatura: Šaytan.

Este personaje se autonombró el Mahdi al Muntadar, se inventó que Jesús – sobre él la paz – no ascendió a los cielos y siguió predicando hasta que murió y fue enterrado en Cachemira. Enterrado cerca, muy cerca del formador de la secta para que todo quedara entre amigos, y así facilitar la venta de lanas procedentes de dicha región que tanto bien hacía al imperio de su “graciosa” majestad.

No contento con autoproclamarse el Mahdi, se proclamó asimismo el Mesías, arrancándole a Isa – sobre él la paz – el título concedido por Allâh en el Qur’an.

A la vista de todo esto, casi me cuesta trabajo demostrar la falsedad de esto con citas coránicas, habida cuenta de que pienso que todos conocéis que Allâh nombra a Jesús como el mesías y dice que fue ascendido a Él.

Pero como sabemos que hay gentes que han olvidado estas aleyas del Qur’an hemos decidido citarlas.

El Mesías, hijo de Maryam no es más que un mensajero, antes del cual ya hubo otros mensajeros. Su madre era una mujer veraz y ambos comían alimentos. (5-77)

«Pero cuando Jesús percibió su incredulidad dijo: ” ¿Quiénes son mis auxiliadores en la vía de Allâh?” Los apóstoles dijeron: ” Nosotros somos auxiliares de Allâh. Creemos en Allâh; ¡sé testigo de nuestra sumisión! ¡Señor!, creemos en lo que has revelado y seguimos al Enviado. Inscríbenos, pues, entre los que dan testimonio. “E intrigaron y Allâh intrigó y Allâh es el mejor de los que intrigan. Cuando Allâh dijo: “!Jesús! Voy a llamarte a Mi, voy a elevarte a Mí, voy a librarte de los que no creen. Y haré que tus seguidores estén por encima de los incrédulos, hasta el día de la Resurrección. Luego, volveréis a Mí y decidiré entre vosotros sobre aquello en que discrepabais. En cuanto a los que no creen, los castigaré severamente en esta vida y en el Más Allá. Y no tendrán a quienes les auxilien.» (3:52‑56.) 

Como vemos, queda al descubierto la falsedad de este diablo llamado Mirza Gulam Ahmad quien quiso hacerse pasar por el Mesías, título que Allâh le dio a Jesús – sobre él paz -.

En cuanto a su pretensión a ser al Mahdi, debería bastar con la primera mentira para demostrar de qué personaje estamos hablando.

Para aquellos quienes no tengan un conocimiento extenso sobre el Mahdi y su llegada, remitimos a lo que escribimos en su día en esta web, resumiendo una parte de una obra escrita por el maestro al Akbar Ibn Arabi.

http://mezquitaglobal.com/2016/11/07/el-mahdi-y-sus-consejeros-extraido-de-las-futuhat-al-makkiya-de-ibn-arabi/

OTRAS BARBARIDADES DE LA SECTA AHMADIYYA

Como acabamos de demostrar, si ya el cabecilla de esta secta contradecía de forma tan flagrante el Corán y la Sunna ¿Qué van a hacer entonces sus seguidores?

Ni más ni menos estos declaran que ellos se guían por el Corán y no por la Sunna porque esta no se encuentra bien recopilada.

Pero ya hemos demostrado que no se guían por al Corán, como acabamos de ver. Y ¿si es así, porque dicen hacerlo?

Por otra parte, el Libro de Allâh se encuentra pleno de aleyas en las cuales Allâh ordena obedecer al Profeta – sobre él la plegaria y la paz -.

Di: Si amáis a Allâh seguidme, que Allâh os amará y perdonará vuestras faltas. Allâh es Perdonador y Compasivo. (3-31)

Di: Obedeced a Allâh y al Mensajero, pero si os apartáis…Ciertamente Allâh no ama a los que reniegan. (3-32)

¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allâh, obedeced al Mensajero y a aquellos de vosotros quienes tengan autoridad. Y si disputáis sobre algo, remitidlo a Allâh y al Mensajero, si creéis en Allâh y en el Último día. Esto es preferible y tiene mejor resultado. (4-58)

Quien obedece al Mensajero está obedeciendo a Allâh. Y quien le da la espalda…No te hemos enviado a ellos para que seas su guardián. (4-79)

¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allâh y a Su Mensajero, y puesto que podéis oír no os desentendáis de él. (8-20)

Di: Obedeced a Allâh y obedeced al Mensajero… Pero si os apartáis, a él solo se le pedirán cuentas de aquello que se le ha encomendado, así como se os pedirán a vosotros de lo que se os ha encomendado. Y si le obedecéis seréis guiados. Al Mensajero no le corresponde sino transmitir con claridad (24-52)

Y estableced el salat, entregar el zakat y obedeced al Mensajero para que se os pueda dar Misericordia (24-54)

No corresponde a ningún creyente ni a ninguna creyente elegir cuando Allâh y Su Mensajero han decidido algún asunto. Quien desobedezca a Allâh y a Su Mensajero se habrá extraviado en un extravío indudable (33-36)

¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allâh, obedeced al Mensajero y no echéis a perder vuestras obras. (47-34)

¿Podría Allâh, después de haber ordenado seguir al Profeta tantas veces en el Qur’an, no haber protegido sus palabras y actos, es decir los hadices?

¡Es imposible! ¡Sería una enormidad, una blasfemia contra Allâh suponer que Él no ha procurado que la Sunna de Muhammad estuviera intacta!

Quien no crea esto se hace una muy mala opinión de nuestro Señor, y sabemos por un hadiz qudsi que Él se comporta hacia nosotros según la opinión que nosotros nos hacemos de Él.

Y es que, habida cuenta de que el Corán en árabe no se puede cambiar, todas las sectas desviadas o heréticas se han atacado a la autenticidad de los hadices como modus operandi para establecerse y así hacer daño, tanto como se pueda, al Islâm.

RESUMIENDO

Para comprender el comienzo y motivo de este grotesco movimiento (la secta Ahmadiyya) no hay nada mejor que echar un vistazo a la historia y contemplar como el jefe de la secta fue un aliado de los ingleses cuya misión era la de limitar tanto como se pudiera la influencia del Islâm, a fin de establecer el dominio británico en Oriente Medio y continuar con su influencia en la Península Indica así como en Pakistán.

Podemos despertar inteligencias; pero no nos ha sido dado devolver la vista a los ciegos; porque no son los ojos de la cara los que lo están, sino los corazones que hay en los pechos.

¡Que Allâh libre al Islâm de todo diablo rebelde y de todo taimado enemigo!

Abdul Karim Mullor

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