UN HECHO REAL Y SU MENSAJE SUBLIME

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el Que Manifiesta Su Misericordia; y la plegaria y la paz sean sobre nuestro señor Muḥammad, su familia y compañeros.

UN HECHO CON MUCHO SIGNIFICADO

Muchos de los que de alguna manera estáis o habéis estado en contacto con el Sufismo habéis escuchado que, en ocasiones, en su entorno o en su ámbito de influencia, han ocurrido hechos extraordinarios. He de deciros que no debéis equivocaros, que ni los sufís volamos por los aires (que Allâh nos libre del aterrizaje), ni andamos sobre las aguas, ni transformamos las arenas en oro. No, los hechos que ocurren en esta vida son, a veces “aparentemente” normales, aunque en otras ocasiones no lo son, ya que lo normal es que no lo sean, a decir verdad. Cuando digo “aparentemente” es porque existen acontecimientos en escenarios normales que no dejan de ser extraordinarios en ellos mismos, y, ni mucho, menos desprovistos de una profunda enseñanza.

Voy a relatar el hecho de una manera anónima, sin decir cuál es el otro protagonista, para así presentar dicho asunto de una manera, podemos decir, más libre de personalismos, y sobre todo, para no dañar sensibilidades de personas que podrían sentirse molestos, dado a su grado de dependencia de la otra persona en cuestión.

Finales de 2012. Un pretendido šayj de una Tariqa, en su principio verdadera, se presentó en mi casa. Digamos que el visitante no era verdaderamente un šayj, aunque se hizo pasar por ello. Pero su šayj si lo fue; aunque al morir el discípulo era muy joven y sin el conocimiento necesario para hacerse cargo de la Tariqa. Y ese conocimiento no llegó a adquirirlo pues nunca siguió otro chayj después de la muerte de su maestro.

Se pusieron a hablar, pero el falso šayj se sentía incómodo cuando yo le hablaba de cosas de la Tariqa. Se dio cuenta de que le hablaba con conocimiento y que él no podía satisfacer a la altura la conversación propuesta. Así pues, voy a transcribir con la mayor exactitud los hechos dejando las conclusiones para el final.

Le pregunté: -¿Podría usted decirnos algo sobre la Tariqa? – Estó lo pregunté para probarle, y establecer si era un šayj o no –, y AJ (como le llamaremos de ahora en adelante) respondió

AJ: – No he venido aquí a hablar de la tariqa, sino de otros asuntos, tengo algo de prisa. Además, eso de la Tariqa es una tontería, lo que importa es acercarse a Allâh y contemplar Su Belleza –

A esto, mi esposa (Zineb Badr – ZB)  le contrarió diciendo: – ¿Qué la Tariqa es una tontería? Pero si la tariqa lo es todo; sino hay Tariqa no hay ma’rifa.

Aquí hago un inciso para explicar las palabras de mi esposa. En realidad la Tariqa no está formada por un conjunto de personas que se reúnen en zawiyyas u otros centros, sino que es un recinto sagrado en el cual actúan La Presencia de Allâh, los ángeles y el profeta – sobre él la plegaria y la paz -, así como el šayj y los guardianes. Si alguien no sabe esto, sin el menor género de duda, no es un šayj. Con esto mi esposa y yo comprendimos que nos encontrábamos frente a un pretencioso.

Le conté un sueño con Rasul – sobre él la plegaria y la paz – ya hace siete años y AJ no lo supo interpretar. He aquí la segunda prueba de cargo.

Por otro lado AJ andaba despistado y pensaba que yo le preguntaba todo eso porque había escuchado que él era un šayj y quería seguirle.

En un alarde de pretenciosidad AJ me dijo: “Yo tengo muchos secretos”.

En mi fuero interno, al oir esto, sé que poco faltó para que estallara de risa; hube de contenerme.

Es más, AJ, aún contrariado porque una mujer le llevara la contraria, él como un buen varón marroquí con privilegios de hombre, comenzó a hablar en tono jocoso sobre las gentes de Tetuán (ya que ZB era tetuaní y AJ no).

A esto AJ tenía una casa que quería vender; una casa vieja con un gran terreno, y como yo vivía cerca de dicha casa, y AJ a 300 Kilómetros, me dio la llave para que, por favor, me ocupara de enseñarla a los clientes, cosa que, por amabilidad, acepté.

Ahora bien, cuando AJ supo que yo ya tenía un šayj, cosa de la cual quien debería haberle informado no lo hizo, envió a alguien a recuperar la llave inmediatamente, habida cuenta de que la relación que quiso establecer hacia mí era de que yo le siguiera. El no podría llegar a imaginar que yo sacara mis conclusiones sobre su persona sin llegar a poner las cosas sobre el tapete, cosa que no hice para no violentar a sus discípulos, quienes, quien sabe, un día, podrían estar con nosotros. Así pues, contrariado, AJ quiso enviarme un mensaje subliminal al enviar a un discípulo suyo a recuperar la llave que yo tenía y que él me había dado. El hombre que vino a recuperar la llave venía con una consigna, y era: ni siquiera quedarse a tomar un té en mi casa. Le ofrecí hospitalidad, pero el hombre dijo que le habían «ordenado» regresar inmediatamente a R. AJ, quien quiso sutilmente, dejar establecido su enfado conmigo, mandó pues asu hombre para marcar territorio recuperando la llave de marras.

Lo más gracios del asunto es que le ofrecí llevarle en mi coche hasta la estación de autobuses, que se encuentra a 2.7 kilómetros de mi casa, para que no fuera andando, y el hombre rehusó. Ordenes son órdenes y al «enemigo» ni agua.

En realidad yo le quise hacer ese favor por respeto a su maestro, que si fue verdadero MIH; pero este orden de consideraciones los falsos maestros no pueden ni tan siquiera llegar a imaginarlas. La fineza de espíritu de las personas de las verdaderas tariqas queda fuera del alcance de la comprensión del orgulloso. Sabiendo esto, ni me inmuté.

CONCLUSIONES

Sé que la mayoría de vosotros no va a comprender el significado de este hecho a primera vista; primeramente porque estoy convencido de que las conclusiones que se sacarán serán la pretenciosidad de AJ y mi caballerosidad y amabilidad de trato; la diferencia entre un falso šayj (AJ) y un verdadero faqir se hace notar en cada acto.

Hermanos, sabed que aquí la clave está en la llave, sí en la llave.

Y la conclusión que saca cualquiera que esté familiarizado con los signos y secretos de Allâh, lenguaje sagrado que solamente pocos comprenden, es solamente una, a saber:

AJ me dio la llave. AJ decía representar a una tariqa determinada, cuyo sirr (secreto de conocimiento) su pretendido šayj no pudo tomar. Pasándome la llave asintió, sin darse cuenta, a que el sirr de su maestro – que Allâh esté satisfecho de él – se encuentra en la Tariqa representada por mí. Y es representada por mí en función del permiso que me ha concedido un verdadero chayj de una tariqa verdadera.

Poco importa que la llave viniera más a recogerla o no, ya que es totalmente normal que el propietario de la casa tenga su llave. Aunque no podemos obviar que yo nunca le di la llave a él (sino a su hombre), pero él si me la dio a mí. AJ no supo que “el bien” que creía poseer ya fue transferido a otro propietario, a saber: TA (Tariqa Alawiyya).

Sirva esto para ayudaros a comprender ciertos acontecimientos desde otro punto de vista que el habitual o aparente. Ciertamente, en el seno del Tasawuf, en la verdadera Tariqa, ocurren cosas maravillosas como esta para aquel quien tenga ojos para ver e inteligencia para discernir.

Que Allâh nos acerque a los sabios y nos aleje de los pretenciosos.

Abdul Karim Mullor

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