RADICALIZACION DOCTRINA DEL ISLAM XI – CORANISMO Y MODERNISMO

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el que Manifiesta Su Misericordia. Y la plegaria y la paz sean sobre la corona y sello de los Enviados, nuestro señor Muḥammad, así como sobre su familia purificada y nobles compañeros.

Hablemos hoy de dos errores y deformaciones, aparentemente de signo contrario a las anteriores, aunque al fin y al cabo resultan ser totalmente complementarias. Lo que llamamos Coranismo, representado en un principio por la secta Ahmadiyya, formada en el siglo XIX en Pakistán, posee un carácter mucho más elaborado que el otro que vamos a explicar, el cual podríamos bautizar como “modernista”. Efectivamente, mientras el Coranismo es una secta de diseño como las anteriores, lo que llamamos modernismo es un producto contemporáneo de la voluntad de algunos por querer conciliar el antagonismo natural entre la doctrina islámica y la doctrina materialista post modernista; la cual resulta ser un ateísmo de hecho, aunque en algunos casos se intente teñir con un halo espiritual. Comencemos con el Coranismo.

EL CORANISMO

Podemos definir como Coranismo a la doctrina de la secta de diseño la cual pretende que el ‘Islâm debe apoyarse únicamente sobre el Libro de Allâh y nunca sobre la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. Aunque se trata de una misión imposible vistas las múltiples evidencias que presenta el Libro de Allâh sobre el carácter obligado de seguir la costumbre del Enviado, los Coranistas han intentado teñir el cielo azul de negro en pleno día, defendiendo lo imposible.

Pues si Allâh nos ordena seguir al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – es absolutamente absurdo pretender que El Creador no nos ha dejado claros los medios para ejecutar esa Orden, la cual puede ser llevada a cabo únicamente en el caso de que la costumbre del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – haya sido conservada como se debe. Y de esto no puede haber duda porque, en caso de asegurar lo contrario, estaríamos acusando a Allâh de contradecirse a Sí Mismo.

Los coranistas fundamentan sus pesadillas fantasiosas en argumentos tales como que la ciencia del hadiz, al ser recopilada por humanos, debe tener defectos. Este razonamiento nos lleva a, como hemos dicho, dudar de la Capacidad Infinita y Todo Poderosa de Allâh.

¿Qué pretenden pues los componentes de esta secta con estos argumentos? Pues simplemente dejar el camino llano para interpretar el Qur’an según sus propios intereses. ¿Cuáles son pues estos intereses? Evidentemente se trata de intereses económicos y políticos. Y aunque estos sean los intereses generales, no olvidemos la promesa de Iblis de intentar separar a los hombres del camino, y no olvidemos tampoco que, como dice la Surat A-n-Nas – Los Hombres –, los diablos son de naturaleza humana así como de naturaleza de genio. Debemos añadir pues a estos intereses económicos y políticos, el interés satánico y el morbo de ver cómo se extravían las gentes y cómo pueden ser manipuladas.

No nos vamos a extender más de la cuenta en el análisis de esta secta, habida cuenta de lo pueril de sus argumentos, los cuales son fácilmente rebatibles como acabáis de ver. Debemos saber que existe y que sus miembros se alían con quien sea necesario para hacerse notar. Es este el caso de Adnan ‘Ibrâhîm, un pretendido sabio, nacido en Gaza y residente creo que en Austria. El origen y su residencia nos acercan sin duda de nuevo a los Hermanos Musulmanes, organización malvada y mafiosa la cual apoya y canaliza toda clase de sectas.

EL MODERNISMO

La finalidad del Modernismo es simple y clara: transformar, adulterar y manipular el ‘Islâm para adaptarlo al ateísmo de hecho existente en la mentalidad de esta sociedad consumista y ultra materialista.

Aunque esta ideología es antes bien de corte no-planificado, sí podemos decir que tanto la Masonería como el Sionismo se encuentran azuzándola desde bastidores para que cobre fuerza, aprovechando la ocasión; pues lo que hace mal al ‘Islâm les hace bien a ellos.

Son fácilmente localizables, pues lo que manifiestan y defienden se puede reducir a unos cuantos “principios” sin principios y tesis sin argumentos:

Reinterpretar el Corán para caer bien a los ateos practicantes.

Implantar el Imamato femenino.

Reinventar un Feminismo militante el cual resulta ser anti femenino, anti masculino y anti familia.

Decir que la homosexualidad no está prohibida en el ‘Islâm.

Proponer una igualdad funcional entre hombres y mujeres forzando la naturaleza de ambos.

Por supuesto, despreciar la Sunna como explicación del Qur’an para así interpretarlo ellos.

Calumniar al ‘Islâm practicado durante tantos siglos antes de la venida del Wahabismo acusándolo de Patriarcado y no sé yo de qué más términos de ciencia-ficción que desafían la inteligencia humana más elemental.

Vamos a explicar todo esto para así desmontar de una vez estas burdas y poco elaboradas tesis, que toman como origen los impulsos más primarios del ser humano, en lugar de basarse sobre la inteligencia y la sabiduría.

Habremos de decir primeramente que la ceguera nunca ha sido una forma de mostrar inteligencia y sagacidad. Efectivamente, ciego está aquel que cree que sin integridad puede agradar a unos y a otros. La integridad personal es la base de toda relación; allí donde nos presentemos hemos de mostrar abiertamente nuestra personalidad y convicciones. Un servidor ha trabajado durante muchísimos años con ateos y personas de otras confesiones, y puedo decir que lo que más han valorado de mí es mi integridad y sinceridad. Por decirlo de una manera coloquial, siempre es mejor conducirse con los pantalones bien abrochados y apretados que el que se le caigan a uno en cualquier sitio por querer parecer simpáticos. A buen entendedor…

Reinterpretar el Qur’an

Por eso, para caer bien, se reinterpreta en Corán como uno cree que pudiera agradar a otros. Esto es un error de ciegos, pues precisamente el Qur’an tiene su fuerza cuando no se lo interpreta de mala manera y le hacemos caer bajo cuando queremos hacerle decir lo que nunca dijo.

El Imamato Femenino

Aquel quien comprenda un mínimo del ‘Islâm coincidirá conmigo que el hecho de dirigir un salat no dice nada de nadie; salvo que, quizás, esa persona haya aprendido de memoria más aleyas que cualquier otra, inclusive si esta última es 100 veces mejor y más sabia que la primera.

¿Por qué habría de dirigir el salat mixto una mujer, habida cuenta de que nunca se hizo, ni se estableció como norma, y habida cuenta de que, como dice el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – en un hadiz:

Mi Umma no puede ponerse de acuerdo sobre una mentira?

Otro hadiz dice: “La Mano de Allâh está con la Ŷamaˤa (consenso)”

Otro hadiz nos muestra como una mujer no debe realizar los movimientos del salat antes que un hombre y otro nos dice que las mejores filas de las mujeres son las que se encuentran detrás de los hombres.

Algo que pasa inadvertido es que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

“Quien no tiene pudor no tiene fe”

Una impudicia sería, hermanos/hermanas, que por el hecho de que una señora se pusiera de ‘Imâm tuviéramos que enterarnos en qué semana del mes se encontraría “indispuesta”; lo cual, dejadme decir, siempre ha sido impudoroso hacerlo público; sea en la religión que sea, o se trate incluso de ateos o descreídos, la mujer nunca ha pregonado cuándo… Es un hecho que hace enrojecer al hombre y a la mujer y quien no enrojece ante ello es sin duda por una falta clamorosa de pudor. Y recuerdo: “Quien no tiene pudor no tiene fe”.

De hecho, yo debo de ser ya algo impúdico por haber nombrado un tema del que nadie se ha atrevido a hablar cuando se trata de este asunto. Seguro que muchos lo han pensado pero han sentido pudor en decir lo que piensan. Si yo, que como os he dicho he de ser poco púdico por haber hecho alusión a este tema, digo lo que digo, imaginad lo que llegarían a decir los púdicos que hasta ahora han callado por pudor.

¿Es por esto la mujer menos o peor que el hombre? En absoluto, habida cuenta de que un Imâm ni es mejor ni más sabio que nadie.

El mal de esta sociedad de egos es querer sobresalir y yo comprendo que haya señoras que no quieran pasar desapercibidas. Pero, por favor, que lo hagan por su sabiduría, su bondad, su generosidad, su gracia en la manera de ser; pero no gritando como pescaderos y verduleros por esos mercados de Dios.

Dicen que hay un hadiz según el cual el profeta aconsejó a una mujer servir de Imâm de las gentes de su casa. Pero el caso es que no hay evidencias suficientes de que en ellas hubiera hombres. No había hombres, eso lo demuestra el hecho de que hubo de encargar los servicios de un muezzin externo, no habiendo indicios de que dicho muezzin hiciera otra cosa que el Azam. Si hubiera habido hombres en casa, uno de ellos hubiera hecho el Azam sin duda, a no ser que estuviera atacado de mudez. Y, como sabemos, los hombres y las mujeres que no sean de la familia consanguínea más allegada no pueden cohabitar bajo el mismo techo. Y aun en caso contrario esto no hubiera constituido jamás una evidencia, ya que nunca se hizo, ni en la vida del Profeta, ni en la de los compañeros ni en épocas posteriores. Y, como ya hemos dicho: “La Mano de Allâh está con el consenso”.

El hecho deleznable de que el señor Jalid Ben Tunas, masón y falso šayj de la tariqa Alawiyya, haya apoyado esta contrahechura solamente nos hace ver hasta dónde puede llegar una persona que ha vendido zawiyyas hechas con el dinero de gente de la cofradía para montar, junto con otros dos socios, una empresa de exportación de cítricos para su lucro personal y mantenimiento de su chalet de Niza. Si el señor Ibn Tunas es capaz de apropiarse del dinero de los musulmanes para su enriquecimiento personal, imaginaos entonces qué no será capaz de hacer en materia de Religión. Y es precisamente con un individuo de esta especie que se juntan los defensores del imamato femenino. Porque las almas son como los soldados y cada una forma filas con sus semejantes.

La homosexualidad

Nunca me ha gustado tratar de este tema, de hecho pienso que es la primera vez que lo hago. La homosexualidad es como comer cerdo, peor incluso, ya que todo un pueblo fue castigado por ella. Es de los prohibidos más claros que existen en el Libro de Allâh y creo que no merece más comentarios, ni mucho menos debate. El homosexual ha de ser tratado como un enfermo o como un vicioso, según los casos. Y que Allâh nos proteja a nosotros y a nuestros hijos de este mal.

Feminismo y “patriarcado”

Ante todo dejadme decir que siempre estos dos términos me han hecho reír; ya que el primero es una reacción visceral ante un hecho, ya esté presente o no, al que se le ha inventado el nombre de “patriarcado”; dicho con un poco de guasa, “el poder de los papás”. Sí, es verdad me hacen reír, se moleste quien se moleste y duela a quien duela.

Este problema surge porque, en estos tiempos, tanto el hombre como la mujer, han perdido de vista cuáles son sus responsabilidades y cuales las tareas que se corresponden con la naturaleza de cada uno. Hablar de supremacía resulta ser un discurso muy pobre, más que pobre, enfermo.

Hay cierta clase de mujeres que se sienten atacadas porque ellas consideran que el hombre se ha aprovechado históricamente de la inercia popular para desarrollar un papel superior al suyo. Yo creo, sinceramente, que dichas mujeres no tienen ni una clara ni una acertada noción de lo que es superior y de lo que no lo es.

Allâh nos ha creado de naturalezas diferentes, en cuanto a lo físico y en cuanto a lo mental o psíquico. Conocido es cómo la mujer es más corta de memoria y tiene más dificultades para ubicarse geográficamente; así como conocido es que ella posee una mayor constancia y capacidad de sufrimiento que el hombre.

Hablar pues de supremacía es recurrir a un lenguaje de ignorancia. Mientras Rasul – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

“Desdichado sea el pueblo que deja sus asuntos en manos de una mujer”

El Libro de Allâh, haciendo mención a la Virgen María y a la molestia de su madre por no haber dado a luz un varón, dice que Allâh sabe más a quien El escoge para Su servicio.

Mientras, como es de actualidad y se verifica día a día, podemos encontrar más en el varón el sentido de la justicia, llegando a veces a testificar en contra suya si es necesario; y por lo tanto la mujer por protegerse a ella y a la familia podría llegar a dar un falso testimonio. Es por eso y por el tema de la memoria que en asuntos de justicia ellas son menos cualificadas.

Hago todas estas observaciones para que se comprenda que entre el hombre y la mujer no puede tratarse de supremacía, ya que el uno posee unas cualidades necesarias para la vida y la otra posee otras. Ambas cualidades, al ser necesarias, no podrían encontrarse ni en el hombre solo, ni en la mujer sola.

Me diréis que en estos últimos tiempos, en los países llamados musulmanes, la mujer ha sido tratada como un objeto y se le ha pisoteado la dignidad. Es verdad, en eso estamos de acuerdo. Tengo una hija de 16 años a la que veo difícilmente casada con un árabe en el futuro. Tampoco la veo sin estudios y sin carrera, habida cuenta de las mentalidades retorcidas y malévolas que existen en estos países en estos tiempos.

Ahora bien, esto no implica nada en concluir superioridad o inferioridad en un sexo u otro. Simplemente, hay que decirlo claro, el hombre y la mujer están creados para diferentes responsabilidades y tareas; no ver esto es querer ser ciego tapándose los ojos. ¿Qué sentido pues tiene en un matrimonio musulmán esas palabras absurdas “feminismo” y “patriarcado”? Palabras que sirven para preparar a la guerra al uno contra al otro, para sembrar discordia donde más unidad debería de haber.

Somos grandes, hermanos/as, no jugamos a las casitas, ni a las barbis, ni a las barbas, ni al papá de tetería. Seamos pues, ya que somos grandes, maduros.

En cuanto al feminismo militante se trata de una ideología asistida y fomentada por el sionismo, cuya finalidad es destruir la familia. Si, ya como dijimos, deformar la Sunna se hace adrede para deformar el Din, atacar a la familia se hace para destruirla, y, destruyéndola, destruir la Religión.

Y todo eso, hermanos, se hace siguiendo el mismo criterio destructivo, que es, como ya lo hemos dicho, poner en tela de juicio la Sunna del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – a fin de interpretar el Libro de Allâh como cada uno crea conveniente.

El próximo y último capítulo de esta serie tratará de las soluciones. No somos de aquellas personas negativas que se dedican a criticar el mal sin decir dónde se encuentra el bien.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

Abdul Karim Mullor

Esta entrada fue publicada en Islam. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *