LOS GRANDES BENEFICIOS DE LA CELEBRACION DEL MAWLID

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el que Manifiesta Su Misericordia

Y la plegaria y la paz perfecta sobre Muhammad, su familia purificada y nobles compañeros.

Voy a comenzar este escrito por lo que en toda lógica podría ser muy bien el final, y lo voy a hacer con una historia real, que es la mía, pero que seguramente ilustrará en gran medida todo aquello que en materia de Qur’an y de hadices vendrá después.

Nos situamos en Junio de 1997, época en la cual hacía un año o dos que seguía a mi actual maestro, a quien deseo que Allah le conserve muchos años en este mundo. Sidi Salah, así se llama, es el hijo de un wali enterrado en Anual (Sidi Šuayb Mimun) a quien en su tiempo, el Šayj Al ˤAlawi había nombrado šayj, dándole permiso para guiar a los fuqara’ ˤalawiyyin del Rif e incluso para dirigir su jalwa o retiro espiritual. Sidi Šuayb reposa en un morabito situado justo al lado de la mezquita de Anual; la cual él mismo construyó, allá por los años 30 y 40.

Sidi Salah me invitó a festejar el Mawlid diciéndome que dicha celebración conllevaba grandes beneficios, cosa cuya veracidad constaté en el acto.

Salí de Madrid, donde vivía, hasta Málaga y allí tomé el avión hacia Melilla, entrando en Marruecos hasta Anual, que se encuentra a 110 Kilómetros de la frontera.

La noche del Mawlid, la gente del pueblo se reunió con el Imam y Sidi Salah en la antigua casa del wali. Allí hubo recitaciones del Qur’an, salawat sobre el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -, así como una jutba y cantos ancestrales que las gentes del lugar entonaban para alabar a Allâh y honrar al Profeta, todo aquello acompañado de una comida con asistencia de todos los pobres de la región de Tensaman.

De noche, sí, de noche, sin luz alguna, visité la tumba de Sidi Šuayb, recité el Qur’an y me fui a dormir.

He de recordar que, según dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz -, la visión verídica en sueños de un creyente resulta ser la 46ava parte de la profecía. Aquella noche soñé que alguien venía hacia mí empuñando un enorme cuchillo y diciendo: “Soy un gran asesino, vengo a matarte y antes de ti ya he matado a otros como tú”. Y bien, dicho y hecho: me rajó el vientre, me quitó todas las vísceras del abdomen y del pecho y me dejó solamente el corazón.

La noche siguiente me pude ver en una carreta con una enorme serpiente en la mano, muerta y convertida en pan, mientras comía de ella.

Si alguien comprende los signos de las visiones rápidamente sabrá lo que significan ambas, significados los cuales resumo brevemente.

La muerte en las visiones significa la vida, porque Allâh, como dice el Qur’an, hace salir lo muerto de lo vivo y lo vivo de lo muerto. Las vísceras son las impurezas y es con el corazón que se conoce a Allâh.

En cuanto a la serpiente hecha pan es el nafs ‘ammara bi-s-su’i (o impura) pacificada y convertida en aceptada.

Este fue pues el primer Mawlid, y desde entonces no he dejado de celebrar ninguno salvo por las obligaciones insalvables de la vida.

El Mawlid es fuente de beneficios, no solamente en el mundo espiritual, sino en el material, siempre que utilicemos este para adorar a Allâh, pues no es lo mismo el mundo material, el cual es una manifestación del Nombre Divino A-z-Zahir, que el materialismo.

Pero ahora, vayamos primeramente a las fuentes que lo avalan y seguidamente a los beneficios que procura su festejo.

LAS FUENTES – EL QUR’AN Y LA SUNNA

Dice el Libro de Allâh:

1-107. Nos no te hemos enviado sino como misericordia para los mundos.

10-58. Di: “¡Que se alegren del favor de Allah y de Su misericordia. Eso es mejor que lo que ellos amasan!” 

Y bien, a la vista del Libro de Allâh, no solamente es legítimo alegrarse de la Misericordia de Allâh, sino que además es mejor que todo cuanto se pueda amasar en este bajo mundo. 

Ahora bien, ¿cómo podemos alegrarnos de esa misericordia para los mundos que es en realidad nuestro Profeta? Multitud de ejemplos encontramos de ello en la Sunna, tanto en los festejos propios de los dos ˤAid como en la alegría que acompaña a los actos memorables de la vida, como son las bodas, la circuncisión de los pequeños y todos aquellos actos por los cuales es lícito, sano y recomendable alegrarse, y por lo tanto festejar. 

Sin embargo, el Mawlid es otra cosa; en él se ha de celebrar la gran dicha de haber recibido el Islâm, pues él nos ha sido transmitido mediante nuestro Profeta; festejamos la dicha de disponer de la oportunidad de obtener el Paraíso y la proximidad de Allâh; festejamos pues, en dos palabras: la Gran Misericordia de nuestro Señor reflejada en Muḥammad, nuestro Profeta, nuestro guía, nuestro amado.

 Rasul, (sala-l-Lahu ‘alayhi wa sallam) dijo:

“Yo era profeta mientras Adam se encontraba entre el agua y el barro”

Se narró que Abu Qataadah al-Ansaari dijo que se le preguntó al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) sobre el ayuno de los días lunes. Él dijo: “Nací ese día, y ese día llegó a mí la Revelación”. Narrado por Muslim, 1162.

Hay quienes dicen que Rasul nunca festejó su cumpleaños. Es absurdo escuchar y considerar un argumento tal, sobre y ante todo cuando la importancia del día de su nacimiento queda grabada para siempre en este hadiz.

¿Qué necesidad tendrían pues los sahaba de recordar a aquel quien tenían delante suyo y de cuya compañía disfrutaban a diario?

Por otro lado hemos de recordar que Allâh le dio a escoger entre ser un profeta rey o un profeta pobre, y Muḥammad eligió esto último. No tendría sentido alguno ni iría de acuerdo con su carácter festejarse a sí mismo mientras él estaba en vida. Estas evidencias no pueden tener réplica salvo por parte de aquel cuya vista haya sido tomada por una enfermedad incurable y ciego de esta manera llegue a blandir el bastón rompiendo todo cuanto hay en su propia casa.

Un hombre pidió a un pastor permiso para tomar un cordero, y el pastor, generoso, se lo concedió. Ni corto ni perezoso, el hombre fue por la noche al rebaño con la idea de tomar el mejor y el más grande de todos. Ufano volvió a casa con la presa, pero cuando amaneció se dio cuenta que por descuido, en la oscuridad, lo que atrapó fue al perro que guardaba el rebaño.

Así son los negadores de la celebración del Mawlid: ciegos, sin saber dónde ponen las manos se llevan el perro en lugar del cordero; y ese perro rabioso les inocula aún más la ira contra todo aquello en lo que existe un bien.

Para embarullar aún las cosas, dicen que se trata de una innovación. Desde luego que es una innovación, una innovación loable, llamada Sunna por el Profeta por cuya introducción existe una recompensa, tal y como son innovaciones las cuatro escuelas jurídicas, la gramática árabe, la recopilación y clasificación de hadices, el estudio de las disciplinas islámicas y tantas otras innovaciones loables las cuales han ayudado a la Umma a ser lo que es y a representar debidamente la Revelación transmitida hace ya 1400 años.

“Estábamos a media mañana con el Mensajero de Allah- sobre él la plegaria y la paz – cuando vino a él una gente casi desnuda y harapienta, con sus espadas al cuello. La mayoría o todos ellos eran de la tribu de Mudar. El Mensajero de Allâh se conmovió profundamente por la pobreza que vio en ellos. Entró en su casa y salió para ordenar a Bilal que llamara a la oración. Y después de rezar habló a la gente diciendo: (-¡Oh, hombres! Temed a vuestro Señor, que ha creado a todos de un mismo ser, generando a partir de ambos muchos hombres y mujeres. Temed a Allâh, Aquel por el que pedís y guardaos de romper los lazos consanguíneos! Y Allâh observa lo que hacéis-.)* (Completó el áyat).

Después recitó otro áyat del final de la sura: ‘La Reunión’:

(-¡Oh, creyentes! Temed a Allâh y que cada uno vea lo que aporta para el día del Juicio.

Qué dé sádaqa el hombre de sus dinares, o de sus dirhams, o de su vestido o trigo o dátiles!)- Hasta decir: (-¡Aunque sea medio dátil!-)

Y vino un hombre de los auxiliares de Medina (Ansares) con una bolsa pesada llena de dinero que casi no podía con él. Después lo siguió la gente hasta que vi dos montones de comida y ropa. Y entonces vi relucir de alegría el rostro del Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – de forma pura y brillante. Pues dijo: -“Para quien establece una buena costumbre (Sunna) en el Islam, la recompensa de su acción y de la de quien sigue su ejemplo, sin que disminuya nada la recompensa de los que la siguieron. Y sobre quien establece una mala costumbre en el Islam, cae su falta y la de los que la siguieron sin que disminuya nada la de ellos-.” (Lo relató Muslim)

Dicen que fueron los sultanes fatimíes de Egipto quienes iniciaron dicha celebración, lo cual es formalmente falso, ya que en época del jalifa Harun A-r-Rašid, durante la Umra, los peregrinos se reunían la noche del Mawlid en la casa natal del Profeta para festejar ese día.

Subhana-l-Lâh – cualquier cosa que argumenten estos malvados es fácilmente refutable.

Quedando pues absolutamente claro la licitud de esta celebración pasemos ahora a profundizar en sus beneficios, pero primero hablemos del amor al Profeta – sobre él la plegaria y la paz -.

EL AMOR AL PROFETA

El amor al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – es uno de los mayores actos de adoración, pues mediante él nos dirigimos a Allâh amando a quien El ama, provocando Su satisfacción y honrando a aquel quien, por su naturaleza y méritos merece ser honrado.

Y has sido creado de una naturaleza sublime (68-4)

Efectivamente, como ya demostraremos en otro escrito relativo a la naturaleza del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – cuando hablemos del hadiz transmitido por su compañero Ŷabir Ibn ˤAbdi-l-Lâh, la naturaleza del Profeta trasciende todo aquello cuanto comúnmente se conoce. No siendo digno de adoración, ya que de ello solamente es digno Allâh, como Divinidad Unica, sí es digno de ser amado más que nuestras propias personas, tal y como lo demuestra el hadiz que nos ha sido transmitido sobre el acontecimiento de Umar Ibn al Jattab.

Narró Anas  que el Mensajero de Allah – sobre él la plegaria y la paz – dijo: “Ninguno de vosotros completará su Fe hasta que yo sea más amado para él que su hijo, su padre y toda la humanidad”.(Bujari y Muslim)

“Ninguno de vosotros completará su Fe” mínima obligatoria, hasta que el Mensajero de Allah  le sea más amado que su propio ser. Se relata que ‘Umar Ibn Al Jattâb  dijo: “¡Mensajero de Allah! Tú eres más amado para mí que todas las cosas excepto mi propio ser”, entonces le dijo el Profeta: “No habrá de ser completa tu Fe hasta que yo no sea más amado para ti que tú mismo”. Dijo ‘Umar: “Ahora eres más amado para mí que yo mismo”. Dijo (el Profeta): “Ahora ‘Umar se ha completado tu Fe” (Bujari)

Sí hermanos, el amor al Profeta, sin duda, forma parte de la Ibada (adoración) debida a Allâh, pues a Allâh no Lo conocemos y por desconocimiento no podemos amarLe como debiéramos, desconociendo como desconocemos Su naturaleza. No podemos mirar al Sol cara a cara so riesgo de volvernos ciegos. Es pues el amor a Muḥammad el preludio del Amor Divino el cual no se puede hacer patente hasta que Allâh nos ame, nos desvele Su conocimiento y así podamos amarLe con conocimiento de causa. ¡Cuán Hakim es Allâh!

¿Cómo? Hermanos, decidme ¿cómo podemos privarnos de un solo día al año en el cual recordemos más intensamente que otros a nuestro amado Profeta?

Quien vitupera la celebración del Mawlid, dejadme decir hermanos, no ama al Profeta. No hay duda sobre ello.

LAS GRANDES BENDICIONES DE ESTA CELEBRACION

Sin duda el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – no ha muerto. Él nos devuelve las salawat que hacemos por él y Allâh nos devuelve 10 por el mismo motivo. Si ya nombrarle es una ventaja, su mención se encuentra en el Qur’an como algo elevado y sublime

Y hemos elevado tu recuerdo (Wa rafaˤna laka dikrak)

Si estos son los beneficios de pedir a Allâh salawats sobre él, ¿cuál será entonces el beneficio de consagrar la noche bendita de su nacimiento para recordarlo, mencionarle, demostrarle nuestro amor y decirle que le seguimos, que somos su Umma, sus compañeros, sus amigos, sus hermanos, su partido?

Los beneficios son inmensos, aquellos quienes hemos festejado esta bendita noche lo sabemos. El Mawlid nos hace escalar en grado delante de Allâh, purifica nuestros corazones, agudiza nuestra inteligencia y visión. La fuerza de la presencia Divina esa noche es inmensa; pedir en esa noche es fuente inagotable de beneficios. En ella se desatan los nudos de nuestros asuntos, en esa noche se viven experiencias inenarrables que la lengua no puede expresar. Una de esas noches donde los cielos se acercan a la tierra, donde todas las criaturas puras viven en armonía, unidad y paz.

Hermanos, muchos seguimos al Profeta, pero pocos nos encontramos a su lado, pocos seguimos su camino, pocos le amamos como se debe. Esa es la Sunna y no otra, estar cerca de él, ser su compañero inseparable, su seguidor incondicional. La Sunna no es arreglarse la barba y el bigote, ponerse un gorro o un ḥiŷab; la Sunna es amar al Profeta, ser Muhammadi, acercarnos a él a través de un amor incondicional y sin reservas. Y no tengáis la menor duda que si eso hacemos estaremos con él, sentiremos su presencia, le veremos en las visiones verídicas y recibiremos noticias suyas.

Hermanos ¿quién ama a Muhammad? ¿Quién forma parte de su partido de misericordia? ¿Quién nos toma de la mano para, juntos, saludarle, decirle que estamos con él, que le consideramos en su justo valor, por Allâh, con Allâh y en Allâh?

La luna llena se ha elevado sobre nosotros

Desde el valle del Wada

Por eso mostramos con complacencia nuestra gratitud

Con todo aquel quien llama hacia Allâh

Oh tú, enviado entre nosotros

Que has venido con la orden sagrada

Has traído la nobleza a nuestros corazones

Bienvenido, el mejor de quienes llama hacia Allâh

Abdul Karim Mullor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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