LAS INVERSIONES EN BOLSA – OTRA MANERA DE IR AL CASINO

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el que Manifiesta Su Misericordia

Y la plegaria y la paz perfecta sobre Muhammad, su familia purificada y nobles compañeros.

Un hermano me sugirió que realizara un escrito sobre el estatuto jurídico islámico de invertir en acciones por medio de la Bolsa. El caso es que algo, lo cual, en un principio comenzó por ser un lugar donde los particulares realizaban sus inversiones en las empresas con la esperanza de ver aumentado su capital mediante los beneficios obtenidos por ellas, ahora, y desde hace algunos decenios, se ha convertido en un casino en el cual los pequeños inversores ponen su dinero en la mesa de la ruleta, esperando que les toque la suerte.

ESTATUS JURIDICO DE LA INVERSION EN UNA EMPRESA

En principio, invertir parte de nuestro patrimonio en una empresa es hacer a ésta una especie de préstamo a fondo perdido a fin de que disponga de los fondos necesarios para realizar su labor empresarial, la cual, desde el punto de vista de la figura jurídica islámica, no es otra cosa que una forma de comercio.

Para que esta inversión sea en realidad una participación empresarial real es necesario que el inversor se preocupe e interactúe con las actividades de la empresa de una forma más o menos activa, es decir: él mismo debe participar e implicarse en la actividad empresarial. Esto se refiere a la antigua figura del accionista comprometido quien dirigía la actividad empresarial o ayudaba de alguna manera al funcionamiento de la empresa.

Con el tiempo emergió un segundo tipo de inversor que era y es aquel quien, conociendo de primera mano el funcionamiento empresarial, sin participar en la actividad de la sociedad, seguía esta de manera exhaustiva, limitándose a recoger parte de sus beneficios vía dividendos. Esta figura pasiva, al menos, invertía con conocimiento de causa, dando su apoyo económico y no con el único ánimo de cobrar dividendos, cosa que las empresas no deben hacer necesariamente, ya que a veces sus beneficios pueden ser invertidos en el crecimiento empresarial.

A partir de estas dos figuras típicas y tradicionales, las cuales han intervenido en el mundo empresarial durante siglos, todo lo demás es especulación y por tanto asimilado al juego, la riba o una mezcla de ambas. Esta afirmación queda demostrada por el hecho de que, en esos casos, el inversor no pone su dinero por otro motivo que acrecentarlo con más dinero, teniendo en cuenta su desconocimiento de las actividades empresariales, así como las posibilidades de éxito o fracaso en el comercio realizado en ellas. Un tipo de inversores quienes, aconsejados de oídas, esperan que en un momento dado podrán vender sus acciones a un precio más elevado como consecuencia de la revalorización de los activos empresariales. Y esto es así porque el valor de las acciones refleja, como no podría ser de otra manera, el patrimonio empresarial y su potencial a corto plazo.

¿COMO FUNCIONA LA BOLSA EN LA ACTUALIDAD?

Podemos decir, con conocimiento completo de causa, que en la actualidad la Bolsa es la cueva de Alí Babá, un lugar donde los grandes inversores guardan sus tesoros, para acceder a los cuales solamente ellos poseen las palabras mágicas. A fin de ilustrar esta afirmación pongamos solamente un ejemplo de cómo actúan los grandes inversores, un día sí y el otro también.

Por la mañana, a las 8 exactas, el señor Afortunado Sánchez-Rico compra 1.000.000 de acciones de la empresa Sube y Baja S. A. que esa mañana, a esa hora, estaban a 12 euros. Como el señor Sánchez-Rico tiene intereses, amigos o confidentes a sueldo en las agencias de información o en los medios, entre todos sacan la noticia de que en tal país, donde la empresa Sube y Baja realiza inversiones, las condiciones económicas van a mejorar considerablemente debido a la estabilización de su gobierno, antes comprometida por tal o cual circunstancia. Esto hace que las acciones de Sube y Baja suban considerablemente y que el señor Sánchez-Rico las venda a 12.75 a última hora de la tarde, ganando 750.000 Euros en un solo día. Por supuesto el señor Don Afortunado dispone de una suscripción a un software de inversores en Bolsa el cual proporciona el precio de las acciones en el minuto exacto de su consulta.

Consecuentemente las circunstancias pueden ser a la inversa, haciendo bajar artificialmente la cotización para así comprar barato de unas centenas de pequeños inversores, quienes presa del pánico vendan sus acciones lo más pronto posible. El pequeño inversor, esquilmando, mal informado, saqueado, vende con prisas porque piensa que en Maravillistán, país antes seguro, donde Sube y Baja tiene intereses económicos, una guerra es inminente. Al día siguiente los bulos de una guerra en Maravillistán han desaparecido y el Señor Sánchez-Rico vende sus acciones con un suculento beneficio.

Y esto es así a diario, ya que, aunque el ejemplo que hayamos dado sea el de un país con inestabilidad política, esos bulos se pueden extrapolar a los indicadores económicos locales, o continentales o mundiales, llegado el caso.

Es pues, sin duda alguna, la Bolsa, una cueva de ladrones profesionales, de gentes que serán capaces de hacer cualquier cosa, de recurrir a cualquier estratagema o de provocar un cataclismo para ganar dinero. Un lupanar donde acuden las peores personas de la tierra ávidas de bienes materiales, gentes que no conocen familia, amistades, moral ni religión, verdaderos animales depredadores sin piedad de sus víctimas; monstruos humanos, desechos de una Humanidad convulsa y esquilmada por gentes como ellos, quienes, sin duda, allá por donde pasan lo contaminan todo con la hediondez de su existencia.

¿CUAL ES PUES EL ESTATUS JURIDICO DE INVERTIR EN BOLSA, VISTAS LAS CIRCUNSTANCIAS?

Yo no soy de aquellos a quienes complazca decir que esto o lo otro sea Haram, pero en este caso voy a hacer una excepción asegurando, sin miedo a equivocarme, que invertir en Bolsa es Haram con mayúsculas. Es Haram porque equivale a ir a un casino a jugar en la ruleta; es Haram porque se invierte el dinero que debería estar para mantener a la familia, o dar la Zakat, en un casino donde la Banca siempre gana. Es Haram, para terminar, porque su figura jurídica es Al Qimâr (juegos de azar).

Y si no fuera Qimâr sería riba, ya que, aunque supiéramos con una certeza del 99 por ciento que iríamos a ganar dinero con el trueque de acciones, esto sería riba por el simple hecho de especular con dinero para obtener más. En este trueque no existe voluntad alguna de asistir a la empresa en cuestión, siendo lo único que se persigue invertir dinero para conseguir más.

CONCLUSIONES

Espero haber satisfecho el interés de las personas quienes aún experimentan dudas sobre este sujeto, el cual ha sido objeto de controversia durante algún decenio que otro entre los musulmanes, quienes se han visto rodeados por las actividades de este mundo convulso, donde las trampas abundan, donde los depredadores inhumanos dirigen a la Humanidad al cataclismo moral, donde cualquier atisbo de espiritualidad es sustituida por la adoración al dios Dinero y al seguimiento de su revelación transmitida por los profetas Banco Mundial y Banco Nacional.

Una nueva religión que arrasa, con cada vez más y más acólitos, emulando con ello la palabra del Profeta Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz – quien dijo:

“En los últimos tiempos la religión de las gentes será la de amasar la mayor cantidad de Dinero”.

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

Abdul Karim Mullor

Esta entrada fue publicada en Artículos. Guarda el enlace permanente.

Una Respuesta a LAS INVERSIONES EN BOLSA – OTRA MANERA DE IR AL CASINO

  1. David dice:

    Excelente. Me ha quedado muy claro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *