VIDAS DE LOS SAHABA – ABU BAKR SIDDIQ

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso, el que Manifiesta Su Misericordia

Y la plegaria y la paz perfecta sobre nuestro Profeta, su familia y compañeros

Vamos a comenzar esta serie sobre los compañeros del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – con Abu Bakr Siddiq. Como dijo el santo Profeta – sobre él la plegaria y la paz – :

“De todos mis compañeros Abu Bakr es el único que es a la vez mi compañero y mi amigo”.

Era hijo de Abû Quhafa; su linaje se entronca con el del Profeta en una línea común cuando, ascendiendo, se llega al antepasado de ambos, Murra Ibn Ka’b. Se le llamaba Atiq debido a tres razones: la belleza de su rostro, su origen noble y porque estaba preservado del fuego, tal y como el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – lo anunció.

Aunque, sobre y ante todo fue conocido con el sobrenombre de A-s-Siddiq (el verídico) ya que fue el primero en creer en la ascensión celeste del Profeta y debido a sus palabras en respuesta de aquél quien reprochaba los dichos del Profeta:

“Si él ha dicho eso entonces es cierto, pues él es sincero y no dice sino la verdad”.

Su madre se llamaba Salma y fue conocida con el sobrenombre de Ummu-l-Jayr (la mujer de bien); era hija de Sajr Ibn Amer Ibn Ka’b, tal y como nos ha transmitido Ibn Asakir.

Antes de su conversión se encontraba casado con Qatila hija de Saˤad, de quien tuvo Abdullah y Asma. Posteriormente desposó a Umm Ruman de quien tuvo a Abderrahman y ‘Aiša.

Después de su conversión desposó a Habiba Bint Jariyya de quien tuvo a Umm Kulzum, y posteriormente desposó a Asma, de quien tuvo un hijo llamado Muḥammad.

Nació 2 años antes que Muḥammad – sobre él la plegaria y la paz –, y sus costumbres incluso antes del Islâm eran tan peculiares que admitió no haber probado las bebidas alcohólicas antes del ‘Islâm, según decía para salvaguardar su integridad y su decencia.

Abû Bakr era rico y gastaba parte de su riqueza en la manutención de los necesitados; era además una de las diez personas más nobles y consideradas de la Meca. Como todos los mequíes hacendados, partía a las tierras cristianas de Siria a fin de hacer comercio. Allí gustaba sentarse con los sabios cristianos quienes le dijeron que, según las escrituras que conservaban en su poder, un nuevo profeta estaba por aparecer.

Cuando el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – recibió la revelación, Abu Bakr estaba ausente en uno de esos viajes. Al llegar a Makka, Abu Ŷahl le contó cómo Muḥammad decía haber recibido una revelación según la cual resultaba ser el profeta esperado por cristianos y judíos. Abu Bakr le respondió diciendo:

“Si él lo dice así, seguro que es verdad”.

Acto seguido, se presentó en casa del Profeta – sobre él la plegaria y la paz –, quien le llamaba Atiq, y allí éste le pormenorizó todo cuanto acababa de ocurrir en la caverna del monte Hira. Abu Bakr le creyó e hizo su profesión de fe.

Poco después, le trajo otros cinco qurayšitas quienes se convirtieron de mano del Profeta – sobre él la plegaria y la paz –; sus nombres eran:

Uzman Ibn ‘Affan, A-sSubayr Ibn Al Awam, Abdurraḥman Ibn Awf, Saˤad Ibn Abi Waqas y Talha Ibn ‘Ubaydullah.

El sobrenombre de “A-s-Siddiq” le fue dado por el mismo Profeta ya que fue el primero en manifestar su creencia en el viaje nocturno de éste a lomos de Buraq y su posterior ascensión celeste acompañado por Ŷibril – sobre él la paz – (el arcángel Gabriel).

Sabido es como Abu Bakr iba a diario a visitar al Profeta – sobre él la plegaria y la paz – y éste a su vez se presentaba en la casa de su amigo para hacerle partícipe de las revelaciones que recibía y de sus planes para la Umma. Era, pues, su confidente, además de ser su amigo personal de toda la vida.

Durante la batalla de Badr, Abu Bakr se mantenía delante del Profeta y abatía a todo aquel quien quisiera acercarse a él con intención de matarle. Durante la batalla de Uhud, hizo lo mismo, mientras los musulmanes eran derrotados debido a una desobediencia de los arqueros hacia las órdenes del Profeta.

Numerosos exegetas del Corán, según declara Ibn Al Ŷawsy, se encuentran de acuerdo en que el siguiente versículo fue revelado a propósito de Abu Bakr:

“Pero aquel quien cree en Allâh será rescatado, como aquel quien da de sus bienes a fin de purificarse” (XCII 17-18)

Por su parte Abu Hurayra relató que el Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – dijo: «Nada me ha sido tan útil como la fortuna de Abu Bakr”. Oyendo esto, Abu Bakr se puso a llorar diciendo: “Mensajero de Allâh, yo y mi fortuna somos para ti”

Efectivamente, Abu Bakr comenzó a gastar toda su fortuna rescatando los esclavos musulmanes que estaban siendo torturados por sus amos, tal fue el caso de Bilal, a quien rescató para que no fuera torturado por su amo, Umayya.

Asimismo, intervino para sufragar el material y las monturas de algunas de las más memorables batallas de la primera época del Islâm. Abu Bakr, pues, no daba el dinero al Profeta para que se comprase regalos, sino que daba el dinero para todas y cada una de las causas nobles del Islâm. Tan generoso era que murió sin tener nada, aun a pesar de haber sido el primer jalifa del Islâm.

Ibn Abbas relató que el Profeta de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – dijo: “Nadie me ha rendido tanto servicio como Abu Bakr, me ha reconfortado con su persona y sus bienes y me ha dado a su hija en matrimonio”

Fue con Abu Bakr que el Profeta emigró a Madina. Se cuenta que en la gruta donde se encontraban escondidos, fue mordido por una serpiente; como el Profeta estaba dormido y él no quería despertarle, aguantó el dolor hasta que el Profeta se despertó y le sanó.

LAS CALUMNIAS

Abu Bakr fue elegido primer jalifa del Islâm. El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – había dejado el honor de dirigir el salat a Abu Bakr durante su enfermedad postrera. Aquel quien quisiera comprender el mensaje lo comprendió y lo comprende ahora; al contrario, aquel cuyo espíritu de rebelión le lleva a interpretar los gestos proféticos a su manera y conveniencia encontrará para ello tantas puertas como le quiera abrir el Šaytan.

Este gesto, definitivo donde los haya, era de tal envergadura que no habría otro que pudiera ser elegido salvo él.

¿Acaso no dijo el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – que el colirio de sus ojos estaba en la plegaria? Dejar pues la plegaria en manos de otro que él era dejarla en manos del mejor de los compañeros en ese momento.

Quienquiera inventar historias que las invente, pero llegar a decir que Abu Bakr y Umar usurparon a ˤAli – que Allâh ennoblezca su rostro – el derecho a gobernar no es sino una calumnia hacia dos de los estandartes del Islâm. Esta vergonzosa afirmación es asimismo un atentado contra el honor del profeta – sobre él la plegaria y la paz – a quienes estas gentes extraviadas le tienen en poca cosa, acusándole de ignorante por formar familia y ser compañero de gentes a quienes ellos consideran innobles.

No es “no insultar a los compañeros y Aiša” un acto que exima a nadie de ser culpable de calumnia, pues la calumnia es ni tan siquiera sugerir que Abu Bakr y Umar eran usurpadores; es más, tener al Profeta como un ignorante es peor aún que esto. El – sobre él la plegaria y la paz – que predijo cómo iban a ser los últimos tiempos ¿cómo podría haberse mal informado con respecto a sus compañeros? Mienten y, mientras no se arrepientan de su mentira, les seguirá marcando. Son ellos los usurpadores, no Abu Bakr ni Umar, ni Uzman. No son el partido de ˤAli, el partido de ˤAli y de la familia del Profeta – sobre él la plegaria y la paz – somos aquellos, que quienes como ˤAli y sus hijos amamos a los compañeros con quienes ˤAli sin duda se encuentra en el Paraíso. ¡Que Allâh proteja a ˤAli y a la familia del Profeta de sus mentiras!

Cuando el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – murió Umar manifestó que no podía ser que Muḥammad estuviera muerto, mientras que Abu Bakr dijo aquella famosa frase:

Si alguien adoraba a Muḥammad que sepa que ha muerto, pero Allâh es el Viviente, el Eterno y no puede morir

Muchos no han comprendido la reacción de Umar. Sin embargo, en su descargo habría que decir que sus palabras eran ciertas. Umar hablaba de la naturaleza sublime de Muḥammad, no de su cuerpo. En realidad, el Profeta fue la primera creación de Allâh y, aunque haya muerto en su forma corporal, conserva la vida, como queda demostrado en numerosos hadices al efecto.

SU PRIMER SERMON COMO JALIFA

Es entonces que, una vez elegido, dio su primer sermón como jalifa, el cual relacionamos en su integridad:

“Hombres: He sido designado como jalifa, aunque yo no sea el mejor de entre vosotros. Si hago el bien, dadme vuestro apoyo. Si hago mal, corregidme. La verdad es honestidad y la mentira es traición. El más débil de vosotros es poderoso hasta que yo le otorgue su derecho. Los más poderosos de entre vosotros son los más débiles a mis ojos en tanto no les tome lo que les es debido a los otros por la Voluntad de Allâh. Hombres: Cuando un pueblo cesa de luchar por la causa de Allâh, Allâh le envilecerá. Cuando el vicio se extiende en un pueblo, Allâh le enviará calamidades. Obedecedme en tanto en cuanto yo obedezca a Allâh y a Su Mensajero. Si desobedezco a Allâh y a Su Mensajero, no me debéis obediencia alguna. Levantaos para el salat”

SUS CAMPAÑAS

En cuanto a sus campañas, destacan la llevada a cabo por Usama contra las ciudades fronterizas de Siria que hacían algaradas entre las tribus árabes. Esta campaña fue el preludio de la conquista de Siria, finalizada por Umar Ibn al Jattab.

Destaca la campaña contra las tribus que, bajo el pretexto de recibir una exención del pago de la Zakat, pretendían levantarse contra los musulmanes: Gatafan, Asad y Tay. Un destacamento comandado por Ali, Talha y Zubayr derrotó a aquellas tribus.

Abu Bakr hubo de hacer campaña asimismo contra Musayllima del Naŷd, quien se auto nominó profeta a su vez. Bajo el mando de Ikrima Ibn Abu Ŷahl la armada de Musayllima fue derrotada y él mismo muerto a manos de Wahši, el esclavo que antes de islamizarse asesinó a Hamza para rescatarse de la esclavitud. Otras campañas menores fueron llevadas a fin de sofocar el levantamiento de las tribus rebeldes.

Contra Tulayha – otro impostor que se hizo pasar por profeta – envió a Jalid Ibn Walid

Asimismo, en tiempos de Abu Bakr, Jalid Ibn Walid hubo de dirigir destacamentos para defender la frontera contra los persas; se trata, pues, del inicio de una guerra terminada por Umar con la conquista de dicho imperio.

Abu Bakr dividió el estado en regiones:

La Meca, Taif, Sana’a (Yemen), Hadramawt (Yemen), Jawlan, Zubayd y Rima, Al Ŷanad, Naŷran, Jaraš y Al Bahrayn.

En cuanto a los territorios ya ocupados de Siria e Iraq, los jefes de los ejércitos hacían las veces de gobernadores, habida cuenta de la precariedad de dichas posiciones.

Durante su mandato, Umar se ocupaba de los asuntos judiciales y Abu Ubayda Ibn Ŷarrah era el responsable del Tesoro.

Entre Zayd Ibn Zabit, ˤAli Ibn Abi Talib y Uzman Ibn Affan se cubrían las funciones de secretario

En cuanto a hacer del Corán un libro, Abu Bakr asintió bajo el consejo de Umar; esta labor fue terminada por Uzman Ibn Affan, quien decidió vocalizarlo a fin de que cada tribu no lo leyera diferentemente dejándose llevar por sus usos dialectales respectivos.

SUS MERITOS

Abu Darda relató que el Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – ha dicho:

“El sol no se levanta ni se oculta sobre un hombre mejor que Abu Bakr, a menos que no sea sobre un profeta”

Se preguntó a Ibn Umar cuales eran los compañeros que daban mayor respuesta a las cuestiones jurídicas en tiempos del Profeta y Umar dijo que eran Abu Bakr y Umar.

Entre las facultades de Abu Bakr resaltan la modestia, la firmeza, la generosidad y la sabiduría. Ya hemos hablado de su generosidad, en cuanto a su sabiduría, cuando el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – preguntaba la opinión de los compañeros la que con más asiduidad seguía era la de Abu Bakr, pues él decía que a Allah le repugnaba que Abu Bakr cometiera una falta, como diciendo que no las hacía porque a Allâh no le gustaba.

Siempre, durante su mandato, decidía con el Corán, y si no encontraba en el Libro de Allâh nada claro sobre cualquier asunto, preguntaba a aquellos quienes escucharon la opinión del Profeta al respecto.

Comía poco, tanto que casi no había nadie más delgado que él.

Solía llevar personalmente a los pobres sus dones o los del tesoro público. Una vez, llevando la leche a una madre y una hija, tocó a la puerta y esta dijo a su madre que se trataba del que ordeñaba las ovejas; oyendo esto, la madre la reprendió, diciendo que se trataba del jalifa, a lo que Abu Bakr, agachando la cabeza dijo: “Déjala, me ha calificado por un nombre que es de los que más amo”

El Mensajero de Allâh – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

“Abu Bakr es el más misericordioso de los hombres hacia mi comunidad”

Falleció el 23 deŶumada-z-Zania en el año 13 de la Hégira, después de dos semanas de enfermedad; su califato duró 2 años, 3 meses y 8 días.

Alguien vino preguntando si le traía alguien para curarle, pero él dijo que ya le habían curado el médico mientras decía: “Yo ejecuto todos Mis designios” (refiriéndose a Allâh).

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