¿QUE ES EN REALIDAD EL BUEN CARACTER? – LA VIRTUD

En el Nombre de Allah – el Todo Misericordioso – el Que Manifiesta Su Misericordia

Y la plegaria y la paz sobre la corona de los profetas, nuestro señor Muḥammad, quien fue creado como una Misericordia para los mundos.

Podemos definir por buen carácter el hecho de que las virtudes se hayan instalado en nuestro corazón de tal manera que se han convertido en nuestra propia naturaleza, reflejándose al exterior de una manera natural. Es así entonces que las virtudes instaladas en el corazón irradian sus luces hacia el exterior de tal forma que nuestros actos, así como nuestras palabras, se convierten en una misericordia para propios y ajenos.

Ahora bien, no podemos confundir buen carácter con educación, habida cuenta de tantos como hay que articulan bellas palabras al exterior, siendo su interior una cueva de tinieblas y oscuridad

Transmitió Abû Hurayra –Allâh esté satisfecho de él -: Dijo el Mensajero de Allâh –sobre él la plegaria y la paz -: “En los últimos tiempos, saldrán hombres que engañarán al mundo con la religión, se vestirán ante la gente con pieles de cordero de tan suaves, sus lenguas serán más dulces que el azúcar, pero sus corazones serán corazones de lobos. Dirá Allâh –poderoso y majestuoso -: ¿A mí me queréis engañar? ¿Conmigo os atrevéis? Juro por Mí que les enviaré una fitna, que dejará perplejo al benévolo de entre ellos”.

Recopilado por at-Tirmidî en el Capítulo de las fitan

Transmitió ‘Umar Ibn Al-Jattab (Ra): He oído a Mensajero de Alláh – sobre él la plegaria y la paz – que decía:

Ciertamente las buenas obras dependen de las intenciones, y cada hombre tendrá según su intención; así, aquel cuya emigración fue por Alláh  y su Mensajero, su emigración será considerada como siendo por Alláh y su Mensajero, y aquel cuya emigración fue por conseguir algún beneficio mundanal o por tomar alguna mujer en matrimonio, su emigración será considerada como siendo para aquello por lo que emigró.»

Bujari y Muslim

Una vez establecido esto podemos decir que el buen carácter no es la educación externa, sino la buena naturaleza arraigada en nuestros corazones. Y es esta una luz de las luces de Allâh que ilumina nuestro intelecto, al que hace vibrar con la presencia de ideas y verdades las cuales le hacen correr, ágil como el viento, al encuentro de la fuente de la propia Luz. Pues el ˤAql – intelecto – no es como el vientre que se sacia con los bienes de este mundo; siendo su alimento la Luz, él la busca con todo afán, para así saciarse, y una vez saciado, transmitir él mismo luz al exterior.

Así pues un buen carácter, si bien se manifiesta al exterior, en forma de dulzura, bien podría manifestarse con firmeza cuando la situación lo pidiera. Todos conocemos la personalidad de sayyidina Umar – que Allâh esté satisfecho de él – y cómo, a pesar de su rudeza externa, la cual sacaba a la luz cuando encontraba una injusticia, tenía, sin embargo, una gran dulzura exterior, la cual le llevaba a no poder saciarse de comida mientras hubiera alguien en el pueblo que pasara hambre. Pues él como jalifa se consideraba responsable de esta desgracia y se pedía cuentas a sí mismo por este hecho.

Y puesto que hemos declarado que el buen carácter procede en consecuencia de un corazón en el que habitan las virtudes, pasemos ahora a relacionar cuáles de ellas son entonces las principales que lo modelan y le dan cuerpo.

LAS VIRTUDES QUE ADORNAN EL CORAZON

Humildad

En algunas ocasiones hemos manifestado que el principal estadio del Imân es el Istigfar (pedir perdón a Allâh). Debemos saber que para poder manifestar ante Allâh el arrepentimiento que corresponde por nuestras faltas es necesaria la humildad de reconocerlas. Es así pues que ella nos lleva primeramente a pedir Perdón a Aquel que es Grande y Capaz, y asimismo ella nos conduce a comprender y realizar que nada de lo que poseemos es por méritos propios, sino que antes bien, se trata de un Don de Allâh.

Sinceridad

Si un corazón no es sincero y, como acabamos de ver, los actos son juzgados dependiendo de las intenciones, ¿cómo podrían, pues, ser valorados sus actos y recompensados? Es más, un corazón que no es sincero todo bien lo hará seguramente por afectación o por una búsqueda de recompensa en la vida mundanal.

Mientras que un corazón sincero, aunque cometa errores, será juzgado como puro y sano, pues las intenciones que lo habitan se encuentran siempre en el ámbito de lo correcto o de lo excelente, dependiendo del grado y profundidad de la sinceridad que lo habita.

Abu ‘Adullah an-Numan Ibn Bašir relató que el Mensajero de Alláh – sobre él la plegaria y la paz – dijo:

Ciertamente, lo lícito es obvio y lo ilícito es obvio, y entre los dos hay asuntos dudosos acerca de los que mucha gente no sabe. Quien se guarda de los asuntos dudosos se purifica en su religión y en su honor, y quien cae en los asuntos dudosos, caerá en lo ilícito. Como el pastor que pasta alrededor de un prado vedado, casi pastando en él. Por cierto que todo rey tiene su vedado, ciertamente el vedado de Alláh es lo ilícito, y ciertamente en el cuerpo hay un pedazo de carne, que si está sano, sanará todo el cuerpo, y si se corrompe, se corromperá todo el cuerpo y, este es el corazón

Bujari y Muslim

La Constancia

¿Cómo podría plasmarse la Sinceridad sino hubiera un esfuerzo de fondo que la habilitara y diera forma a los actos? Las buenas intenciones, si no vienen acompañadas por los actos, no podrán ser nunca otra cosa que una declaración sin realidad. Las palabras, si son bellas, alcanzan su cima cuando se reproducen en acciones, y estas acciones son la verdadera luz que debe acompañar el discurso.

Ser constante es ser consecuente con el Don de Allâh, es desarrollarle para poder recibir más; es, de alguna manera, un agradecimiento implícito hacia el Dador y Creador. La Constancia pule la sinceridad, la da lustre y la honra.

Abu Said Al-Judri transmitió que el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo: Un creyente nunca esta saciado en obtener conocimiento, él lo adquiere hasta su muerte y entra con él al Paraíso (Timidhi 222)

La Generosidad

La Generosidad es aquella virtud que nos hace dar sin tener obligación de hacerlo; a veces por compasión, por amistad, por amor; sea cual sea el motivo la generosidad hace que se nos ame por el receptor y engalana nuestra naturaleza

Y los que dan limosna en el día y en la noche, en secreto y en público encontrarán recompensa junto a Allah, no tendrán miedo y no se entristecerán (2:273).

La Misericordia

Tener Misericordia es comportarse como un jalifa, pues Allâh nos ha instituido como Sus julafa (representantes) en la tierra. ¿Y quién mejor que el Jalifa de julafa – Rasulu-l-Lâh – sobre él la plegaria y la paz – quien fue enviado como una misericordia para los mundos?

“Y no te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos” [Sûrah Al-Anbiâ (21), âyah 107].

Todo en el Universo se encuentra regido por la Misericordia; incluso en los animales la misericordia se hace patente en el cuidado que se dispensa a los hijos. Quien no tiene misericordia no tiene corazón y errante vagará por esos senderos del egoísmo y del extravío de todo bien.

Al contrario, aquellos cuya naturaleza es Misericordia participan en parte del carácter del Profeta, el cual es en él mismo una misericordia para el Universo. Estos son los que cumplen la verdadera Sunna que es la de asemejarse a Muḥammad – ˤalayhi-ṣ-ṣalatu wa-s-salam – tanto como es posible.

La Honestidad

Es esta virtud un compendio de la sinceridad y la justicia. Somos honestos primero con nosotros mismos otorgándonos nuestro propio valor, sin añadir ni quitar, y lo somos con nuestro entorno calificando a los otros con los mejores de los juicios posibles. El creyente honesto es consciente de que su bien procede de Allah y su mal de sí mismo. El mismo será justo a la hora de valorar una causa y valorará esta de tal manera que hará justicia en su veredicto, aunque este le perjudique.

La Pureza

Podemos considerar la Pureza más como un estadio del Iman que como una virtud, a no ser que queramos aplicarla a cada momento como un hecho en sí mismo, el cual nos hace acometer cada circunstancia con limpieza y sin segundas miras. Se dice que la Purificación es la mitad de la Fe, porque nos hace acometer todos los actos con la integridad; asimismo ella producirá que los otros confíen nosotros sabiendo que por nuestra manera de ser nunca les podremos fallar.

La Fortaleza

No se trata de rivalizar en fuerza con nadie, sino de inspirar confianza. Y ello porque nuestros pensamientos son de tal manera firmes que nadie los podrá derrumbar por mucho que se empeñe. Las personas gustamos de aprender de alguien quien inspira fuerza, al menos fuerza de convicción a fin de estar seguros que ellos pueden cargar con lo que nosotros no podemos.

La Inteligencia

Podemos considerarla como una virtud, aunque en verdad se trata a título propio de un Favor Divino. Podemos ser voluntariosos, buenos y generosos sin por ello llegar a ser inteligentes; quizá porque en algunos ese saber hubiera podido alterar sus otras virtudes al entrar en juego un alma que no es capaz de asimilar todo cuanto se presenta ante ella. La sagacidad, el arte de actuar de acorde a las situaciones, es una luz que resuelve una gran parte de los problemas que se nos presentan. Es una joya valiosa que nos hace conocer el cuánto, el cuándo y el cómo, en cada situación, por embarazosa que sea. Es esta virtud la propia de los dirigentes y de los sabios, de los guías de la comunidad de Muhammad, siempre y cuando venga acompaña de las otras virtudes, sin las cuales podría llevarnos a la perdición.

La Bondad

Podemos decir que la Bondad es un reflejo de la Misericordia. Ahora bien, yo creo que es al contrario, que la Misericordia es un reflejo de la Bondad; pues no hubiéramos podido saber nunca lo que es Misericordia sin tener bondad en el corazón.

La Bondad desciende directamente de la Verdad y el Amor Divinos; digamos que es la Belleza procedente de la Verdad. Una virtud tan anclada en su detentor que le hace incapaz de realizar actos que puedan dañar a otros. Es una joya de luz en el corazón de mucha gente, de la cual muchos no son conscientes hasta que no descubren lo que guardaba su corazón y les estaba velado. Y eso porque la Bondad procede del Amor, y llegado a su campo de aplicación se convierte en Compasión y Misericordia.

Resumiendo, no se puede realizar un buen carácter sino se posee una naturaleza acorde a la bondad que queremos expresar en nuestras vidas.

Un buen carácter ennoblece a quien lo posee y transmite luz a los otros, los que alguna vez tomarán ejemplo de quienes lo transmiten.

La educación, en ella misma, si es una verdadera educación, no es más que el buen carácter aplicado al mundo social y familiar. Es así que todo educador debe gozar de ese buen carácter requerido para, transmitiendo luz, dar una sólida credibilidad a sus palabras, que son a la vez un fiel reflejo de sus obras.

Que Allah nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

Abdul Karim Mullor

15 de Ŷumada-z-zani 1439

3 de Marzo de 2018.

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