TORQUEMADA GARCIA Y LA SANTA INQUISICION ISLAMICA – LA OCUPACION SEUDOISLAMICA DE LOS CONVERSOS AMERICANOS

En el Nombre de Allah – El Todo Misericordioso – EL que manifiesta Su Misericordia. Y la plegaria y la paz sean sobre Muhammad, el sello de los profetas, su familia y compañeros.

Pensábamos que la época de la Inquisición la vivimos hace 500 años; tiempos, en los que fueron expulsados la mayor parte de los sefarditas y moriscos, quedando solamente aquellos apegados al terruño y a las riquezas, sin considerar seguramente que constituían un peligro potencial para el despiadado y paranoico aparato de represión de la corona española. Dicha nueva realeza; viéndose de pronto poseedora de un terreno más amplio que su misérrima capacidad de gobernar, hubo que hacer algunas “purgas” a la moda de la época  a fin de acabar con el enorme peligro que constituía la posibilidad de un segundo resurgir del Islam en la Península.

¿Qué mejor forma pues de erradicar una potencial amenaza que aquella de eliminar a las personas de quienes más se temía pudieran comenzar una renovación intelectual del pensamiento influyendo a las clases populares siempre sojuzgadas por el poder?

Es así entonces que la misión de la sacrosanta Inquisición no era otra que la de obligar a practicar el catolicismo en aquellas regiones en las que otrora se practicó el Islam; una religión por cierto de raigambre popular debido a su doctrina de igualdad social. Había entonces que matar, si era posible hasta al apuntador, y arrancar las tierras a los moriscos pachones que se quedaron por amor al dinero, no fuera que un día sus delfines quisieran recobrar la dignidad perdida por sus progenitores. Matar, torturar y robar tierras fue la inteligente ocurrencia de Torquemada, fiel siervo de una corona, la cual distribuyó las tierras robadas en casas, que como la de Alba, fueron beneficiarias directas  de sus serviles “servicios”  – valga la redundancia – a los católicos, apostólicos y nunca ponderadamente romanos, reyes españoles del siglo XVI y primeros del XVII

Entretiempo los hijos militares de la Inquisición, soldados a sueldo, cuya soldada era muy superior a la de los simples tercios que prestaban servicio en la península, aprovechando de la cuantía las dietas y las comisiones prometidas por la corona, surcaron los mares en busca, no de evangelizar a los “salvajes nativos”, sino de pelar sus tierras de oro y otros minerales preciosos, esclavizando para ello a los confiados moradores de aquellas tierras. Bajo la excusa de impedir los inhumanos sacrificios de personas; ellos, que ya sacrificaron a tantos y sacrificaban diariamente en la Península Ibérica en nombre de Dios, uno y trino, olvidaron que un crimen es un crimen, aunque lo cometieran ellos, y que los miles de crímenes cometidos por la Santa Inquisición eran mucho mayores en número que los contados sacrificios humanos, que aunque crímenes, no se cometían con la nerviosa, ametrallante y esquizofrénica asiduidad que se estaban produciendo en la Península por Torquemada y sus beatos muchachos.

El uso indebido de la cruz siempre ha dejado un reguero de sangre detrás de él. No lo olvidemos, la sangre derramada en su nombre ha surcado los mares desde Europa hasta América, sin olvidar Asia y Africa. La sangre de un Cristo, cuyo honorable nombre siempre fue mal utilizado, empañó mares, aldeas, montes y ciudades por doquier.

¿Por qué os cuento esto?

Pues porque la misma sangre del mal utilizado nombre de Cristo, ahora en nombre de Dios y Su Profeta – sobre él la plegaria y la paz – fue derramada en Arabia de nuevo por las huestes de Muhammad Ibn Abdil Wahab, el nuevo Torquemada, cuyos hijos han ido dejando un reguero de sangre por doquier, así como lo hizo Ataturk en Turquía y lo continuó haciendo la familia Saud en Arabia.

Pero poco han de ver estos crímenes con una religión u otra; pues independientemente de su acierto o desacierto en materia doctrinal, tanto el dogma cristiano como el musulmán, no solamente recomiendan, sino ordenan, extender la paz, el respeto, el amor y la concordia en la tierra. Extraña paradoja resulta de la diferencia entre el discurso y los hechos

“Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” dijo Jesús

“El que venga detrás que arree” dicen sus falsos seguidores.

La Inquisición de la media luna, nacida en la región maldita del Najd, cuya capital es Riad, siguió los usos de la época y se ha reconvertido en algo que ellos llaman Dawa (llamada al Islam), lo cual, tal y como lo hemos visto, no deja de ser un crimen mucho más sutil, matando como mata el corazón de los musulmanes.

No olvidemos las palabras del Profeta Isa – sobre él la paz – en los Evangelios

“No temáis lo que puede matar el cuerpo, sino el alma

Este monstruo se ha ramificado convirtiéndose en una hidra de siete cabezas llamadas:

Wahhabismo- salafismo-tabligh-Hermanos Musulmanes- Nursis – Seudo sufismo-Iranismo

Esta hidra ha asolado Europa, tal y como ya hizo Torquemada en la Península, y se ha desplazado a América del Centro y del Sur tal y como hace ya 500 años se desplazaron los cazadores de fortunas y algún que otro bienintencionado predicador. Esta hidra ha encontrado apoyo en mercenarios de la religión, quienes por dinero se han vendido a los nuevos conquistadores, instaurando, tal y como ya hubo en aquella época, una nueva Inquisición con tintes islámicos; una Inquisición que amenaza con el Infierno a todo aquel converso en desacuerdo con la Hidra.

El Islam ha sido invadido, y lo ha sido tanto, que si hubiera un Vaticano dentro de él, su Papa sería Wahhabita.

¿O más bien sí? ¿Hay Vaticano en el Islam?

EL VATICANO WAHHABITA

Si bien con este título no buscamos hacer agravio a los cristianos, sí debemos reconocer que ciertas similitudes se pueden dar entre la estructura de poder del Vaticano y la del nuevo Islam inventado en Arabia Saudita hace ya 300 años.

En efecto; la familia del flaco, malo e hirsuto Muhammad Ibn Abdil Wahhab se reparte el poder religioso y los Carlomagnos islámicos, representados por la familia Sa’ud el poder temporal.

Un Vaticano pues con sede en Riad, Doha y Ankara, que trabaja en estrecha cooperación con Lahore y Ginebra, donde reside el cardenal Tariq Ramadan, implicado actualmente en ciertos oscuros affaires.

Un Vaticano, en cuya Capilla Sixtina no se pueden contemplar cuadros de Miguel Angel y donde tampoco “se puede ver ni en pintura”, por decirlo de manera coloquial, al Profeta del Islam – sobre él la plegaria y la paz – que maldijo la región cuya capital es Riad.

Un Mausoleo del Mal, detrás de cuyas paredes; anidan la traición y toda clase de otros vergonzosos vicios, disimulados con piadosas poses, propias de obras de vodevil.

Unas paredes las de este Mausoleo forradas de Oro negro extraído con el sudor de obreros mal pagados y reducidos casi a esclavitud. Un nuevo Egipto, cuyo Faraón gasta perilla, haciendo trabajar para su gloria a un “pueblo elegido” de pobres y necesitados.

LAS CONFERENCIAS EPOSCOPALES ISLAMICAS EN ESPAÑA

“Los caminos del Señor son insondables”, solíamos escuchar en los film del Oeste, palabras pronunciadas por uno que otro predicador, y de pronto el Vaticano Wahhabita sintió necesidad de extenderse; y para ello creó centros “culturales” edificados con los beneficios del Oro negro extraído en las entrañas de ese otrora desierto. Hicieron la obra, y contemplándola toda pensaron que era buena, y descansaron y engordaron el vientre.

Nada más fácil que comprar hambrientas voluntades, las cuales al son del dólar y al tintineo de aquellas pesetas de antes, ahora debidamente europeizadas, acudieron a la llamada del deber, convirtiéndose en diáconos, gestores de catedrales y directores de las sucesivas Conferencias Episcopales, eso sí, Islámicas. La nueva media luna al servicio de las perillas que adornan los orondos rostros de los gobernantes sauditas y a los papás de la familia numerosa de los Hermanos Musulmanes, términos ambos difíciles de ubicar en un grupo tal.

Y TORQUEMADA GARCIA HIZO FALTA EN AMERICA PARA COMBATIR EL ISLAM A GOLPE DE TAKFIR

La historia wahabita de España la hemos relatado en alguna que otra ocasión y nos hemos extendido en ello cuanto debíamos. Pero a Torquemada había que enviarle a América Latina, tal vez porque si se hubiera decidido que fuera español, hubiera estado al alcance de los musulmanes populares y le hubiera caído ya más de un abucheo, y por qué no, alguna que otra colleja bien merecida. Porque sí, porque aún en España, aunque menos que en un antaño no tan lejano, persiste la sana costumbre de poner en evidencia a los vividores y echarles en cara su cara, de todo menos bella.

Un Torquemada cuyo CV es impoluto. Comenzó en los Naqshbandi Haqqani, grupo seudosufi creado por el Vaticano Wahhabi y alimentado en la actualidad por UK+Usa vía Sufi Muslim Council, se fue el Vaticano a estudiar y vino con “el master” (dichoso master) de la tierra de “Un sudamericano en el país de las Maravillas”; país este donde los billetes salen directamente de las máquinas Rank Xerox de fotocopiar sin necesidad de ser validados por la Casa de la Moneda.

Y por si fuera poco, fue a hacer otro master, sin llamarse Cifuentes, a USA, la tierra prometida, donde como en Disney World los sueños se hacen realidad.

Un CV memorable, propio de los dioses del Olimpo, pues con él y gracias a él se hizo llamar “Chayj”. ¡Oh là là! C’est magnifique; una trayectoria plena de signos, los cuales, cualquiera quien sepa leer entre líneas, le puede acercar a la idea de porque se fue, como aquél caimán de hace años, a instalar en Barranquilla huyendo de la mala fama criada en el país blanquiceleste.

EL DESEMPEÑO DEL TAKFIR Y LA ADULTERACION DEL CORAN

Sus primeros trabajos fueron “takfirizar” a los musulmanes. Yo mismo hube de echarle en cara haber traducido un panfleto Wahabi-fascista en el cual se declaraba a los sufíes fuera del Islam. El buen “chayj” de Disney world dijo en su descargo que solamente era un ejecutor de un “encargo” y reo de los pesos que pagaban por él. En toda evidencia, tal y como yo le dije, quien ordena el crimen y quien lo ejecuta forman el equipo necesario para llevarlo a cabo.

Estos y otros panfletos fascistas, de corrupción de masas y corazones, fuero traducidos por encargo por este bien dispuesto personaje, servil al Vaticano de Riad, y falsificador y enemigo de un Islam incipiente en tierras latinas.

Todo por dinero

Pero al Vaticano de Riad nunca le ha gustado el Corán, mejor aún, nunca le gustó lo que Allah reveló en él. No en vano, ya Muhammad Hempher, el espía británico amigo del malvado y flaco Muhammad Ibn Abdil Wahhab, le había transmitido los seis puntos estrella diseñados por la Commonwealth para destruir el Islam. Uno de ellos, imposible para él de llevar a cabo en una época como aquella, era la de cambiar palabras y frases del Corán, a fin de que el Libro de Allah dijera lo que ellos quieren. Pero ellos tienen sus Arquímedes, y uno de estos encontró la solución y exclamó aquel “Eureka” ya famoso a través de los siglos. Pero el Eureka Wahabita nunca hubo de ver con el agua clara y transparente, sino con la negritud de unos corazones que combinaban con el producto viscoso que salía de sus tierras.

La solución era falsificar las traducciones. Y lo diseñaron, lo hicieron, vieron que estaba bien, y satisfechos devoraron suculentas patas de cordero.

Los nombre de los que se encargaron de hacerlo:

Muhammad Assad

Isa García – el de los “encargos”.

Es así que los coranes “traducidos” – mejor dicho falsificados – por estos dos cazadores de recompensas vieron la luz y se extendieron, tal y como la peste se extendió en la Edad Media por el territorio europeo.

Y TORQUEMADA SE HIZO FARAON Y QUISO DOMINARLO TODO

Las mentes enfermas, famosas por los estragos que hicieron en la historia, han quedado grabadas con letras de humillación en los anales de la Humanidad.

El otro día nos quedamos consternados, cuando el señor Torquemada, inquisidor matador de armas, falsificador del Corán, no sabemos si por encargo o por amor al arte, o por ambas cosas a la vez; nos quedamos estupefactos cuando el señor faraón, ya más que chayj, pedía colaboración de especialistas en cada una de las áreas de la sociedad y de la ciencia para dar un toque islámico a sus conocimientos.

Este señor, exento de todo pudor, pedía que cada uno grabara videos de 5 minutos sobre su especialidad, monitorizados por él. Oh là là, esto ya no es pretender ser sabio, sino una deidad del Olimpo, aunque no ninfa del Parnaso, porque el sexo de las ninfas no se corresponde con el suyo.

Seguramente si alguno de vosotros le da un ataque de asma deberéis ir al señor García a fin de que os extienda una receta. ¿Qué digo? Si hacéis cualquier descubrimiento o cualquier diseño y sois ingenieros musulmanes deberéis consultarle a su esencia para ver si es Halal, Haram, bida’a o vete a saber qué.

¿De dónde le viene a este señor este ataque de prepotencia? El, que hace las cosas por encargo.

Vamos a ver, según debemos creer los Musulmanes, el Islam se divide respectivamente en Islam, Iman e Ihsan; el conocimiento de estos tres pilares fundamentales, si se posee, arroja una luz sobre todo lo demás. Pero este conocimiento es precisamente lo que se llama “La Firasa” o mirada penetrante del creyente que mira las cosas con la luz de Allah. El Islam no es un compendio de pequeñas áreas, transliteradas en un menú, como si se tratara de una suma de conocimientos inferiores.

Al contrario, es del conocimiento superior que analizamos lo inferior, y no por la suma de inferiores que llegamos a lo superior.

Aquí se ha retratado usted señor García, se le ha visto la sotana; quería pasar de rector de parroquia a cardenal, pero el negro ha hecho aparición, y la toga roja se le ha negado por pretencioso.

¿Qué pretende usted? ¿Decir que lo sabe todo? Usted que no tiene conocimientos ni tan siquiera para comenzar a aprender ¿a quién pretende enseñar? Usted que ha aprendido una doctrina que nada tiene que ver con el Islam ¿pretende enseñar Islam?

Santa Humildad

Usted ya no engaña a nadie; es un mantenido de Arabia Saudita, todo el mundo lo sabe; díganos por favor por qué pretende pasar usted. ¿Por qué extravía a los musulmanes del Camino Recto? ¿Qué mal le han hecho los conversos, señor García, para que usted les extravíe del Camino del Islam y les lleve por el de la perdición?

Cuatro veces he conversado con usted por Internet y las cuatro me ha huido. Visto lo visto, ¿cómo molestarme a retarle a usted si sé que nunca aceptará?

Pero ese día llegará y a la luz del día, con la ayuda de Allah, le dejaré en evidencia delante de todos. Dejemos que Allah prepare ese momento, el cual yo no necesito, pues de sobra sabemos usted y yo que usted miente y yo digo la verdad. Como le digo, yo no lo necesito, pero los hermanos engañados por usted, sí

Que Allah nos aparte de gentes como estas que están colaborando directa y activamente en un diseño detallado para destruir el Islam.

Musulmanes de América Latina ¡despertad! ¡El conquistador ha desembarcado de nuevo!

Abdul Karim Mullor

Esta entrada fue publicada en Islam. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *