LA PLEGARIA DEL ECLIPSE

La plegaria del eclipse lunar o solar 

El Islam nos inicia a las reglas más sublimes de la cortesía y nos enseña principalmente a buscar refugio junto a Allâh, tantas veces como estemos preocupados por un asunto. Nosotros Le adoramos y Le pedimos socorro. Imploramos Su subsistencia. Así mismo nos sometemos a Su juicio y a Su decisión.

Los eclipses solares o lunares son dos fenómenos naturales muy importantes. Muchas gentes se sienten invadidas por la inquietud cuando son testigos de uno de ellos. Y esto sobre todo en la antigüedad, cuando casi nadie conocía las reglas por las cuales se regían los fenómenos naturales de carácter astronómico. Las gentes buscaban respuestas y cada cual las ofrecía de la manera que encontraba más lógica, siguiendo los principios y dictados de su cultura original, sin poder, por otra parte, establecer claramente la veracidad de sus afirmaciones.

De hecho, ni en el judaísmo ni en el cristianismo, y ello antes de que se vulneraran y falsificaran sus escrituras, se ha podido dar una explicación a dichos efectos. El Qur’an y la Sunna nos dicen que son signos divinos, aunque no nos explican claramente su significado, el cual hay que dejar respetuosamente en el seno de la Sabiduría Divina. Poco importan las razones astrofísicas que producen estos fenómenos de forma material, sino antes bien, la sabiduría de fondo que se oculta detrás de ellos.

Es por lo cual se ha instituido una plegaria especial, la cual cumplimos cuando se reproducen estos fenómenos. Los creyentes se refugian en la mención de Allâh, dirigiéndose a Él y recitando Su Libro, a fin de que sus almas encuentren la serenidad. Escuchan seguidamente el sermón del imam, quien les explica las enseñanzas inherentes a estos signos explícitos. El aparta de sus almas la imprudencia a fin de que ellas mediten sobre la grandeza del Creador y cómo Allâh dirige el universo por Su poder como El quiere.

Entre Sus signos están, la noche y el día, el sol y la luna” (Surat 41 vers. 37)

A Él no se le pedirán explicaciones de lo que hace, pero ellos si serán preguntados” (Surat 21 vers.23)

 Las razones del establecimiento de la plegaria del eclipse

Esta plegaria fue instituida en los primeros años de la hégira del Profeta – sobre él la plegaria y la paz -. El eclipse solar coincidió con la muerte de ‘Ibrâhîm, el hijo del profeta – sobre él la plegaria y la paz -, que Allâh tenga su alma. Algunos decían que el sol se había eclipsado a causa de la muerte de ‘Ibrâhîm. Escuchando esto el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – intervino para cortar el camino a cualquier leyenda y establecer la verdad. Al Mugira ha dicho: “Se produjo un eclipse, durante la vida del Enviado de Allâh – sobre él la plegaria y la paz -, el día de la muerte de su hijo ‘Ibrâhîm. Las gentes dijeron entonces que el sol se había eclipsado a causa de la muerte de éste. El Profeta – sobre él la plegaria y la paz – dijo entonces: “El sol y la luna se encuentran entre los signos de Allâh Poderoso y Majestuoso. Ellos no se eclipsan por la muerte ni el nacimiento de criatura alguna. Cuando les veáis eclipsarse, invocad a Allâh y rezad hasta el final del eclipse”. Al-Bujari y Muslim

 ¿Cómo hacer la plegaria del eclipse?

 La plegaria del eclipse difiere en su forma de las otras plegarias. Ella se compone de dos rak’a y se hace de preferencia en común, pero podemos igualmente hacerla solos. Cuando se hace en común, el imam recita al-Fâtiha y el Corán en voz audible; después de la plegaria, él pronuncia un corto sermón donde expone las enseñanzas las cuales podemos extraer de este género de situaciones.

Se comienza la plegaria del eclipse enunciando la fórmula de sacralización (takbiratu-l-‘ihrâm) levantando las manos a la altura de los oídos. Después él recita al-Fâtiha en voz audible seguida de una surat. Es recomendable prolongar la recitación del Corán antes de la inclinación. Cuando nos reincorporamos de ella, se continúa con la recitación antes de inclinarnos por segunda vez. Cuando nos incorporamos de este segundo “ruku’, nos prosternamos seguidamente. Así en cada rak’a se compone de dos ruku’, recitamos el Corán dos veces y nos prosternamos igualmente dos veces. Se repite lo mismo en la segunda rak’a.

He aquí el hadiz que explica esta plegaria, el cual ha sido transmitido por la madre de los creyentes, A’isha – que Allâh esté satisfecho de ella -; es un hadiz autentificado por al-Bujâri y Muslim:

Se produjo un eclipse en vida del Enviado de Allâh. El Enviado de Allâh salió hacia la mezquita, dijo la fórmula de sacralización “Allâhu Akbar” y las gentes se alinearon detrás de él. El recitó largamente y dijo: “Allâhu Akbar”, se inclinó pero durante menos tiempo que el que empleó por la recitación, después él se incorporó diciendo: “Que Allâh escuche a aquel quien Le rinde Gracias ¡Señor! Alabanza a Ti”. Seguidamente se incorporó y recitó durante un largo tiempo pero menos que durante la primera vez. Después, él dijo: “Allâhu Akbar” et hizo un ruku’ menos largo que el precedente, después dijo: “Que Allâh escuche a quien le alaba. ¡Señor! Alabanza a Ti”; después él se prosternó. El hizo seguidamente una rak’a idéntica. Así, él se había inclinado cuatro veces y prosternado cuatro veces. El sol reapareció antes de que hubiera terminado su plegaria. El se levantó entonces y pronunció un sermón donde dio gracias a Allâh en los términos que Le convienen y dijo: “El sol y la luna son dos signos entre los signos de Allâh, el Poderoso el Majestuoso. No se eclipsan ni por la muerte o el nacimiento de criatura alguna. Cuando les veáis eclipsarse recurrid a la plegaria.” Al-Bujâri

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