99 NOMBRES DE ALLAH – A-L-WADUD – XLVIII – EL AFECTUOSO

99 NOMBRES DE ALLAH – XLVIII – A-L-WADUD

“Y Él es el Perdonador, el Afectuoso (al Wadud)” (85-14)

Este Nombre Divino es de una extremada importancia para el ser humano. Por encima del afecto y amor que podamos tener por nuestros/as esposos/as e hijos/as, Allâh es el Afectuoso. Sin necesidad de implicarse por Su Amor con ninguno de nosotros, sin necesidad de amarnos y considerarnos, El, al contrario, se salta todas las normas impuestas para Su Creación y nos guarda un afecto del cual no somos merecedores ni lo seríamos, aun y cuando cumpliéramos las más grandes gestas y nos adornáramos de las mejores virtudes.

Es por este afecto Divino que Ibrâhîm – sobre él la paz – fue nombrado “Al Jalîl” – el amigo de Allâh. ¿Tiene Allâh necesidad de tener un amigo cualquiera, El quien todo lo tiene? En realidad Su Afecto podríamos deducir que es debido al soplo Divino que insufló en Adam – sobre él la paz – para darle vida. La vida del ser humano, el soplo vital, procede directamente de Allâh – exaltado sea – y esto podría llevarnos a considerar que el Afecto divino se debe a ese soplo que el ser humano guarda en su interior.

Ahora bien, esta deducción se verifica errónea desde el momento en el cual sabemos que hay aquellos a quienes Allâh detesta al igual que los hay a quienes Allâh ama.

Hay que condicionar pues dicho afecto al comportamiento del ser humano y a su ser consecuente con dicho soplo vital y digno receptor de él.  De esta manera, aquellos quienes, en consideración con el Creador, cuiden este soplo y se purifiquen para hacerle honor, siendo de esta manera responsables y consecuentes con lo que guardan en su interior, recibirán muy probablemente el Afecto Divino y la Intimidad con el Creador, quien considerará la importancia que han dado a la alta consideración que Allâh les ha dispensado haciéndoles vivir, como así ha sido, con un Soplo Vital procedente directamente de El Mismo.

Al contrario, aquellos quienes han despreciado este honor, que han vivido como si nunca lo hubieran recibido, que no han considerado el Favor de Allâh y han dilapidado sus vidas haciendo daño al prójimo, así como a ellos mismos, estos serán sin duda merecedores de ser detestados por Allâh, de la misma manera que ellos han detestado la “amana” (el depósito que es una prueba) que Allâh ha puesto en ellos. No iba a ser Allâh quien se rebajara ante ellos guardándoles afecto. A estos solamente les queda esperar Su Misericordia y Su Perdón, habiendo despilfarrado Su Afección, de la manera en que lo han hecho.

Es así que Ibrâhîm – sobre él la paz – fue salvado del fuego y Nimrod fue matado por un simple mosquito después de pasar enormes sufrimientos.

¡Pero el castigo de la otra vida es más severo!

Es así que Mûsâ – sobre él la paz – fue salvado por Allâh gracias a Su Afecto y Faraón fue anegado en las aguas y humillado ante la Humanidad toda entera.

¿Qué persona de bien puede permitirse no ser agradecido con el gran honor que ha recibido de Allâh al hacerle depositario de Su soplo vital y hacerle vivir gracias a él?

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