99 NOMBRES DE ALLÂH XCI – XCII A-Ḍ-ḌÂRR – A-N-NÂFIˤ– EL CREADOR DEL MAL – EL CREADOR DEL BIEN

99 NOMBRES DE ALLÂH XCI – XCII A-Ḍ-ḌÂRR – A-N-NÂFIˤ

Todo cuanto nos ocurre a nosotros, así como en el universo, ya lo consideremos como un bien o como un mal, procede de Allâh. Y cierto que es que ambos aspectos confluyen necesariamente a fin de mantener un orden dentro de nosotros mismos, e incluso social y universal.

¿Acaso Allâh – exaltado sea – no creó al Šaytan lapidado y con él la tentación y el extravío? ¿Acaso Allâh solamente creó el Paraíso y no el Infierno?

Por mucho que intentemos explicar la existencia del mal y del castigo nunca llegaremos a comprender cómo Allâh ha destinado, con justicia total y equidad, a tantas gentes al castigo. Algunos, incluso, han llegado a no aceptar esta realidad, argumentando que Allâh es todo bondad y que el castigo no será real, sino que, antes bien, se trata de una amenaza Divina para que los seres humanos nos demos a las buenas obras y nos apartemos del error y de las torpezas. No obstante, cuando observamos cuál es el comportamiento malvado de tantos seres humanos, a despecho de las herramientas y oportunidades que Allâh les ha dado para hacer el bien, entonces llegamos a entender que es necesario un castigo para ellos.

Entender que Allâh sea el Creador del Bien, es, sin embargo, más sencillo. Porque el bien se nos presenta con una cara amable y risueña, su fragancia gusta y alegra el alma; dicho bien lo asociamos siempre a la Belleza y a la Misericordia.

No es así cuando, como dice el Corán, hay cosas que tomamos como un bien y son un mal para nosotros, y viceversa. Porque llega un momento y un nivel donde el ser humano debe comprender que asociar el bien con lo dulce y el mal con lo amargo no se corresponde con la naturaleza verdadera de las cosas. Puede que el bien sea amargo y el mal dulce, siendo así que lo amargo nos beneficia mientras que lo dulce actúa en nuestro perjuicio. Esto es precisamente lo que ocurre con aquellas faltas las cuales se encuentran profundamente arraigadas en nuestras costumbres y pensamientos.

Tanto el bien como el mal han sido creados por Allâh, quien a su vez, creó a los ángeles y a los demonios. Creó el Paraíso y también el Infierno. Creó el placer y el sufrimiento; la verdad y el error; todo ello para saber quiénes de nosotros somos sinceros y quiénes no lo son.

Sólo queda pedir a Allâh para que nos libre del mal de lo que ha creado y nos otorgue el bien en esta vida y en la Futura, si El así lo quiere. Amin.

 

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