SOBRE LA USURA EN LAS TRANSACCIONES INMOBILIARIAS – ESPECULACION – HIPOTECA

En el Nombre de Allâh – el Todo Misericordioso – el Que Manifiesta Su Misericordia; y la plegaria y la paz sean sobre nuestro señor Muḥammad, su familia y compañeros.

He considerado siempre que los temas controvertidos son precisamente aquellos de los cuales nunca hay que esconderse ni pretender eludir. Si hay dos temas a los cuales se ha hecho crear controversia sacándolos de quicio en estos últimos decenios, han sido:

El uso del foulard y los préstamos hipotecarios.

En cuanto al primero de ellos, consideramos que el abuso al que ha sido sometido esta prenda de vestir, ha sido tanto, que para algunos se ha convertido en una especie de bandera de un ‘Islâm mal entendido y peor utilizado. Por eso es bien posible que nunca hablemos de él, habida cuenta del poco o ningún interés con el que le consideramos dentro del marco global del ‘Islâm. Crear escándalo nunca ha sido una característica de nuestra religión; hay muchos más asuntos que tratar una centena de veces más importante que el uso o el desuso de esa prenda que cubre las cabezas de las mujeres.

El asunto de las hipotecas, alquileres y demás transacciones de lo inmobiliario, un tema tan estrujado, exprimido, brutalizado por las hordas wahabitas, por esos falsos sabios de gran vientre y más profunda chequera, que junto al asunto del foulard se ha convertido en los dos adalides de la sinrazón, del sin sentido, del absurdo rayando la esquizofrenia, que han dado la vuelta al mundo martilleando incesantemente los cerebros y corazones de los hermanos y de las hermanas, hasta que ya, de tanto siempre escuchar lo mismo y de lo mismo, han caído rendidos de fatiga ante tal acoso seudo intelectual y seudo religioso.

Hoy vamos a tratar uno de las transacciones inmobiliarias concentrándonos en el caso de los alquileres, barca salvadora propuesta por los wahabitas para no caer en ese fabricado e inquisitorio Haram, que es, según dicen wahabitas y salafianos, pedir dinero a un banco en concepto de hipoteca. Poco falta para que saquen del Islâm a aquellos quienes cometen semejante atentado contra las tesis de las hordas de seudo sabios petroleros y de chequera. Vamos a hablar de los Alquileres, es decir, del estatus jurídico islámico del hecho de vivir toda la vida de alquiler. ¡Algunos os echaréis las manos a la cabeza cuando quede demostrado como el estatus jurídico islámico de vivir de alquiler es exactamente equivalente al de pedir un préstamo hipotecario para vivienda habitual! Pero no anticipemos, demostrémoslo y apacigüemos los ánimos de unos y los enfados de otros. Han martilleado los cerebros con lo de “riba’ haram” que ya nadie sabe lo que es riba’ y lo que no lo es, y todos y casi todos asimilan a la víctima obligada a pagar intereses al abusador que come riba’, la cual será sin duda un fuego en su vientre.

La confusión, el barullo, la sinrazón han tomado el lugar de la Ḥikma en nuestra comunidad.

¡Estamos de suerte! El que aquí suscribe ha trabajado dilatados años como contable, ocupando puesto de economista y fiscalista.

Vayamos paso a paso y hablemos de

LA ESPECULACION

Esta figura se encuentra totalmente prohibida en el Islâm. No podemos especular con un bien, doblando o triplicando su valor original, tal y como lo demuestran los siguientes hadices:

 “Si alguien guarda el grano por cuarenta días para obtener mejores precios, será rechazado por Allah”

Ahmad y al Bazzar

Maˤqal dijo: El Mensajero de Allah – sobre él la plegaria y la paz – dijo: ‘Quien interviene los precios de las mercaderías de los musulmanes, para elevarlos, merece que Allah lo introduzca en el Fuego en el Día de la Resurrección’ “.  Ubaidulah preguntó: “¿Has oído esto del Mensajero de Allah – sobre él la plegaria y la paz -?”;  Ma’qal respondió:  “Mas de una o dos veces”

Queda pues claramente establecido el carácter prohibido de la figura de la “especulación”

Mucho más si tenemos en cuenta esta aleya del Qur’an, que por regla general prohíbe y proscribe los beneficios procedentes del abuso.

“¡Ay de los defraudadores, que  cuando compran a otros la medida y el peso exigen la exactitud, pero que, cuando ellos miden o pesan para otros, cometen fraude! ¿Es que no tienen certeza de que serán devueltos a la vida para un Día trascendente? El Día en el que los hombres se levantarán ante el Señor de los mundos? ¿No cuentan con ser resucitados un día terrible, el día que comparezcan los hombres ante el Señor del universo?” (83 – 1 a 6)

En principio, en los tiempos actuales, toda transacción perteneciente a la compra, venta y alquiler de viviendas es producto de un abuso especulativo, prohibido a todas luces por el Libro de Allâh y la Sunna del Enviado – sobre él la plegaria y la paz -; ya que nace viciada por la especulación del suelo, sin la cual sería imposible construir. Se podría argüir en algunos casos que un terreno podría ser herencia familiar legítima, pero si volvemos la vista atrás encontraremos un momento en el tiempo en el cual la compra de dicho terreno fue objeto de especulación

Es así que la especulación del suelo consiste actualmente en una técnica llamada “recalificación” por la cual se sube hasta las estrellas el precio del suelo para que pueda ser urbanizable. Esta transacción, prohibida por la Ley Islámica, lucra las arcas de vividores de toda especie, los cuales gozan de los privilegios derivados de una función en el ámbito de lo público.

En resumidas cuentas, el principio de toda transacción inmobiliaria parte viciada desde el origen, habida cuenta de que la especulación del suelo lacra cualquier operación de construcción, compra-venta o alquiler posterior.

EL PRECIO DE LA VIVIENDA ES ABUSIVO

El Islâm, y eso lo podemos encontrar en numerosos hadices, considera las operaciones de compra-venta desde la perspectiva de la libertad de establecer un precio por parte del vendedor en base a las condiciones de un mercado no especulativo. Ahora bien, esto es únicamente un principio puramente teórico, ya que dicha libertad se encuentra limitada en un techo a partir del cual una transacción de venta se considera como abusiva, y consecuentemente formando parte del fraude o de la riba’ (incremento ilegal del valor de un bien o del dinero).

Si el precio de lo inmobiliario no estuviera lacrado por la especulación del suelo, siendo consecuentemente su coste producto de un valor decoroso del terreno más los costes de construcción y un moderado beneficio, estaríamos hablando de una cantidad que significaría aproximadamente la mitad del precio llamado “de mercado”.

No olvidemos que otro aspecto, más propio de ser enmarcado en las esquelas necrológicas que en otro lugar más decoroso, viene a moldear el precio de la vivienda convirtiendo el concepto “precio de mercado”, ya viciado en él mismo en los tiempos que corren, en una entelequia propia de los cuentos de hadas.

En realidad, el precio de la vivienda viene tasado y establecido por los bancos. Es decir, una vivienda vale lo que se puede pagar por ella, y no lo que vale en ella misma. Esto equivale a pura especulación y  simple latrocinio. Aquí entra en juego considerablemente aquella ciencia transmitida por Harut y Marut la cual, entre otras perlas, consistía en separar al hombre de la mujer, dicho de mejor manera, en destruir la familia. El precio de la vivienda ha producido como efecto la destrucción del modelo de familia tradicional; volveremos sobre este aspecto en nuestro análisis sobre la ciencia de Harut y Marut.

El hecho es que para comprar una propiedad y pagar la deuda que este contrato genera se necesita del trabajo de los dos cónyuges, cosa en ella misma, morbosa y completamente diabólica, esclavizando así a la familia a servir al poder económico a cambio de poder vivir. De esta manera los descendientes serán educados por el estado en sus correspondientes guarderías y centros de educación; delegando así los padres, por obligación, la educación a una sociedad corrupta y exenta de valores, dominada por aquellos quienes siguieron las enseñanzas de Harut y Marut, las cuales más que nunca modelan las vidas de los seres humanos sin que estos se aperciban de ello.

Resumiendo, el precio de la vivienda no viene establecido por las leyes de la oferta y de la demanda, sino por la capacidad familiar de desembolso y endeudamiento.

Si lo analizamos adecuadamente esto es mucho más perverso que la simple riba’ resultante de gravar los préstamos hipotecarios con una tasa de interés; y la llamamos simple porque el efecto especulativo es cualitativamente más nocivo y cuantitativamente más importante.

¿CUAL DEBERIA SER ENTONCES EL PRECIO NO ESPECULATIVO DE UN ALQUILER?

Primeramente, hemos de recordar nuevamente que la vivienda ofrecida en alquiler ha sufrido especulación del suelo e incremento especulativo del precio de compra por las razones citadas. Partimos pues, como en todo lo inmobiliario, de una transacción corrupta e ilegal en el origen.

Aquellos quienes en nuestro trabajo hemos estado en contacto directo con los asuntos económicos sabemos tasar sin duda alguna el precio justo  de un alquiler si hacemos abstracción de las lacras anteriormente citadas y nos concentramos únicamente en el hecho en sí

Los bienes físicos se deterioran y consecuentemente se deprecian. En lo que a los inmuebles se refiere, las tablas fiscales que permiten establecer la depreciación anual de un bien contemplan unos máximos los cuales no se pueden sobrepasar por las empresas en su contabilidad, so pena de caer en un fraude fiscal y ser penalizadas por la Ley. En realidad, estas tablas son bastante realistas, ya que la tasa de depreciación máxima se corresponde con las posibilidades máximas de la depreciación física de un bien debido al deterioro sufrido por el transcurso del tiempo.

Para los edificios la tasa es un 3 por ciento, y para las naves industriales, un 4 por ciento. Esto convierte la vida de un edificio destinado a la vivienda en un mínimo de 33 años.

Un precio de alquiler decente sería aquel, que contemplando las subidas de inflación y aumentando el precio del alquiler en razón de ésta, el inquilino satisficiera el valor de compra del edificio en los 33 años mínimos de vida útil.

Al final de este periodo el bien seguiría teniendo un valor de mercado, y consecuentemente de venta, el cual, sin duda alguna, constituiría el beneficio a extraer por la compra venta de la vivienda. Esto último sería susceptible de ser analizado en virtud de su legitimidad o ilegitimidad; pero en este análisis no lo vamos a desgranar, vamos pues a ser generosos con los propietarios.

UN EJEMPLO PRÁCTICO

Supongamos un bien inmobiliario adquirido por 200.000 Euros; su amortización anual sería (200.000/33)= 6.061 Euros = 505 Euros mensuales. Este sería pues el valor máximo a pedir a un inquilino en una transacción no abusiva de alquiler de vivienda.

Todos sabemos que lo que se ha dado en llamar el “valor de mercado” de un bien comprado a ese precio sin amueblar es el de entre 650 a 800 Euros, dependiendo de las localidades y de las zonas. Es así entonces que la diferencia entre estos precios y el máximo legal a exigir se constituye en un abuso, una riba’, una especulación o como lo queramos llamar.

Con ello no queremos condenar a quienes alquilan sus bienes sin conocer estos aspectos y sin ánimo de obtener un lucro exagerado. Simplemente estamos realizando un estudio sobre el estatus jurídico de un hecho determinado desde el punto de vista de las leyes del Islam. Las implicaciones personales son aparte ¡que nadie se asuste!

¿ALQUILAR O COMPRAR?

Hemos demostrado la ilegalidad desde el punto de vista islámico de todas y cada una de las transacciones inmobiliarias; ¿qué hacer entonces?

Nos quedan tres opciones, dos reales y posibles y otra imposible, a saber:

Comprar la primera vivienda con hipoteca bancaria, alquilar toda la vida o hacernos una cabaña en el bosque.

¿Podéis imaginaros pagando un alquiler toda la vida, y al final, viviendo de una misérrima pensión, seguir pagando el alquiler a un abusador mientras vosotros os encontráis en las puertas de la miseria? ¿Tan mala idea se puede tener de Allâh que lleguemos a pensar que esto constituye una obligación del Islâm?

¿Acaso no reflexionaréis?

Un hadiz traducido, con bastante mala voluntad por cierto, pone en pie de igualdad a cuatro clases de personas de las que intervienen en un contrato de riba: el prestamista, el que lo escribe, el testigo y el que procura la transacción o notario (muwakkil); de hecho, la adulteración del hadiz es notoria desde que en una ediciones la palabra muwakkil aparece con su raíz triconsonántica WKL y en otras como ‘KL lo cual podría ser traducido como “el comensal” o “el anfitrión que ofrece de comer”. Nada comparable con el término “el que la paga” ya que si el Profeta – sobre él la plegaria y la paz – hubiera deseado realzar esa figura, sin duda hubiera empleado el término “pagar”, verbo por cierto muy usado en árabe cotidiano, el cual es claro y no deja dudas, pues así era el habla de nuestro profeta como lo podemos comprobar en cualquiera de los hadices: todo claro, nada al azar.

En efecto, quien paga intereses es una víctima y no un actor. El Qur’an no recrimina su figura ni le menciona nunca como culpable, siempre y cuando no colabore en el acto con placer y satisfacción, lo cual, además de resultar bastante cómico, haría de él un pródigo, es decir, alguien quien no tiene uso de razón suficiente para administrar sus bienes, y por tanto los dilapida.

Un hadiz dice que el hijo de Adam tiene tres derechos sobre su Señor, a saber: el alimento, el vestido y el techo.

Siendo el techo propio, y no el ajeno, un derecho sobre el mismísimo Dios – exaltado sea- , no comprendo cómo podría privarse a un musulmán de la propiedad de su propio techo bajo la amenaza de participar en una transacción prohibida, habida cuenta de que, como hemos demostrado, cualquier transacción inmobiliaria se encuentra viciada desde el origen, y habida cuenta sobre todo, que no ha podido encontrar otros medios para comprar un bien sobre el cual se posee un derecho primario y básico, que no come riba y que padece el abuso de los poderosos y corruptos.

Y es que en estas consignas se ve la voluntad de querer empobrecer a los musulmanes, dominarles mentalmente bajo la égida del miedo morboso, de tenerlos sometidos a los caprichos de la secta, que como no, es la de siempre: la maldita secta wahabita-salafista procedente del Naŷd, región de la cual, según el hadiz, saldrían los cuernos del Šaytan.

Dijo un sabio a quien pregunté con respecto a estos temas, lo escribo textualmente:

“Los sionistas siempre han tratado de empobrecer a los musulmanes, y el kufr ha declarado la guerra al ‘Islâm; quienes prohíben estas cosas pues son gentes que tienen que ver más con el Sionismo que con el Islâm”.

¡Que Allâh nos libre de mentirosos, especuladores y malvados de toda especie!

Que Allâh nos perdone, nos guíe, nos dirija de las tinieblas a la luz y nos otorgue el Firdaws.

Abdul Karim Mullor

 

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3 Respuestas a SOBRE LA USURA EN LAS TRANSACCIONES INMOBILIARIAS – ESPECULACION – HIPOTECA

  1. 3ibad alah dice:

    Me ha alegrado mucho escuchar esto aunque me gustaría que me lo diga con todas las letras hermano: PUEDE PEDIR UN PRESTAMO.
    Lo digo porque llevamos yo y mi pareja mucho tiempo evitandolo con miedo a Allah por la Riba, estamos de alquiler y no estamos muy cómodos al saber que está nunca será nuestra casa…Hoy busqué respuestas porque escuchamos que hay una casa en venta y a un buen precio y me entró ganas de llorar por no poder pedir prestamo y no tener con que pagarla.. Espero su respuesta para quedarme con más tranquilidad le suplico. Porque apesar de lo que dice muchos aseguran que es haram sin excepción. Un saludo, Fi aman Alah.

    • mezquitaglobal dice:

      A-s-salamu ‘alaykum:

      Pues sí hermano, lo puedo decir con todas las letras y muchas más. Pedir un préstamo para vivienda o algo estrictamente necesario NO está prohibido.

      Por desgracia, el mundo está como está; tdo funciona con la usura y el abuso.

      Para esos que dicen que es haram en toda corcunstancia, pues que le vamos a hacer, si ellos son tan cerrados de mollera.

      No existe en el mercado el préstamo Halal, y al no existir tenemos que ir al sistema en vigor

  2. Rahmanicus dice:

    786 gente de la MG, muy interesante, claro, práctico. Felicitaciones
    P. Rahmanicus

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